Optimista por definición

Yo soy de las que ven siempre el vaso medio lleno, optimista por naturaleza. No es que no me preocupe por si puede ocurrir algo malo, pero no me quita el sueño ni condiciona mi manera de vivir. Como dice un proverbio chino (¡¡¡siempre he querido citar uno!!!): “Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.”

Hace unos años, por cuestiones familiares, me pasé más de un año entrando y saliendo de La Fe. Estábamos preocupados, pero acabé encontrando humor a la situación: al principio decía que era porque, después de escribir tanto sobre el nuevo centro, tenía que conocerlo; luego decidí que tanta visita era porque igual iba a entrar en el gabinete de prensa del hospital; al final yo ya me veía como directora (siempre hay que tener expectativas elevadas). Prefiero buscar el lado bueno de las cosas.

Reconozco que hay momentos en que es complicado encontrarlo, pero si lo buscas aparece. Tomemos como ejemplo la corrupción en España: según una noticia de Europa Press, en España hay cerca de 1.900 imputados en causas abiertas por la corrupción y al menos 170 han sido condenadas por estos delitos en la última legislatura.

Unas cifras que dan mucho que pensar y que son preocupantes. Os estaréis preguntando cuál es el lado bueno de esta noticia, si lo hay. Pues sí, lo hay. Solo tenéis que pensar en lo mucho que hemos aprendido sobre derecho en los últimos años. Ahora términos como imputado, fraude fiscal, prevaricación y otros ya no nos son desconocidos. Conocemos mejor el sistema judicial y por ejemplo, con la entrada en prisión de la Pantoja, sabemos que con la pena que le ha caído podrá disfrutar de permisos ordinarios en mayo.

Esta faceta educativa de la prensa es una de las que más me gustan de ella. Responder a las preguntas que nos hacemos, adecuar el complicado lenguaje judicial para que lo entiendan los ciudadanos es un gran trabajo.

No solamente ha ocurrido con la corrupción. La crisis económica ha tenido, al menos, un aspecto positivo (vuelvo a ver las cosas con optimismo): ahora conocemos mejor cómo funciona la economía. Durante muchos años, la prensa ha explicado hasta la saciedad términos como preferentes, endeudamiento, prima de riesgo… De ser un aspecto que pasaba más desapercibido llegó un momento que abría los telediarios y llenaba las portadas de los periódicos.

prensa

También ha pasado con el Ébola. En cuanto llegaron los primeros casos a España, y luego con la infección de Teresa Romero, los medios explicaron cómo se contagiaba la enfermedad, cómo se ponía un traje de protección (en algunos casos hay que reconocer que se hizo un poco el ridículo con la explicación), cuál es el protocolo a seguir… desde luego informados estábamos.

Malas noticias, buenas conclusiones. Sí, se que en algún caso es difícil sacar algo positivo de él, pero hay que intentarlo. Ya están bastante mal las cosas cómo para que nosotros vayamos poniéndolas peor, ¿no creéis?

Gracias por las noticias curiosas

Tengo que dar las gracias a los medios por esas noticias curiosas que publican y que, en muchos casos, te arrancan una sonrisa o te hacen reconciliarte con la idea de que los seres humanos somos inteligentes, como la noticia de la transformación de las míticas cabinas inglesas.

Hay que disfrutar de esos momentos, porque últimamente hay pocos así. Leer un periódico, ver un telediario o escuchar la radio es como si estuvieras sentado en un potro de tortura, sin exagerar… bueno quizá exagero un poco, pero la verdad es que cada día me cuesta más prestar atención a los medios.

periodicos

Me resultan tediosos algunos asuntos, por ejemplo los que marcan la actualidad española en estos momentos: independentismo, Podemos y corrupción… No logro interesarme por ellos y muchas veces no paso de leer el titular. Han conseguido que me de igual si Cataluña consigue hacer el referéndum o no, aunque ya no sé si el objetivo es ese o es demostrar cual de los dos bandos hace más ruido; ya estoy saturada de oír hablar de Podemos, creo que su estrategia de estar en los medios se acabará volviendo en su contra, pero de momento no hay día en el que no aparezcan; y después de tantos casos de corrupción, un tema como el de las tarjetas de Caja Madrid no capta mi atención más que para pensar que no me parece tan raro que lo hicieran.

En cuanto a la actualidad internacional, la elección de los comisarios de la UE es un tema que debería ser de interés general, pero que no interesa a nadie; las protestas de Hong Kong son importantes, pero después de ver como se han desinflado en otros países ya me he desencantado; y con el resto de noticias me pasa poco más o menos lo mismo.

En muchas ocasiones me viene a la cabeza la frase de Mafalda: “¡Qué se pare el mundo que me quiero bajar!”. ¿Seré yo que estoy de bajón o será que la actualidad es aburrida? ¿O igual es una conjura judeomasónica de esas que salen en las películas y nos bombardean con noticias poco edificantes para que olvidemos preguntarnos por lo que de verdad importa?

mafalda2

Por eso, en medio de este desinterés por las noticias en el que me he encuentro sumida, agradezco leer artículos que me hacen sonreir, algo que hace mucha falta hoy en día. Y, aunque son una tontería, últimamente me encuentro más interesada en echar un vistazo a los medios simplemente para ver cual es la noticias divertida del día. Como la del líder norcoreano, sus tobillos y sus zapatos de tacón cubano o chorradas que tendrían que salir en periódicos tipo Daily Mirror o The Sun, pero dan para unas buenas risas entorno a unas cervezas con los amigos.