La milonga de emprender

Estoy cabreadísima.  Últimamente se habla mucho de los emprendedores como si fueran unos superhéroes o algo parecido. No hago más que leer noticias como que “Rajoy lanza un compromiso con los emprendedores“, que “Cospedal pone 28 millones de euros a disposición de jóvenes emprendedores”; queMadrid busca emprendedores con espíritu olímpico”; o que el “Programa ‘Lanzadera’ de Juan Roig para emprendedoresva a traernos numerosos beneficios sociales.

Emprender por emprender no va a ninguna parte

Emprender por emprender no va a ninguna parte

Y pienso, ¡qué asco! Creo que se está usando el concepto de emprendedor como un argumento político para eludir responsabilidades y ganar votos. Estos políticos que nos gobiernan y nos han gobernado hasta ahora no tienen ni idea de las cuestiones relativas a emprender y es inútil que nos convenzan sobre ello. Señores, emprender por emprender o hacerlo por necesidad no va a ninguna parte ni es la salvación a nuestros problemas. Dejen de vender la cabra de que emprender es guai porque no es cierto.

Si algún político de los que tanto habla de emprendedores tuviera un poquito de experiencia en esta materia (y un muchito de decencia), podría darnos lecciones. Mientras, por favor, dejen de hacer el ridículo porque ninguno de ustedes, que yo sepa, ha sido nunca emprendedor. Realmente, de lo que podrían darnos clases es de cómo ser opositor y, después, funcionario: Rajoy, administrador de la propiedad desde los 24 años; Rubalcaba, profesor universitario desde los 25; Sáez de Santa María, abogado del Estado desde los 27…

Los emprendedores son una pieza más de la sociedad, igual de importante que la de los funcionarios y la de los trabajadores por cuenta ajena. Pero, intentar que uno sea lo que no es o no quiere ser no tiene ninguna lógica y es una excusa para centrifugar las responsabilidades: si estás en el paro, es por tu culpa, por no haber emprendido con éxito.

Si todos fuésemos emprendedores no habría instituciones públicas y nadie querría ser funcionario. Tampoco podríamos encontrar trabajadores para las empresas porque todo el mundo tendría la suya propia. Y, ¿a quién iba a premiar Juan Roig para que compartiera con los demás sus habilidades, conocimientos y recursos y desafiara a las dificultades existentes?, tal como recoge en la convocatoria de su programa Lanzadera. Pues, a nadie.

Señores políticos, dejen de liar con el tema de emprender

Señores políticos, dejen de liar con el tema de emprender

Por favor, dejen de liar la madeja y trabajen de una vez la paz y la igualdad social. Consigan crear instituciones públicas en las que los funcionarios tengan vocación de servicio público, ayuden a que los trabajadores tengan unas buenas coberturas sociales y creen de una vez puestos de trabajo.

No intenten que un funcionario monte una empresa porque no va a funcionar. No pretendan que alguien que ha sido, y quiere seguir siendo, trabajador por cuenta ajena, ahora se vuelva empresario en dos días a cambio de una tarifa plana de autónomo.

Emprenderá quien realmente sienta que puede hacerlo. Así de simple. No los 6 millones de parados, que no encuentran trabajo, por mucho que les quieran convencer de que ese camino va a ser su salvación definitiva.

Tengan sentido de la responsabilidad, por favor, y dejen que cada uno sea lo que le dé la gana. No vendan ilusiones falsas, ni cuentos chinos, ni verdades a medias a cambio de un puñado de cuotas de autónomo, porque lo único que van a conseguir es que la gente se frustre de nuevo.

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¿En qué piensan los que parece que no piensan?

Existe una categoría de personas que a una determinada edad de su existencia creen estar en condiciones de saberlo todo y no saben (casi) nada. Caminan sin tocar suelo, les resbala todo como si vistieran de teflón, suelen elevar el tono de exigencia y en cambio, carecen de la más mínima capacidad de autocrítica.

Se habla, por otros foros, de generaciones pérdidas, sobradamente formados, que no preparados, ¡qué fue de aquellos JASP! Los de hoy, por el contrario, no encuentran la oportunidad de demostrar sus dotes y se alienan, enrocan, se parapetan en su atalaya. Entiendo el disgusto, pero no su reacción pasiva, la de muchos.

El otro día topé con una treintena de ellos y constaté como entraron hasta su cocina para ofrecerles una práctica remunerada y los citaron en su misma casa, en primera y segunda convocatoria… pero debió de ser una mala hora, tanto una como la otra, porque allí no acudió nadie. No lo vieron interesante, ni tan siquiera llegaron a preocuparse de las condiciones… ¿en qué piensan los que no piensan? ¿qué tipo de plasma les recorre las venas?

el-pensador-de-jamia[1]

¿Nos hacemos mayores el resto o de verdad están perdiendo el tiempo? Me miro en el espejo y las arrugas empiezan a surcar mi rostro ante la pasividad de la hidratante de día y la correctora de noche. Y pienso, de nuevo, qué flaco favor hacen el mundo de la publicidad y los copys de turno en su afán por rellenar de texto con palabras huecas el etiquetado de tantos y tantos productos, sobre todo, de cosmética.

Pero volviendo al asunto ¿De qué pasta estamos hechos cuando ya nada parece lo suficiente heavy como para impresionarnos? Tragamos y tragamos con desdén y de vez en cuando surgen voces disonantes que nos arremolinan en atropellada algarada como la perorata de Beatriz Talegón, que si por los organizadores del congreso hubiera sido, si que la meten en el ‘talego’ o el adalid de los economistas indignados, no como aquel beato de Liébana, también ilustre y cuya festividad se celebra tal día como hoy (19 de febrero, ¡albricias!), sino Gay de Liébana, flemático, socarrón y torticero, capitán del youtube y alborotador de tertulias.

¿Cuántos más de todos ellos necesitamos para lanzarnos unos y otros a reclamar lo que es justo? Ya no es tiempo de seguir cargando a diestro y siniestro desde el sofá, empecemos siendo críticos y exigentes con nosotros mismos y quizá las cosas vayan volviendo a su sitio.

Carguen contra el Duque, pero también contra los que con alegría extendían sus talones desde el cajón público, carguen contra aquellos que pese a compartir lecho ‘no saben’ de los usos y costumbres de quien tienen durmiendo a su lado, carguen contra los cínicos y los listos. Pero, sobre todo, recordemos a los que vienen por detrás que hay otra manera de hacer las cosas y tanto ellos como nosotros nos debemos levantar y hacerlas.

Y si no, escuchen a un maestro y a una aventajada alumna.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/premios-goya/jose-sacristan-goya-mejor-actor-principal/1692886/

 

Ora et labora

Aunque últimamente dedico poco tiempo a la prensa ayer eché un vistazo a la prensa digital. Una buena estadística siempre es interesante como foco de reflexión. Ayer sobre los trabajos más felices del mundo según Forbes. Hombre, interesante es, no se puede negar. Al menos para quien, como yo, siente que su trabajo está lejos de hacerle feliz. Pero si tu trabajo te hace feliz (mi más sincera enhorabuena) no dejes de leer, ¡hombre!, que igual sale algo interesante. Pero, antes de descubrir qué dice Forbes, vamos a elucubrar un poco. Pensemos unos segundos en los factores que harían que un trabajo nos hiciera felices.

Así, a bote pronto, lo primero que se me ocurre es lo más básico: (1) que esté bien remunerado. Yo no voy a decir pagado de puta madre, no, porque como “la avaricia rompe el saco” y me he formado con refranes más que con la universidad, pues que esté remunerado de manera vamos a decir correcta. A mí esto no me daría la felicidad pero me haría sentir menos pringado, y no es poco.

Después… que sea (2) divertido/ (3) entretenido/ (4) edificante. A ser posible las 3 pero no le voy a meter un meneo al saco, pobre, lo tengo hecho polvo.

(5) Que el ambiente de trabajo sea agradable y cordial sería algo que sin duda ayudaría. No es fundamental pero así me ha venido a la cabeza. Y hemos dicho que a bote pronto.

(6) Que yo sea útil y, a ser posible, (7) que el fruto de mi trabajo sea de alguna utilidad. No voy a decir que haga del mundo un lugar mejor, luego hablaremos de ello.

Todo esto aparte de preferir que sea un trabajo cuyo desempeño no me plantee dilemas morales. Quería puntualizarlo.

Bueno, total: 7 requisitos no demasiado ambiciosos, creo yo. ¿Coincidimos en algo?

Pues los que, según Forbes son los trabajos más felices son:

  1. Sacerdote. ¡La madre que lo parió! Lo que peor me sienta es que creo que reúne ¡al menos 5* de mis requisitos! A mí esto me deja sin ganas de seguir, pero bueno. Sigamos.
  2. Bombero. En este caso (4* de 7), vamos a dejarlo en que no es que el trabajo no se adapte a mí, es que ¡yo no me adapto a él!
  3. Fisioterapeuta. Una profesión de la que hago especial uso pero perdón, no se adapta en absoluto a mi lista (3* de 7).
  4. Escritor, ¡al menos 6 de 7!

Después se cita una lista compuesta por: profesor de educación especial (encomiable, aunque supongo que la remuneración hace aguas), maestro en general (ya, ya… será por las vacaciones), artista -escultores y pintores- (permíteme que lo dude), psicólogo (¡JUAS!), agente de ventas (JAJAJAJAJAJAAA), e ingeniero (supongo tendrá que ver con la voluntad de perpetuarse).

Pero lo mejor es que hay miles de maneras de ver las cosas. Esto lo demuestra el hecho de que al recuperar el artículo en un ejercicio de rigor, he encontrado otra lista publicada por El Confidencial: Los diez trabajos que hacen de nuestro mundo un lugar peor. GLUPS.

  1. Trabajador en restaurantes de comida rápida (38,4%). Chico, no es para tanto. No contribuye a un estilo de vida saludable pero muy por delante hay otros. En cualquier caso dicho colectivo demuestra una gran sensatez y humildad.
  2. Crupier (17,6%). Yo personalmente no lo focalizaría en el crupier, pero vamos, no voy a renegar.
  3. Teleoperador (9,4%). Si he dado el beneficio de la duda al crupier me veo obligado a dárselo al teleoperador (¡maldita sea!).
  4. Director de informativos (8,1%). Mira, no, no nos pongamos dramáticos. Eso es dar demasiada importancia a los informativos.
  5. Camarero en bar de copas (6,7%). No, no y no.
  6. Cobrador de préstamos (4,9%). Mmm… me pregunto a qué tipo de cobrador se referirá. Yo pensaba que hablábamos de oficios dentro de los límites de la legalidad, algo con un horario, una seguridad social, quizás hasta un sindicato…

Diseñador de moda (4,9%) queda en el 7º, en el 8º los banqueros de inversión (4,6%), en el 9º el Abogado senior (4,4%) y, finalmente, los Supervisores y agentes de cobros (4,1%) en el 10º.

Los porcentajes demuestran que hay miles de maneras de ver las cosas. También que sólo un 4’6% de los banqueros es más sensato que el 38’4% de los currantes del fast food. El mundo está loco. Sería interesante poder cambiar los roles durante unos días.

No me ha servido de gran cosa, la verdad, porque ya sabía que a cura no me voy a meter. Vamos, desde ya lo digo.

* Excluyo en todos los casos el ambiente laboral porque no es inherente a ningún oficio.

Y de repente, la lluvia

Y de repente, aunque no por ello menos esperada, cae la lluvia.

Y llega puntual. Justo cuando su hija de cinco años y medio canturrea: ‘Otoño llegó / marrón y amarillo / otoño llegó / hoja seca se cayó’.

Y sale apresurado de la que ha sido en los últimos años su empresa, su segunda casa. La misma que atraviesa ahora sus horas más bajas.

Y se va pedaleando y luego andando, en una suerte digna de biathlon, hasta el Cole público de su peque. Nada de chófer ni vehículo oficial, ni coche de empresa, ni taxi, ni tan siquiera una simple moto, ¡qué lujo! También se ha dado cuenta de que no lo necesita. Recurre al servicio público de bicicletas y a sus dos piernas. ¡Con lo que nosotros hemos sido! Lamenta una de sus compis resignada pero sin perder la sonrisa.

Y llega al Cole de su hija que comienza 3º de infantil: reunión de inicio de curso y anuncio de novedades. Las principales, sin duda, relacionadas con los recortes en enseñanza, las normas de la casa, además de comedor y material. Todo son ajustes, debido a la situación restrictiva por la que atraviesan los centros y también, en parte, por la que percibe la dirección sobre las economías domésticas. Pero hay algo que no cambia, que permanece invariable y es la ilusión, el esfuerzo y el tesón con que la seño Ana les explica el programa. Hay algo que queda al margen de esta jodida situación a la que nos vamos habituando y es la actitud y entrega de muchos profesionales en el ejercicio de su trabajo. Esa misma actitud que exige y se exige él en su trabajo, porque entiende que los que requieren sus servicios quieren lo mejor de él mismo, dejando a un lado sinsabores y desengaños.

Y de repente la lluvia que purifica y limpia más que el fuego, sacude conciencias y arrastra lo que a todos quema por dentro…

Sin perder la sonrisa

Siempre sin perder la sonrisa

Y se pregunta ¿en qué pozo ha caído esa conciencia cívica como la de la poligonera rubia de bote que le cierra el paso con su golf de hace tres temporadas y le hace frenar la bici porque ella va a entrar en el lidl sin que tuviera preferencia? ¿Qué queda de esa misma conciencia entre las clases pudientes que abusan de cargos de confianza y crea monstruos en pareja que ingresan por el trabajo de él y el de ella cerca de nueve mil eurazos cuando hay familias con todos sus miembros en el paro? ¿Es justo?

Él, que se considera uno más de esa mayoría silenciosa y le jode que etiqueten su propio silencio y menos que lo alaben políticos sin conciencia para usarlo en su propio beneficio… Él, que creía que podía pasar el resto de su vida hablando de sexo y fútbol entre sus amigos, se enzarza ahora en discusiones bizantinas entre lo político y lo económico. Él, que nació al revés, conservador y avanza en su madurez hacia el más absoluto liberalismo.

El mismo que asiste perplejo a conferencias sobre marketing en las que se anuncia como si fuera el advenimiento que algo está cambiando, que se están rompiendo los monopolios y el individuo se está haciendo un hueco, y se pregunta: qué individuo, con todos sus respetos, ¿la rubia de bote poligonera maleducada, el trepa y su mujer igual de trepa que asumen cargos que le han sacado a mordiscos a los órganos del partido o el político que nos estamos hartando de ver en público y que solo tiene luces para llenarse el bolsillo?

Piensa que la soberanía recae en el pueblo, pero mientras pedalea le da vueltas a una idea que le preocupa, ¡qué no descuide su educación el pueblo! O nos ocurrirá como tantas veces nos ha pasado a lo largo de la historia…

http://www.youtube.com/watch?v=ycJT-71fcyA

PD: dos minutos y medio de pura ética y de homenaje al género.

Sin embargo, la lluvia de ayer nos da un respiro, al igual que los millones de personas silenciosas decepcionadas, junto a los miles que hace unos días rodearon el Congreso o el 47% que alcanzaría la abstención si se celebrasen elecciones en este momento. Todo ello, nos deja a los de bajo un margen de esperanza, como el sol que sale hoy, y los putos de arriba lo reciben como un severo toque de atención para que dejen de mirar a otro lado o el cielo en forma de tormenta populista se desplomará sobre ellos. ¡Por Tutatis!

Zapatero, a tus zapatos

La semana pasada fue muy movidita, informativamente hablando: se murió Santiago Carillo, Esperanza Aguirre dimitió, supimos que el Rey de España le da al género epistolar con una carta llamando a la unidad de los españoles, Anne y Mariló se reconciliaron con un abrazo

Con tal torbellino de emociones no me extraña que a los medios de comunicación serios, que pierden el oremus por publicar en primera que Jennifer Anniston aparece embarazada de trillizos en un anuncio y similares:

O por saber si hemos visto las tetas reales de Kate:

Repito, que igual se me han despistado con lo de las tetas, estos medios serios, no se dieron por aludidos por la surrealista reivindicación de UGT, claramente teledirigida: que sólo los titulados en periodismo puedan ejercer en los medios de comunicación. Ajá.

Seguramente habrá habido más ocasiones pero esta es la primera que recuerdo en la que una noticia que podríamos considerar seria se comenta ampliamente en Twitter y, curiosamente, no aparece en los medios de comunicación tradicionales en su edición digital. Me sorprende que estos medios, habitualmente prestos en comentar cualquier trending topic, por chorra que sea, y subirlo a los altares (recuerden a la amiga Cecilia, que sigue ahí, ahora, pidiendo su parte del pastel del eccehomo en El País), no hayan hecho ni caso, algunas horas después, a una noticia distribuida por Europa Press.

Se me ocurre que igual, (vaya, que es posible) los medios no han querido entrar al trapo porque la respuesta ha sido mayoritamente en contra*, básicamente (y esto es una opinión muy personal) porque es una patochada de dimensiones épicas:Más allá de imágenes y enlaces, que sirven para dar un poco de color, a lo que quería llegar es a la barbarie que me parece que un sindicato de clase salga con esto, a estas alturas, con el objetivo de “dignificar la profesión periodística, mitigar en parte el desempleo y luchar contra el intrusismo”. Nada de pedir explicaciones a los medios sobre su servilismo o su falta de calidad. Nada de exigir rigor, contraste, compromiso, servicio público. Simplemente, que contraten a licenciados en periodismo. A estas alturas. Con ERE a cascoporro, miles de trabajadores en condiciones lamentables, cierres de medios. A estas alturas. Y los medios calladitos, por si acaso. A estas alturas.

Y me da que pensar con cierto temor, no crean, porque muchos de esos periodistas titulados ni siquiera trabajan de lo suyo, ahora son guionistas, profesores, bibliotecarios, analistas, cajeros de supermercado, cocineros o amos de casa. ¿Qué será de ellos cuando a UGT les dé por reivindicar la limpieza de esas profesiones? ¿Tendrán que dejar sus despachos, sus cocinas, sus aulas, sus cajas registradoras, porque serán intrusos? ¿Qué será de ellos?

Esto es muy demagógico, lo sé, pero me sirve para llegar a la conclusión que quiero, que de eso se trata: el periodismo es una profesión que se ejerce, se respeta y se cultiva, y eso no se estudia, se aprende. Como tantas otras.

UGT, dedícate a reivindicar otras cosas, que estás pinchando.

*Obviamente, puedo estar equivocada y que haya habido más respuestas a favor de UGT que en contra, pero la imagen es el resultado de una búsqueda genérica del día de autos, 19 de septiembre de 2012. Si ha sido así, agradecería enlaces y habrá fe de erratas.

La tristesse durera

Los medios tienden a cuantificarlo todo para darle un cariz más noticioso a la información. Hablan de los más de 5 millones de parados, de los cerca de 11 millones de personas que en España rozan el umbral de la pobreza, de las más de un millón de familias con todos sus miembros sin empleo, de las cancelaciones de hipotecas anuales, desahucios, cierres de negocio o de los “enganchados” con las preferentes. Pues bien, todo eso parece que nos inmuniza por sobre exposición, pero la cuestión es que tras estos datos hay personas con nombre y apellidos, no ciudadanos anónimos. O somos tristes protagonistas en directo o todos tenemos un familiar o amigo en paro. Compañeros que no han podido hacer frente a sus pagos y se ven abocados a volver en el mejor/peor de los casos a casa de sus progenitores.

Como Alfonso, que con 52 años se halla en el paro, con esposa y dos hijos adolescentes, y tras formar parte de una empresa más de 15 años encuentra dificultades para su reinserción laboral.

Mientras Ricardo ha hecho frente al cierre de su negocio, la empresa familiar que heredara de su padre y ha tenido que reordenar toda su deuda. O Magda, que ve un futuro incierto tras perder su empleo. O el caso de Lucas que ha tenido que volver a casa de sus padres, mientras pleitea con el banco por una dación en pago que le evite hacer más dramático el tener que renunciar a su vivienda. O Juan, ingeniero que tiene que trabajar de camarero o como tantos otros, con alta cualificación profesional que optan por salir al mercado internacional.

Tras ello viene el drama de cómo se trunca el desarrollo personal de muchas personas, que tus hijos se acostumbren a que papá o mamá estén en el paro, los miles de jóvenes que ignoran lo que es un primer empleo y todo lo que ello conlleva (emancipación, crecimiento personal y profesional, falta de retos o metas…).

Pero lo peor ya no es pelear en inferioridad de condiciones, el verdadero drama está en los que sucumben al desencanto, los desclasados, los que pierden su sitio, los que abarrotan los comedores de la beneficencia, los que han hecho de la calle su casa, los que deambulan en una bici maltrecha con una cesta improvisada y armados con un palo escarban de manera sistemática por contenedores. Los que viven en condiciones infrahumanas desde hace tiempo, mientras encorbatados discuten en el Congreso que se rompe el estado de bienestar. Y una mierda para todos ellos.

Sinceramente, que no me esperen a mi en la calle porque a los funcionarios les vayan a quitar la extra de navidad (que compensarán en 2015 en sus cotizaciones). Hace mucho, mucho tiempo que otros muchos han perdido algo más y esa casta que asfixia a la administración no se tiró a la calle entonces. Si se rompe el estado de bienestar que se rompa para todos.

Vale, se trata de un paquete bomba de 35 medidas indeseables y echamos en falta las que medios y foros sectarios se apresuran en destacar. La verdad es que parece que la mierda siempre salpique a los mismos y el paquete en cuestión no es de alumno aventajado, se acaba optando por lo fácil (subida de impuestos), ya veremos si cuando se retraiga el consumo, servirán los números que se han hecho.

En cualquier caso, las medidas que más nos podrían acoplar se quedan en un sucedáneo de buenas formas (control de sueldos de alcaldes, reducción de concejales en un 30%, reducción de empresas públicas, evitar duplicidad de administraciones…). No nos equivoquemos, si los recortes implican reducción de servicios, habrá que prescindir del lastre del empleo público. Si la res pública mengua a causa del control y gobierno que ejercen los mercados, entonces nos sobran algo más que el 30% de los concejales. Nos sobran muchos políticos.

La realidad es mucho más cruda y ni funcionarios (por salvar su culo) se cuescan, ni los políticos quieren verla. Qué pena me ha dado Rajoy y que patético me ha parecido Rubalcaba, tendiéndole su apoyo desde la oposición, cuando lo mejor sería que el destino de los españoles no estuviera en manos de semejantes patanes.

Y mientras todo esto pasaba, en las puertas del Congreso se plantaban un par de ‘cienes’ de funcionarios. En cambio, los mineros y los madrileños petaban las grandes avenidas. Los primeros con ese contrapunto en el rostro que delataba su pensamiento, el de les diré a mis nietos: “yo estuve allí. Donde acabó todo, pese al clamor unánime de la mayoría”.

Es para estar triste, porque esto va para largo, ya lo decían los Maniac.    

Huelga

Nos alejamos de las organizaciones políticas porque no creemos en su funcionamiento interno. Del mismo modo que nos alejamos de las sindicales, a las que vemos como víctimas del pasado y rémoras de un presente en el que no tienen cabida.

Nos cuesta confiar en sindicatos que viven gracias a un Estado que les cubre el 80% de sus ingresos. Pierden su función si no son independientes y autosuficientes.

Nos oponemos a una administración sobredimensionada para que tengan cabida en ella los privilegiados de la alternancia política. Si todas coinciden en que se han visto reducidos sus ingresos (vivían del mogollón urbanístico que generaba recalificaciones y nuevas contribuciones), pues que reduzcan en igual medida su estructura.

Nos enerva el actual sistema de funcionariado que genera una inquietante cantidad de zombies que deambulan por espacios públicos sin noción del tiempo, sin riesgo de ser apercibidos y ajenos a los controles de productividad mínimos exigibles a cualquier otro trabajador.

Creo que creíamos en todo en lo que hemos dejado de creer, porque ya no creemos en lo que se han convertido.

Pancartas en la manifestación de Valencia durante la jornada de huelga general del 29 de marzo.

La base del problema está en el mismo sistema. Hemos engordado a la bestia y todos queremos ir a lomos de ella. Lo ideal sería que petara por dentro y se regenerara por fuera. Que no hubiera que nutrirla tanto (en materia de impuestos) y que aprendiéramos a caminar por nosotros mismos (emprendedurismo).

Hay que meterle un balón gástrico a la administración porque come demasiado para lo poco que produce.

En cuanto a la huelga, es normal que muchos no comulguemos con quien la ha convocado, ni mucho menos con quienes la han provocado. Creo que estamos del lado de los 5.300.000 parados, de los que casi 2.500.000 son de larga duración y estamos con el 50% de los jóvenes que no encuentra empleo.

Creemos en los autónomos (auténticos emprendedores) que subsisten con ahínco, creemos en las micropymes que mantienen el empleo, en el EMPRESARIO, que todos conocemos alguno. No el señor Rosell, ni mucho menos el Díaz Ferrán que se pasea por los tribunales, ni el déspota o negrero, que desgraciadamente también conocemos muchos de estos. No, me refiero al que arriesga, resiste y apuesta y te responde con franqueza: ‘si gano yo, ganamos todos’. Pregúntenles a todos ellos si han ido a la huelga.

Hace unos días un reconocido político (ahora), pese a que dejara España sumida en una profunda crisis, allá por los 90, decía que ya no gobiernan los estados, sino los mercados. Si es así, señor González (¡uy, se me ha escapado!), váyanse, pero todos, no los necesitamos.