La comunicación busca su business angel

Todo sigue su paulatino ritmo de cambios y ellos (políticos y empresarios) miran a otro lado. Creo sinceramente que los empresarios (en muchos casos) no se enteran y los políticos, estos como siempre, no quieren enterarse.

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El sector de la comunicación, la publicidad, el de las relaciones públicas, el que conozco y he ido conociendo por el espacio geofísico (eufemismo actual) en el que me desenvuelvo ya no es el mismo (ha pegat un esclafit, que diguem per l´horta). Todo ha saltado por los aires: las grandes cuentas, hasta las grandes agencias, las consultoras, hasta la administración que todo lo podía… No digo que hayan desaparecido cuentas o agencias (que también), pero sí que han sufrido (casi) todas un proceso de retracción, fragmentación o atomización. Y no digo que sea malo, simplemente el escenario es diferente y como tal hay que sobrellevarlo.

La gestión de la comunicación convencional se ha resentido, no acaba de encontrar su sitio, la comunicación en la red, desde hace un tiempo, emergente, adolece de ese término que suena tan raro pero te facilita tanto el llegar a fin de mes: la monetización.

Aspectos a erradicar en la comunicación convencional: que te llame un aspirante a cliente, al que hace dos años ya le pasaste una propuesta.

–         Lo bonito: que se acuerde de ti.

–        Lo chungo: que te proponga desarrollar el plan de comunicación que le hiciste en su momento pero eso sí, con la mitad de presupuesto.

–       Lo peor: que se echen atrás, cuando tú aún estás asimilando la realidad de un mercado a la baja y que te digan que la junta de la organización ha decidido que lo ‘lidere’ una agencia, antes que un freelance, ‘que da más caché, más prestigio’. Algo indignante, carente de humildad y contraproducente.

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La comunicación es un proceso personal, porque lo gestionan personas, por encima de marcas y empresas, detrás hay personas. Indignante por la falta de rigor en los que se supone puedan ser los clientes del momento; carente de humildad, por aquello de no compres lo que no puedas pagar y contraproducente, porque no hace falta que explique como puede gestionar una agencia una cuenta de las consideradas ‘pequeñas’.

Aspectos a revisar en la comunicación on line: el otro día participé en una tertulia de radio y uno de los invitados utilizó de cada tres, un término que me costaba asimilar o encajar. Vale, me cuesta ponerme al día, pero ¿es necesario? Atenta directamente contra la comunicación. Noto en la actualidad un uso excesivo de Gadgets (se me permita la expresión, aunque hubiera preferido recurrir a que hay un uso abusivo de una jerga proveniente del terreno de las finanzas, mezclada con aspectos más propios de la programación y sobre todo, una cantidad ingente de tecnicismos del campo de la monitorización y de las preferencias de los buscadores) que complican la gestión de la comunicación. Ya no es el simple: ‘mola lo que has dicho’, ahora interesa decirlo de manera que les mole a mil. O que se lo digan a la periodista que le dejó un video de despedida a su jefe, hasta el potorro de conseguir ‘numeritos’ (cifras: vistas, visitas, likes, viralidad…) para su superior, sin detenerse éste en el contenido que se generaba. Aunque ya circula la réplica de su jefe utilizando mismo canal y misma escenografía, ¡qué listo!

En cualquier caso, me complace comprobar como se impone una mentalidad que apuesta por lo colaborativo, como el mismo blog de Comunicación de Resistencia, porque si nos hemos atomizado o fragmentado en mil pedazos, lo suyo es que abramos vías de colaboración como las que ofrecen términos que ya me atraen más como: coworking, incubadoras de ideas, foros de emprendedores, startups, business angel… La suma de todos ellos nos hace más grandes de lo que lo puedan ser nunca las grandes empresas.

El discreto encanto de las agencias

Reconozco que mi reacción a las noticias es particular, que me dejo llevar por el impulso de lo que me llama la atención. Y es que, ante el panorama informativo en general, de escasa calidad y carente de imparcialidad informativa, cuesta trabajo encontrar artículos que valgan el tiempo que les dedicamos. Es más, a nivel informativo, hay días en los que El Mundo Today me aporta más que la prensa. En serio.

Hoy mi vista se ha detenido ante un “artículo” sobre unas declaraciones de Morgan Stanley, uno de esos tiburones sin entrañas que juegan con los destinos de los ciudadanos como nosotros jugábamos (y jugamos) al Monopoly.

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Morgan Stanley dice que España va camino de ser “la próxima Alemania”. Evidentemente me he quedado tieso. ¿Y quién no? Con la que está cayendo, con lo mal que nos han estado diciendo durante meses que estamos, lo mal que lo hemos hecho, etc., y ahora resulta que, salta una “noticia” bomba, viene Draghi a España y llegan los tiburones de turno a decirnos que vamos fenomenal. Oigan, róbennos, pero hagan el favor de no burlarse en nuestras caras.

La noticia se reproduce (literalmente) en casi todos los periódicos nacionales (y de provincias) de información general (y especializados) gracias al trabajo de las súper agencias de información, a saber, EFE y Europa Press, que algunos becarios (porque si han sido periodistas profesionales –de los que cobran- tiene verdadero delito) han tenido la bondad de fusilar. ABC, EL PAIS, EL MUNDO, Expansión y un largo etcétera. Pero, ¡espera! que te pones a rascar un poco y ves que hasta el Huffington Post, ese medio ejemplar ha hecho igual. Y hasta en el extranjero. Mal de muchos consuelo de tontos. En fin. Esto es lo que yo llamo pidiorismo del bueno. Qué risa, ¿no?

Me he visto tentado a buscar algo más de información (noticias en Google) sobre lo que dicen los señores de MS y he descubierto el gran drama que se vive en su seno tras haber cerrado  el pasado ejercicio perdiendo 88 millones (aclárese que tras haber ganado 1.566 millones de euros el año anterior) hasta el punto de haber bajado un 30% el sueldo de su CEO (cómo me gustan estas abreviaturas que nadie tiene por qué entender y que tienen equivalente en español, nos hacen sentir tan ignorantes!) y que ahora asciendo a sólo 6 millones de euros. Honestamente el estómago no me ha dado para terminar de leer ese artículo que detalla lo que cobran otros tiburones. He ido directamente al final feliz “Morgan Stanley recientemente mostró señales de que estaba corrigiendo el rumbo”. Me quedo más tranquilo.

El pobre de Jamie Dimon

El pobre de Jamie Dimon

En definitiva, valiente tomadura de pelo, de los políticos, de los medios y de las agencias (de prensa y de calificación). Me siento estafado, que no derrotado (aún).

No nos borren la sonrisa

Debe ser que en estos tiempos rancios nos queda la sensación, en plan auto inmolación, de que la culpa de todo la tienen las buenas personas. Debe ser que el buen gesto hace tiempo que no vende. Debe ser que la predisposición o la deferencia ya no se valoran. La colaboración y el apoyo desinteresado a terceros tan sólo se travisten de secuela plañidera. Pues bien, me niego a creerlo.

Aunque prime el horror frente a lo bucólico, el drama frente a la comedia. Eso sí, el drama, miedo o terror fácil, frente incluso a la comedia ligera, porque ésta, aún por ligera que sea, requiere un grandísimo ingenio y esfuerzo. Prima el enriquecimiento y la fama fácil y a toda costa, frente a, de nuevo, el tan denostado esfuerzo.

Nos idiotizan con falsos espectáculos que todos pagamos, mientras los que mueven los hilos no cumplen el objetivo por el que fueron elegidos. No cumplen con su vocación de servicio, mientras se enriquecen sin el menor pudor.

Ahora quieren, cada dos por tres, que nos tiremos a la calle estómagos agradecidos, amantes del marisco y de los relojes de lujo. Quieren nuestro silencio aquellos que nos oprimen y como medida de choque sólo se les ocurre oprimir aún más a las economías más débiles.

Quieren que nos quedemos impasibles ante tantos despropósitos y sólo la red a ráfagas o la calle hierven en cuentagotas.

Lo están haciendo tan rematadamente mal, ya sean políticos, consejeros, empresarios o banqueros. Y los pocos que lo hacen bien pagan por los errores de los que no se responsabilizan de sus malos actos, los que esquivan a la justicia, los que no rinden cuentas del dinero embolsado, los que se aferran a su condición de aforados, los que ‘se blindan’ en sus contratos.

¿Y qué hacen los medios de comunicación tradicionales, en lugar de cumplir su función informativa? Lo fácil, se venden. Se alinean en uno u otro bando. Ni informan, ni forman, en su inmensa mayoría deforman, cómplices del rodillo que impone el poder. ¡Qué triste!

¿Dónde se han dejado la moral toda esa sarta de pseudo profesionales? Así no puede sobrevivir el buen orden en organizaciones, instituciones o empresas, ni tampoco el periodismo.

Y en esto que llega la navidad y escuchas como los trabajadores de grandes empresas ceden su tradicional cesta a Cáritas y ves como bullen los economatos con sufridos voluntarios y como los bancos de alimentos (los verdaderos bancos) cuentan con ayuda de personas anónimas desinteresadas. Y entras en una Universidad en Valencia, como podría ser en cualquier Colegio o Instituto y, año tras año, hacen su campaña solidaria de alimentos; o como un restaurante del área metropolitana, que un lunes al mes abre sus puertas para dar de comer de forma gratuita a personas sin recursos; o como una amiga te ofrece flores de Pascua para una campaña benéfica; o tu suegro te pide juguetes en buen estado para llevarlos a la ONG en la que colabora y tu madre te dice que en la Asociación Católica, en la que también colabora, están preparando lotes de productos para familias necesitadas; o que parte de la taquilla de tal espectáculo servirá para la compra de alimentos… y así, centenares de pequeños casos, tantos que podría llegar hasta el infinito, en una interminable cadena de favores que sirve para recomponer, en cierto modo, todos los desaguisados y desórdenes que encontramos día a día en nuestro mundo más cercano. Y por un momento, te sientes bien y sonríes.

 

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Y en esto que llega la navidad ‘más apretada’ para nuestras economías y a la incertidumbre sociolaboral se le une la muerte de la inocencia. Te levantas con tus hijos y una vez desayunados ellos, mientras lo haces tú, escuchas por la radio el macabro desenlace de la matanza de Newtown. Es duro, muy duro y te escondes de los tuyos y escapas a la terraza porque las lágrimas inundan tu rostro. Asimilar tanta barbarie, cuando las víctimas son niños, tantos niños, y miras a los tuyos tras el cristal, jugando con su madre, al pie del árbol de navidad, riendo y cantando. Y lloras y vuelves a llorar, porque como padre tienes ese punto de vulnerabilidad, de indefensión que lleva implícita la paternidad y sabes que hay muchas familias que no van a volver a escuchar las risas de sus pequeños y lloras porque otras muchas lo han perdido todo, hasta sus casas; porque muchos otros están de repente en la calle… porque, en definitiva, la navidad tiene ese punto cruel que en tantos corazones genera rechazo.       

Y en momentos así, la humanidad salpica de nuevo tu persona, como en un tsunami de amor y moralidad, como el que viven los protagonistas de Lo imposible. Y te sientes vivo, entero y recuerdas que ayudar al prójimo no es sólo un mandamiento, no es un precepto exclusivo de la religión, de cualquiera de ellas. Es algo intrínseco a las personas.

Y cada uno con un pequeño gesto podemos devolver la sonrisa a los que en algún momento la perdieron. Por ejemplo, Sofía, mi hija de 5 años, irá en los próximos días a cantar villancicos a la residencia de la tercera edad que hay frente al cole, con sus compañeros de la clase y seguro que arrancarán entre los yayos más de una sonrisa. Yo ya tengo pensado algo también y ¿qué harán ustedes? Súmense a esa cadena de favores.

No nos borren la sonrisa y mucho menos en navidad.           

 

    

La tristesse durera

Los medios tienden a cuantificarlo todo para darle un cariz más noticioso a la información. Hablan de los más de 5 millones de parados, de los cerca de 11 millones de personas que en España rozan el umbral de la pobreza, de las más de un millón de familias con todos sus miembros sin empleo, de las cancelaciones de hipotecas anuales, desahucios, cierres de negocio o de los “enganchados” con las preferentes. Pues bien, todo eso parece que nos inmuniza por sobre exposición, pero la cuestión es que tras estos datos hay personas con nombre y apellidos, no ciudadanos anónimos. O somos tristes protagonistas en directo o todos tenemos un familiar o amigo en paro. Compañeros que no han podido hacer frente a sus pagos y se ven abocados a volver en el mejor/peor de los casos a casa de sus progenitores.

Como Alfonso, que con 52 años se halla en el paro, con esposa y dos hijos adolescentes, y tras formar parte de una empresa más de 15 años encuentra dificultades para su reinserción laboral.

Mientras Ricardo ha hecho frente al cierre de su negocio, la empresa familiar que heredara de su padre y ha tenido que reordenar toda su deuda. O Magda, que ve un futuro incierto tras perder su empleo. O el caso de Lucas que ha tenido que volver a casa de sus padres, mientras pleitea con el banco por una dación en pago que le evite hacer más dramático el tener que renunciar a su vivienda. O Juan, ingeniero que tiene que trabajar de camarero o como tantos otros, con alta cualificación profesional que optan por salir al mercado internacional.

Tras ello viene el drama de cómo se trunca el desarrollo personal de muchas personas, que tus hijos se acostumbren a que papá o mamá estén en el paro, los miles de jóvenes que ignoran lo que es un primer empleo y todo lo que ello conlleva (emancipación, crecimiento personal y profesional, falta de retos o metas…).

Pero lo peor ya no es pelear en inferioridad de condiciones, el verdadero drama está en los que sucumben al desencanto, los desclasados, los que pierden su sitio, los que abarrotan los comedores de la beneficencia, los que han hecho de la calle su casa, los que deambulan en una bici maltrecha con una cesta improvisada y armados con un palo escarban de manera sistemática por contenedores. Los que viven en condiciones infrahumanas desde hace tiempo, mientras encorbatados discuten en el Congreso que se rompe el estado de bienestar. Y una mierda para todos ellos.

Sinceramente, que no me esperen a mi en la calle porque a los funcionarios les vayan a quitar la extra de navidad (que compensarán en 2015 en sus cotizaciones). Hace mucho, mucho tiempo que otros muchos han perdido algo más y esa casta que asfixia a la administración no se tiró a la calle entonces. Si se rompe el estado de bienestar que se rompa para todos.

Vale, se trata de un paquete bomba de 35 medidas indeseables y echamos en falta las que medios y foros sectarios se apresuran en destacar. La verdad es que parece que la mierda siempre salpique a los mismos y el paquete en cuestión no es de alumno aventajado, se acaba optando por lo fácil (subida de impuestos), ya veremos si cuando se retraiga el consumo, servirán los números que se han hecho.

En cualquier caso, las medidas que más nos podrían acoplar se quedan en un sucedáneo de buenas formas (control de sueldos de alcaldes, reducción de concejales en un 30%, reducción de empresas públicas, evitar duplicidad de administraciones…). No nos equivoquemos, si los recortes implican reducción de servicios, habrá que prescindir del lastre del empleo público. Si la res pública mengua a causa del control y gobierno que ejercen los mercados, entonces nos sobran algo más que el 30% de los concejales. Nos sobran muchos políticos.

La realidad es mucho más cruda y ni funcionarios (por salvar su culo) se cuescan, ni los políticos quieren verla. Qué pena me ha dado Rajoy y que patético me ha parecido Rubalcaba, tendiéndole su apoyo desde la oposición, cuando lo mejor sería que el destino de los españoles no estuviera en manos de semejantes patanes.

Y mientras todo esto pasaba, en las puertas del Congreso se plantaban un par de ‘cienes’ de funcionarios. En cambio, los mineros y los madrileños petaban las grandes avenidas. Los primeros con ese contrapunto en el rostro que delataba su pensamiento, el de les diré a mis nietos: “yo estuve allí. Donde acabó todo, pese al clamor unánime de la mayoría”.

Es para estar triste, porque esto va para largo, ya lo decían los Maniac.    

Carta abierta a la ‘Lagar-ta’ de Christine

En primer lugar, ¡VÁYASE A LA —- MIERDA! Mme., Lagarde, y en mayúsculas para enfatizar el grado de mosqueo. De verdad creen que podemos tener en consideración los informes que emite un organismo, que no sé qué misión tiene, además de joder a la banda y que si por algo ha trascendido en los últimos años es por la gestión opaca e incompetente del otrora adalid de la macroeconomía, ahora caído en desgracia, Rodrigo Rato. O la de su sucesor, que ya tiene imagen de marca propia y que responde a las siglas DSK y se hiciera famoso por intentar ‘beneficiarse’ todo lo que llevara faldas y se moviera en un radio de 1 km., de su persona. Eso es lo que sabemos del FMI, porque lo de ‘reducir la pobreza’ debió quedarse por el camino.

Esto ya roza lo lamentable. Dinamizar la economía, devolver crédito a la empresa e incentivar el consumo es lo ÚNICO que necesitamos. Pues bien, el consumo está frenado en la península, porque yo no sé ustedes, pero en mi casa vamos más ‘prietos’ que Robben cuando se enfunda la samarreta (bueno, ahora ya se la puede quitar, tras el papelón de Holanda en la Eurocopa). En cuanto al crédito, ni fluye, ni gotea, aún siguen los listos haciendo cuentas de lo que necesitarán los bancos. Y lo que viene siendo el dinamismo, es algo que yo me vengo aplicando a la hora de fraccionar los pagos, gastos, deudas o como quieran llamarles.

Pues no se les ocurre decir el otro día a esas mentes privilegiadas del FMI: ‘suban el IVA’, ‘bajen el sueldo a los funcionarios’, ‘quiten la deducción por vivienda’… pero si no se vende una puta casa; si los funcionarios ya han sufrido dos recortes; pero sino hay consumo, qué mierdas van a recaudar de IVA… qué no les meteré con el Samuelson en la cabeza.

¿Pero es que hace falta tener un master en macroeconomía para darse cuenta que el FMI desde su atalaya, con una Presidenta que cobra más de 300.000 $ /año, gastos pagados en primera para ella y su marido, no aporta nada bueno ni coherente? ¿Por qué no se pira el matrimonio Lagarde de retiro espiritual a Marbella? y que los acoja en su seno ese personaje extraño y que da grima, que se apellida Dívar y que en connivencia con el resto de compis del CGPJ acordaron que no hacía falta justificar según qué gastos. ¿Por qué no dimiten todos? Los del FMI, los del CGPJ, los senadores, la mitad de los diputados, dos tercios del Parlamento Europeo, que se fusionen ayuntamientos, se recorten competencias a las autonomías (eufemismo para evitar decir que se esfumen), que el SERVEF le pida ‘de salir’ al INEM, que desaparezca ese tufillo rancio que desprende lo político cuando está presente en empresas públicas, consejos de administración o demás contubernios que se forman para que muchos no peguen ‘ni brot’ y encima pongan la mano.

Todo eso, todo lo que he apuntado, devolvería la calma a los mercados, respondería a la política de austeridad tan falsamente cacareada y sobre todo, evitaría que el contribuyente cargase, solo por una vez con todo. Nosotros somos los que sufrimos los recortes y los que tenemos que rascarnos el bolsillo. Borrell dixit (hace escasos días): ‘De momento el que asume el crédito, su riesgo y su coste es el contribuyente’.

Dejadnos, cuanto menos, que os mandemos a tomar por culo.

Y Grecia se enfrentará a Alemania en cuartos de final… ¡qué morbazo!

¡Espartaaaaaanos!

Hace apenas un año, mucho he reflexionado sobre las enigmáticas palabras de victoria por parte de mi rey. El tiempo le ha dado la razón, y de griego libre a griego libre, se transmitió el mensaje que el valeroso Leónidas y sus 300 hombres, tan lejos del hogar, entregaron la vida no solo por Esparta, sino por toda Grecia y por la promesa que este país representa.’ *

 * Extracto del narrador de ‘300’.

Dos fantasmas de nuestro tiempo.

¿Alguien tiene el teléfono de la mansión de Los Vengadores?

“Si no podemos proteger la Tierra, sin duda la vengaremos”. Con esa máxima se presenta el grupo de superhéroes más poderoso del planeta. Un grupo ecléctico, en el que chocan muchos egos subidos, capaces de resolver sus diferencias a puñetazo limpio, pero coherentes en sus principios.

Cuánto echamos de menos estos comportamientos, esos valores nobles que ponen su poder al servicio de la humanidad. Valores que se sustentan en el sentido de la responsabilidad. Qué lejos queda todo ello en nuestra sociedad actual. Una sociedad en la que la mayoría de los políticos se demuestran incompetentes, se fijan unos emolumentos abusivos y continúan aumentando los impuestos, que ahogan al ciudadano de a pie.

Y tras los políticos, caros e ineficaces, surge la otra casta impresentable: los banqueros. Esa pléyade desalmada que convierte el terreno que pisa en tierra quemada y mientras envía al averno a sus propias entidades se blindan con pensiones vitalicias desorbitadas e ignifugas que les salvan de la quema.

Pues bien, tengo muy claro que si Thor, hijo de Odín y Dios del Trueno, cogiera a Rato del cuello y a todos los de su especie, les pegaba un martillazo que les enviaba directamente a otros mundos mucho menos benévolos con los banqueros.

Si Hulk trincara a Rajoy por ineficaz y a Rubalcaba por lo mismo, un simple alarido de la bestia verde pondría fin a la lacra del bipartidismo.

Si el Capitán América lanzara su escudo sobre todos los consejos de administración de las empresas públicas, se sanearían todos sus balances, al tiempo que los consejeros rodarían como pollos sin cabeza que ya no requerirían indemnización alguna.

Si Iron Man asumiera el control del Estado, con la misma mano de hierro con la que gobierna Empresas Stark, y que esto no suene golpista, acababa con el tal Riesgo y, desde luego, se beneficiaría a su prima, que estoy seguro de que accedería con sumo agrado.

Si Nick Furia desplegara a sus agentes de SHIELD en el Parlamento Europeo y sometiera a sus señorías a un interrogatorio exhaustivo que incluyera la ejecución de un sudoku (nivel 14 años), les iba entrar a todos un sudor frío que te cagas.

Si todos Los Vengadores se dieran una vuelta por esos entes oscuros que son el FMI, la OCDE o el BCE, entre otros, y las mentes abyectas que los controlan conocieran de cerca al otro yo del Dr. Banner, seguro que escampaban y dejaban en manos más cabales la ardua tarea de regular las economías, los mercados y en definitiva, el mundo.

Si el profesor Xavier, mentor y profesor de la Patrulla X, analizara al detalle la LOGSE, encerraba en la misma celda de Magneto a todos los ministros de Educación que ha conocido la democracia, además de a toda su banda de tecnócratas y asesores.

Si al final, Tony Stark, empresario, científico, filántropo, multimillonario y play boy, más conocido por Iron Man, se dirigiera al mundo en Rueda de Prensa, nos advertiría, más o menos, de este modo: ‘nosotros somos nuestro peor enemigo. Hemos olvidado el porqué de las cosas y el buen uso que debiera hacerse de ellas. Hemos alimentado estómagos agradecidos. Hemos sobredimensionado estructuras, se han generado corruptelas y se ha viciado un sistema que ya no cumple el fin por el que fue diseñado’ (mientras eleva la voz, se disparan los flashes y las TV entran en directo.) ‘Los gobiernos, las administraciones, todos los entes públicos deben cumplir un fin social, prestar un servicio público, por obvio que suene. Los gobernantes deben estar al servicio del pueblo, no deben perpetuarse en el poder, deben saber estar y saber despedirse a tiempo, siempre con las manos limpias’ (se remueven, incómodamente, en sus asientos los caballeros trajeados de las primeras filas.) ‘No exigimos que sean los mejores, pero si que deben dar paso a los más competentes. Estamos hartos de ver como en política solo tienen posibilidades de éxito los mediocres. Por eso les emplazo a que recojan sus pertenencias, que debieran ser pocas, y desaparezcan. Ustedes’ (señalando con el dedo a las autoridades presentes y a los financieros) ‘no son la solución. Ustedes son el problema’.

¡Qué miedo dan los supervillanos!

El alboroto es patente, los medios preguntan voz en alta, los agraviados enfurecen, todo parece haberse ido de las manos. Pero, en un instante, se hace el silencio, el resto de Vengadores irrumpe en la sala junto a las fuerzas de la NYPD y desalojan a los responsables del desgobierno.

En ese momento, Tony Stark me hace un gesto y comenta: ‘Pere, coordina las preguntas, hoy nadie se va a quedar sin respuestas’.

Y yo pienso: ‘se sale, Mr. Stark, creía que ya no quedaban clientes así’.

Marcas 2 – Consumidores 0 (que no consumidor 2.0)

Los consumidores. Los verdaderos triunfadores de la comunicación 2.0.

Esa casta que tantas penurias y abusos ha sufrido y que ahora (parece) ha visto recompensado su esfuerzo.

Esos parias olvidados con unas tragaderas infames capaces de resistir horas y horas de tele tienda en horarios imposibles.

Los mismos que ahora esperan a las puertas del Apple Store el día de su apertura para obtener su ‘juguetito’.

Idénticos a los que han esperado una tortura de días al comprobar que en la tienda ya estaba agotado. Y lo mismo hablo de un smartphone que de una muñeca Monster High.

Los consumidores del rollo táctil, de la aplicación fácil, de la tablet para plantar en cualquier reunión en la que tomar cuatro notas ilegibles en una pantalla borrosa con los últimos restos de margarina ultra diet de tu pareja.

Los chupa sangres de la wifi a toda costa y del geo localizador para largar a cascoporro dónde se encuentran, sin saber ellos mismos en qué punto están en la escala del ‘jhonnymencuentro’.

Los del climatizador bi zona. Los del 3D y smart TV.

El grifo de cerveza instalado en la chaise longue; bueno, con estos comulgo más.

La bebida espirituosa tras el menú degustación. Vamos, el chupito ‘de gratis’ que te jode la sobremesa.

El parrot, el led, el low cost del fashion week, el mega surround, la estación meteorológica de alcoba.

El último gadget para tu nuevo amigo íntimo.

Pues bien, todos ellos, los consumidores son, bueno somos, los triunfadores de la noche. Somos reinas por un día. No, no por un día, nos han dado el mando. Tenemos el POWER engrasado y listo para usarlo y es entonces cuando: Horreur!

Aguas de Valencia te sube la factura (que no emite, solo te llegan los cargos) un 6% de media. ¿Tendrá algo que ver el agujero de EMARSA?

Iberdrola te envía comerciales masca chapas con zapatos de punta y traje imposible de la boda de su cuñado, él mismo que ha accedido a casarse porque dejó preñada a ‘la Vane’ y aprovecha el régimen abierto de fin de semana para celebrarlo por todo lo alto. Y trata de venderte contratos duales tan imposibles como su estilismo, al tiempo que te explica que aquello de las facturas bimestrales va a desaparecer, porque entre otras cosas están denunciados por hacer lecturas ficticias.

O va Ono y te exige que la solicitud de baja la envíes por fax: ¡en 2014! Y Vodafone te renueva automáticamente sus contratos de forma unilateral sin tu firmar nada, pero si cambias de compañía te sanciona con cantidades astronómicas y para solucionarlo tienes que llamar tú. O el compromiso Bancaja o Bankia o Branquias o cómo mierdas se llamen, que con su código de buena conducta te penaliza si tu cuenta no rebasa los 2.000 €, te cautiva de por vida igual que aquella quebrada CAM con sus asquerosas ‘participaciones preferentes’ que han dejado en la estacada a miles de pensionistas que han querido recurrir a sus fondos, no para pegarse una buena vida, que se la merecen, sino para acudir en rescate de sus hijos, puesto que se han quedado en el paro y no pueden hacer frente a una hipoteca y el banco de turno (quizá él mismo) ha pasado su informe a la central para plantearse, en tiempo indefinido, la dación en pago. Algo que, por cierto, solo he escuchado a la Banca Cívica decir que se muestra proclive a aceptarlo.

O el Banco Popular, al que vas a cobrar un cheque en ventanilla emitido por su propia entidad, en la misma ciudad y te cobra comisión por no hacerlo en la ‘oficina de origen’. ¡Qué miserables!

Pero vas y te cambias la adsl a Iberfone, una filial de la mega Indra que ha pegado el pelotazo con la administración y resulta que su servicio de atención al cliente pasa por llamar a un 902, que además no está operativo los fines de semana (qué consideración con el gremio de teleoperadores).

Y todo eso cuando tiempo atrás escuchaba a un alto cargo de gasnatural, ahora también fenosa que se vanagloriaba de decir que no quería clientes ‘cautivos’, sino ‘cautivados’, instantes antes de lanzar a arrasar con todo a una pléyade de acólitos subcontratados, desesperados por asegurarse las comisiones por captación de cada nueva instalación o cliente.

Y me planto ya, porque esto no tiene fin y no entro en las ‘ventas flash’.

¡Vaya, pues qué poder tenemos los consumidores! Mientras ellas, las corporaciones, viven del contrato que en su día nos hicieron firmar, del servicio de mantenimiento y del seguro. Nos generan la necesidad y nos esclavizan. En definitiva, pagamos por la luz, el agua, internet, teléfono, gas… y creo que bastante, para la mierda de servicio de atención al cliente que presta el 95% de todas ellas.

Por todo ello, aprovecho estos foros y la comunicación 2.0. para, al menos, trasladarles mi queja, que será la de muchos. Ese tipo de quejas que no tienen cabida en sus webs ‘blancas’ o redes en las que se presentan, porque al final, también están ‘capadas’ como eunucos y me cargan sus fotos de banco de imagen a 1$ y sus mensajes sacados de un manual de autoayuda barato de marketing para primerizos.

Empresa de servicios: ¡Enséñame la pasta!