¡Mamá, quiero ser asambleario!

Lleva dos días arrastrando su espesa boatiné por la casa, en un estado de vigilia constante y no asimila el nuevo horario por el que de repente anochece tan pronto. Un horario cambiado por decreto el mismo día que han comenzado a desaparecer canales de TV, por aquello de la resintonización, en su aparato de caja, ya que se consideraba un superviviente frente al plasma, el led o como leches se llame ahora, smart tv o lo que sea.

Y para colmo en uno de los pocos canales, pixelado, eso si, porque su aparato de tdt postizo es una caca, anuncian el resultado de la lotería y sale corriendo hasta la mesilla para coger su boleto y al volver escucha que la operación púnica ha estado más repartida que la pedrea, entre Madrid, León, Murcia y Valencia, como no…

No entiende nada y cambia de cadena y en un magazine de tarde de esos rosa, hacen un amplio despliegue para averiguar si la Pantoja entrará en la trena y hace zapping hacia otro y en una tertulia de las serias hablan de chorizos y de si Blesa recalará también en prisión… Entre un programa y otro solo cambia el decorado del plató y el nombre de los encausados: en unos, banqueros y políticos y en el otro, folklóricas y políticos. ¿Será que estos últimos envilecen todo lo que tocan?

Cambia de nuevo con la intención de buscar las noticias del tiempo que siempre le evaden y relajan y da con un canal en el que muestran una imagen de la península en pantalla, ‘aquí es’ dice para si y en el mapa comienzan a aparecer puntos rojos, hasta teñirse de un bermellón subido casi por completo, mientras explican que se trata de puntear y ubicar los casos de corrupción política que se están investigando…

Una vez más la actualidad se tiñe de rojo, pero de rojo chorizo, de ese tono rojizo que además impregna de un olor fuerte las instituciones en las que se instala y cubre de una capa grasienta las cabezas de los que manipula y gobierna.

Estilismo ideal para visitar el super.

Estilismo ideal para visitar el super.

Y en ese momento de catársis ve la luz, decide hacer algo más que solidarizarse en change.org y se da una ducha bien fría y piensa que su país también necesita un buen manguerazo a presión que arrastre olores pestilentes y pegajosidades grasosas y grimosas. Abandona su boatiné de Gran Lebowski y baja hasta la plaza donde se celebra una Asamblea ciudadana y participa y se hace un hueco como asambleario activo, mientras piensa que su madre, ahora sí, estará orgullosa de él.

Toda buena causa comienza por un simple buen gesto…

 

 

 

Anuncios

El periodismo no ha muerto

Puede que esté tocado, herido, pero el periodismo no ha muerto. MUEREN LAS PERSONAS. Y desgraciadamente, en muchas más ocasiones de las que todos quisiéramos, las víctimas son inocentes o peor, son niños inocentes. Como los de hoy que correteaban por una playa de Gaza, pese al peligro con el que se vive allí, porque son niños y en un descanso, en un receso de la violencia jugaban a ser niños, porque nadie les puede robar su infancia. El caso es que no se la han robado, la han perdido  por un bombardeo injustificado e indiscriminado.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Llevamos días escuchando que es una guerra demasiado larga e injusta en la que unos tienen armas y el resto responde con piedras. Y hoy cuatro niños que corrían huyendo de las bombas han encontrado la muerte frente a un batallón de reporteros apostados en los hoteles de primera línea de playa.

Y ahí, precisamente, radica uno de los pocos resquicios que le queda al periodismo: su función social y de denuncia frente a los que imponen la autoridad por la fuerza; la denuncia frente a los corruptos; la denuncia frente a la injusticia; la denuncia frente a los que actúan a espaldas de la legalidad.

Si el periodismo mantiene esa función de denuncia y se convierte en un despertador de conciencias, no conservará su espacio, sino que hallará uno nuevo, alejado para ello de sensacionalismos y deberá ser independiente y a años luz de un poder que todo lo corrompe.

Me vuelve a la mente la imagen de los niños palestinos, hijos de pescadores corriendo, en lo que sería su última correría y la imagen siguiente de sus cuerpos pixelados inertes en la arena. U otra imagen más cruel todavía de los judíos que se suben a una ladera estos días para tener mejor perspectiva de los bombardeos que comanda su ejército. Mientras, judíos y palestinos se instalan en una sinrazón (en la que no quiero entrar), pero en la que otros si debieran hacerlo y no emiten más que declaraciones tibias, como Obama; mientras que algunos simplemente lamentan la situación y otros se refugian de repente en la mediación de un tercero, como Egipto, al que se le pasa la responsabilidad.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Y el caso es que ayer me fui a la cama y el libro que estoy leyendo, ‘Último otoño en París’, ambientado diez años atrás, seguía hablando de Israel y Palestina en los mismos tristes términos que lo hacemos hoy.

Nada ha cambiado, pero esperemos que los medios de comunicación nos sigan informando y lo sigan denunciando, quizá algún día por hartazgo cese la violencia.

El cuento del Rey chocho y el Capitán flojo

Hace mucho tiempo, en un Reino no muy lejano, vivió un Rey otrora solvente, pero que con el tiempo se tornó chocho y descuidado, viejuno y cansado, de ojeras y papada profusas y asiduo de rodearse de muletas disculponas. Un Rey que en su etapa final de reinado pasó tantas veces por ‘chapa y pintura’ como años tuvo su mandato.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Un Rey cansado, como un león en invierno.

Y en aquel tiempo, hubo también un Capitán. Grandes gestas y éxitos en torneos le alzaron hasta ese cargo. Fue ídolo de jóvenes y de niños y habitual en causas nobles. Pero el tiempo que vence a todos, guardó un triste desenlace para ambos. Mientras el Rey tuvo un declive lento y paulatino, agravado por corruptelas familiares, cacerías miserables y devaneos extra maritales, en tiempos en los que su pueblo sufría, junto a una pertinaz crisis, a un gobierno incompetente e infructuoso; por su parte, el gran Capitán cayó, de repente, un año en el anonimato, porque siempre llega el momento en el que alguien es mejor que el mejor y a partir de ahí, se torna complicado ser uno más, cuando uno había sido siempre el único. Y el desenlace no pudo ser otro, cuando los habitantes de aquel Reino quebrado y dividido ya no soportaban tanto desaliento laboral, tanta carga impositiva, tanto desacierto macroeconómico y tan poco era el ejemplo y la virtud que debiera suponérsele a la casta que habitaba la Corte, pues sucedió lo inevitable. Llegó el turno de pagar las derrotas. Y el Rey cedió el trono en favor de su heredero, antes de que no hubiera nada que heredar. Y el Capitán, junto con su tropa, acusada también de nepotismo y acomodamiento, tuvo una ocasión de revalidar glorias pasadas, y así fue, devolvieron el escudo del Reino a su habitual sitio, al campo que está abonado por graves y severas derrotas que a lo largo de los años fueron cosechando. Y el éxito anterior se convirtió en un espejismo.

Un Capitán hundido, como el de 'la Roja'.

Un Capitán hundido, como el de ‘la Roja’.

Quizá nuestro Rey fue flor de un día, al igual que los éxitos de nuestro Capitán y su tropa. Quizá los habitantes del Reino vivieron durante unas horas en la cresta de la ola… y eso es lo que recordamos todos, porque tendemos a olvidar o tapar las desgracias, las enfermedades, las penurias, nuestras horas más bajas. El problema fue que nadie supo marcharse a tiempo, ni reyes ni capitanes. No entendieron que estar en primera línea requiere una exigencia elevada, la misma que algún día tuvieron, pero que perdieron, obnubilados por el poder y la fama. La verdad es que para cuando cayeron sus ídolos, el Reino y sus habitantes ya habían sufrido y soportado lo suyo. De ahí que apenas nadie llorara su despedida. Bastante tenían con sufrir el recorte de becas, la reducción de ayudas en comedores escolares, el desorbitado paro, el incremento desmedido de familias que tenían que recurrir a comedores sociales, la imposibilidad de generar ahorro, la falta de crédito, el agravamiento de una lacra como la exclusión social, los recortes sanitarios… Tuvieron que pasar muchos más años para que el Reino recuperara el esplendor de antaño. Algo de lo que solo cabe felicitar a sus habitantes, ellos fueron los que lo hicieron posible, con la fuerza de la voluntad popular y desterrando de su territorio a todos los delincuentes, viciados, acomodados y aforados.

Moraleja: Nada comparable a cómo venía ayer el telediario (Infanta, Urdangarín, Álvarez, Meyer, Castedo, UGT…) ¡oigan!.

Podemos con la Monarquía

El lenguaje y la comunicación se convierten en pieza clave en estos días y el que no lo quiera reconocer que se lo pregunte a Cospedal que ella se lo explica perfectamente ‘en diferido’ o a Arias Cañete que sin quererlo la puede acabar liando o a Borja Sémper que les puede describir como meterse en un jardín lleno de cardos o a Inda que es todo un ejemplo del periodismo zafio y obsoleto.

Caso aparte merecería saber cómo preparar una entrevista, debate o intervención según sea el canal (prensa, radio, TV y ahora incluso el chat virtual con fans o seguidores). O que se lo vuelvan a preguntar a Valenciano, que ‘abandonó’ un día entero la campaña para prepararlo ¡quién lo diría! O a Arias Cañete que montó un conclave en la calle Génova el mismo día por la mañana, ¿para qué? Para balbucear luego, leer folios o bajar simplemente al ruedo del ¡y tú más!

tvsTenemos políticos de medio pelo que desprecian el valor de la comunicación, en el fondo porque no están preparados (como para casi nada) y eso les genera miedo ¿O no recuerdan al de las comparecencias, que no ruedas de prensa, desde el escaparate de MlLAR?

rajoy

Es tan importante el lenguaje y la forma en que se representa que les voy a poner un ejemplo gráfico relacionado con el título de este mismo post. Se trata de dos frases de tan sólo cuatro palabras cada una. Algo nimio, pero determinante en el significado. Compruébenlo:

 

Caso 1: Podemos, con la Monarquía.

Caso 2: Podemos con la Monarquía.

¿Es lo mismo? ¿Qué ha cambiado? ¡¡¡Una simple coma!!! Se explica por sí solo y resulta obvio, pero una simple ‘coma’ es el abismo que hay entre una formación como Podemos que en el caso 1 mostraría su hipotético apoyo a la institución monárquica; o lo más creíble, que en el caso 2, el líder al frente de esta formación, al grito de ‘Podemos con la Monarquía’ y haciendo un guiño a su marca a través del lenguaje, mandara cargar a sus huestes contra la Casa Real.

Con este simple ejemplo de puntuación pueden hacerse cuenta de la importancia del lenguaje y la comunicación que, para colmo de los que nos dedicamos a ello, evoluciona más que los Pokémon de mis hijos.

He aquí otro modelo que bien ha analizado nuestro compañero bloguero, Álvaro Mohorte, ¿qué tiene en común una intervención de Pablo Iglesias entrevistado por Ana Pastor o SM en su mensaje al mundo de abdicación a la Corona? NADA, rien de rien. Al margen de con quién puedas estar de acuerdo, el Rey se despidió de la misma forma que se presentó hace 38 años: leyendo; eso sí, pasó de leer en papel al teleprompter y a esto habría que sumarle grandes dosis de cartón, de acartonamiento, adquirido, además, de forma inevitable por la edad. En cambio, el nuevo líder de la izquierda se presenta curtido en buenas plazas: profe de universidad, contertulio en la trinchera (13TV e Intereconomía, ahí es nada), con un programa de TV propio y con un discurso natural, actual, ordenado, directo, con sus palabras clave y rabiosamente claro.

Se podrá estar, como digo, de acuerdo o no, pero domina el medio y el nuevo medio: la red. Y dos cosas tiene a su favor: juventud, porque a ese verbo fácil le acompaña una memoria prodigiosa y una cultivada cultura. Y con la suma de las dos hace estragos ante los dinosaurios televisivos.

Desde luego, son nuevos/buenos tiempos para la comunicación como apunta ese conocido spot de Vodafone del que muchos periodistas aún no acabamos de pillarle el punto.


Pero lo cierto es que en la nueva comunicación prima el directo-directo y el que lleve el mensaje enlatado o en diferido… simplemente está jodido.

 

 

Sólo para fans de la salchicha de Conchita

Me declaro fan de Eurovisión, lo reconozco y no me lo callo. Bueno, tampoco soy de los de pintarse la cara, ni de tararear la letra de la canción que represente a mi país hasta la saciedad, pero me atrae el espectáculo en sí y esa mezcla kitsch que aporta Europa cuando se sube a un escenario y se pone a cantar. Y además, en los últimos años como que el festival se ha recuperado, ¿no creen? Pues bien, desde el sábado noche, tras el bulle-bulle desatado por la victoria de Conchita Wurst (salchicha, en alemán, por cierto) estoy más convencido que nunca de que las huestes que la critican ni tan siquiera se han detenido a escuchar dos estrofas de su canción. Tranquilos, tampoco se alarmen por el título del post, este es un sitio con las cosas en su sitio y el sentido común lo guardamos a buen recaudo. Aquí les dejo, pues, la canción traducida, porque no tiene desperdicio y unas conclusiones al respecto de todo ello:

Letra de la canción de Conchita Wurst, Rise like a phoenix

Despertando entre los escombros,                                               wurst                                      caminando sobre cristal,
los vecinos dicen que somos problemáticos,
bueno, ese tiempo ha pasado.

Mirando de cerca al espejo,
no, ese no soy yo,
un extraño acercándose,
¿quién puede ser esta persona?

Hoy, para nada me conocerías,
de la luz que palidece, yo vuelo,
me alzo como un fénix,
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,                   wurst 2
una recompensa.

Fuiste avisado,
una vez que me transforme,
una vez que renazca,
sabes que me alzaré como un fénix,
pero tú eres mi llama (Estribillo).

Vete a meterte en tus asuntos,                       clicks
actúa como si fueras libre,
nadie podría haber presenciado,
lo que tú me hiciste a mí.

Porque hoy, no me conocerías,
y has tenido que verlo,
para creerlo,
de la luz que palidece, yo vuelo.

Me alzo como un fénix,
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,
una recompensa.

(Estribillo)                                                    wurst 4

Me levanto hacia el cielo,
tú me tiras abajo, pero
voy a volar.

Y alzarme como un fénix
salido de las cenizas,
buscando, más que venganza,
una recompensa.

(Estribillo) Fuiste avisado,
una vez que me transforme,
una vez que renazca.
Sabes que me alzaré como un fénix,
pero tú eres mi llama.

Conchita Wurst (Austria) – Alzándome como un fénix. Canción ganadora de Eurovisión 2014.

La lectura que saco de esto es que a las ‘hordas’, las que se declaran anti, las que tachan cualquier atisbo de anomalía frente a lo convencional, les falta sentido del humor. Pero mucho, oigan (que diría mi amiga Pérez). No voy a capturar pantallas de las barbaridades que tuve que leer por twitter, ni del humo que echaban los ‘guaxaps’. Desde luego el que se convierte en transgresor y Conchita lo es, sabe que le pueden venir leches por todos lados; pero su constancia, tras releer su wikipedia y un par de entrevistas, es cuanto menos meritoria.

Inventar un personaje para alcanzar un sueño que por ti mismo igual no tienes posibilidad de cumplir ¿qué daño hace? Si además atesoras maneras, si tienes buena voz y estas instruido en el noble arte del espectáculo. ¿Cuántos hombres en diferentes culturas han asumido el rol de la mujer en el teatro porque a estas les estaba negado pisar las tablas?

Qué hay más irónico que inventarte un personaje en el que te sientas realizado y más si es del sexo contrario y realizar, como Conchita, un giro extraño e inesperado y en ese papel de mujer que asumes como hombre, te dejas una barba poblada que como Tom (su nombre real)… no llevas a diario. ¿Es o no un ejercicio de fina ironía?

Es el sueño de alguien que lo ha intentado en varias etapas de su vida y que lo ha conseguido siendo otra persona. Y todo mientras se presentaba a concursos como Tom, mientras curraba de escaparatista como Tom y se formaba en el mundo de la moda, como Tom.

Su asalto a la fama, más que salto, es toda una estrategia de comunicación en la que los medios de comunicación se han rendido a sus encantos y los que lo han acabado conociendo, han reconocido su talento. El caso es que no solo se tuvo que travestir de mujer para que repararan en él, sino que además incorporó a su estilo ese símbolo velludo tan de moda en el estilismo masculino: la barba.

Y en este contexto, ¿quién es más cínico, el artista o el público que como si de un circo se tratara reclama cada día un más difícil todavía?

Bravo por Tom y por Conchita. Me encantaría escucharla como chica Bond, su tema de Eurovisión daba la talla como para incorporarse a la saga del agente 007.

 

Mensaje (a facebook) en una botella

Las Fallas tienen esa extraña habilidad de ralentizar el tiempo, de dejar todo aparcado y una vez han pasado, nos lanzamos de nuevo al ruedo. Sólo que, de repente, notamos la arena diferente, la luz del sol tiene un brillo inusual, pese a que no nos resulta desconocido. Debe ser la primavera, la ‘primera verdad’, como he escuchado hoy en la radio, si descomponemos la palabra y nos remitimos al latín, aunque llevado a un tono poético, puesto que el verdadero desglose sería ‘prima’ (primer) ‘ver, veris’ (verde) y éste suena más lógico.

No obstante, la primera verdad que hallamos los que notamos el paso del tiempo es una mayor reticencia a los cambios y esta desazón me sobrevino días atrás al consultar la actualización de ‘mi facebook’, porque es mío y me lo habían cambiado con un regusto dañino a la vista y una recomposición que se puede definir de cualquier forma menos estilosa.

Ya lo sé, no es el primer cambio, los vienen haciendo desde el principio, pero si es, atendiendo a mi sensible vista, hasta la fecha, el más agresivo.  Desde luego los que no nos consideramos nativos digitales sufrimos las consecuencias y la fobia de ese trastorno del ‘cambio continuo’ y no acabamos de entender la velocidad a la que está sometido todo. Las empresas, las marcas ya no valen lo que son, su valor está en lo que serán capaces de ser. Vivimos en un presente condicionado cada vez más por el futuro, cuando hasta hace, apenas, 30 años en nuestra civilización regía todo lo contrario: éramos el resultado de lo que una vez fuimos. Nuestro presente, entonces, estaba ligado a nuestro pasado. Es un cambio extremadamente severo para que algunas generaciones, como la mía, vivamos ese tránsito sin estar sometidos a tensiones y riesgos.

botella con mensaje tecnologico

¡Qué me devuelvan mi facebook, coño! ¿O es mi PC el que se ha quedado obsoleto? Desde luego paso de actualizar, por el momento, la aplicación para face en mi smartphone. Ya sé que en unos meses no le daré importancia, pero la putada de esto es que todo va tan rápido que no nos da tiempo a generar recuerdos, cada vez tenemos menos trastos/gadgtes/souvenirs de esos que moldeaban nuestro perfil social y psicológico y que tenían un valor emocional incalculable, porque ahora lo que se lleva siempre es lo último (el iphone 4, 5, 6…) sin reparar en que lo último nace viejo. Yo, por si acaso, cual Diógenes desatado, sigo acumulando en garajes y trasteros: elementos, detalles, libros, cómics, álbumes, figuritas… En definitiva, ‘cositas’ que algún día me den pistas sobre mí mismo, por si pierdo el sentido, para que me recuerden quien soy ó quien fui, por si mi mente ‘me da error’ o la tecnología me lanza a un futuro incierto cual astronauta en Gravity y me deja en un limbo en el que olvido quién era y lo que anhelaba.

– – – – – – –

 

En memoria de Adolfo Suárez y de todas aquellas personas anónimas que dejan este mundo vacías y desnudas de recuerdos y a todas sus familias, amigos y colectivos que dedican sus esfuerzos a contrarrestar una enfermedad sin (apenas hoy) remedio.

Fan de la comunicación premium

La comunicación ya no es vertical, ni ascendente, ni descendente. La RSC ya no es la bula papal de otros tiempos. En el futuro, es decir ya, ‘las empresas u organizaciones serán sociales o no serán,’ es algo que venimos escuchando por múltiples foros y canales.

Pero en el día a día nos topamos con una Infanta que llega con ganas y preparada a testificar según sus abogados y luego resulta que no pasa de un no sabe, no contesta o no lo recuerdo, en el mejor de los casos; mientras Valenciano habla de sí misma en tercera persona, aduciendo además que: ‘el partido manda a Europa a los mejores’ y Bardem sigue con un lenguaje que es tan tosco y abrupto como su rostro. Es como si la actualidad, la comunicación que se deriva de ella, tirara millas hacia lo vacuo, lo fácil y llegados a ese punto, me quedo con el menor de los Trueba.

Sin duda, David Trueba ha sido todo un ejemplo de hombre tranquilo, paciente y hace escasos días nos dio muestras de su ingenio, sutileza, educación y elegancia en sus palabras que no ocultaban veladas críticas, porque no hace más daño el que ladra o insulta sino el que te ofende con retardo, puesto que necesitas unos segundos para notar que su punzada te ha dejado herido de muerte.

El otro día entendí entre gozoso y satisfecho que cuando el que gana es un perdedor, entonces, no todo está perdido.

Un Trueba reconocido

Un Trueba reconocido

Esa es la impresión que me dio Trueba, pero también me ayudó un descubrimiento que hice, el del gitano Enrique. Todo un hallazgo, merced a una revista digital, Verlanga, que publicaba un reportaje de dos artistas que gustan de plasmar sus obras en paredes desnudas. A uno de ellos, Txema Rodríguez, se acercó el gitano Enrique y enseguida conectaron. Poco más adelante el contenedor abandonado en un solar, en pleno polígono Vara de Quart (VLC), donde vive el gitano Enrique se convirtió en todo un ejemplo de street art.  Y entendí que la cultura y el arte no sólo nos hacen más digna nuestra existencia, sino que la enriquecen y decoran con nuestros sueños e ilusiones.

El gitano Enrique

El gitano Enrique

David Trueba y el gitano Enrique, pese al abismo que los separa, han dejado de ser esos dos perdedores y disfrutan de un reconocimiento merecido. La misma sociedad que nos los presentaba con indiferencia ha querido ahora devolverles una visibilidad sincera. Y sinceros han sido ellos, baste escuchar los discursos de Trueba, que salió hasta tres veces, y nos regaló un alegato coherente, humilde e inteligente. O el propio gitano Enrique que nos invitó a visitar su container de diseño porque el día es muy largo y está solo, sin luz, ni agua, ni radio, ni TV, ni wifi, ni creo que sepa lo que es… Y le encanta recibir visitas y enseñarles su nueva decoración, hecha por unos ‘chavales mu majos’.

El arte y la cultura tienen esas cosas, crees que no te llenan el estomago, pero te alimentan el ego, te dan fuerzas para seguir, para mostrarte al mundo y seguir reivindicando lo que es justo. Y era justo reconocer a Trueba, tras tantos años de nominaciones y justo devolverle ese sitio al gitano Enrique que la sociedad parecía haberle negado.

Me quedo, pues, con la comunicación reposada, una comunicación premium. Me quedo, también, del lado de los perdedores, porque soy uno de ellos, porque llevamos con elegancia la derrota y si algún remoto y lejano día ganamos, lo hacemos también de forma relajada, sin aspavientos, pero disfrutándolo por entero.

container