¡Véndete, vendido!

Verdad, verdadera: la gestión de la Comunicación está estrechamente vinculada a la función de las Relaciones Públicas, eso ya nadie lo pone en duda. Hasta las mentes pensantes ‘Pro Bolonia’ crearon un Grado específico de Comunicación y RR.PP. Una titulación paralela a los estudios de Marketing, por un lado, y que también transita en paralelo a la carrera (¿qué antiguo suena, verdad?) de Periodismo.

Pues bien, del mismo modo que la Comunicación va más allá del Periodismo, las Relaciones Públicas también mantienen un recorrido que se distancia del Marketing. Sin embargo, durante muchos años nos hemos hartado de ver como los periodistas encontraban acomodo en la gestión de la comunicación (lícito, por otra parte) y los marketinianos asumían roles de public relations… sencillamente les iba en el cargo y contaban con su nada desdeñable vis comercial. Lo que ocurre, es que tanto uno como el otro de los trasvases de profesionales han condicionado, desdibujado y reformulado cada una de estas competencias: Comunicación y RR.PP. Sin olvidar que el ejercicio de las mismas ya requería de unas habilidades que, por otra parte, no todos tenían. Y por si no fuera poco, en los últimos años, tras la irrupción y consolidación de las nuevas tecnologías, se ha reconstruido el espacio de comunicación. Un espacio que cabalga entre lo que ya conocíamos y que se complementa ahora con lo digital. Y el peso de uno y otro se reparte casi al 50 por ciento.

Recuerdo cuando daba mis primeros pasos como asesor de comunicación y relaciones públicas y cómo esta era una función casi de tapadillo, en la sombra, entre bambalinas. Estábamos ahí, el cliente notaba nuestra presencia, pero no éramos visibles para el público. Nos conocía quien nos tenía que conocer y nuestro valor dependía del peso de nuestra agenda de teléfonos y contactos.

Pero llegó lo digital y es como si, en cierto modo, hubiésemos salido todos del armario. Empezamos a ‘pisar’ la escena, a hacernos ‘visibles’ (que se lo digan a Mario Vaquerizo: de RR.PP de Alaska y otros artistas a… colaborador en TV/Radio, showman, cantante o lo que haga falta).

mario-crayonizo1

Parece que el branding personal nos ha empapado tras una sorprendente gota fría a ese tipo de profesionales (RR.PP/Com) y las redes se han convertido en el centro de la ciclo génesis. ¡Vale! Está claro que hay mucha ‘seta’ también por ahí, de los que ni sienten ni padecen y como tales, pues, no comunican. Pero en este gremio, si quieres captar negocio, acude a un evento y tu mejor aval ya es tu perfil digital. Y si quieres que te contraten fuera de tu entorno: muéstrate/véndete en la red.

Y justo ahí es donde radica el problema, donde puede que nos pasemos de frenada, donde puedes pasar de ‘venderte’ a ‘estar vendido’. ¿Haces una simple prueba? Revisa tu muro, ve atrás en el tiempo, tres semanas, dos o cuatro meses y saca tus propias conclusiones. ¿Te gusta lo que ves? ¿La historia que cuentas? ¿Coincide con la imagen que tienes de ti mismo? Decide, pues, por ti mismo si ‘te vendes’ bien o si por el contrario ‘estás vendido’. El mérito o demérito, eso sí, no dejará de ser tuyo. Sé benévolo contigo… y con tu entorno, no ‘taladres’.

 

Nada en la TV

Creo que anteriormente he declarado de manera abierta que me gusta mirarla. Lo que no implica tragarse cualquier bodrio que a uno le plantan delante. Es exasperante ponerse ante el aparato cada noche y comprobar que, salvo contados casos, no hay nada. Todas las noches la misma conversación que nos tiene en un bucle:

– Cariño, ¿qué hay esta noche en la tele?

– Voy a ver.

Y tras comprobar el teletexto:

– Nada. Absolutamente nada.

Es penoso.  Al final optamos por una serie que nos da igual no volver a ver, o un “Españoles viajeros” o un “Callejeros por el mundo” en cualquier destino más o menos exótico que casi con seguridad ya hemos visto. Si, como a menudo afirmamos, la televisión acaba con nuestra vida amorosa, calculo que en estos tiempos debe estar de lo más animada. Salvo los martes. Los martes está “Master Chef” en el que disfrutamos viendo planificar y cocinar platos de dificultad desigual. Aunque últimamente está adquiriendo un tono de reality que no pinta nada, la cocina (o la comida) nos reúne a todos, despierta nuestros sentidos, nuestra creatividad y nuestro apetito. Hasta nuestra autoestima. Seguramente había gente que miraba los programas de talentos musicales y pensaba “yo canto mejor”. Ante Master Chef tenemos la oportunidad de probar y reunir a nuestros familiares para comprobarlo. El caso es que, si la memoria no me falla, RTVE no debería hacer publicidad, y eso debería incluir a los patrocinadores, ni supermercados ni electrodomésticos ni gobiernos regionales ni nada, que son nombrados habitualmente.

masterchef1

Pero hay otra serie de programas de entretenimiento en los que hay una serie de personajes famosos que animan con sus juicios (mayormente inexpertos) y comentarios (generalmente impertinentes) las actuaciones de los participantes. Ahora está de moda que incluso los participantes sean famosos. Ya sólo nos queda ser espectadores. El caso es que por esos programas circulan una serie de personajes que viven constantemente haciendo promoción, promoción de sí mismos. Y el objetivo no es otro que, como reza el gazapo, estar en el candelabro. A la luz de las cifras de taquilla calculo que Santiago Segura ha debido ganar una pasta con la saga “Torrente”. ¿Qué hace en esos programas sino promocionarse hasta que tenga la próxima entrega? Pero me llama aún más la atención el caso de Guti, ese tan rebelde como talentoso exfutbolista, por los platós en plan Risto Mejide oxigenado. ¿Se promociona, es por vanidad o simplemente no tiene nada mejor que hacer? Y así con cantantes, cocineros, presentadores, etc. en diferentes situaciones, de supervivencia, de baile, en un trampolín, imitando, etc. Qué versátiles por otra parte. Me recuerda a esos grandes talentos capaces de actuar, cantar, bailar, montar a caballo, luchar, etc. Pero haciéndolo todo mal. A veces, sólo medio mal.

splash

Tenemos unos medios de comunicación bastante mediocres. La TV se lleva la palma. Qué lástima, con el buen invento que es. Gracias a los responsables por animar nuestras alcobas.

En comunicación hay que saber nadar y guardar la ropa

the-swimmer-lancaster[1]Corren tiempos de marketing de contenidos, de contar historias, de una publicidad que emocione, que transmita experiencias como nunca antes lo ha hecho. Son días en los que se requiere un diálogo fluido entre los consumidores y las marcas, entre las personas y las empresas. La comunicación sigue cambiando y el modo en que nos comunicamos todos, personas, organizaciones, empresas, marcas… también. Y el que no quiera verlo se convertirá en un holograma con fecha de caducidad cercana.

La comunicación que conecta hoy es la que conmueve, necesitamos que nos sorprendan porque parece que ya estemos de vuelta de todo, saturados, infoxicados, sobrecargados. Parece que sólo nos vaya lo último, lo más moderno, evitamos lo antiguo o como mucho lo disfrazamos de vintage. Si tan sólo nos detuviéramos un instante y fuéramos capaces de echar la vista atrás nos encontraríamos un sinfín de cosas, detalles, historias que hemos evitado por rancios, sin reparar en que esa actitud nos hace a nosotros antiguos frente a lo que es y será verdaderamente moderno.

the-swimmer-poster[1]El otro día caí en la cuenta de ello. Una peli por un canal caspa, pero de esos que tienen mérito por aguantar año tras año. El nadador (the swimmer) de 1968 con un espectacular cincuentón, Burt Lancaster, que interpreta a un ejecutivo publicista en su auge y caída y nos invita a acompañarlo en su declive, en un camino de regreso a casa, yendo, nada menos que, de piscina en piscina. Una crítica feroz al sueño americano, en un momento en el que nadie se atrevió a hacerlo. Normal que fuera un fracaso en taquilla.

No les desvelo más del guión, si tienen curiosidad, acérquense a la película o al libro, cuando el argumento está basado en la condición humana, éste no pasa de moda. ¡Ah! y el amigo Burt está brutal. A mí me ‘llegó’, reconozco que mis veranos de joven eran un transitar de piscina en piscina. tumblr_ml2z2eQSHb1qgpddwo1_1280[1]

El nadador es, sin duda, uno de los mejores ejemplos hoy de lo que es contar historias y hacerlo a través de múltiples soportes, adaptando el contenido a cada uno de los canales.

El nadador es un relato corto original de John Cheever, publicado en 1964. Un relato crítico y conmovedor que inspiró una película en 1968, no menos conmovedora y crítica. Y esta a su vez, ya con un contenido desvirtuado sirvió de idea para un spot de televisión para la marca Levi’s, en 1992. Un anuncio que recuperaba la estética de los 50 y el way of life americano, pero con un toque trasgresor con una soberbia canción de Dinah Washington que grabó en 1952 y que se había compuesto (¡oigan bien!) en 1932.

Les hablo de literatura, cine, publicidad, música… ¿Qué tenemos con todos esos ingredientes? Historias, historias adaptadas a públicos y canales en cada momento. Hacia eso mismo nos dicen que se encamina la comunicación en estos tiempos. No nos asustemos, pues. Si hay algo que no entendamos, siempre podemos volver la vista atrás. Lo viejo es nuevo. He necesitado ver como asoman las canas en mi pelo y en mi barba para entenderlo. ¡Qué le vamos a hacer, siempre fui lento de reflejos!

‘Conversaciones’, para el banco de Beniparrell

El otro día coincidí con un colega periodista, de ese tipo de personas que pese a la escasa asiduidad con la que nos vemos vas entablando amistad. Y me invitó a charlar en una sala de reuniones de su redacción de periódico, en un ambiente que me recordaba por el color, el formato de nuestro encuentro y el tono distendido, a esas ‘Conversaciones’ que un conocido Banco ha promovido a través de parejas de personajes públicos.

sillones tu y yo

Y hablamos del espacio laboral, del nuestro, de cómo las redacciones de periódicos ya no bullen con ese quehacer antaño ruidoso, de cómo las absorciones y fusiones, de cómo los ERE’s e Internet están esquilmando un sector que representaba una de las patas importantes de la mesa de la democracia. E hicimos extensivo ese lamento a emisoras de radio y televisiones. Constatamos como ni en el mejor de los momentos (entre 1995-2005) para los medios fue un negocio saneado. La escasez de recursos ha provocado que las emisoras funcionen con lo mínimo y las nuevas tecnologías ‘han ayudado’ a ello. Las televisiones comarcales y municipales que sembraron de ‘alcachofas multicolores’ nuestro territorio se han extinguido, casi en su totalidad, y las que resisten, lo hacen como los maquis, a fuerza de tirarse al monte, escapando del cautiverio al que les sometía la administración local de turno.

Y en ese momento le dije: ‘Vicente, y ¿qué hacemos ante la diáspora que provocará en breve el Ente? Ese mismo que albergaba junto a buenos profesionales, un gran número de estómagos agradecidos’.

‘No lo sé, Pedro’ –me confesó. ‘Solo sé que son muchos, muchos más los que ya han tenido que buscarse la vida por otros derroteros, lejos del periodismo. Y este desembarco que ya se ha iniciado, nos trae a la orilla a profesionales viciados, y lo digo desde el mayor de mis respetos. Los que llegan no tienen el cuerpo preparado ni para la realidad de siempre de este mercado, ni mucho menos para cómo ahora se halla’.

‘Y ¿qué me dices de los que se van licenciando año tras año?’ –me suelta él. Me quedé un segundo pensando y le respondí: ‘ya no es sólo nuestro problema, me refiero a los titulados que salgan de periodismo… Vengo de hablar con los ingenieros Industriales, Agrónomos y de Caminos y están pasando por lo mismo; tengo amigos arquitectos que no visan ni proyectan; ¿qué harán, por ejemplo, los publicistas y relaciones públicas? Si los medios de comunicación están heridos de muerte, si las agencias están cayendo a menos que se reconviertan, qué harán las Centrales de medios, qué ha sido del sector publicitario en el que no sé ni como resisten las marcas de automoción, los perfumes por navidad o cualquier otro campo de actividad vinculado a la estacionalidad, ya sea moda, juguetes, alimentación o cerveza, por poner algunos ejemplos’.

A ambos nos sobrevino un atisbo de esperanza, en el fondo, porque amamos nuestra profesión. Me refiero a que la red asume parte del negocio que se ha perdido en la calle, solo que la rentabilidad no es la misma ni de lejos. Y pensamos que deberá haber, por tanto, una criba y si el ‘gratis total’ es algo de lo que nunca hemos disfrutado en nuestro día a día off line, también deberá llegar a ese mundo digital en el que nos desenvolvemos. Una cosa es compartir conocimientos y otra bien distinta que un servicio no esté sujeto a una contraprestación. Y la información siempre fue un servicio en si mismo.     

Aquello de que ‘la verdad nos hará libres’, sigue siendo tan cierto como lo que venimos escuchando en estos días: ‘solo el contenido nos hará diferentes’. Tomemos, pues, buena nota los comunicadores.

Y finalizada nuestra conversación, nos despedimos, sabiendo que, de un modo u otro, seguiremos en contacto.

P.D. Dos lecturas (espero que) recomendables: El último que apague la luz y ¿Para qué servimos los periodistas? (hoy). 

 

Sensaciones en frío (II)

Al igual que hicimos tras las elecciones andaluzas y asturianas del pasado mes de marzo. Ahora, pasada la resaca electoral que hemos tenido por otros barrios, entiéndase Galicia y País Vasco, convendría plantearse una serie de reflexiones, atendiendo a las ‘cifras y letras’. Me refiero, por un lado, a analizar los resultados a través de los porcentajes y el número de votos, siempre ellos, los números tan interpretables y por otro, las ‘letras’, las declaraciones, no menos interesantes, a tenor de las tonterías y sandeces que nos vemos obligados a escuchar.

Pues bien, vayamos por partes, si interpretamos los números de la manera más objetiva posible nos da que tanto en Galicia como País Vasco, la mayoría absoluta, por mucho que nos digan, recae y por mucho en la abstención. ¿Será esa la ‘mayoría silenciosa’ a la que hacía referencia hace días Rajoy?

En Galicia no han ejercido su derecho al voto un total de 832.678 personas, el 36,2%. Un derecho que nos corresponde por obligación y del que cada vez son más los que parecen no sentirse obligados. ¿Por qué los medios y los partidos no escarban en ese dato? Es algo que me cuestiono en estos días. Y ‘cuidadín’ que esto no es de ahora, es un fenómeno que se viene observando desde hace tiempo, pero que sigue una línea ascendente en los últimos comicios y en función del desapego. Vale, porque habrá descontento, despistaos, anti sistema, enfermos, mega ocupados hasta en domingo, pero ¡tantos!

Por su parte, la abstención en el País Vasco, pese a la algarada independentista que recorre el Estado de norte a sur, bueno, más bien de este a oeste, la abstención se ha situado en el 34,17% (587.211), sobre un censo de 1.131.485 vascos ¡Cuánto ruido están obligados a armar los ‘históricos’ cuando son tan pocos! (sin acritud, ein). Normal que luego les entre el afán anexionista, y esto lo digo ya por todos los nacionalismos, el mismo afán que les convierte justo en lo mismo que critican y rechazan. ¡Qué incongruencia!

Pues eso, pongamos como ejemplo, si de cada 100 gallegos no han votado 36,2 y de los 63,8 que han votado descontamos los 2,55 que votaron nulo o los 2,69 que votaron en blanco, nos queda que el voto útil / real se sitúa en Galicia en 58,56 personas de cada 100. ¿No les parece poquito?

Una abstención en Galicia de 832.678 personas, sobre un censo de 2.300.335 (sin contar los cerca de 400.000 errantes). Y tengan en cuenta que la lista más votada, el PP, ha alcanzado los 654 mil y pico votos, que no es más del 28,5 % del total del censo, pero le basta para convertirse en una mayoría absoluta, porque la otra, la ‘silenciosa’ calla ¡Qué lástima! Y qué premios más injustos deparan las urnas.

La misma reflexión podría hacerse para el País Vasco, el problema, que no les interesa ver a medios de comunicación, que ellos van a lo suyo y donde puedan poner la ‘alcachofa’, porque claro quien no tiene voz, evidentemente no habla, y eso es fatal para los medios y quien no tiene voto no entra en el sistema, no dispone de pasta y no ‘compra’ espacios para campañas.

Ni les interesa tampoco a los partidos políticos, todo lo que cae fuera de su cercado, lo ignoran, no sea cosa que encima por atenderlo se descuide su ganado (vamos, lo contrario que la parábola del buen pastor). Así les va y así nos va a todos.

Mientras los partidos mayoritarios, que en ambas elecciones han perdido votos, no hablen en voz alta de un problema que han alimentado ellos, esto pinta mal. La sociedad les va dando gradualmente la espalda, como se la dan a los sindicatos, como se la están dando a las formaciones políticas, como se la están dando, también, a los medios tradicionales como generadores exclusivos de información, como se la dan a la clase política, a la quíntuple administración (ayuntamiento-diputación-delegación de gobierno-gobierno autónomo-gobierno central-unión europea).

Homenaje al candidato desconocido. Gentileza de EFE.

Homenaje al candidato desconocido. Gentileza de EFE.

Si ellos (PP-PSOE) no quieren ver la realidad, si el egoísmo poltronero les impide tomar decisiones por el bien general, si el sistema es el que hay y la fórmula matemática que decide el reparto de votos está obsoleta… Voten por favor, cuesta tan poco y a ellos los puede poner en su sitio (en muchos casos, lejos de las instituciones). He dicho.

La verdad como respuesta

De El Rincón del Publicista en su página de Facebook; https://www.facebook.com/elrincondelpublicista

Hola, como hombre debo preguntar por qué nos han mentido durante todos estos años. Cuando era niño veía sus anuncios con interés, cómo era ese maravilloso momento del mes en el que veía a la mujer disfrutar de tantas cosas y me sentía un poco celoso. Me refiero a andar en bicicleta, subir en montañas rusas, bailar, hacer paracaidismo, ¿por qué no podía disfrutar de esos momentos de alegría, de “agua azul” y de alas? ¡Maldito pene! Entonces tuve una novia, estaba tan feliz que no podía esperar a disfrutar de esas gozosas aventuras mensuales que iban a pasar… ¡ Mentisteis! No había alegría, ni deportes extremos, ni agua azul sobre alas extendidas ni banda sonora chula… oh, no, no, no. En lugar de eso tuvo que luchar contra todo impulso masculino que tenía que resistir gritando wooaaahhhhh bodddyyyyyyfooorrrmmm bodyformed para youuuuuuu mientras mi chica cambiaba de la amorosa, suave y sonrosada piel de  una mujer normal, a la niña del exorcista con veneno añadido y giro extra de 360 ​​grados de la cabeza. Gracias por prepararme para la caída de Bodyform, cabrón astuto. *

Así se quejaba un joven en la página de Facebook de la empresa Bodyform. Con cierta guasa, expresaba su decepción ante los anuncios de este fabricante inglés de productos de higiene femenina (compresas, vaya). Al chaval le parecía que los anuncios de la marca eran engañosos, porque mostraban a las mujeres felices, contentas, radiantes, disfrutando de actividades divertidas y deportes extremos por usar los productos durante esos días del mes**. Supongo que el chaval no pensó demasiado en las consecuencias de erigirse graciosamente como portavoz de muchos hombres que piensan que las mujeres somos la niña del exorcista en esos días del mes.

Esto se hubiera quedado aquí si la empresa mencionada, la tal Bodyform, no hubiera respondido con gran sentido del humor y más guasa que Richard, con un vídeo que no tiene desperdicio:

En este vídeo, Bodyform pide disculpas a Richard, pero con sorna, mucha sorna. Le dice que tiene razón, que el anuncio utiliza a las mujeres practicando deportes de riesgo como metáforas, vaya, que no son reales. Y le pide perdón.

Para justificar su estrategia publicitaria actual, le explica que han tenido que cambiar porque la anterior, más cruda y real, fue peor aceptada y porque “hay gente que, simplemente, no puede soportar la verdad”. Qué bueno. QUÉ BUENO. Y luego la CEO de la empresa “se mosquea” porque Richard les obliga a reconocerlo, como si hubiera descubierto el truco, pero le pide perdón. Otra vez.

Y eso no es todo, lo mejor está por llegar. Vean el vídeo hasta el final. Del todo.

¿Qué podemos aprender de este ejemplo, como marcas y como individuos?

  • Nunca sabemos el alcance real de nuestras intervenciones en las redes sociales. Un comentario aparentemente inocente que lanzamos a nuestra pequeña comunidad puede convertirse en una broma universal de dimensiones estratosféricas. Cuidadín. Nadie quiere ser Richard Bodyform el resto de su vida ¿no?
  • Aunque a veces no digan nada, las empresas nos escuchan. Si lo hacen bien.
  • Ante una crítica, el sentido del humor siempre va a ser la respuesta mejor valorada. Tengamos sentido del humor. Al menos será divertido.
  • La publicidad miente. En serio. Miente. O, al menos, no dice toda la verdad.

Téngalo en cuenta.

* Traducción libre y con jalalala.

** Lo que viene siendo tener el período.

Obsolescencia programada vs., Mal de ojo

Me sorprendo de repente cenando y escuchando la radio en la cocina, concretamente, La Brújula de Onda Cero, un espacio que dirige y conduce Carlos Alsina de manera admirable, con un séquito de profesionales que desgranan la actualidad política y económica con una mezcla de humor crítico y un componente didáctico y aleccionador encomiable. Pero bueno, el caso es que me encanta escuchar la radio mientras cocino, pero era la primera vez, en mucho tiempo, que lo hacía también cenando. Y me he sentido decimonónico. Y lo he hecho porque ha petado mi televisión, último mohicano todavía de caja y tubo.

Pero lo peor de todo es que ésta pérdida no es más que la penúltima de una larga y dramática lista que comenzó a escribirse hace tan sólo tres meses, cuando cayó vencida y extenuada mi moto coreana.

1. Daelim, modelo Besbi de 125 cc. Parte inicial de daños:

– Tubo de escape agujereado y socarrado.

– Arranque electrónico sin vida.

– Maza de embrague inservible hasta para un avezado tornero fresador.

Antigüedad: escasos seis años.

A la defunción del ciclomotor, le siguió el aparato de ósmosis inversa, algo tan inexplicable como su propio nombre.

2. Ósmosis. Parte de daños: cambio de filtros y membrana estanca.

Diagnóstico: recuperable previo paso por caja y broma que supera los dos dígitos, más este nuevo IVA que nos manda el ‘iluminado’.

A estas dos desdichas hubo que sumar (3) la extraña desaparición de los mandos de la TV y el del TDT. Tras una búsqueda exhaustiva y una investigación poco esclarecedora, a mi mujer y a mi nos vinieron flashes de la amistad creciente de nuestro mini yo de 22 meses con el cubo de ‘lo inservible’ (eufemismo de basura) y los compartimentos (ingenuos de nosotros) que destinamos al reciclado. Sólo allí se nos ocurre que acabaran los mandos y de ahí, al contenedor. Ya no sé si al verde, al amarillo o al azul. ¡Oh, triste de mí!

Justo en esos días se quemó (literal) la lavadora de carga superior. Y con este último desastre ya suman 4. Aquí ni detallo parte ni diagnóstico. No había más que ver el estado en el que quedó la pobre.

Y afectado por la lavadora y debido, sin duda, a un gesto de proximidad y tristeza, casi perdemos al lavavajillas (5). Aunque una visita del técnico de escasos 15 minutos y cerca de 50 € consiguieron sacarlo de la espiral de destrucción en la que se había sumido.

Pero hete aquí que le llega el turno a la TV (6) y con TDT nuevo y mando universal incluido, decide no encenderse. Pasamos dos largos días de tensa espera, como si de un duelo por un familiar se tratara y justo al tercer día (no es coña) cuando estaban a punto de llevársela a un establecimiento del tan denostado y extrañado ‘pequeño comercio’, tras descartar ese gran servicio de atención al cliente que ofrece Philips a través, eso si, de secuaces globalizados que te anuncian un cargo de 28 € por desplazamiento, aunque estés a dos manzanas, más 42 € por hora trabajada sin IVA, que es lo mínimo. O si prefieres la cargas y la llevas tu y te hacen ‘presu’ antes de reparar, pero que también deberás abonar (otros 40 euros). Vamos, el súmmum de la atención ¿no les parece? Pues bien, la TV volvió, se iluminó y continua con nosotros.

Pero tras todas estas vicisitudes, el caso es que noto helio en mi zona testicular cada vez que escucho a algún listillo del marketing anunciando que en esta centuria el consumidor es el rey. Y recuerdo ese grupo de Facebook que lleva por título ‘Se me saltan las lágrimas…’

A esos mismos gurús marketinianos habría que advertirles de la regla básica que todo lo explica y que, al mismo tiempo, les anula a la hora de poder hacer cualquier reflexión entorno a la magna condición de los consumidores: ¿por qué la labor comercial la siguen asumiendo humanos y los departamentos de atención al cliente están plagados de robots? ¿Les aguantamos el rollo cuando pretenden captarnos y luego ya no están disponibles para escucharnos?

Definición de Obsolescencia Programada, es decir, el Mal de ojo de las Marcas:

http://es.wikipedia.org/wiki/Obsolescencia_programada

 

PD: yo no quería una boisserie para toda la vida, pero si que los electrodomésticos durasen más que aquellos pollitos de colores que nos vendían en el mercadillo de los sábados y que no llegaban al sábado siguiente.