Una de romanos

'Empujando a Vespasiano'.

‘Carton’ Heston y Messala empujando a Vespasiano

Este periodo de Semana Santa es sinónimo de ‘péplum’, más conocido como ‘una de romanos’ que decía Sabina. No hace falta ser cristiano, ni católico, apostólico, ni mucho menos romano para ver este tipo de pelis. Forman parte de nuestro acervo cultural y ¡ay de aquel que ose repudiarlas! Porque se pierde una buena ocasión para recibir una lección primero, de buen cine, segundo de soberbias interpretaciones, tercero de historia y por último, son un bálsamo en el que se concentran toda una serie de valores que me hacen pensar que sin duda, los que hoy en día rigen nuestros destinos, cuando llega la pascua, pasan del ‘péplum’.

Aunque tampoco creo que este término sea el más apropiado, creo que el péplum es a las superproducciones históricas, lo que el spaghetti western al western. Es decir, un subgénero que tuvo su periodo álgido a finales de los 60 y 70, pero que nunca llegó a tener esa consideración de superproducción histórica.

Las de romanos, como mandan los cánones del séptimo arte, son pocas y cada año resulta gratificante revisarlas, porque aunque la fotografía o algunos exteriores resulten arcaicos, encontramos escenas y diálogos que sobreviven al paso del tiempo y siempre permanecen vigentes, porque, en definitiva, se tratan cuestiones vitales como el amor, la pasión, el odio, la misericordia o el perdón. Y aunque en la actualidad giremos la cara a estos términos, las reacciones que nos provocan siguen siendo las mismas.

El amor hacia tu pareja o tu familia, la pasión por tu trabajo (el que la tenga), el odio en aquellos que no son capaces de asumir sus propias limitaciones, la misericordia con los que padecen o el perdón cuando reconocemos nuestra culpa, no son cuestiones puramente religiosas, forman parte de cada uno de nosotros, responden a cuestiones éticas.

El hecho de apartarnos de la religión por una razón empírica o de distanciarnos de la Iglesia porque su mensaje a nivel comunicacional es peor que obsoleto, debiera servir para hacernos mejores personas, porque mostraría que no necesitamos un refuerzo como el que nos da, en este caso, la religión católica. Demostraría que lo tenemos asimilado e interiorizado, pero la realidad acaba siendo otra. La merma que sufrimos, la laguna que tenemos es educacional, porque ya no queremos disponer de 3 horas para ver una peli de romanos, ni mucho menos reflexionar sobre el mensaje que nos trasladan, renunciamos al conocimiento histórico que nos brindan y crecemos con unos muñones éticos que lo flipamos.

Y si queréis saber una cosa, ha llegado la Pascua y he vuelto a ver Espartaco, Ben-Hur y Quo Vadis? Y podría hacerlo extensivo a Los diez mandamientos, Sansón y Dalila o La Caída del Imperio Romano y poco más. No entro a valorar, tan siquiera, este tipo de cine bíblico en los años 70, 80 o 90, ya que simplemente es nocivo para la salud.

Y si me preguntáis quien soy, sin titubear os responderé: ‘Yo soy Espartaco’.

Mas o el verbo (massa) fácil y Rajoy y su intermitente voto de silencio

Arturo habla… i Marià, encara que li costa, respon.

El señor Mas insiste… i el senyor Rajoy es aferra a la llei.

El Presidente de la Generalidad apela a la soberanía popular… i el President del Govern a la sobirania popular de tots els espanyols.

I tots dos parlen de dialec, però este no fluix i com un matrimoni enrocat i aferrat al divorci, tiren de tribunals. Un Tribunal Constitucional que es reunix en temps récord i fica cara de NO a la consulta per unanimitat, encara que es dona cinc messos per a rumiar una resposta definitiva.

O sea, que todo se aborta pero nada se concreta y los resquicios que dejan unos y otros dan pie al de enfrente para revisar y reconducir su estrategia.

Encuentros...

Encuentros…

Y ¿cómo pinta desde el punto de vista de la comunicación? Pues vemos a un Mas que se torna hiperactivo en materia de verborrea, locuaz, prolijo en metáforas, contador de historias, pero al estilo de aquellos cronistas, que se las llevaban a su terreno (que se lo digan a aragoneses, valencianos o astures, por citar algunos de los que han ido perdiendo su condición de ‘históricos’ en el plano administrativo). Mientras que Rajoy es de los que opta por una comunicación silenciosa, de los que creen que el tiempo lo soluciona todo y es bien sabido que cuando estalla la crisis… hay que dar la cara. Hay que tomar las riendas y utilizar todos tus recursos en un objetivo común: minimizar el impacto. Algo que, desde este humilde sitio, pensamos que no ha hecho.

En cambio, si pensamos que la algarada, la protesta, la reclamación hay que ser lo suficientemente astuto para acallarla, hasta convertirla en diálogo. Y una vez trasladado a ese nivel, el diálogo, se combate con diálogo.

... O desencuentros.

… O desencuentros.

No vamos a entrar en el discurso de unos y otros, en que si quieren votar que voten, en el hecho de cortina de humo que asume este asunto a nivel mediático y los esfuerzos que destinan unas administraciones y otras, desviando la atención de todos de esta larga crisis que atenaza a miles y miles de familias y que este contencioso se las trae al pairo.

El caso es que en el plano comunicacional Mas se desborda, se desparrama y Rajoy, ni llega, ni llegará nunca. Conclusión: no están para pasar de curso, la putada es que no son alumnos, ejercen de tutores y no son un buen ejemplo para el conjunto de su alumnado: catalanes, españoles… todos.

 

 

Sólo para fans de la salchicha de Conchita

Me declaro fan de Eurovisión, lo reconozco y no me lo callo. Bueno, tampoco soy de los de pintarse la cara, ni de tararear la letra de la canción que represente a mi país hasta la saciedad, pero me atrae el espectáculo en sí y esa mezcla kitsch que aporta Europa cuando se sube a un escenario y se pone a cantar. Y además, en los últimos años como que el festival se ha recuperado, ¿no creen? Pues bien, desde el sábado noche, tras el bulle-bulle desatado por la victoria de Conchita Wurst (salchicha, en alemán, por cierto) estoy más convencido que nunca de que las huestes que la critican ni tan siquiera se han detenido a escuchar dos estrofas de su canción. Tranquilos, tampoco se alarmen por el título del post, este es un sitio con las cosas en su sitio y el sentido común lo guardamos a buen recaudo. Aquí les dejo, pues, la canción traducida, porque no tiene desperdicio y unas conclusiones al respecto de todo ello:

Letra de la canción de Conchita Wurst, Rise like a phoenix

Despertando entre los escombros,                                               wurst                                      caminando sobre cristal,
los vecinos dicen que somos problemáticos,
bueno, ese tiempo ha pasado.

Mirando de cerca al espejo,
no, ese no soy yo,
un extraño acercándose,
¿quién puede ser esta persona?

Hoy, para nada me conocerías,
de la luz que palidece, yo vuelo,
me alzo como un fénix,
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,                   wurst 2
una recompensa.

Fuiste avisado,
una vez que me transforme,
una vez que renazca,
sabes que me alzaré como un fénix,
pero tú eres mi llama (Estribillo).

Vete a meterte en tus asuntos,                       clicks
actúa como si fueras libre,
nadie podría haber presenciado,
lo que tú me hiciste a mí.

Porque hoy, no me conocerías,
y has tenido que verlo,
para creerlo,
de la luz que palidece, yo vuelo.

Me alzo como un fénix,
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,
una recompensa.

(Estribillo)                                                    wurst 4

Me levanto hacia el cielo,
tú me tiras abajo, pero
voy a volar.

Y alzarme como un fénix
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,
una recompensa.

(Estribillo) Fuiste avisado,
una vez que me transforme,
una vez que renazca.
Sabes que me alzaré como un fénix,
pero tú eres mi llama.

Conchita Wurst (Austria) – Alzándome como un fénix. Canción ganadora de Eurovisión 2014.

La lectura que saco de esto es que a las ‘hordas’, las que se declaran anti, las que tachan cualquier atisbo de anomalía frente a lo convencional, les falta sentido del humor. Pero mucho, oigan (que diría mi amiga Pérez). No voy a capturar pantallas de las barbaridades que tuve que leer por twitter, ni del humo que echaban los ‘guaxaps’. Desde luego el que se convierte en transgresor y Conchita lo es, sabe que le pueden venir leches por todos lados; pero su constancia, tras releer su wikipedia y un par de entrevistas, es cuanto menos meritoria.

Inventar un personaje para alcanzar un sueño que por ti mismo igual no tienes posibilidad de cumplir ¿qué daño hace? Si además atesoras maneras, si tienes buena voz y estas instruido en el noble arte del espectáculo. ¿Cuántos hombres en diferentes culturas han asumido el rol de la mujer en el teatro porque a estas les estaba negado pisar las tablas?

Qué hay más irónico que inventarte un personaje en el que te sientas realizado y más si es del sexo contrario y realizar, como Conchita, un giro extraño e inesperado y en ese papel de mujer que asumes como hombre, te dejas una barba poblada que como Tom (su nombre real)… no llevas a diario. ¿Es o no un ejercicio de fina ironía?

Es el sueño de alguien que lo ha intentado en varias etapas de su vida y que lo ha conseguido siendo otra persona. Y todo mientras se presentaba a concursos como Tom, mientras curraba de escaparatista como Tom y se formaba en el mundo de la moda, como Tom.

Su asalto a la fama, más que salto, es toda una estrategia de comunicación en la que los medios de comunicación se han rendido a sus encantos y los que lo han acabado conociendo, han reconocido su talento. El caso es que no solo se tuvo que travestir de mujer para que repararan en él, sino que además incorporó a su estilo ese símbolo velludo tan de moda en el estilismo masculino: la barba.

Y en este contexto, ¿quién es más cínico, el artista o el público que como si de un circo se tratara reclama cada día un más difícil todavía?

Bravo por Tom y por Conchita. Me encantaría escucharla como chica Bond, su tema de Eurovisión daba la talla como para incorporarse a la saga del agente 007.

 

Fan de la comunicación premium

La comunicación ya no es vertical, ni ascendente, ni descendente. La RSC ya no es la bula papal de otros tiempos. En el futuro, es decir ya, ‘las empresas u organizaciones serán sociales o no serán,’ es algo que venimos escuchando por múltiples foros y canales.

Pero en el día a día nos topamos con una Infanta que llega con ganas y preparada a testificar según sus abogados y luego resulta que no pasa de un no sabe, no contesta o no lo recuerdo, en el mejor de los casos; mientras Valenciano habla de sí misma en tercera persona, aduciendo además que: ‘el partido manda a Europa a los mejores’ y Bardem sigue con un lenguaje que es tan tosco y abrupto como su rostro. Es como si la actualidad, la comunicación que se deriva de ella, tirara millas hacia lo vacuo, lo fácil y llegados a ese punto, me quedo con el menor de los Trueba.

Sin duda, David Trueba ha sido todo un ejemplo de hombre tranquilo, paciente y hace escasos días nos dio muestras de su ingenio, sutileza, educación y elegancia en sus palabras que no ocultaban veladas críticas, porque no hace más daño el que ladra o insulta sino el que te ofende con retardo, puesto que necesitas unos segundos para notar que su punzada te ha dejado herido de muerte.

El otro día entendí entre gozoso y satisfecho que cuando el que gana es un perdedor, entonces, no todo está perdido.

Un Trueba reconocido

Un Trueba reconocido

Esa es la impresión que me dio Trueba, pero también me ayudó un descubrimiento que hice, el del gitano Enrique. Todo un hallazgo, merced a una revista digital, Verlanga, que publicaba un reportaje de dos artistas que gustan de plasmar sus obras en paredes desnudas. A uno de ellos, Txema Rodríguez, se acercó el gitano Enrique y enseguida conectaron. Poco más adelante el contenedor abandonado en un solar, en pleno polígono Vara de Quart (VLC), donde vive el gitano Enrique se convirtió en todo un ejemplo de street art.  Y entendí que la cultura y el arte no sólo nos hacen más digna nuestra existencia, sino que la enriquecen y decoran con nuestros sueños e ilusiones.

El gitano Enrique

El gitano Enrique

David Trueba y el gitano Enrique, pese al abismo que los separa, han dejado de ser esos dos perdedores y disfrutan de un reconocimiento merecido. La misma sociedad que nos los presentaba con indiferencia ha querido ahora devolverles una visibilidad sincera. Y sinceros han sido ellos, baste escuchar los discursos de Trueba, que salió hasta tres veces, y nos regaló un alegato coherente, humilde e inteligente. O el propio gitano Enrique que nos invitó a visitar su container de diseño porque el día es muy largo y está solo, sin luz, ni agua, ni radio, ni TV, ni wifi, ni creo que sepa lo que es… Y le encanta recibir visitas y enseñarles su nueva decoración, hecha por unos ‘chavales mu majos’.

El arte y la cultura tienen esas cosas, crees que no te llenan el estomago, pero te alimentan el ego, te dan fuerzas para seguir, para mostrarte al mundo y seguir reivindicando lo que es justo. Y era justo reconocer a Trueba, tras tantos años de nominaciones y justo devolverle ese sitio al gitano Enrique que la sociedad parecía haberle negado.

Me quedo, pues, con la comunicación reposada, una comunicación premium. Me quedo, también, del lado de los perdedores, porque soy uno de ellos, porque llevamos con elegancia la derrota y si algún remoto y lejano día ganamos, lo hacemos también de forma relajada, sin aspavientos, pero disfrutándolo por entero.

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Mi / Tu ‘YO’ como marca / protagonista

La comunicación en estado puro, la interpersonal o grupal, la que no está sujeta a filtros, canales, caracteres, ni redes es rica en matices y puede adquirir múltiples formas, en función del entorno, del momento, del estado de ánimo en el que nos encontremos, de la diversidad del grupo en el que nos movamos o las rivalidades con las que topemos.

Esta es una comunicación mutante y nosotros nos metamorfoseamos con ella. Y la posición que adoptemos, la personalidad que asumamos, dirá mucho de nosotros ante el resto. Seamos eclécticos, pues, mutemos y desconcertemos.

Lo que está claro es que cuando dormimos nadie nos roba el papel de protagonista, cuando despertamos seguimos siéndolo y solo cuando compartimos las primeras palabras con nuestro entorno (parejas, hijos, vecinos, señora de la limpieza…) empezamos a ceder protagonismo frente a terceros.

Esa misma comunicación interpersonal es materia de estudio y aprendizaje también en el ámbito profesional: ya sea protocolo, marketing, ventas, recursos humanos, pero sobre todo lo es para profesionales de la comunicación y las Relaciones Públicas.

La gestión, promoción y ‘venta’ de nuestra propia ‘marca’, nuestro ‘YO’, debe ser rica en matices para que no nos juzguen desde un primer momento y muramos de encasillamiento.

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Nuestros movimientos en público deben ser tan estudiados como los que se preparan en escena, y al tiempo tan naturales que no parezcan impostados.

Bienvenidos al ‘postureo’ de las Relaciones Públicas. Si dominas tu entorno y te ceden protagonismo, asúmelo o declínalo con gusto; si por rango, edad, posición o desconocimiento lo asumen otros frente a ti, no compitas, ejerce de complemento y solo deja tu impronta (con un gesto o comentario certero) cuando sepas que ha llegado tu momento.

No siempre vamos a poder ser ‘protas’ y tampoco es que sea necesario para defender o ‘colar’ nuestro mensaje, los que se empeñan en ello acaban cayendo del pedestal al que se subieron. Pero disfrutemos con esas posibilidades. Hoy triunfo, hoy soy secundario (actor de reparto, como eufemismo), hoy ‘me borro’, hoy soy humilde, mañana guerrero… disfrutemos mientras nos enriquecemos.

Al final, el verdadero ‘prota’ no es el que se lo cree, sino el que consigue que se lo crean terceros. Es una mezcla de buena educación, mejores maneras, sentido del humor, unas cuantas dosis de ironía, sarcasmo, saber observar y escuchar, para poder responder mejor cuando llegue el momento y que quede claro, yo no sé de esto porque lo domino o lo ejerzo. Lo sé porque lo aprendo día a día de mis maestros. Y no me confundan todo esto, por favor, con artes nada nobles como son la pedantería o la arrogancia. Hoy no hablamos de esto. Hablamos como siempre me dice un buen amigo de marketing life o de otro (igual de bueno) que se inclina por el personal couch. 

Y sobre todo, tengan en cuenta que esto vale para cualquier ámbito de nuestro día a día (una reunión de empresa, una mesa redonda, una reunión de vecinos, un afterwork o unas birras en una terraza). Sirve tanto para un cóctel de etiqueta como para un botellón y un buen ejercicio es pasar de uno a otro en el mismo día. Es cuestión de actitud, yo lo he hecho*.

 

Otro buen ejemplo sería trasladar el cuidado de tu YO, tu imagen, tu POU a las redes. Pero esto da para otro post, se lo cedo a mis compis.

En fin, cuiden su YO, es él quien sale todas las mañanas para ganar su sustento.

* Dedicado a la VI Promoción de Licenciados en Publicidad y Relaciones Públicas de ESIC (Valencia).

    

¿Cuestión de imagen?

La figura de Presidente de Parlamento se está convirtiendo en los últimos tiempos en el estereotipo perfecto de la imagen que traslada la clase política a la sociedad. Se puede ser ‘chocho’ o caduco como el señor Posada, tanto como el Gobierno que lo nombró en su cargo. Se podía ser ‘reina por un día’ como Bono en su momento, cada vez que soltaba su discurso didáctico que removía de sus asientos a todas sus señorías, incluso las que provenían de su mismo partido. O un poco Jekyll y Hyde como el señor Cotino al descolgar su teléfono. Esto da para ponerse y no acabar, seguro que cada uno en su territorio y más desde que cada escasos 300 kilómetros hay un Parlamento, todos encontraran casos cuanto menos curiosos.

¿Diosdado firma por Adidas?

¿Diosdado firma por Adidas?

Pero lo que me llama la atención de manera chirriante que me daña la vista es el caso de Venezuela y esa moda de convertir el chándal en prenda de etiqueta, tanto es así que la puede lucir un diputado, un candidato de la oposición o el propio Presidente de la Asamblea Nacional. Qué se den de leches en el hemiciclo tiene su aquel, pero que el Presidente de la sala, ejerza como tal con chándal tricolor y lo digo desde el respeto a cualquier enseña, me descoloca.

¿No hay dress code en los Parlamentos del mundo mundial? ¿Será que los políticos están mutando hacia formas desconocidas alejándose del descrédito que señalan las encuestas?

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¿Y qué tiene que ver esto con la comunicación, dirán ustedes? Pues mucho, la comunicación no verbal, la gestual, incluso nuestra propia presencia y apariencia son la primera carta de presentación ante nuestros diferentes públicos. ¿Qué pretenden trasladarnos entonces sus señorías chandaleras? Y miren que los de aquí ya infunden poco respeto, por muy puestos que vayan. Pero y estos otros, los del chándal ochentero ¿Son una especie de superhéroes patrióticos al estilo del Iron Patriot? (Véase Iron Man 3). Vale, pero ¿por qué si son tan amigos de sus colores patrios (algo que aquí, evidentemente no se entiende, que nos lo digan tras las últimas olimpiadas) lo hacen desde la estética del chándal? ¿Simplemente siguen los patrones de la moda que llega de La Habana? ¿O es una manera también de calar en el pueblo?

¿Qué quieren que les diga? Yo no llevo chándal ni para hacer deporte y nunca me vestiré de bandera. Soy apasionado del fútbol y nunca me he puesto una camiseta de mi equipo, ni he tenido nunca bufanda, ni creo haberme pintado la cara. Fui fallero y me tocó llevar una vez el estandarte, fue una vez y la última. Igual es que en este país, llamado España (algunos muchos) arrastramos un trauma que multiplica nuestro sentido del pudor y ridículo. Igual es que nuestros colores son tan chillones o más que los de Venezuela y la diferencia es que a ellos se la trufa. De ahí que lo hagan a diario, mientras nosotros como mucho nos reservamos para las grandes gestas deportivas, más al estilo de los lores ingleses que en la intimidad se puedan vestir de mujeres. ¡Ay, así es la vieja Europa, corrupta y viciosa, pero siempre guardando las formas!

¿Novela negra o literatura fúnebre?

Necropolis de Argiñeta

Siempre puedes elegir entre la literatura funeraria y la novela negra. Necrópolis de Argiñeta, Elorrio, Bizkaia.

Todo empezó el puente de Todos los Santos de 2012.

En mis manos cayó un libro “Aquí yace … o no”, el libro que tienes que leer antes de morirte, de Marta Sanmamed. Estaba calentito, recién publicado y con la tinta todavía húmeda.

aqui yace

de Marta Sanmamed

Marta toca todos los temas … fúnebres, sólo con leer el índice te puedes morir de la risa, pero la historia de las esquelas de El País de cada 21 de marzo -recordando a Elena Lupiañez Salanova- es realmente interesante.

Encuadernada para morirte de gusto excepto el efecto de las fotos, en blanco y negro sobre el papel color crema, que pierden mucho con ese fondo.

En temas fúnebres lo de las fotos no está arreglado porque los autores en muchos casos no se pueden recorrer todos los cementerios, o no son fotógrafos profesionales, por lo que tiran de imágenes facilitadas por otros. Además los cementerios no tienen por que ser los sitios ideales para hacer fotos alegres, con mucha vidilla.

Jesús Pozo escribe “De cuerpo presente”, Vida, anécdotas y curiosidades de 13 sepultureros. Yo creo que le sobra uno porque con Fray Tobías, el fossor poeta, me da la sensación que se rayó un poco. Jesús nos explica en el glosario que cadáver es “el cuerpo humano durante los cinco primeros años siguientes a la muerte”, en cuanto cumples ese plazo te conviertes en resto cadavérico, que suena peor incluso.

Así que ya sabes, al morir nos dividimos en dos. El cuerpo se convierte en cadáver y a los 5 años (si no te han incinerado) en restos cadavéricos. El alma se va por otro lado y puede acabar en 4 lugares diferentes que son el cielo, el infierno, el purgatorio o seguir vagando por este mundo como un fantasma.

Me atreví con un tercero de Nieves Concostrina, “Polvo eres”, con una gran colección de esquelas, epitafios y anécdotas aunque las fotos … lo dicho antes. Una especie de Celtiberia Show de Luis Carandel, pero en siniestro.

Sinceramente hay que disfrutar poco a poco este género literario que es la literatura fúnebre, un género atípico. Me quedo con ‘Aquí yace…’ si tengo que elegir.

Para otro puente he dejado los libros de Paco Belmonte, sepulturero y escritor.

De ahí decidí pasar a la novela negra, por dar un poco de alegría a mi experiencia literaria que estaba un poco gris en esos momentos. Y me atreví con 3.

Por cierto si quieres saber algo de detectives y de sus autores este es tu blog  del cacereño Eugenio Fuentes.

Leí una novela de Raymond Chandler del detective Philip Marlowe, un clásico. Fuera de las películas no sabía que existiera Marlowe: un clásico delicioso. No recuerdo el título.

Después leí “Tatuaje” de Manuel Vázquez Montalbán con el detective Pepe Carvalho con el que disfruté desentrañando los misterios de un asesinato.

Y por último leí “Los que hemos amado” de Willy Uribe, una novela de dos surfistas de Getxo que en los años 80 viajan a Marruecos a hacer surf (o es a comprar hachis?) y … más muertos que en una película del Oeste. Willy ya lo dice, “Trataré de explicarte lo que pueda, aunque Sergio Santos era un tío muy complicado”.

Ahora he decidido pasarme a la novela negra nórdica, la trilogía de Stig Larsson a base de:

  • Los hombres que no amaban a las mujeres.
  • La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
  • La reina en el palacio de las corrientes de aire.

Este autor tuvo la mala pata de morirse justo antes de publicarse la primera de ellas, en fin.

De todas formas como ya las leí en su día voy a re-visionar los DVDs de las tres películas: cine sueco, planos cortos, la “alegre” Noomi Rapace y pocas sonrisas. No va a ser la alegría de la huerta pero … al leer el título de esta entrada, ¿te esperabas algo más alegre?

De marketing, deporte y política

Todos deberíamos cuestionarnos nuestra ética profesional de vez en cuando. O, al menos, alguna vez. Trabajar en marketing o en publicidad plantea dilemas al tratarse de materias que trabajan con las motivaciones de los individuos. Lo vemos día a día, en productos que se anuncian apelando al deseo y a las aspiraciones del público objetivo. Porque ¿cómo anunciar si no un perfume, por ejemplo?

A veces las asociaciones de ideas marcan el camino. Por ejemplo, la camiseta azulgrana del F.C. Barcelona, tiene una gran similitud con la bandera del Tíbet. Qué fácil para dicho club difundir la marca por ese territorio. Pero a veces sucede que el marketing actúa a la inversa, hacia el producto. Puede suceder, como he podido comprobar en tv, que los tibetanos luzcan las camisetas del Barça y las banderas del Tíbet como reivindicación política (justa por otra parte).

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El F.C. Barcelona ha sabido ganar terreno a los grandes titanes del fútbol en materia de marketing: Real Madrid (que ya hizo un excelente trabajo durante el primer mandato de Florentino Pérez) y Manchester United (al que contribuyeron mucho figuras mediáticas como Cantona, Beckham y CR7). De este modo se ha colocado en segunda posición en el ranking de clubes de fútbol con mayores ingresos, desbancando al United. Claro que cosechar un inusitado número de títulos en poco tiempo ha sido clave. Pero han sabido aprovechar la coyuntura.

Pero las asociaciones nos acercan a ciertos individuos y nos alejan de otros. De modo que tener un  público “cautivo” como el tibetano puede alejarnos del chino, infinitamente superior, con mayor poder adquisitivo, mayor fascinación por lo occidental y ciertos hábitos de consumo.

Si yo fuera directivo del Real Madrid me lanzaría a la carrera a por el público chino antes de que el Barça consiga colonizarlo. Me sigo preguntando si el rojo de la segunda equipación del año pasado tiene algo que ver. En tal caso yo habría intentado ajustar más el “pantone”. Pero el mercado chino tiene otro condicionante cultural, y es que no se casa con nadie, sólo con el éxito, y en los resultados deportivos entran otros factores que escapan al poder del directivo, por mucho dinero que invierta.

El Barcelona tiene una estrategia clara con Qatar: acercarse al mercado árabe y, tal vez, encarnar ciertos valores. Ya hizo algo parecido con Unicef, con el pretexto de difundir una idea, experimentando de paso si funciona en el “soci” lo de tener patrocinador en la camiseta. A mí me huele a emotividad en pos de un objetivo económico, qué quieren que les diga.

Pero espantoso me parece lo de la UNESCO patrocinando a un equipo de fútbol (en caso de que se trate de un patrocinio económico), el Málaga, o dejándose representar por él. Perfecta representación de aquello de mezclar churras con merinas.

Habría que revisar el uso que se hace del fútbol para difundir ideas políticas, y dejar que el fútbol sea lo que es: un juego.

En cualquier caso, volviendo al principio, los profesionales deberíamos reflexionar sobre la ética de nuestro trabajo, al menos alguna vez.

Damned lies

Hoy me ha llamado la atención el tema en dos periódicos (digitales). Visto el actual nivel periodístico nacional (opino del de aquí porque los de allá no los conozco y tampoco me interesan, a qué engañarnos), no sé qué me extraña… Fusilar un estudio y amoldarlo a lo que al público puede interesar. Perdón, llamar la atención, porque cuando se trata de algún estudio, encuesta o estadística, casi siempre hay alguien financiando el estudio del que espera sacar beneficio.  Lo que yo denominaría “Ripoff marketing” (se me perdone si mantengo la esperanza de acuñar algún término alguna vez), porque no es algo engañoso, aunque pretende engañar, no, es un timo.

Claro que lo que me ha llamado la atención es el titular “La mitad de valencianos renunciaría al sexo por entender inglés”. ¡Válgame! Al que lo haya visto y no le haya llamado la atención es –igual que en la canción- como al que no le guste el vino: es un animal.  Suena interesantísimo porque así, de buenas a primeras, uno piensa “vaya una trola”. No me digan, que eso no se lo cree uno. No porque los valencianos seamos especialmente vigorosos y apasionados (¡que lo somos!), sino porque uno jamás confesaría que en su escala de intereses entender inglés esté por encima de mantener (buen?) sexo, durante un año especifica después. Pero vamos, a mí es que un estudio, por muy Universidad de Cambridge que sea, basado en una exhaustiva encuesta –dice- de 100 preguntas a 1.700 individuos (e individuas, supongo) españoles (y españolas), pues qué quiere que le diga, que me parece empezar mal. Me veo yo a los encuestados, que te abordan por la calle y pocos son los que se paran, pero si te dicen que son 100 preguntas… Amos, por favor. Pero es que si me pongo a imaginar una sala con uno o 1.700 individuos (previamente remunerados) completando las respuestas a 100 preguntas, me imagino que a partir de la 17 la mitad ya están pensando en la hora de comer, la lista de la compra, la vecina del 6º o en las musarañas. En fin, esa es la fe que les tengo yo a las encuestas y las estadísticas. Porque una “ciencia” basada en la honestidad humana es la menos científica de todas las materias.

Bueno, pues esta aún va más allá y recurre al “hijoputismo” acuñado por Elvira Lindo (ella sí acuña términos y se lo reconozco), porque al preguntar sobre el nivel de inglés de los políticos españoles Rajoy, ZP, Aguirre y Aznar, aún se permiten opinar que el que peor nivel tiene es el actual presidente del gobierno. Y yo, salvo el bochornoso episodio de Aznar en Boston y Texas, no recuerdo haber oído hablar a estos políticos en inglés. Ni les doy ni les quito, me es desconocido.

NoMuzzy

Vamos a por más respuestas ridículas. Los españoles opinan que alemanes y japoneses tienen un nivel de inglés sobresaliente. No dudaré de los alemanes teniendo en cuenta que el inglés es una lengua germánica pero ¿los japoneses? Por ahí no paso. Por poco que uno haya atendido a cualquier turista japonés habrá entendido que andan justitos. Pero es que cualquiera que todo fulano que conozco que ha visitado Japón (gente de mundo con idiomas, en plural) dice que allí no habla inglés ni cristo que lo fundó. La experiencia me dice que, puestos a elucubrar datos sin contraste (lo fácil que sería hacer un examen de nivel), en los países bálticos controlan mucho más el inglés, y tiene que ver con que su idioma sólo se hable en su país. Tal vez tenga algo que ver que el español sea la 2ª lengua en número de hablantes nativos, por delante del inglés y sólo por detrás del mandarín.

Pero el estudio dice más cosas interesantes, como que “con un 26% de paro a nivel estatal, los complejos al hablar inglés frenan al 60% de los encuestados a la hora de irse a otro país a buscar trabajo”. Pamplinas, no nos vamos porque en España se vive mejor o porque somos unos caguetas o comodones o conformistas, lo que se quiera, pero cuando uno quiere algo, no le frena el idioma. Si se fue ‘pa Alemania Pepe

Les invito a leer ambos artículos (uno viene hasta firmado, ¡vaya desvergüenza!). De verdad que vale la pena. Uno de ellos termina con un dato tan alarmante como desternillante: “aprendemos solos, el 72% con canciones”.

Para terminar, hay un dicho inglés según el cual hay tres tipos de mentiras: lies, damned lies, and statistics. Tal vez hubiera que añadir journalism.

2008-06-28 Journalism

De bilingüismo

El pasado sábado, en la sobremesa de una comida entre amigos y conocidos, y tras una excitante sesión de juegos de mesa, brotó una apasionada discusión. La mayoría éramos valencianos aunque sólo una minoría valenciano parlantes; dos vascos con un elemental o nulo conocimiento de euskera y dos aragoneses completaban en ramillete.

Como de costumbre, no soy capaz de recordar cómo surgió, pero como no creo que aportara nada, no haré el esfuerzo de intentarlo. En cambio creo que sí vale la pena dedicar –como mínimo- unos minutos a reflexionar sobre el bilingüismo. Hablamos de una realidad tan antigua como la idea misma de España, una realidad que a lo largo de los siglos ha sufrido diversos avatares.

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el origen y desarrollo de las diferentes lenguas del estado y este ya me parece un dato revelador. Pero me interesa, especialmente, la realidad actual del fenómeno, no qué lengua fue antes o después que la otra, ni si esta proviene de la otra o no, o todo lo contrario. Lo que me llama la atención es por qué una herramienta fundamental (no única, claro que no) para la comunicación se ha convertido en algo capaz de separarnos. Porque, por exagerado que parezca, nos separa.

Soy valenciano, de padre castellano, de madre valenciana. He vivido toda la vida en Valencia hasta que, hace unos 10 años, vine a vivir a Madrid. Fui criado en castellano aunque, al ser el valenciano la lengua de mi familia materna, conviví con el bilingüismo sin que ello creara en mi familia (ni en la de Valencia ni en la de Segovia) ningún tipo de controversia ni problema de comunicación. La lengua de casa era el castellano pero continuamente oía hablar a mi madre en valenciano, con su madre, con su hermano, con amigos. Incluso mi padre hablaba en valenciano muchas veces. Cuando se casaron y formaron una familia la lógica llevó a que habláramos en castellano, pero nunca tuvimos que renunciar al valenciano. Lo estudiamos, lo conocimos y lo hablamos más o menos según las personas con quienes nos hemos relacionado.

Durante la discusión, los valenciano parlantes lamentaban la poca atención que se dedica a la llengua. Mi madre siempre me ha explicado que cuando ella era pequeña hablar valenciano era relacionado con la incultura y que, por ello, su uso se limitaba prácticamente al ámbito familiar. Años después, con la democracia, hubo una cierta restitución del respeto hacia la llengua. Así lo vivió ella. Yo, por mi parte, siempre lo he vivido con una cierta sensación de ausencia. No reniego de nada, pero estoy de acuerdo en que en Valencia no sentimos verdadero orgullo por la llengua, no nos hemos interesado mínimamente por ella, no nos hemos esforzado por aprenderla y hablarla. Entre un castellano parlante y un valenciano parlante, nunca es la opción predominante. Puedo afirmar, además, que a veces he optado por el valenciano y mi esfuerzo no siempre ha sido aceptado. Algo que nunca me ha pasado con otros idiomas.

Por otra parte, en Madrid (porque es donde vivo, oiga) he advertido algunas veces una evidente hostilidad y mucha incomprensión hacia el bilingüismo (llámese valenciano, catalán, vasco…). Seguramente el uso político que se ha hecho y se hace de ello es determinante. No importa tanto si fue primero la gallina o el huevo como el hecho de que es algo que nos separa.

Entiendo que en Valencia no hacemos un uso de la llengua a la altura del orgullo que decimos sentir por nuestras raíces. No es exclusivo, pero sí vinculante. Pero también entiendo que combatirlo negándonos a hablar en castellano con quienes no son capaces de hablar valenciano me parece una torpeza que sólo genera más hostilidad.

Siempre me ha interesado conocer y aprender idiomas, como medio para comunicarme con los demás, pero también como maravillosa oportunidad de expresarme en la singularidad, riqueza y belleza que contienen.