Una de romanos

'Empujando a Vespasiano'.

‘Carton’ Heston y Messala empujando a Vespasiano

Este periodo de Semana Santa es sinónimo de ‘péplum’, más conocido como ‘una de romanos’ que decía Sabina. No hace falta ser cristiano, ni católico, apostólico, ni mucho menos romano para ver este tipo de pelis. Forman parte de nuestro acervo cultural y ¡ay de aquel que ose repudiarlas! Porque se pierde una buena ocasión para recibir una lección primero, de buen cine, segundo de soberbias interpretaciones, tercero de historia y por último, son un bálsamo en el que se concentran toda una serie de valores que me hacen pensar que sin duda, los que hoy en día rigen nuestros destinos, cuando llega la pascua, pasan del ‘péplum’.

Aunque tampoco creo que este término sea el más apropiado, creo que el péplum es a las superproducciones históricas, lo que el spaghetti western al western. Es decir, un subgénero que tuvo su periodo álgido a finales de los 60 y 70, pero que nunca llegó a tener esa consideración de superproducción histórica.

Las de romanos, como mandan los cánones del séptimo arte, son pocas y cada año resulta gratificante revisarlas, porque aunque la fotografía o algunos exteriores resulten arcaicos, encontramos escenas y diálogos que sobreviven al paso del tiempo y siempre permanecen vigentes, porque, en definitiva, se tratan cuestiones vitales como el amor, la pasión, el odio, la misericordia o el perdón. Y aunque en la actualidad giremos la cara a estos términos, las reacciones que nos provocan siguen siendo las mismas.

El amor hacia tu pareja o tu familia, la pasión por tu trabajo (el que la tenga), el odio en aquellos que no son capaces de asumir sus propias limitaciones, la misericordia con los que padecen o el perdón cuando reconocemos nuestra culpa, no son cuestiones puramente religiosas, forman parte de cada uno de nosotros, responden a cuestiones éticas.

El hecho de apartarnos de la religión por una razón empírica o de distanciarnos de la Iglesia porque su mensaje a nivel comunicacional es peor que obsoleto, debiera servir para hacernos mejores personas, porque mostraría que no necesitamos un refuerzo como el que nos da, en este caso, la religión católica. Demostraría que lo tenemos asimilado e interiorizado, pero la realidad acaba siendo otra. La merma que sufrimos, la laguna que tenemos es educacional, porque ya no queremos disponer de 3 horas para ver una peli de romanos, ni mucho menos reflexionar sobre el mensaje que nos trasladan, renunciamos al conocimiento histórico que nos brindan y crecemos con unos muñones éticos que lo flipamos.

Y si queréis saber una cosa, ha llegado la Pascua y he vuelto a ver Espartaco, Ben-Hur y Quo Vadis? Y podría hacerlo extensivo a Los diez mandamientos, Sansón y Dalila o La Caída del Imperio Romano y poco más. No entro a valorar, tan siquiera, este tipo de cine bíblico en los años 70, 80 o 90, ya que simplemente es nocivo para la salud.

Y si me preguntáis quien soy, sin titubear os responderé: ‘Yo soy Espartaco’.

El periodismo no ha muerto

Puede que esté tocado, herido, pero el periodismo no ha muerto. MUEREN LAS PERSONAS. Y desgraciadamente, en muchas más ocasiones de las que todos quisiéramos, las víctimas son inocentes o peor, son niños inocentes. Como los de hoy que correteaban por una playa de Gaza, pese al peligro con el que se vive allí, porque son niños y en un descanso, en un receso de la violencia jugaban a ser niños, porque nadie les puede robar su infancia. El caso es que no se la han robado, la han perdido  por un bombardeo injustificado e indiscriminado.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Llevamos días escuchando que es una guerra demasiado larga e injusta en la que unos tienen armas y el resto responde con piedras. Y hoy cuatro niños que corrían huyendo de las bombas han encontrado la muerte frente a un batallón de reporteros apostados en los hoteles de primera línea de playa.

Y ahí, precisamente, radica uno de los pocos resquicios que le queda al periodismo: su función social y de denuncia frente a los que imponen la autoridad por la fuerza; la denuncia frente a los corruptos; la denuncia frente a la injusticia; la denuncia frente a los que actúan a espaldas de la legalidad.

Si el periodismo mantiene esa función de denuncia y se convierte en un despertador de conciencias, no conservará su espacio, sino que hallará uno nuevo, alejado para ello de sensacionalismos y deberá ser independiente y a años luz de un poder que todo lo corrompe.

Me vuelve a la mente la imagen de los niños palestinos, hijos de pescadores corriendo, en lo que sería su última correría y la imagen siguiente de sus cuerpos pixelados inertes en la arena. U otra imagen más cruel todavía de los judíos que se suben a una ladera estos días para tener mejor perspectiva de los bombardeos que comanda su ejército. Mientras, judíos y palestinos se instalan en una sinrazón (en la que no quiero entrar), pero en la que otros si debieran hacerlo y no emiten más que declaraciones tibias, como Obama; mientras que algunos simplemente lamentan la situación y otros se refugian de repente en la mediación de un tercero, como Egipto, al que se le pasa la responsabilidad.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Y el caso es que ayer me fui a la cama y el libro que estoy leyendo, ‘Último otoño en París’, ambientado diez años atrás, seguía hablando de Israel y Palestina en los mismos tristes términos que lo hacemos hoy.

Nada ha cambiado, pero esperemos que los medios de comunicación nos sigan informando y lo sigan denunciando, quizá algún día por hartazgo cese la violencia.

El cuento del Rey chocho y el Capitán flojo

Hace mucho tiempo, en un Reino no muy lejano, vivió un Rey otrora solvente, pero que con el tiempo se tornó chocho y descuidado, viejuno y cansado, de ojeras y papada profusas y asiduo de rodearse de muletas disculponas. Un Rey que en su etapa final de reinado pasó tantas veces por ‘chapa y pintura’ como años tuvo su mandato.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Y en aquel tiempo, hubo también un Capitán. Grandes gestas y éxitos en torneos le alzaron hasta ese cargo. Fue ídolo de jóvenes y de niños y habitual en causas nobles. Pero el tiempo que vence a todos, guardó un triste desenlace para ambos. Mientras el Rey tuvo un declive lento y paulatino, agravado por corruptelas familiares, cacerías miserables y devaneos extra maritales, en tiempos en los que su pueblo sufría, junto a una pertinaz crisis, a un gobierno incompetente e infructuoso; por su parte, el gran Capitán cayó, de repente, un año en el anonimato, porque siempre llega el momento en el que alguien es mejor que el mejor y a partir de ahí, se torna complicado ser uno más, cuando uno había sido siempre el único. Y el desenlace no pudo ser otro, cuando los habitantes de aquel Reino quebrado y dividido ya no soportaban tanto desaliento laboral, tanta carga impositiva, tanto desacierto macroeconómico y tan poco era el ejemplo y la virtud que debiera suponérsele a la casta que habitaba la Corte, pues sucedió lo inevitable. Llegó el turno de pagar las derrotas. Y el Rey cedió el trono en favor de su heredero, antes de que no hubiera nada que heredar. Y el Capitán, junto con su tropa, acusada también de nepotismo y acomodamiento, tuvo una ocasión de revalidar glorias pasadas, y así fue, devolvieron el escudo del Reino a su habitual sitio, al campo que está abonado por graves y severas derrotas que a lo largo de los años fueron cosechando. Y el éxito anterior se convirtió en un espejismo.

Un Capitán hundido, como el de 'la Roja'.

Un Capitán hundido, como el de ‘la Roja’.

Quizá nuestro Rey fue flor de un día, al igual que los éxitos de nuestro Capitán y su tropa. Quizá los habitantes del Reino vivieron durante unas horas en la cresta de la ola… y eso es lo que recordamos todos, porque tendemos a olvidar o tapar las desgracias, las enfermedades, las penurias, nuestras horas más bajas. El problema fue que nadie supo marcharse a tiempo, ni reyes ni capitanes. No entendieron que estar en primera línea requiere una exigencia elevada, la misma que algún día tuvieron, pero que perdieron, obnubilados por el poder y la fama. La verdad es que para cuando cayeron sus ídolos, el Reino y sus habitantes ya habían sufrido y soportado lo suyo. De ahí que apenas nadie llorara su despedida. Bastante tenían con sufrir el recorte de becas, la reducción de ayudas en comedores escolares, el desorbitado paro, el incremento desmedido de familias que tenían que recurrir a comedores sociales, la imposibilidad de generar ahorro, la falta de crédito, el agravamiento de una lacra como la exclusión social, los recortes sanitarios… Tuvieron que pasar muchos más años para que el Reino recuperara el esplendor de antaño. Algo de lo que solo cabe felicitar a sus habitantes, ellos fueron los que lo hicieron posible, con la fuerza de la voluntad popular y desterrando de su territorio a todos los delincuentes, viciados, acomodados y aforados.

Moraleja: Nada comparable a cómo venía ayer el telediario (Infanta, Urdangarín, Álvarez, Meyer, Castedo, UGT…) ¡oigan!.

6 revistas digitales que nos inspiran en Valencia

La información cultural en Valencia está en alza. Ahora sólo falta que la vida cultural en sí lo vuelva a estar o que la administración local o autonómica recuerden que una vez hubo. Ya no solo se informa de “lo oficial”, sino que existe todo un mundo alrededor de ese circuito, que ha impulsado el nacimiento de revistas, principalmente online, que tratan de hacerse eco de esa cultura paralela, creativa, de iniciativa privada e incluso alternativa. Algunas nacen independientes, otras bajo el amparo de algún ente o colectivo, pero todas tratan de dar una mirada diferente (adaptada a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de comunicar) al activo, por valiente y emprendedor, panorama cultural valenciano.

Y en Comunicación de Resistencia pensamos, ¿por qué no hacer una lista? Ya que siguen y siguen de moda, nos hemos sumado a ello y hemos seleccionado seis revistas culturales valencianas, que destacan por su diseño, por su lenguaje o por sus reportajes:

Elhype:  interesante diseño de portada, muy visual, donde juegan con fotos en color y en blanco y negro y con pestañas en movimiento que resumen los reportajes destacados. Temas entretenidos, interesantes y curiosos (por ejemplo, conocía la costumbre del vermut, pero no que fuera tan importante aquí). Se habla de estilo de vida, gastronomía, cine, música, arte y cultura, turismo… pero como que de otra manera y ese enfoque nos llega. Cuenta con una amplia red de colaboradores, entre ellos a algunos tan conocidos como Rafa Martí, Paco Roca y Tonino, y otros muy queridos para nosotros como Mayte Pérez.

elhype

Verlanga:  una revista cultural centrada en Valencia y que con su nombre homenajea a dos maestros, Luis García y Carlos. Música, cine, arte, gastronomía son algunas de las secciones que conforman esta revista, con información muy interesante, divertida y útil, pero lo que más me ha llamado la atención son sus entrevistas. Entrevistas para tomarse su tiempo y disfrutar leyéndolas, no son de lectura rápida, como la mayoría que se hacen para Internet, son más de formato papel. También llama la atención el cuidado de la imagen y la limpieza que transmite este sitio, es fácil navegar por ella.

verlanga

Dreamers: un hallazgo reciente que ha visto la luz hace escasos días y que destaca por su planteamiento, su contenido y estética y su propia presentación. Dirigida a jóvenes preuniversitarios, Dreamers nace bajo el auspicio de Florida Universitària. Pero eso no quita para que los reportajes sean interesantes para cualquier tipo de público y como ejemplo dos artículos del actual número: No hay excusa o Cosas para inspirarte, con un enfoque que como advierte el subtítulo de la cabecera: ‘somos tu inspiración’, incentiva la innovación y el emprendimiento. Un diseño divertido y mucha imagen tipo cómic, que le da un punto divertido, completan el atractivo de esta nueva cabecera para el Centro Universitario ubicado en Catarroja, idea de Publip’s, una de las agencias más consolidadas de Valencia.

dreamersok

Makma:  su objetivo es ser una plataforma de difusión cultural, que trata de impulsar el papel de la cultura como dinamizadora del cambio. Con este propósito Makma recoge la actualidad del arte, la literatura, el cine y la música, con un diseño sencillo y fácil de navegar. Su información no se limita a la ciudad de Valencia, si no que también recoge noticias de otras ciudades españolas. Una sección interesante es los Desayunos en Lotelito, donde se reflexiona sobre el sector.

makma

Y para acabar esta singular lista, dos secciones de cultura de dos digitales que creemos que merecen hacerse un hueco en ella: El Péndulo y Culturplaza. El Péndulo, la revista cultural de VlCNoticias, destaca por un diseño limpio, información de los principales eventos de la ciudad, de arte, tecnología o estilos de vida entre otras y entrevistas para saborear.

elpendulo

Por su parte, Culturplaza, el brazo armado cultural de Valencia Plaza, apuesta por un diseño más clásico, pero su información no suele serlo. Desde análisis críticos con los dirigentes culturales valencianos a reportajes sobre nuevos espacios y nuevos talentos, pasando por el análisis de los aspectos culturales más destacados de la Comunidad.

culturplaza

Esta es nuestra selección, seguro que falta alguna y nos encantaría incluirla y seguirla, porque sería un síntoma de que la cultura en Valencia tiene mucho futuro y de que la ciudad ha recuperado su posición de vanguardia, después de largos años de silencio.

Sólo para fans de la salchicha de Conchita

Me declaro fan de Eurovisión, lo reconozco y no me lo callo. Bueno, tampoco soy de los de pintarse la cara, ni de tararear la letra de la canción que represente a mi país hasta la saciedad, pero me atrae el espectáculo en sí y esa mezcla kitsch que aporta Europa cuando se sube a un escenario y se pone a cantar. Y además, en los últimos años como que el festival se ha recuperado, ¿no creen? Pues bien, desde el sábado noche, tras el bulle-bulle desatado por la victoria de Conchita Wurst (salchicha, en alemán, por cierto) estoy más convencido que nunca de que las huestes que la critican ni tan siquiera se han detenido a escuchar dos estrofas de su canción. Tranquilos, tampoco se alarmen por el título del post, este es un sitio con las cosas en su sitio y el sentido común lo guardamos a buen recaudo. Aquí les dejo, pues, la canción traducida, porque no tiene desperdicio y unas conclusiones al respecto de todo ello:

Letra de la canción de Conchita Wurst, Rise like a phoenix

Despertando entre los escombros,                                               wurst                                      caminando sobre cristal,
los vecinos dicen que somos problemáticos,
bueno, ese tiempo ha pasado.

Mirando de cerca al espejo,
no, ese no soy yo,
un extraño acercándose,
¿quién puede ser esta persona?

Hoy, para nada me conocerías,
de la luz que palidece, yo vuelo,
me alzo como un fénix,
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,                   wurst 2
una recompensa.

Fuiste avisado,
una vez que me transforme,
una vez que renazca,
sabes que me alzaré como un fénix,
pero tú eres mi llama (Estribillo).

Vete a meterte en tus asuntos,                       clicks
actúa como si fueras libre,
nadie podría haber presenciado,
lo que tú me hiciste a mí.

Porque hoy, no me conocerías,
y has tenido que verlo,
para creerlo,
de la luz que palidece, yo vuelo.

Me alzo como un fénix,
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,
una recompensa.

(Estribillo)                                                    wurst 4

Me levanto hacia el cielo,
tú me tiras abajo, pero
voy a volar.

Y alzarme como un fénix
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,
una recompensa.

(Estribillo) Fuiste avisado,
una vez que me transforme,
una vez que renazca.
Sabes que me alzaré como un fénix,
pero tú eres mi llama.

Conchita Wurst (Austria) – Alzándome como un fénix. Canción ganadora de Eurovisión 2014.

La lectura que saco de esto es que a las ‘hordas’, las que se declaran anti, las que tachan cualquier atisbo de anomalía frente a lo convencional, les falta sentido del humor. Pero mucho, oigan (que diría mi amiga Pérez). No voy a capturar pantallas de las barbaridades que tuve que leer por twitter, ni del humo que echaban los ‘guaxaps’. Desde luego el que se convierte en transgresor y Conchita lo es, sabe que le pueden venir leches por todos lados; pero su constancia, tras releer su wikipedia y un par de entrevistas, es cuanto menos meritoria.

Inventar un personaje para alcanzar un sueño que por ti mismo igual no tienes posibilidad de cumplir ¿qué daño hace? Si además atesoras maneras, si tienes buena voz y estas instruido en el noble arte del espectáculo. ¿Cuántos hombres en diferentes culturas han asumido el rol de la mujer en el teatro porque a estas les estaba negado pisar las tablas?

Qué hay más irónico que inventarte un personaje en el que te sientas realizado y más si es del sexo contrario y realizar, como Conchita, un giro extraño e inesperado y en ese papel de mujer que asumes como hombre, te dejas una barba poblada que como Tom (su nombre real)… no llevas a diario. ¿Es o no un ejercicio de fina ironía?

Es el sueño de alguien que lo ha intentado en varias etapas de su vida y que lo ha conseguido siendo otra persona. Y todo mientras se presentaba a concursos como Tom, mientras curraba de escaparatista como Tom y se formaba en el mundo de la moda, como Tom.

Su asalto a la fama, más que salto, es toda una estrategia de comunicación en la que los medios de comunicación se han rendido a sus encantos y los que lo han acabado conociendo, han reconocido su talento. El caso es que no solo se tuvo que travestir de mujer para que repararan en él, sino que además incorporó a su estilo ese símbolo velludo tan de moda en el estilismo masculino: la barba.

Y en este contexto, ¿quién es más cínico, el artista o el público que como si de un circo se tratara reclama cada día un más difícil todavía?

Bravo por Tom y por Conchita. Me encantaría escucharla como chica Bond, su tema de Eurovisión daba la talla como para incorporarse a la saga del agente 007.

 

Seis blogs que bien merecen una referencia poética

Y un día me armé de valor y me atreví a decirle algo a la vecina del ático. Y fue como un Vine, bidi, briefing y cayó rendida en mis brazos, justo al day two y lo digo muy, muy en serio, no me estoy quedando con nadie, sé de lo que hablog, porque, en el fondo, soy  un poco the social market y un día tuve además de una, a mi segunda neurona.

Me encanta hacer esto, es como sembrar un plantón de ciprés y regarlo y atenderlo de cuando en cuando. Y cada año plantamos más, pero es el esfuerzo de los que me acompañan el que permite que dé sus frutos y algunos, desde luego, muy buenos.

Es lo que tiene implicarse, trabajar con gusto, descubrir cosas juntos, además de ponerle mucha constancia y creatividad para encontrar satisfacción en lo que haces. También es verdad, que pueden surgir brotes secos, ramas bordes que no dan fruto, pero el árbol pese a ellos sigue creciendo y algunos de esos brotes se recuperan y se adhieren fuertemente al tronco, mientras que otros acaban en el suelo pese al apoyo y riego que han compartido entre todos.

Laberinto de palabras

Laberinto de palabras

Y la sombra del ciprés, como aquel del claustro, se va alargando y va superando en altura a su propio dueño. Esa es la mayor satisfacción que encuentro como docente, que me agraden, me aporten y enriquezcan los textos de mis alumnos.

Será utópico pensar que una vez superado el plazo para el que fue concebido este trabajo continúe creciendo. Lo normal será que cese su desarrollo, pero por si una de aquellas continua, aunque sea con menos ramas, mucho más enjuto, pero sigue creciendo gracias al esfuerzo de uno o dos brotes que siguen en él inmersos, la gloria y el deleite que pudiera yo alcanzar será similar a la de aquel soneto de Gerardo Diego:

‘Enhiesto surtidor de sombra y sueño

que acongojas al cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza

devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,

flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,

peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,

qué ansiedades sentí de diluirme

y ascender como tú, vuelto en cristales.

 Como tú, negra torre de arduos filos,

ejemplo de delirios verticales,

mudo ciprés en el fervor de Silos.

Fan de la comunicación premium

La comunicación ya no es vertical, ni ascendente, ni descendente. La RSC ya no es la bula papal de otros tiempos. En el futuro, es decir ya, ‘las empresas u organizaciones serán sociales o no serán,’ es algo que venimos escuchando por múltiples foros y canales.

Pero en el día a día nos topamos con una Infanta que llega con ganas y preparada a testificar según sus abogados y luego resulta que no pasa de un no sabe, no contesta o no lo recuerdo, en el mejor de los casos; mientras Valenciano habla de sí misma en tercera persona, aduciendo además que: ‘el partido manda a Europa a los mejores’ y Bardem sigue con un lenguaje que es tan tosco y abrupto como su rostro. Es como si la actualidad, la comunicación que se deriva de ella, tirara millas hacia lo vacuo, lo fácil y llegados a ese punto, me quedo con el menor de los Trueba.

Sin duda, David Trueba ha sido todo un ejemplo de hombre tranquilo, paciente y hace escasos días nos dio muestras de su ingenio, sutileza, educación y elegancia en sus palabras que no ocultaban veladas críticas, porque no hace más daño el que ladra o insulta sino el que te ofende con retardo, puesto que necesitas unos segundos para notar que su punzada te ha dejado herido de muerte.

El otro día entendí entre gozoso y satisfecho que cuando el que gana es un perdedor, entonces, no todo está perdido.

Un Trueba reconocido

Un Trueba reconocido

Esa es la impresión que me dio Trueba, pero también me ayudó un descubrimiento que hice, el del gitano Enrique. Todo un hallazgo, merced a una revista digital, Verlanga, que publicaba un reportaje de dos artistas que gustan de plasmar sus obras en paredes desnudas. A uno de ellos, Txema Rodríguez, se acercó el gitano Enrique y enseguida conectaron. Poco más adelante el contenedor abandonado en un solar, en pleno polígono Vara de Quart (VLC), donde vive el gitano Enrique se convirtió en todo un ejemplo de street art.  Y entendí que la cultura y el arte no sólo nos hacen más digna nuestra existencia, sino que la enriquecen y decoran con nuestros sueños e ilusiones.

El gitano Enrique

El gitano Enrique

David Trueba y el gitano Enrique, pese al abismo que los separa, han dejado de ser esos dos perdedores y disfrutan de un reconocimiento merecido. La misma sociedad que nos los presentaba con indiferencia ha querido ahora devolverles una visibilidad sincera. Y sinceros han sido ellos, baste escuchar los discursos de Trueba, que salió hasta tres veces, y nos regaló un alegato coherente, humilde e inteligente. O el propio gitano Enrique que nos invitó a visitar su container de diseño porque el día es muy largo y está solo, sin luz, ni agua, ni radio, ni TV, ni wifi, ni creo que sepa lo que es… Y le encanta recibir visitas y enseñarles su nueva decoración, hecha por unos ‘chavales mu majos’.

El arte y la cultura tienen esas cosas, crees que no te llenan el estomago, pero te alimentan el ego, te dan fuerzas para seguir, para mostrarte al mundo y seguir reivindicando lo que es justo. Y era justo reconocer a Trueba, tras tantos años de nominaciones y justo devolverle ese sitio al gitano Enrique que la sociedad parecía haberle negado.

Me quedo, pues, con la comunicación reposada, una comunicación premium. Me quedo, también, del lado de los perdedores, porque soy uno de ellos, porque llevamos con elegancia la derrota y si algún remoto y lejano día ganamos, lo hacemos también de forma relajada, sin aspavientos, pero disfrutándolo por entero.

container

Arranca un nuevo curso, un año nuevo…

Sube las escaleras del primer piso rápido, previo paso esquivo por el hall mientras saluda a la ‘señora burbuja’ de la ventanilla de información y entra en el aula 15, como lo viene haciendo desde hace siete años ¿ya?

Y, sin embargo, cada año es diferente, cada cuatrimestre, en este caso, es una sorpresa, una incógnita, un interrogante saber qué esperan, qué espera él de ellos; bueno, él si que lo sabe: ‘entiendan, por favor, qué hago y el incalculable valor que ese trabajo le puede reportar a su organización, cliente o empresa’. Es lo que tiene el intangible de la comunicación, cuesta entender hasta para los que aspiran a dedicarse a ello.

Vuelven, antes de entrar, esa mezcla de nervios e impaciencia que le dejan a uno la boca seca. Nervios e impaciencia por ver esa treintena de caras nuevas, comenzar a retener los primeros nombres o apellidos, evaluar las primeras impresiones, sacar las primeras conclusiones, sin que ello condicione la intensa relación que van a iniciar durante esos próximos cuatro meses.

Memorable 'Rebelión en las aulas'.

Memorable ‘Rebelión en las aulas’.

Y después de siete años, cómo acometer la materia cuando el contexto ya no es el mismo. Cómo encarar el programa cuando sobre tus pies has visto y esquivado el desplome de empresas, agencias y medios. Cuando has sorteado ere’s, regateas a una crisis que se hace eterna, ves como compañeros desisten y reorientan su camino hacia otros derroteros bien distintos, aunque igual de dignos, eso sí. Constatas las escasas oportunidades para jóvenes. Ves como tú mismo y tu entorno se resienten, por momentos, y aprietas los dientes: ahora tienes una familia. Pero hoy ya no quieres lo mejor para los tuyos, aspiras a lo mismo que el resto, no por conformismo, así lo quieres desde la honestidad y el sentido común. No quieres lo mejor a costa de terceros, el caso es que tú siempre lo tuviste claro.

Es un cambio de paradigma, de mentalidad que se asienta en las nuevas generaciones. Es un poso colaborativo y que invita a compartir conocimientos el que remueve los cimientos de pasadas burbujas y falsos talentos que socavaban el desarrollo del resto. Y tu empiezas a verlo.

Entrañable 'Monsieur Lazhar'.

Entrañable ‘Monsieur Lazhar’.

Y cuando entras y les saludas y os dais mutuamente la bienvenida, por obra y gracia de la comunicación no verbal, antes siquiera de mediar palabra, los más avezados ya han entendido la primera lección de este tiempo que vivimos: vales lo que eres, no lo que representa el cargo que ostentas. Vas a darlo todo y en ese impasse no te sentirás vacío, sino que saldrás lleno, porque no hay mayor recompensa que darlo todo sin esperar nada a cambio y que te lo paguen con atención y participación.

Ese es el valor de la docencia y si ésta la impartes en el Grado de Comunicación, la conjunción de elementos satisfactorios puede ser plena.

¡Bienvenidos, pues, a una nueva temporada! ¡Tomen asiento y guarden silencio, por favor!

¿Qué nos dejará el cierre de RTVV? Desasosiego

Los medios nunca fueron bien, al menos en los que yo estuve, pero había llegado a pensar que es algo intrínseco a ellos. Igual es porque parten de una premisa compleja en la que se mezcla información y publicidad, y es algo tan difícil de desligar. Igual es porque informar es una función ajena a balances y cuentas de resultados, o así debiera ser.

Pero ahora que ya llevamos años en los que casi nada va bien, salvo para algun@s compi div@s, he visto como agencias de comunicación o publicidad se iban al garete o desaparecían estudios de diseño, productoras, imprentas, empresas de eventos, todo ese sector terciario de servicios está, ahora, en fase de revisión absoluta por fuerza mayor. Y desde luego, entre todos ellos suman una cifra considerable, aunque no lleguen a los 1.700 del ente RTVV. Pero claro, todos de una tacada y algo que entendíamos como propio, aunque lo viéramos/escucháramos tan poco, pues como que suena a maremoto.

También sé que mucho de ese terciario que comentaba antes mal vivía (endeudado) pero vivía, mientras no existiese una fórmula mejor, del único contratista que era el propio ente.

También empiezo a barruntar qué perdemos con su desaparición, no sólo en términos de empleo y ahí radica mi principal desasosiego: un medio nuestro, que hablaba nuestra lengua, de nuestras cosas, que tenía la posibilidad de llegar a cualquier rincón de nuestro territorio…

Pero era también un medio silenciado, que ha callado demasiado y aunque nadie merezca ese final, a veces hasta el silencio nos pasa la peor de las facturas.

Ni un ERE desmesurado e improvisado, aunque caro atendiendo a la minuta de sus ejecutores, tras tantos años de amancebamiento, era la solución; ni el cierre es el final que merecen los valencianos. ¡Qué deplorable gestión, qué triste desenlace!

Tret de l'Associació De Mitjans Digitals.

Tret de l’Associació De Mitjans Digitals.

Cada uno tendrá sus razones, entre todos podemos sumar hasta 5 millones de buenas razones para secundar ese grito ahogado de #RTVVnoestanca. A mí me ha dicho una mi mujer, tan válida como las del resto: es el primer año de Sofía como fallera y con sus seis primaveras desfilará por primera vez en una Ofrenda en Valencia en la que después de 24 años no esté Canal Nou, aunque creo que el ERE ya fundió a negro la última. Triste.

Ayer perdimos la batalla en la Meseta, parece ser que cuatro ‘listos’ defendieron la subsistencia de las becas Erasmus (por aquello del impacto mediático general) frente a la viabilidad de RTVV, por aquello de tratarse de un foco local.

Epíleg

Una nova imatge que no ha servit de res, unes audiències d’alló més pobres, uns gestors unineuronals, un sector audiovisual avocat a l’abisme, unes inversions desproporcionades (ahir es anava a estrenar una nova serie americana: Pan Am) i la pre estrena de l’alqueria blanca, tot un símbol a la casa, prevista per anit també, tingué que ser, de sobte, cancel.lada.

Sense dubte, el final mes trist per una historia de mentides, mafies i corrupteles varies. En aixó varen convertir la nostra casa. Vos ho diu un veí de Burjassot, amb tristor, pel que perguem. Pels companys que tots tenim dintre. No més vullc que mai més ens torne a passar.

PD: pot ser el meu valencià no es el més correcte, no em disculpa. Igual per aixó perdem senyes d’identitat, perque no les mimem com mana.

La vida libro a libro

Nunca se consideró un lector compulsivo, siempre le atrajo la letra, sus significados al encadenar palabras. Por eso igual leía una revista de bricolaje en una sala de espera, que la etiqueta de la composición del champú de camomila cuando se ausentaba al baño. Cualquier cosa, en un momento dado, podía resultar interesante.

Leía porque lo hacía desde que tenía uso de razón, al igual que también hacía otras muchas cosas. Pero ya de adulto, cuando uno empieza a asimilar que (igual) no cumplirá todos sus sueños, cuando la realidad en ciertos momentos se torna adversa, cuando las ocupaciones merman nuestros anhelos, él cayó en la cuenta que la lectura era más que nunca un fiel aliado de la evasión. Y así, le producía un grato placer irse a la cama tras leer dos, tres o treinta páginas de la novela que tuviera entre manos. La lectura previa al sueño, puesto que el resto del día se hacía complicado, se convirtió en ese último resquicio para fomentar ese proceso de comunicación introspectivo entre uno mismo; esa comunicación que luego se hace extensiva a los personajes con los que sentimos afinidad y por último, con las personas de nuestro entorno, a la hora de destacar las bondades (o simplezas) de tal o cual libro.

Siempre escogía su siguiente lectura por críticas o comentarios de programas de radio, revistas o suplementos de lectura en periódicos. Pero un día tras encadenar una buena racha de lectura entre clásicos, novela negra, autores actuales escandinavos, ingleses o latinos, sufrió un lapsus. No era el primero, pero este resultó demasiado largo. No daba con el libro idóneo y cayó en la cuenta que la lectura alteraba su estado de ánimo. Si era buena o muy buena, su actitud en el día a día era igual de positiva, pero en ese impasse de no dar con el siguiente libro notaba que su carácter se veía salpicado de manera negativa. Y hete aquí que un pequeño libro, pequeño por su tamaño, no por importancia, de un autor novel cercano, le sacó de esa rutina pasiva en la que se había sumido.

50-03 10.20.01

El autor: Ramón García, hermano de una muy buena amiga suya, Marga García. Su título: La Memoria Esquiva. Poco más de 200 páginas repletas de recuerdos, de sueños pasados, de lo que era la infancia, del papel que jugaban los abuelos, los padres, la familia, de lo que era el pueblo que luego se convierte en lugar de veraneo, de las cuitas de una saga familiar que bien podría ser la de cualquiera, aunque en este caso, y para honra de los suyos, sea la de los García García… porque todo eso es La Memoria Esquiva. Ramón García narra en esta primera obra, su memoria, la suya, de una manera original y atrevida, porque hay que ser atrevido para contar tu historia sin tapujos. Pero lo hace en un tono dulce y tierno, abriendo las ventanas, dejando pasar la luz, porque la luz también es la razón que mueve este libro. Un libro que invita a cada uno de los lectores a revivir y recuperar sus propios recuerdos, su propia memoria, aquella que por momentos parece olvidada para siempre y que vuelve con fuerza para ponernos en nuestro sitio y recordarnos quienes somos.

Eso es La Memoria Esquiva, el mejor libro que cayó en sus manos un verano, como éste que dejamos y que permanecía en su estantería desde hacía meses esperando que se decidiera por él, frente al yugo comercial que suele imponer el mercado.

Tras acabarlo le sobrevino otra ‘parada lectora’, pero esta es la propia que imponen los buenos libros que requieren un periodo de ‘duelo’ y reflexión al finalizarlos, como el que se relame tras un último bocado de un exquisito manjar o el que apura una buena copa de vino.