Hacia la comunicación efímera

Las nuevas tecnologías, los hábitos de vida, nuestra realidad socioeconómica  condiciona nuestra existencia. Y la cuestión es ¿ganamos o perdemos calidad de vida con el paso del tiempo?

¿Por qué todo tiene que ser tan rápido? Seguimos debatiendo cual será el papel de los medios de comunicación en un futuro inmediato, por no decir ya, y resulta que nosotros con la ayuda de las nuevas tecnologías y las tendencias de nuestra sociedad, no sólo hemos asimilado sus mecanismos, sino que los hemos sobrepasado.

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Voy a Mestalla y subo una foto, no me espero a hacerlo después del partido, ya no tendría sentido; estamos en el cumple de Marichuspi y nos etiquetamos en una imagen, no lo hago tras la resaca, ya no estaríamos para risas; me invitan a la inauguración fashion de la frutería de la esquina y me ‘geolocalizo’; voy en AVE a la capi y lo ‘casco’ antes de que arranque la máquina y me quede sin cobertura, ¡válgame dios!*

* Hago un inciso para especificar que todos estos comentarios son en primera persona, no porque sean propios de mi persona, sino para evitar herir sensibilidades de terceros.

Nos hemos convertido en ‘reporteros’ de nuestra propia existencia y la realidad informativa, la de los medios, parece que no nos siga el ritmo. El papel (prensa), salvo para los propios medios y políticos es un refrendo del ayer y por tanto, para la sociedad actual nace ‘viejo’. La radio, a excepción de boletines horarios, asume su condición de espacio de reflexión, opinión y entretenimiento para acompañantes individuales, que no solitarios y la televisión, sin duda, será la que tenga mayor vida, al tiempo que ofrece el resultado más pobre de los tres medios analizados.

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La prensa digital, al igual que la radio digital (la que obvia las ondas) pugna por hacerse un hueco, pero este no se encuentra en sus sitios web, sino que comparte espacio en las diferentes redes y convive con el resto del universo, o sea todos nosotros, en igualdad de condiciones, ya sea página personal o de empresa.

Es decir, nos estamos cargando los medios convencionales y resulta que copiamos su fórmula de inmediatez, pero multiplicada a un 4G por mil. Y convertimos aquel mensaje revolucionario de ‘liberté, égalité, fraternité’ en algo tan tragicómico como ‘paripé, frivolité et superficialité’ cuando analizamos la vida media de un comentario en un muro, la vida media de un tweet, el promedio de vida de un post, las posibilidades de un simple comentario, frente a la viralidad que puede obtener una imagen, la pereza o inconveniencia de ver un video que alguien comparte, si no te viene bien en ese momento, o el rechazo que puede generar el pinchar un enlace de un post a un blog, o un artículo o lo que sea ¿qué secuencia de iluminada dicha tiene que conjurarse para convertir en viral, trending topic o super mega compartido un asunto o tema?

Transitamos hacia una comunicación efímera, sintética y escueta, en la que todos tenemos atril y micro para comunicar y de hecho lo hacemos, pero solo en contadas ocasiones, ese proceso sublime y fantástico de emisión y respuesta, se produce, y se convierte, entonces, en un gozo extraordinario, en el que disfrutan por igual los dos ‘comunicandos’. ¡Pruébenlo! No hagan como mi hija cuando me canta: ‘habla chucho que no te escucho’.

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10 razones para volver a enamorarse de la Liga

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El pasado fin de semana se disputaba la última jornada de la Liga de fútbol, me la trufa si es BBVA o Endesa o lo que sea, para el caso que nos hacen esas marcas, me da igual cual sea el apellido de turno de la competición. Pero lo que si fue importante es constatar, tanto este fin de semana pasado como el anterior, diez razones, como podían ser veinte, por las que valió la pena volver a creer en el amor. El amor profundo que hubo una vez entre la Liga y sus forofos. A saber:

1. La Liga es para el finde. No hubo fútbol de Primera el lunes. ¿No se dan cuenta que va contra natura y además adultera la quiniela?

2. La Liga tiene su hora. Todos los partidos (los que se jugaban algo: permanencia, Champions o Uefa) se disputaban a la misma hora.

3. La Liga es amante de la radio. El punto anterior permitió recuperar el más auténtico carrusel deportivo por radio, con conexiones que iban de campo a campo recorriendo toda la geografía española.

4. La Liga si es cosa de dos, aburre. Es más de trios, de orgía. Por una vez, y ojalá sirviera más de precedente, Barça y Madrid cedieron el protagonismo a todos los demás equipos que el resto del año viven de las migajas que ellos dejan y ocuparon el espacio en los medios de comunicación deportivos que ellos copan.

5. La Liga es voyeur. Volvió a retransmitirse un partido en abierto y en sábado: ¡Alabado sea el señor! ¡Qué cansinos son los canales de pago! y su fragmentación de horarios, hasta reducirlos a átomos: un partido sábado a las 16:00, otro a las 18:00, otro a las 20.00, otro a las 22:00 y el domingo uno a las 12:00, otro a las 17:00, otro a las 19:00, otro a las 21:00 y si hace falta a las 23:00, ¡con dos cojones! ¡Joder, que nos gusta el fútbol, pero no hace falta verlos todos!

6. La Liga no es de amantes despechados. Mourinho se fue por la puerta de atrás, como no podía ser de otra forma (no le voy a dedicar más explicaciones a este personaje, no las merece). Me quedo en cambio con la despedida a Abidal, un ejemplo de superación.

7. La Liga provoca relaciones de amor/odio. Y si vamos más al detalle: Valencia y Depor dependían de si mismos para alcanzar sus objetivos (champions y permanencia) y ambos palmaron. Aunque el arbitraje de Clos Gómez en Sevilla fue de los malos, malos.

8. La Liga valora el desparpajo. La Real Sociedad cierra una gran temporada y se impuso al Depor jugando de naranja. No les digo más. ¡Paradojas de la vida! La alegría desatada de los donostiarras y las lágrimas de los niños recoge pelotas del Depor.

9. En la Liga como en cualquier relación, siempre hay uno que lo ‘lleva’ peor. El hundimiento del otrora Super Depor y el contraste que supone ver a su vecino, el Celta, salvarse.

10. La Liga pone ante ti amores antiguos. Que el Valencia se lo jugara todo a una carta frente al que había sido su técnico las últimas tres temporadas (Emery) y el que fuera segundo portero de referencia para el club de Mestalla (Palop). ¡Cosas del destino!

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Sin duda, son razones para volver a creer en ese idilio perfecto. En la posibilidad de ver un partido por semana en abierto, no pedimos más. Cada uno quiere ver a su equipo, eso es fidelidad. No me van los paquetes liga y champions que te bombardean a partidos a todas horas por un ‘módico precio’ de no sé cuantos euros al mes. Ya se decía desde hace mucho que la TV en las casas y en los dormitorios afectaba negativamente la relación de pareja, pues créanselo, en grandes dosis, también afecta a la relación entre fútbol y aficionados. Y los clubes y la LFP siguen sin querer verlo.

 

Comunicadores

Dani Álvarez, conductor del programa Boulevar en Radio Euskadi.

Dani Álvarez, conductor del programa Boulevar en Radio Euskadi.

El mundo de la comunicación está muy revuelto. Como todos los mundos en este 2013. Cualquier economista escribe en su blog o en el de otro y cualquier bachiller hace una foto (o un video) y lo distribuye entre miles/millones de audiencia (esto es algo mas difícil) mientras los periodistas y los fotógrafos no llegan a fin de mes (en algunos casos ni a principios de mes).

A l@s comunicadores les vemos con diferentes perspectivas. La temporal, les veíamos/oíamos hace años. La visual, la distancia a través de la pantalla del TV. O la perspectiva auditiva, les escuchamos en la radio del coche, la del baño o la de la cocina. Incluso en el Smartphone.

Pero con algunos he tenido la suerte o la oportunidad de ver, de interactuar o de charlar o ser entrevistado por ellos. Y en las distancias cortas pasas del 1.0 (le ves, le escuchas) al 2.0 (participas, interactúas), y te puedes sorprender en cualquier aspecto, positivo o negativo.

Hace tiempo coincidí en un cóctel en el Balneario de Cestona, con López-Iturriaga, estupendo jugador de baloncesto que se había metido a presentador de un concurso. Un tipo simpático que aparecía en la tele, en nuestra cocina, todas las tardes de 8 a 9 mientras dábamos de cenar a nuestros hijos pequeños.

Me lo encontré al entrar al cóctel de frente y le saludé con normalidad. El no entendió nada: un tío que no conocía y le entraba como si le conociera de toda la vida. En realidad no entendimos ninguno de los dos. Yo no me di cuenta que el no me conocía y el no se dio cuenta que “cenaba con nosotros”, en la cocina de mi casa, todas las noches y por eso le trataba con tanta familiaridad.

Matías Prats (padre) era El Presentador, el Locutor de todo, incluido el futbol. Tenía una voz que abría puertas (y almas) a su paso, a pesar de ser de la época del blanco y negro. Una voz profunda que retransmitía en la radio los partidos de futbol con tranquilidad y sin gritar como los de ahora, no lo necesitaba.

Mercedes Milá, gusta o disgusta. A mi no me gusta y siempre me he preguntado que hubiera dicho del Gran Hermano si no fuera su presentadora.

Matías Prats (hijo). Muy buen heredero genético (esa voz) de su padre. Le vemos en el Informativo de Antena3. Coincidí con él en una Gala del Deporte en Santander, en directo. Durante los anuncios siguió dándonos el show a los que estábamos allí, ¡un crack!

Federico Jiménez Losantos. No me gusta especialmente, parece que está cabreado todo el tiempo aunque sonríe mucho. Pero creo que es muy bueno para la democracia que haya gente como él.

Carlos Herrera. Habla con una sonrisa en la voz. Me gusta gente agradable, de buen rollo.

Iñaki Gabilondo. Fue un buen profesional pero se perdió, incluso antes de pasar a la tele. “Video killed the radio star”, en su caso “TV killed the radio star”.

Christian Gálvez, Pasapalabra, Tele5. Participé en Pasapalabra hace unos años, contra Laura Gonzalo (fui su víctima masculina nº 11 de 26). Christian, y todo su equipo, te hacen pasar una tarde maravillosa en el plató, y eso que estaba un poco griposo esa tarde. Un tipo realmente agradable, listo y rápido.

Dani Álvarez, Boulevard, Radio Euskadi. Agradable, listo, rápido y con una voz estupenda. Entrevistó a Aitor y unos cuantos hace unos meses y verle en directo dentro del estudio es una experiencia! (tiene una compañera en el equipo –lee noticias o comentarios de oyentes- con una voz impresionante pero no recuerdo cómo se llama).

Ramón García me entrevistó, por teléfono, hace 6 meses durante unos 5 minutos. Agradable, rápido y eficiente. ¡Me gusta!

Constantino Romero, la voz. En la Tele era un poco lento pero … ¡esa voz!

Begoña Jiménez, de La noche despierta, en Radio Euskadi. Es mi preferida, mi favorita. Me entrevistó hace 6 meses y estuvimos un rato fuera del estudio charlando, muy agradable. Entramos al estudio y cuando empezó el directo se transformó como Gollum y Smigoll, o Jekyll y Hyde. Le cambió la cara, la actitud y empezó a hablar con una voz y una entonación espectacularmente profesionales. Te deseo que te entreviste una vez en la vida.

Digamos que la parrilla Radio/TV es como el buffet de un hotel en el que tienes una amplia selección. Hay dulces, saldos, amargos, empalagosos.

En lo que respecta a Comunicadores, me quedo con los “salaos”, agradables y optimistas. Como dirían los anglosajones “it’s up to you”: ¡tu eliges!