Una lista de 10 sensaciones en frío tras las elecciones de mayo 2015

Las elecciones autonómicas y municipales de este mayo de 2015 nos dejan muchas conclusiones que vamos a resumir de manera sintética en diez, rememorando aquellas clásicas ‘Sensaciones en frío’ de nuestro blog:

 

1. Fin del bipartidismo. Ahora si que si, aunque los blues se escuden en que son la lista más votada (ejercicio de cinismo) o los coloraos digan que lideran el resurgir de la izquierda, cuando hay movimientos tipo Compromís o listas apoyadas por Podemos que casi les pasan por… la izquierda (más realidad aumentada).

2. La mujer al poder: Carmena, Colau, Oltra…

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3. En la política caben todas las generaciones, señor Rivera: véase el caso de Manuela Carmena (71 años).

4. Suicidio colectivo de la formación magenta, pese a que todos le avisaron. ¿Por qué te has inmolado Rosa y has arrastrado a tu partido?

5. Las marcas también se pueden hacer viejas o tener fecha de caducidad ¿no Izquierda Unida?

6. En Madrid y Valencia ha caído el telón azul.

7. ¿En Barcelona no se habla ya de independencia?

8. Si, nos pueden gustar las marcas blancas ¿Y qué pasa?

9. ¿Podemos apoya listas que triunfan o listas que triunfan apoyan a Podemos?

10. Esto no ha hecho más que empezar: ahora toca resolver qué carajo hará Andalucía; qué pasará en septiembre con el independentismo catalán y si las Generales nos traerán un November rain que arrastre a las gaviotas mar adentro.

 

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Mas o el verbo (massa) fácil y Rajoy y su intermitente voto de silencio

Arturo habla… i Marià, encara que li costa, respon.

El señor Mas insiste… i el senyor Rajoy es aferra a la llei.

El Presidente de la Generalidad apela a la soberanía popular… i el President del Govern a la sobirania popular de tots els espanyols.

I tots dos parlen de dialec, però este no fluix i com un matrimoni enrocat i aferrat al divorci, tiren de tribunals. Un Tribunal Constitucional que es reunix en temps récord i fica cara de NO a la consulta per unanimitat, encara que es dona cinc messos per a rumiar una resposta definitiva.

O sea, que todo se aborta pero nada se concreta y los resquicios que dejan unos y otros dan pie al de enfrente para revisar y reconducir su estrategia.

Encuentros...

Encuentros…

Y ¿cómo pinta desde el punto de vista de la comunicación? Pues vemos a un Mas que se torna hiperactivo en materia de verborrea, locuaz, prolijo en metáforas, contador de historias, pero al estilo de aquellos cronistas, que se las llevaban a su terreno (que se lo digan a aragoneses, valencianos o astures, por citar algunos de los que han ido perdiendo su condición de ‘históricos’ en el plano administrativo). Mientras que Rajoy es de los que opta por una comunicación silenciosa, de los que creen que el tiempo lo soluciona todo y es bien sabido que cuando estalla la crisis… hay que dar la cara. Hay que tomar las riendas y utilizar todos tus recursos en un objetivo común: minimizar el impacto. Algo que, desde este humilde sitio, pensamos que no ha hecho.

En cambio, si pensamos que la algarada, la protesta, la reclamación hay que ser lo suficientemente astuto para acallarla, hasta convertirla en diálogo. Y una vez trasladado a ese nivel, el diálogo, se combate con diálogo.

... O desencuentros.

… O desencuentros.

No vamos a entrar en el discurso de unos y otros, en que si quieren votar que voten, en el hecho de cortina de humo que asume este asunto a nivel mediático y los esfuerzos que destinan unas administraciones y otras, desviando la atención de todos de esta larga crisis que atenaza a miles y miles de familias y que este contencioso se las trae al pairo.

El caso es que en el plano comunicacional Mas se desborda, se desparrama y Rajoy, ni llega, ni llegará nunca. Conclusión: no están para pasar de curso, la putada es que no son alumnos, ejercen de tutores y no son un buen ejemplo para el conjunto de su alumnado: catalanes, españoles… todos.

 

 

El cuento del Rey chocho y el Capitán flojo

Hace mucho tiempo, en un Reino no muy lejano, vivió un Rey otrora solvente, pero que con el tiempo se tornó chocho y descuidado, viejuno y cansado, de ojeras y papada profusas y asiduo de rodearse de muletas disculponas. Un Rey que en su etapa final de reinado pasó tantas veces por ‘chapa y pintura’ como años tuvo su mandato.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Y en aquel tiempo, hubo también un Capitán. Grandes gestas y éxitos en torneos le alzaron hasta ese cargo. Fue ídolo de jóvenes y de niños y habitual en causas nobles. Pero el tiempo que vence a todos, guardó un triste desenlace para ambos. Mientras el Rey tuvo un declive lento y paulatino, agravado por corruptelas familiares, cacerías miserables y devaneos extra maritales, en tiempos en los que su pueblo sufría, junto a una pertinaz crisis, a un gobierno incompetente e infructuoso; por su parte, el gran Capitán cayó, de repente, un año en el anonimato, porque siempre llega el momento en el que alguien es mejor que el mejor y a partir de ahí, se torna complicado ser uno más, cuando uno había sido siempre el único. Y el desenlace no pudo ser otro, cuando los habitantes de aquel Reino quebrado y dividido ya no soportaban tanto desaliento laboral, tanta carga impositiva, tanto desacierto macroeconómico y tan poco era el ejemplo y la virtud que debiera suponérsele a la casta que habitaba la Corte, pues sucedió lo inevitable. Llegó el turno de pagar las derrotas. Y el Rey cedió el trono en favor de su heredero, antes de que no hubiera nada que heredar. Y el Capitán, junto con su tropa, acusada también de nepotismo y acomodamiento, tuvo una ocasión de revalidar glorias pasadas, y así fue, devolvieron el escudo del Reino a su habitual sitio, al campo que está abonado por graves y severas derrotas que a lo largo de los años fueron cosechando. Y el éxito anterior se convirtió en un espejismo.

Un Capitán hundido, como el de 'la Roja'.

Un Capitán hundido, como el de ‘la Roja’.

Quizá nuestro Rey fue flor de un día, al igual que los éxitos de nuestro Capitán y su tropa. Quizá los habitantes del Reino vivieron durante unas horas en la cresta de la ola… y eso es lo que recordamos todos, porque tendemos a olvidar o tapar las desgracias, las enfermedades, las penurias, nuestras horas más bajas. El problema fue que nadie supo marcharse a tiempo, ni reyes ni capitanes. No entendieron que estar en primera línea requiere una exigencia elevada, la misma que algún día tuvieron, pero que perdieron, obnubilados por el poder y la fama. La verdad es que para cuando cayeron sus ídolos, el Reino y sus habitantes ya habían sufrido y soportado lo suyo. De ahí que apenas nadie llorara su despedida. Bastante tenían con sufrir el recorte de becas, la reducción de ayudas en comedores escolares, el desorbitado paro, el incremento desmedido de familias que tenían que recurrir a comedores sociales, la imposibilidad de generar ahorro, la falta de crédito, el agravamiento de una lacra como la exclusión social, los recortes sanitarios… Tuvieron que pasar muchos más años para que el Reino recuperara el esplendor de antaño. Algo de lo que solo cabe felicitar a sus habitantes, ellos fueron los que lo hicieron posible, con la fuerza de la voluntad popular y desterrando de su territorio a todos los delincuentes, viciados, acomodados y aforados.

Moraleja: Nada comparable a cómo venía ayer el telediario (Infanta, Urdangarín, Álvarez, Meyer, Castedo, UGT…) ¡oigan!.

¿Qué nos dejará el cierre de RTVV? Desasosiego

Los medios nunca fueron bien, al menos en los que yo estuve, pero había llegado a pensar que es algo intrínseco a ellos. Igual es porque parten de una premisa compleja en la que se mezcla información y publicidad, y es algo tan difícil de desligar. Igual es porque informar es una función ajena a balances y cuentas de resultados, o así debiera ser.

Pero ahora que ya llevamos años en los que casi nada va bien, salvo para algun@s compi div@s, he visto como agencias de comunicación o publicidad se iban al garete o desaparecían estudios de diseño, productoras, imprentas, empresas de eventos, todo ese sector terciario de servicios está, ahora, en fase de revisión absoluta por fuerza mayor. Y desde luego, entre todos ellos suman una cifra considerable, aunque no lleguen a los 1.700 del ente RTVV. Pero claro, todos de una tacada y algo que entendíamos como propio, aunque lo viéramos/escucháramos tan poco, pues como que suena a maremoto.

También sé que mucho de ese terciario que comentaba antes mal vivía (endeudado) pero vivía, mientras no existiese una fórmula mejor, del único contratista que era el propio ente.

También empiezo a barruntar qué perdemos con su desaparición, no sólo en términos de empleo y ahí radica mi principal desasosiego: un medio nuestro, que hablaba nuestra lengua, de nuestras cosas, que tenía la posibilidad de llegar a cualquier rincón de nuestro territorio…

Pero era también un medio silenciado, que ha callado demasiado y aunque nadie merezca ese final, a veces hasta el silencio nos pasa la peor de las facturas.

Ni un ERE desmesurado e improvisado, aunque caro atendiendo a la minuta de sus ejecutores, tras tantos años de amancebamiento, era la solución; ni el cierre es el final que merecen los valencianos. ¡Qué deplorable gestión, qué triste desenlace!

Tret de l'Associació De Mitjans Digitals.

Tret de l’Associació De Mitjans Digitals.

Cada uno tendrá sus razones, entre todos podemos sumar hasta 5 millones de buenas razones para secundar ese grito ahogado de #RTVVnoestanca. A mí me ha dicho una mi mujer, tan válida como las del resto: es el primer año de Sofía como fallera y con sus seis primaveras desfilará por primera vez en una Ofrenda en Valencia en la que después de 24 años no esté Canal Nou, aunque creo que el ERE ya fundió a negro la última. Triste.

Ayer perdimos la batalla en la Meseta, parece ser que cuatro ‘listos’ defendieron la subsistencia de las becas Erasmus (por aquello del impacto mediático general) frente a la viabilidad de RTVV, por aquello de tratarse de un foco local.

Epíleg

Una nova imatge que no ha servit de res, unes audiències d’alló més pobres, uns gestors unineuronals, un sector audiovisual avocat a l’abisme, unes inversions desproporcionades (ahir es anava a estrenar una nova serie americana: Pan Am) i la pre estrena de l’alqueria blanca, tot un símbol a la casa, prevista per anit també, tingué que ser, de sobte, cancel.lada.

Sense dubte, el final mes trist per una historia de mentides, mafies i corrupteles varies. En aixó varen convertir la nostra casa. Vos ho diu un veí de Burjassot, amb tristor, pel que perguem. Pels companys que tots tenim dintre. No més vullc que mai més ens torne a passar.

PD: pot ser el meu valencià no es el més correcte, no em disculpa. Igual per aixó perdem senyes d’identitat, perque no les mimem com mana.

¿Hace un escrache entre Splash y Gandía Shore?

Si todo evoluciona tan rápido como parece, si como diría el mismísimo Ricardo Boquerone ‘E un mondo dificcile… de vitta intensa… futuro incerto…’ ¿Cómo deberíamos resetear nuestras funciones para adaptarnos y estar al día? ¿Qué estará ocurriendo con aquella leyenda urbana que advertía del distanciamiento entre Universidad / Empresa? Si cuando las aguas bajaban calmadas, ya se hablaba de este desencuentro ¿Cómo estarán ahora con la velocidad que llevamos? Me inquieta solo pensarlo.

Si todo está sujeto a revisión ¿Cómo, cuándo y quién marca las reglas del juego? Si el programa que imparto de mi asignatura ya no vale para el curso próximo, si los partidos políticos responden a estructuras arcaicas, si los sindicatos están lastrados a un pasado que ya no es ni nostálgico, si el señor Roig dice que miremos a China (horreur!), si ni tan siquiera la barra de pan se rige por un precio mínimo / máximo, si para pleitear tienes primero que pagar, si te sale más a cuenta tener la pasta en un colchón que en una entidad financiera, la que sea… ¿para que queremos una administración tan brutal amparada en su afán regulatorio?

Si los medios de comunicación quieren seguir pujando por la inmediatez como valor diferencial, cuando me entero antes por una amiga del fallecimiento de Sarita que por ellos mismos ¿para qué siguen luchando en una batalla perdida, en lugar de aportar profundidad al contenido? Será que a nadie le preocupa ya la profundidad, porque ésta tampoco está hecha para digerir por un smartphone… ¡Uy, uy, uy! ¿Hacia dónde nos dirigimos?

Si los ciudadanos apuestan por plataformas antes que por las estructuras convencionales, si intuimos que ya no depende de un ‘buen gobierno’ para que haya una mínima estabilidad socioeconómica… ¿por qué partidos y gobiernos detentan el poder?

Sinceramente, o los medios se ponen del lado del ciudadano / consumidor / lector / oyente… o sucumbirán antes que el propio sistema que ya hace aguas. ¿Qué hacen los contertulios de Intereconomía o 13 TV radicalizándose y llamando ‘timoratos’ a los diputados del PP por no quejarse de los escraches? ¿Qué estrategia sigue la lumbreras de la Cospedal, tras estar más de quince días callada, para salir luego a pecho sacado (en sentido figurado, entiéndase y ahorrémonos todos el susto) y comparar escraches’ con el nazismo puro?

Por cierto, qué ‘palabro’: ¡los escraches! Y qué noble arte, sin llegar a las manos y al exabrupto, para decirle al señor diputado lo mal que lo están haciendo, sin tener que esperar cuatro años para comunicárselo en un sobre cerrado, ¡es tan frío, esto último!

Y va y un diputado del PP se sorprende del talante reflexivo de los mismos y la concejala socialista o ex, vayan ustedes a saber, sale a pecho descubierto, esta sí, en Interviú, con un titular que la honra: ‘total…’.

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Y en los largos momentos de espera, entre concentración, escrache o protesta, nos ponemos el salto de Raquel Mosquera o el de Falete, contando las olas que generan una y él / la / lo otro/a… no lo sé.

Pues bien, o empezamos un proceso de regeneración en todas las estructuras, sobre todo las de instituciones y partidos, o en la Península va a oler peor que en Borbotó y toda su contornada (penúltimo reducto de la huerta de Valencia) en época de abono. ¿No les llegan ya los efluvios?

100 post en uno

A lo largo de todo el año os hemos insistido en algunas cosas como: Hablar en la calle, Hablar en la calle (2), Hablar en la calle (y3), ¡hasta tres veces! Al tiempo que hemos hablado De bilingüismo, De la política, De la manipulación, De los que votan.

Erigimos un Monumento a las especies en extinción, al que le dimos Agua de beber. Y advertimos del ¡¡¡PELIGRO!!! Del hecho de que La tristesse durera, porque la Tristeza nao tem fin, pese a La diferencia, la Ironía. Aunque colgáramos el cartel de Cerrado por vacaciones, en una hipotética Ciudad Publicidad. Y regresamos tras Un mes en la blogosfera y pensamos: Así nos va. Mientras lo que nos preocupaba era averiguar ¿Dónde está el teatro?

Y eso que teníamos Buenos propósitos de año nuevo, presentados con Tres diferencias y aderezados con Minutos musicales.
Descubrimos Sensaciones en frío y Sensaciones en frío (II) y pasamos de ahí a un calentón extremo como el de Hot stuff: cuerpo; sudor, saliva y sal; fijación; fetichismo y erotismo.

Nos perdimos en Conversaciones entre ventanas para hablar de Huelga, ¿Para qué la huelga?, nos preguntamos ¿Qué estás pensando? Que hable la gente. Y comprobamos que Se van, sin pedir Disculpas, en cualquier caso no les corresponde a ellos. Y solo pedimos: No nos borren la sonrisa. Gritamos al vacío: ¡Qué alguien pare esto! Y solo encontramos El silencio interior y les pedimos: Comuniquen buen rollo, por favor porque Queremos hacerlo mejor y no solo durante 12 horas de abril, sino durante Un año de blog y los que vengan, con el objetivo de hallar La verdad como respuesta, en defensa de la Libertad de expresión, porque nos mueve el Activismo y para evitar el Vandalismo.

Y nos crecimos y les dijimos: ¡A correr a la calle! Todos, A la calle: políticas y poéticas. ¡Y dale con los recortes, córtense un poco por favor! ¡Basta! Ak ak ak ak ak, daban ganas de decir: Moriré haciendo periódicos de papel. Porque El tiempo se acaba, para todos. Incluso para ti, Querido fantasma virtual y le retamos: Vuela conmigo si puedes, aunque sabíamos que iba a Pecar por omisión porque La falta de comunicación jode. Por eso insistimos: Leed, leed malditos.

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No hay Manual de crisis que resuelva esto, ni con la ayuda de El gran McGuffin, algo que se podía convertir en La noticia del verano, como lo de La (falsa) donación de la prima de Iniesta, o como ver Una de romanos, mientras Gira La Noria.

Esto no es un Facebook para todos, o Facebook, ¿más monetizado? Ella ya nos advirtió: Yo no soy experta en social media. Y yo le contesté, pues a mí Ya no me gusta el fútbol. No me deis Pan y circo. Estoy… hasta la naba. Y me consolaron: Vuelve al lado de la fuerza, porque el resultado ha sido Marcas 2 – Consumidores 0 (que no consumidor 2.0). Entonces supimos que El periodismo ha muerto, Gabinetes de Comunicación ¿RIP? y lo único que nos quedaba era encomendarnos al Ora et labora, nada hay más cruel que presenciar La muerte en directo. Nos quedó una sensación de Mermelada de naranja amarga, el sabor de Cosas que menos molan. Como si fuera Hoy es uno de esos días. Y nos preguntamos de nuevo: ¿Por qué, ahora, un blog? ¿Queremos esto? Imagen o palabra ¿y tú de quien eres?

Transitamos por Los caminos invisibles, no comíamos más que Bocados de realidad. Y de repente la lluvia, vivíamos de La raíz y los brotes, de qué nos servían las 35 matrículas, o The importante of beeing Earnest*, era una cuestión de La mala educación, era como el Pégame más, que me gusta… hasta que uno dijo: Me cago en… y hasta aquí puedo leer. Supimos que Paula Vázquez, la última damnificada le preguntó Dime por qué, merluzo y le dijeron Zapatero a tus zapatos.

En ese momento vimos el capítulo: Hoy, en Megacontrucciones: ‘Pasar a la historia’, descubrimos el motivo que no era más que una Obsolescencia programada versus mal de ojo y escuchamos alto y claro: Perxa, Tonet*. Nos levantamos Pisando fuerte, preguntamos ¿Alguien tiene el teléfono de la mansión de Los Vengadores?

Y en eso que se acabó el año.

 

No nos borren la sonrisa

Debe ser que en estos tiempos rancios nos queda la sensación, en plan auto inmolación, de que la culpa de todo la tienen las buenas personas. Debe ser que el buen gesto hace tiempo que no vende. Debe ser que la predisposición o la deferencia ya no se valoran. La colaboración y el apoyo desinteresado a terceros tan sólo se travisten de secuela plañidera. Pues bien, me niego a creerlo.

Aunque prime el horror frente a lo bucólico, el drama frente a la comedia. Eso sí, el drama, miedo o terror fácil, frente incluso a la comedia ligera, porque ésta, aún por ligera que sea, requiere un grandísimo ingenio y esfuerzo. Prima el enriquecimiento y la fama fácil y a toda costa, frente a, de nuevo, el tan denostado esfuerzo.

Nos idiotizan con falsos espectáculos que todos pagamos, mientras los que mueven los hilos no cumplen el objetivo por el que fueron elegidos. No cumplen con su vocación de servicio, mientras se enriquecen sin el menor pudor.

Ahora quieren, cada dos por tres, que nos tiremos a la calle estómagos agradecidos, amantes del marisco y de los relojes de lujo. Quieren nuestro silencio aquellos que nos oprimen y como medida de choque sólo se les ocurre oprimir aún más a las economías más débiles.

Quieren que nos quedemos impasibles ante tantos despropósitos y sólo la red a ráfagas o la calle hierven en cuentagotas.

Lo están haciendo tan rematadamente mal, ya sean políticos, consejeros, empresarios o banqueros. Y los pocos que lo hacen bien pagan por los errores de los que no se responsabilizan de sus malos actos, los que esquivan a la justicia, los que no rinden cuentas del dinero embolsado, los que se aferran a su condición de aforados, los que ‘se blindan’ en sus contratos.

¿Y qué hacen los medios de comunicación tradicionales, en lugar de cumplir su función informativa? Lo fácil, se venden. Se alinean en uno u otro bando. Ni informan, ni forman, en su inmensa mayoría deforman, cómplices del rodillo que impone el poder. ¡Qué triste!

¿Dónde se han dejado la moral toda esa sarta de pseudo profesionales? Así no puede sobrevivir el buen orden en organizaciones, instituciones o empresas, ni tampoco el periodismo.

Y en esto que llega la navidad y escuchas como los trabajadores de grandes empresas ceden su tradicional cesta a Cáritas y ves como bullen los economatos con sufridos voluntarios y como los bancos de alimentos (los verdaderos bancos) cuentan con ayuda de personas anónimas desinteresadas. Y entras en una Universidad en Valencia, como podría ser en cualquier Colegio o Instituto y, año tras año, hacen su campaña solidaria de alimentos; o como un restaurante del área metropolitana, que un lunes al mes abre sus puertas para dar de comer de forma gratuita a personas sin recursos; o como una amiga te ofrece flores de Pascua para una campaña benéfica; o tu suegro te pide juguetes en buen estado para llevarlos a la ONG en la que colabora y tu madre te dice que en la Asociación Católica, en la que también colabora, están preparando lotes de productos para familias necesitadas; o que parte de la taquilla de tal espectáculo servirá para la compra de alimentos… y así, centenares de pequeños casos, tantos que podría llegar hasta el infinito, en una interminable cadena de favores que sirve para recomponer, en cierto modo, todos los desaguisados y desórdenes que encontramos día a día en nuestro mundo más cercano. Y por un momento, te sientes bien y sonríes.

 

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Y en esto que llega la navidad ‘más apretada’ para nuestras economías y a la incertidumbre sociolaboral se le une la muerte de la inocencia. Te levantas con tus hijos y una vez desayunados ellos, mientras lo haces tú, escuchas por la radio el macabro desenlace de la matanza de Newtown. Es duro, muy duro y te escondes de los tuyos y escapas a la terraza porque las lágrimas inundan tu rostro. Asimilar tanta barbarie, cuando las víctimas son niños, tantos niños, y miras a los tuyos tras el cristal, jugando con su madre, al pie del árbol de navidad, riendo y cantando. Y lloras y vuelves a llorar, porque como padre tienes ese punto de vulnerabilidad, de indefensión que lleva implícita la paternidad y sabes que hay muchas familias que no van a volver a escuchar las risas de sus pequeños y lloras porque otras muchas lo han perdido todo, hasta sus casas; porque muchos otros están de repente en la calle… porque, en definitiva, la navidad tiene ese punto cruel que en tantos corazones genera rechazo.       

Y en momentos así, la humanidad salpica de nuevo tu persona, como en un tsunami de amor y moralidad, como el que viven los protagonistas de Lo imposible. Y te sientes vivo, entero y recuerdas que ayudar al prójimo no es sólo un mandamiento, no es un precepto exclusivo de la religión, de cualquiera de ellas. Es algo intrínseco a las personas.

Y cada uno con un pequeño gesto podemos devolver la sonrisa a los que en algún momento la perdieron. Por ejemplo, Sofía, mi hija de 5 años, irá en los próximos días a cantar villancicos a la residencia de la tercera edad que hay frente al cole, con sus compañeros de la clase y seguro que arrancarán entre los yayos más de una sonrisa. Yo ya tengo pensado algo también y ¿qué harán ustedes? Súmense a esa cadena de favores.

No nos borren la sonrisa y mucho menos en navidad.