Una lista de 10 sensaciones en frío tras las elecciones de mayo 2015

Las elecciones autonómicas y municipales de este mayo de 2015 nos dejan muchas conclusiones que vamos a resumir de manera sintética en diez, rememorando aquellas clásicas ‘Sensaciones en frío’ de nuestro blog:

 

1. Fin del bipartidismo. Ahora si que si, aunque los blues se escuden en que son la lista más votada (ejercicio de cinismo) o los coloraos digan que lideran el resurgir de la izquierda, cuando hay movimientos tipo Compromís o listas apoyadas por Podemos que casi les pasan por… la izquierda (más realidad aumentada).

2. La mujer al poder: Carmena, Colau, Oltra…

carmena colau

oltra

3. En la política caben todas las generaciones, señor Rivera: véase el caso de Manuela Carmena (71 años).

4. Suicidio colectivo de la formación magenta, pese a que todos le avisaron. ¿Por qué te has inmolado Rosa y has arrastrado a tu partido?

5. Las marcas también se pueden hacer viejas o tener fecha de caducidad ¿no Izquierda Unida?

6. En Madrid y Valencia ha caído el telón azul.

7. ¿En Barcelona no se habla ya de independencia?

8. Si, nos pueden gustar las marcas blancas ¿Y qué pasa?

9. ¿Podemos apoya listas que triunfan o listas que triunfan apoyan a Podemos?

10. Esto no ha hecho más que empezar: ahora toca resolver qué carajo hará Andalucía; qué pasará en septiembre con el independentismo catalán y si las Generales nos traerán un November rain que arrastre a las gaviotas mar adentro.

 

¡Mamá, quiero ser asambleario!

Lleva dos días arrastrando su espesa boatiné por la casa, en un estado de vigilia constante y no asimila el nuevo horario por el que de repente anochece tan pronto. Un horario cambiado por decreto el mismo día que han comenzado a desaparecer canales de TV, por aquello de la resintonización, en su aparato de caja, ya que se consideraba un superviviente frente al plasma, el led o como leches se llame ahora, smart tv o lo que sea.

Y para colmo en uno de los pocos canales, pixelado, eso si, porque su aparato de tdt postizo es una caca, anuncian el resultado de la lotería y sale corriendo hasta la mesilla para coger su boleto y al volver escucha que la operación púnica ha estado más repartida que la pedrea, entre Madrid, León, Murcia y Valencia, como no…

No entiende nada y cambia de cadena y en un magazine de tarde de esos rosa, hacen un amplio despliegue para averiguar si la Pantoja entrará en la trena y hace zapping hacia otro y en una tertulia de las serias hablan de chorizos y de si Blesa recalará también en prisión… Entre un programa y otro solo cambia el decorado del plató y el nombre de los encausados: en unos, banqueros y políticos y en el otro, folklóricas y políticos. ¿Será que estos últimos envilecen todo lo que tocan?

Cambia de nuevo con la intención de buscar las noticias del tiempo que siempre le evaden y relajan y da con un canal en el que muestran una imagen de la península en pantalla, ‘aquí es’ dice para si y en el mapa comienzan a aparecer puntos rojos, hasta teñirse de un bermellón subido casi por completo, mientras explican que se trata de puntear y ubicar los casos de corrupción política que se están investigando…

Una vez más la actualidad se tiñe de rojo, pero de rojo chorizo, de ese tono rojizo que además impregna de un olor fuerte las instituciones en las que se instala y cubre de una capa grasienta las cabezas de los que manipula y gobierna.

Estilismo ideal para visitar el super.

Estilismo ideal para visitar el super.

Y en ese momento de catársis ve la luz, decide hacer algo más que solidarizarse en change.org y se da una ducha bien fría y piensa que su país también necesita un buen manguerazo a presión que arrastre olores pestilentes y pegajosidades grasosas y grimosas. Abandona su boatiné de Gran Lebowski y baja hasta la plaza donde se celebra una Asamblea ciudadana y participa y se hace un hueco como asambleario activo, mientras piensa que su madre, ahora sí, estará orgullosa de él.

Toda buena causa comienza por un simple buen gesto…

 

 

 

Mas o el verbo (massa) fácil y Rajoy y su intermitente voto de silencio

Arturo habla… i Marià, encara que li costa, respon.

El señor Mas insiste… i el senyor Rajoy es aferra a la llei.

El Presidente de la Generalidad apela a la soberanía popular… i el President del Govern a la sobirania popular de tots els espanyols.

I tots dos parlen de dialec, però este no fluix i com un matrimoni enrocat i aferrat al divorci, tiren de tribunals. Un Tribunal Constitucional que es reunix en temps récord i fica cara de NO a la consulta per unanimitat, encara que es dona cinc messos per a rumiar una resposta definitiva.

O sea, que todo se aborta pero nada se concreta y los resquicios que dejan unos y otros dan pie al de enfrente para revisar y reconducir su estrategia.

Encuentros...

Encuentros…

Y ¿cómo pinta desde el punto de vista de la comunicación? Pues vemos a un Mas que se torna hiperactivo en materia de verborrea, locuaz, prolijo en metáforas, contador de historias, pero al estilo de aquellos cronistas, que se las llevaban a su terreno (que se lo digan a aragoneses, valencianos o astures, por citar algunos de los que han ido perdiendo su condición de ‘históricos’ en el plano administrativo). Mientras que Rajoy es de los que opta por una comunicación silenciosa, de los que creen que el tiempo lo soluciona todo y es bien sabido que cuando estalla la crisis… hay que dar la cara. Hay que tomar las riendas y utilizar todos tus recursos en un objetivo común: minimizar el impacto. Algo que, desde este humilde sitio, pensamos que no ha hecho.

En cambio, si pensamos que la algarada, la protesta, la reclamación hay que ser lo suficientemente astuto para acallarla, hasta convertirla en diálogo. Y una vez trasladado a ese nivel, el diálogo, se combate con diálogo.

... O desencuentros.

… O desencuentros.

No vamos a entrar en el discurso de unos y otros, en que si quieren votar que voten, en el hecho de cortina de humo que asume este asunto a nivel mediático y los esfuerzos que destinan unas administraciones y otras, desviando la atención de todos de esta larga crisis que atenaza a miles y miles de familias y que este contencioso se las trae al pairo.

El caso es que en el plano comunicacional Mas se desborda, se desparrama y Rajoy, ni llega, ni llegará nunca. Conclusión: no están para pasar de curso, la putada es que no son alumnos, ejercen de tutores y no son un buen ejemplo para el conjunto de su alumnado: catalanes, españoles… todos.

 

 

5 cositas que dan penita en los medios

1. Cada vez que escucho en programas de televisión nocturno: ‘vamos a avanzarles las portadas de prensa de mañana’, y el presentador las muestra en pantalla a través de impresiones en papel siento como si explotasen tres docenas de gatitos.

gatitos

Conclusión: hay cadenas de televisión que todavía funcionan como el siglo pasado.

2. Cada vez que me advierte un compañero con el manido: ‘mañana abrimos con… y lo petamos’, siento como se desangra el periodismo.

Conclusión: las exclusivas hace tiempo que dejaron de ser la chispa del periodismo, para eso hay miles de frentes, foros, sitios… sólo (parte de) la administración, los políticos y los propios medios recurren al papel ¿Trazamos un porcentaje de lo que representan estos tres respecto al resto de la opinión pública y nos centramos en análisis e investigación?

3. Cada vez que veo a medios (prensa, radio o TV) tratar cuestiones que hace días han transitado por la red me dan pinchazos en el costado izquierdo de mi pecho ¡penita! 😦

Conclusión: ¿por qué no buscan su propio sitio en lugar de andar a remolque por el mundo de la información?

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4. Cada vez que, además, algún medio cae en la trampa y se hace eco de algo que no es más que un bulo en la red… voy a la iglesia más cercana, da igual del culto que sea, y enciendo una velita.

Conclusión: ¿Qué fue de esa función social que reportaba veracidad y credibilidad al medio al contrastar la información? ¿Sucumbió ante las continuas reformas laborales?

5. Cada vez que las cadenas lanzan sus audiencias en plan mega top y el liderazgo está en un share del 21%, por ejemplo, y eso se traduce en 3 millones y algo de espectadores y el resto de cadenas sumando sus porcentajes aportan, pongamos por caso, casi 5 millones de personas más, en el mejor de los casos; esto nos ofrece pues, que de un espectro de 40 millones de habitantes cerca de 8 están viendo la tele convencional, nada que ver con los felices años en los que en los hogares se reunían todos sus miembros alrededor de ‘la caja’.

Conclusión: Fragmentación y pérdida paulatina de audiencias… ¿Se programa para un 20%? Puede que el resto (un 80%) de habitantes in Spain en horario de prime time o bien no tiene TV, o pasan de verla, o escogen su programación a la carta por internet, o tienen otras prioridades (trabajo, lectura, sexo… sueño) o son zombis y el aparatito del share registrado en un millar de hogares españoles de forma totalmente confidencial, simplemente, no los detecta. Esto se puede aplicar a radio y prensa, también, donde el EGM es un pozo de inspiración inagotable para la literatura de ciencia ficción, tras conocer lo que dan de sí las analíticas en la red.

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En definitiva, ‘las medias’ en los medios son tan pobres como en política… quizá si los medios mostrasen una vis más independiente sobre estos últimos les iría mejor, pero cuando la agenda nos la marcan sus señorías, no cabe duda que las audiencias bajan. Eso y que la creatividad no está tan valorada como el ‘copia y pega’ de lo que funciona.

El cuento del Rey chocho y el Capitán flojo

Hace mucho tiempo, en un Reino no muy lejano, vivió un Rey otrora solvente, pero que con el tiempo se tornó chocho y descuidado, viejuno y cansado, de ojeras y papada profusas y asiduo de rodearse de muletas disculponas. Un Rey que en su etapa final de reinado pasó tantas veces por ‘chapa y pintura’ como años tuvo su mandato.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Y en aquel tiempo, hubo también un Capitán. Grandes gestas y éxitos en torneos le alzaron hasta ese cargo. Fue ídolo de jóvenes y de niños y habitual en causas nobles. Pero el tiempo que vence a todos, guardó un triste desenlace para ambos. Mientras el Rey tuvo un declive lento y paulatino, agravado por corruptelas familiares, cacerías miserables y devaneos extra maritales, en tiempos en los que su pueblo sufría, junto a una pertinaz crisis, a un gobierno incompetente e infructuoso; por su parte, el gran Capitán cayó, de repente, un año en el anonimato, porque siempre llega el momento en el que alguien es mejor que el mejor y a partir de ahí, se torna complicado ser uno más, cuando uno había sido siempre el único. Y el desenlace no pudo ser otro, cuando los habitantes de aquel Reino quebrado y dividido ya no soportaban tanto desaliento laboral, tanta carga impositiva, tanto desacierto macroeconómico y tan poco era el ejemplo y la virtud que debiera suponérsele a la casta que habitaba la Corte, pues sucedió lo inevitable. Llegó el turno de pagar las derrotas. Y el Rey cedió el trono en favor de su heredero, antes de que no hubiera nada que heredar. Y el Capitán, junto con su tropa, acusada también de nepotismo y acomodamiento, tuvo una ocasión de revalidar glorias pasadas, y así fue, devolvieron el escudo del Reino a su habitual sitio, al campo que está abonado por graves y severas derrotas que a lo largo de los años fueron cosechando. Y el éxito anterior se convirtió en un espejismo.

Un Capitán hundido, como el de 'la Roja'.

Un Capitán hundido, como el de ‘la Roja’.

Quizá nuestro Rey fue flor de un día, al igual que los éxitos de nuestro Capitán y su tropa. Quizá los habitantes del Reino vivieron durante unas horas en la cresta de la ola… y eso es lo que recordamos todos, porque tendemos a olvidar o tapar las desgracias, las enfermedades, las penurias, nuestras horas más bajas. El problema fue que nadie supo marcharse a tiempo, ni reyes ni capitanes. No entendieron que estar en primera línea requiere una exigencia elevada, la misma que algún día tuvieron, pero que perdieron, obnubilados por el poder y la fama. La verdad es que para cuando cayeron sus ídolos, el Reino y sus habitantes ya habían sufrido y soportado lo suyo. De ahí que apenas nadie llorara su despedida. Bastante tenían con sufrir el recorte de becas, la reducción de ayudas en comedores escolares, el desorbitado paro, el incremento desmedido de familias que tenían que recurrir a comedores sociales, la imposibilidad de generar ahorro, la falta de crédito, el agravamiento de una lacra como la exclusión social, los recortes sanitarios… Tuvieron que pasar muchos más años para que el Reino recuperara el esplendor de antaño. Algo de lo que solo cabe felicitar a sus habitantes, ellos fueron los que lo hicieron posible, con la fuerza de la voluntad popular y desterrando de su territorio a todos los delincuentes, viciados, acomodados y aforados.

Moraleja: Nada comparable a cómo venía ayer el telediario (Infanta, Urdangarín, Álvarez, Meyer, Castedo, UGT…) ¡oigan!.

Podemos con la Monarquía

El lenguaje y la comunicación se convierten en pieza clave en estos días y el que no lo quiera reconocer que se lo pregunte a Cospedal que ella se lo explica perfectamente ‘en diferido’ o a Arias Cañete que sin quererlo la puede acabar liando o a Borja Sémper que les puede describir como meterse en un jardín lleno de cardos o a Inda que es todo un ejemplo del periodismo zafio y obsoleto.

Caso aparte merecería saber cómo preparar una entrevista, debate o intervención según sea el canal (prensa, radio, TV y ahora incluso el chat virtual con fans o seguidores). O que se lo vuelvan a preguntar a Valenciano, que ‘abandonó’ un día entero la campaña para prepararlo ¡quién lo diría! O a Arias Cañete que montó un conclave en la calle Génova el mismo día por la mañana, ¿para qué? Para balbucear luego, leer folios o bajar simplemente al ruedo del ¡y tú más!

tvsTenemos políticos de medio pelo que desprecian el valor de la comunicación, en el fondo porque no están preparados (como para casi nada) y eso les genera miedo ¿O no recuerdan al de las comparecencias, que no ruedas de prensa, desde el escaparate de MlLAR?

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Es tan importante el lenguaje y la forma en que se representa que les voy a poner un ejemplo gráfico relacionado con el título de este mismo post. Se trata de dos frases de tan sólo cuatro palabras cada una. Algo nimio, pero determinante en el significado. Compruébenlo:

 

Caso 1: Podemos, con la Monarquía.

Caso 2: Podemos con la Monarquía.

¿Es lo mismo? ¿Qué ha cambiado? ¡¡¡Una simple coma!!! Se explica por sí solo y resulta obvio, pero una simple ‘coma’ es el abismo que hay entre una formación como Podemos que en el caso 1 mostraría su hipotético apoyo a la institución monárquica; o lo más creíble, que en el caso 2, el líder al frente de esta formación, al grito de ‘Podemos con la Monarquía’ y haciendo un guiño a su marca a través del lenguaje, mandara cargar a sus huestes contra la Casa Real.

Con este simple ejemplo de puntuación pueden hacerse cuenta de la importancia del lenguaje y la comunicación que, para colmo de los que nos dedicamos a ello, evoluciona más que los Pokémon de mis hijos.

He aquí otro modelo que bien ha analizado nuestro compañero bloguero, Álvaro Mohorte, ¿qué tiene en común una intervención de Pablo Iglesias entrevistado por Ana Pastor o SM en su mensaje al mundo de abdicación a la Corona? NADA, rien de rien. Al margen de con quién puedas estar de acuerdo, el Rey se despidió de la misma forma que se presentó hace 38 años: leyendo; eso sí, pasó de leer en papel al teleprompter y a esto habría que sumarle grandes dosis de cartón, de acartonamiento, adquirido, además, de forma inevitable por la edad. En cambio, el nuevo líder de la izquierda se presenta curtido en buenas plazas: profe de universidad, contertulio en la trinchera (13TV e Intereconomía, ahí es nada), con un programa de TV propio y con un discurso natural, actual, ordenado, directo, con sus palabras clave y rabiosamente claro.

Se podrá estar, como digo, de acuerdo o no, pero domina el medio y el nuevo medio: la red. Y dos cosas tiene a su favor: juventud, porque a ese verbo fácil le acompaña una memoria prodigiosa y una cultivada cultura. Y con la suma de las dos hace estragos ante los dinosaurios televisivos.

Desde luego, son nuevos/buenos tiempos para la comunicación como apunta ese conocido spot de Vodafone del que muchos periodistas aún no acabamos de pillarle el punto.


Pero lo cierto es que en la nueva comunicación prima el directo-directo y el que lleve el mensaje enlatado o en diferido… simplemente está jodido.

 

 

¿Cuestión de imagen?

La figura de Presidente de Parlamento se está convirtiendo en los últimos tiempos en el estereotipo perfecto de la imagen que traslada la clase política a la sociedad. Se puede ser ‘chocho’ o caduco como el señor Posada, tanto como el Gobierno que lo nombró en su cargo. Se podía ser ‘reina por un día’ como Bono en su momento, cada vez que soltaba su discurso didáctico que removía de sus asientos a todas sus señorías, incluso las que provenían de su mismo partido. O un poco Jekyll y Hyde como el señor Cotino al descolgar su teléfono. Esto da para ponerse y no acabar, seguro que cada uno en su territorio y más desde que cada escasos 300 kilómetros hay un Parlamento, todos encontraran casos cuanto menos curiosos.

¿Diosdado firma por Adidas?

¿Diosdado firma por Adidas?

Pero lo que me llama la atención de manera chirriante que me daña la vista es el caso de Venezuela y esa moda de convertir el chándal en prenda de etiqueta, tanto es así que la puede lucir un diputado, un candidato de la oposición o el propio Presidente de la Asamblea Nacional. Qué se den de leches en el hemiciclo tiene su aquel, pero que el Presidente de la sala, ejerza como tal con chándal tricolor y lo digo desde el respeto a cualquier enseña, me descoloca.

¿No hay dress code en los Parlamentos del mundo mundial? ¿Será que los políticos están mutando hacia formas desconocidas alejándose del descrédito que señalan las encuestas?

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¿Y qué tiene que ver esto con la comunicación, dirán ustedes? Pues mucho, la comunicación no verbal, la gestual, incluso nuestra propia presencia y apariencia son la primera carta de presentación ante nuestros diferentes públicos. ¿Qué pretenden trasladarnos entonces sus señorías chandaleras? Y miren que los de aquí ya infunden poco respeto, por muy puestos que vayan. Pero y estos otros, los del chándal ochentero ¿Son una especie de superhéroes patrióticos al estilo del Iron Patriot? (Véase Iron Man 3). Vale, pero ¿por qué si son tan amigos de sus colores patrios (algo que aquí, evidentemente no se entiende, que nos lo digan tras las últimas olimpiadas) lo hacen desde la estética del chándal? ¿Simplemente siguen los patrones de la moda que llega de La Habana? ¿O es una manera también de calar en el pueblo?

¿Qué quieren que les diga? Yo no llevo chándal ni para hacer deporte y nunca me vestiré de bandera. Soy apasionado del fútbol y nunca me he puesto una camiseta de mi equipo, ni he tenido nunca bufanda, ni creo haberme pintado la cara. Fui fallero y me tocó llevar una vez el estandarte, fue una vez y la última. Igual es que en este país, llamado España (algunos muchos) arrastramos un trauma que multiplica nuestro sentido del pudor y ridículo. Igual es que nuestros colores son tan chillones o más que los de Venezuela y la diferencia es que a ellos se la trufa. De ahí que lo hagan a diario, mientras nosotros como mucho nos reservamos para las grandes gestas deportivas, más al estilo de los lores ingleses que en la intimidad se puedan vestir de mujeres. ¡Ay, así es la vieja Europa, corrupta y viciosa, pero siempre guardando las formas!

¿Hace un escrache entre Splash y Gandía Shore?

Si todo evoluciona tan rápido como parece, si como diría el mismísimo Ricardo Boquerone ‘E un mondo dificcile… de vitta intensa… futuro incerto…’ ¿Cómo deberíamos resetear nuestras funciones para adaptarnos y estar al día? ¿Qué estará ocurriendo con aquella leyenda urbana que advertía del distanciamiento entre Universidad / Empresa? Si cuando las aguas bajaban calmadas, ya se hablaba de este desencuentro ¿Cómo estarán ahora con la velocidad que llevamos? Me inquieta solo pensarlo.

Si todo está sujeto a revisión ¿Cómo, cuándo y quién marca las reglas del juego? Si el programa que imparto de mi asignatura ya no vale para el curso próximo, si los partidos políticos responden a estructuras arcaicas, si los sindicatos están lastrados a un pasado que ya no es ni nostálgico, si el señor Roig dice que miremos a China (horreur!), si ni tan siquiera la barra de pan se rige por un precio mínimo / máximo, si para pleitear tienes primero que pagar, si te sale más a cuenta tener la pasta en un colchón que en una entidad financiera, la que sea… ¿para que queremos una administración tan brutal amparada en su afán regulatorio?

Si los medios de comunicación quieren seguir pujando por la inmediatez como valor diferencial, cuando me entero antes por una amiga del fallecimiento de Sarita que por ellos mismos ¿para qué siguen luchando en una batalla perdida, en lugar de aportar profundidad al contenido? Será que a nadie le preocupa ya la profundidad, porque ésta tampoco está hecha para digerir por un smartphone… ¡Uy, uy, uy! ¿Hacia dónde nos dirigimos?

Si los ciudadanos apuestan por plataformas antes que por las estructuras convencionales, si intuimos que ya no depende de un ‘buen gobierno’ para que haya una mínima estabilidad socioeconómica… ¿por qué partidos y gobiernos detentan el poder?

Sinceramente, o los medios se ponen del lado del ciudadano / consumidor / lector / oyente… o sucumbirán antes que el propio sistema que ya hace aguas. ¿Qué hacen los contertulios de Intereconomía o 13 TV radicalizándose y llamando ‘timoratos’ a los diputados del PP por no quejarse de los escraches? ¿Qué estrategia sigue la lumbreras de la Cospedal, tras estar más de quince días callada, para salir luego a pecho sacado (en sentido figurado, entiéndase y ahorrémonos todos el susto) y comparar escraches’ con el nazismo puro?

Por cierto, qué ‘palabro’: ¡los escraches! Y qué noble arte, sin llegar a las manos y al exabrupto, para decirle al señor diputado lo mal que lo están haciendo, sin tener que esperar cuatro años para comunicárselo en un sobre cerrado, ¡es tan frío, esto último!

Y va y un diputado del PP se sorprende del talante reflexivo de los mismos y la concejala socialista o ex, vayan ustedes a saber, sale a pecho descubierto, esta sí, en Interviú, con un titular que la honra: ‘total…’.

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Y en los largos momentos de espera, entre concentración, escrache o protesta, nos ponemos el salto de Raquel Mosquera o el de Falete, contando las olas que generan una y él / la / lo otro/a… no lo sé.

Pues bien, o empezamos un proceso de regeneración en todas las estructuras, sobre todo las de instituciones y partidos, o en la Península va a oler peor que en Borbotó y toda su contornada (penúltimo reducto de la huerta de Valencia) en época de abono. ¿No les llegan ya los efluvios?

La milonga de emprender

Estoy cabreadísima.  Últimamente se habla mucho de los emprendedores como si fueran unos superhéroes o algo parecido. No hago más que leer noticias como que “Rajoy lanza un compromiso con los emprendedores“, que “Cospedal pone 28 millones de euros a disposición de jóvenes emprendedores”; queMadrid busca emprendedores con espíritu olímpico”; o que el “Programa ‘Lanzadera’ de Juan Roig para emprendedoresva a traernos numerosos beneficios sociales.

Emprender por emprender no va a ninguna parte

Emprender por emprender no va a ninguna parte

Y pienso, ¡qué asco! Creo que se está usando el concepto de emprendedor como un argumento político para eludir responsabilidades y ganar votos. Estos políticos que nos gobiernan y nos han gobernado hasta ahora no tienen ni idea de las cuestiones relativas a emprender y es inútil que nos convenzan sobre ello. Señores, emprender por emprender o hacerlo por necesidad no va a ninguna parte ni es la salvación a nuestros problemas. Dejen de vender la cabra de que emprender es guai porque no es cierto.

Si algún político de los que tanto habla de emprendedores tuviera un poquito de experiencia en esta materia (y un muchito de decencia), podría darnos lecciones. Mientras, por favor, dejen de hacer el ridículo porque ninguno de ustedes, que yo sepa, ha sido nunca emprendedor. Realmente, de lo que podrían darnos clases es de cómo ser opositor y, después, funcionario: Rajoy, administrador de la propiedad desde los 24 años; Rubalcaba, profesor universitario desde los 25; Sáez de Santa María, abogado del Estado desde los 27…

Los emprendedores son una pieza más de la sociedad, igual de importante que la de los funcionarios y la de los trabajadores por cuenta ajena. Pero, intentar que uno sea lo que no es o no quiere ser no tiene ninguna lógica y es una excusa para centrifugar las responsabilidades: si estás en el paro, es por tu culpa, por no haber emprendido con éxito.

Si todos fuésemos emprendedores no habría instituciones públicas y nadie querría ser funcionario. Tampoco podríamos encontrar trabajadores para las empresas porque todo el mundo tendría la suya propia. Y, ¿a quién iba a premiar Juan Roig para que compartiera con los demás sus habilidades, conocimientos y recursos y desafiara a las dificultades existentes?, tal como recoge en la convocatoria de su programa Lanzadera. Pues, a nadie.

Señores políticos, dejen de liar con el tema de emprender

Señores políticos, dejen de liar con el tema de emprender

Por favor, dejen de liar la madeja y trabajen de una vez la paz y la igualdad social. Consigan crear instituciones públicas en las que los funcionarios tengan vocación de servicio público, ayuden a que los trabajadores tengan unas buenas coberturas sociales y creen de una vez puestos de trabajo.

No intenten que un funcionario monte una empresa porque no va a funcionar. No pretendan que alguien que ha sido, y quiere seguir siendo, trabajador por cuenta ajena, ahora se vuelva empresario en dos días a cambio de una tarifa plana de autónomo.

Emprenderá quien realmente sienta que puede hacerlo. Así de simple. No los 6 millones de parados, que no encuentran trabajo, por mucho que les quieran convencer de que ese camino va a ser su salvación definitiva.

Tengan sentido de la responsabilidad, por favor, y dejen que cada uno sea lo que le dé la gana. No vendan ilusiones falsas, ni cuentos chinos, ni verdades a medias a cambio de un puñado de cuotas de autónomo, porque lo único que van a conseguir es que la gente se frustre de nuevo.

Ya lo pensaré mañana

Me gustaría viajar al futuro como las de las lejías para saber cómo se analizará dentro de diez o quince años la “estrategia” de comunicación de los partidos políticos españoles que estamos sufriendo últimamente. Me gustaría saberlo para volver y decirles que, a menos que cambien radicalmente su comportamiento, su “estrategia” va a tener graves consecuencias y va a hacer que pierdan las elecciones y, por tanto, la posibilidad de gobernar, que es su razón de ser.

Eso es imposible. Lo de viajar al futuro, digo. Lo de que haya consecuencias también. Y, ya que me apuran, hasta lo de la “estrategia”.

Entrecomillo “estrategia” porque queda demasiado grande para lo que está pasando.

estrategia. (Del lat. strategĭa, y este del gr. στρατηγία).

1. f. Arte de dirigir las operaciones militares.

2. f. Arte, traza para dirigir un asunto.

3. f. Mat. En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.

Hay de todo menos arte o reglas.

No hay ningún partido político actualmente que muestre una estrategia de comunicación clara, más allá de intentar quemar a los demás. En la sociedad de la información, tenemos políticos que mienten abiertamente, que impiden el ejercicio natural y transparente del periodismo, que opinan alegremente sobre lo primero que les pasa por la cabeza, que proponen hoy lo que no pusieron en marcha ayer, cuando podían haberlo hecho

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La estrategia en la comunicación política ya no existe. Ha desaparecido al mismo ritmo que se ha instaurado el efecto Scarlett: ya lo pensaré mañana. Lo importante es minimizar el daño de hoy, a toda costa, con la esperanza de que nadie se acuerde, a la espera de que no se descubra nada nuevo mañana. Y, por supuesto, sin pensar en las consecuencias porque, si algo estamos dejando claro los ciudadanos a los políticos es que sus actos rara vez tienen consecuencias.

tumblr_mcoh4vJ9fA1qbrs65o3_r2_250Cualquiera hubiera pensado que la irrupción de las redes sociales, la consolidación de la sociedad de la información, el imperio del conocimiento, obligaría a la clase política a renovarse, a adaptarse a los nuevos tiempos y a mostrarse más transparente. Cualquiera se hubiera equivocado.