¿Hace un escrache entre Splash y Gandía Shore?

Si todo evoluciona tan rápido como parece, si como diría el mismísimo Ricardo Boquerone ‘E un mondo dificcile… de vitta intensa… futuro incerto…’ ¿Cómo deberíamos resetear nuestras funciones para adaptarnos y estar al día? ¿Qué estará ocurriendo con aquella leyenda urbana que advertía del distanciamiento entre Universidad / Empresa? Si cuando las aguas bajaban calmadas, ya se hablaba de este desencuentro ¿Cómo estarán ahora con la velocidad que llevamos? Me inquieta solo pensarlo.

Si todo está sujeto a revisión ¿Cómo, cuándo y quién marca las reglas del juego? Si el programa que imparto de mi asignatura ya no vale para el curso próximo, si los partidos políticos responden a estructuras arcaicas, si los sindicatos están lastrados a un pasado que ya no es ni nostálgico, si el señor Roig dice que miremos a China (horreur!), si ni tan siquiera la barra de pan se rige por un precio mínimo / máximo, si para pleitear tienes primero que pagar, si te sale más a cuenta tener la pasta en un colchón que en una entidad financiera, la que sea… ¿para que queremos una administración tan brutal amparada en su afán regulatorio?

Si los medios de comunicación quieren seguir pujando por la inmediatez como valor diferencial, cuando me entero antes por una amiga del fallecimiento de Sarita que por ellos mismos ¿para qué siguen luchando en una batalla perdida, en lugar de aportar profundidad al contenido? Será que a nadie le preocupa ya la profundidad, porque ésta tampoco está hecha para digerir por un smartphone… ¡Uy, uy, uy! ¿Hacia dónde nos dirigimos?

Si los ciudadanos apuestan por plataformas antes que por las estructuras convencionales, si intuimos que ya no depende de un ‘buen gobierno’ para que haya una mínima estabilidad socioeconómica… ¿por qué partidos y gobiernos detentan el poder?

Sinceramente, o los medios se ponen del lado del ciudadano / consumidor / lector / oyente… o sucumbirán antes que el propio sistema que ya hace aguas. ¿Qué hacen los contertulios de Intereconomía o 13 TV radicalizándose y llamando ‘timoratos’ a los diputados del PP por no quejarse de los escraches? ¿Qué estrategia sigue la lumbreras de la Cospedal, tras estar más de quince días callada, para salir luego a pecho sacado (en sentido figurado, entiéndase y ahorrémonos todos el susto) y comparar escraches’ con el nazismo puro?

Por cierto, qué ‘palabro’: ¡los escraches! Y qué noble arte, sin llegar a las manos y al exabrupto, para decirle al señor diputado lo mal que lo están haciendo, sin tener que esperar cuatro años para comunicárselo en un sobre cerrado, ¡es tan frío, esto último!

Y va y un diputado del PP se sorprende del talante reflexivo de los mismos y la concejala socialista o ex, vayan ustedes a saber, sale a pecho descubierto, esta sí, en Interviú, con un titular que la honra: ‘total…’.

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Y en los largos momentos de espera, entre concentración, escrache o protesta, nos ponemos el salto de Raquel Mosquera o el de Falete, contando las olas que generan una y él / la / lo otro/a… no lo sé.

Pues bien, o empezamos un proceso de regeneración en todas las estructuras, sobre todo las de instituciones y partidos, o en la Península va a oler peor que en Borbotó y toda su contornada (penúltimo reducto de la huerta de Valencia) en época de abono. ¿No les llegan ya los efluvios?

¿En qué piensan los que parece que no piensan?

Existe una categoría de personas que a una determinada edad de su existencia creen estar en condiciones de saberlo todo y no saben (casi) nada. Caminan sin tocar suelo, les resbala todo como si vistieran de teflón, suelen elevar el tono de exigencia y en cambio, carecen de la más mínima capacidad de autocrítica.

Se habla, por otros foros, de generaciones pérdidas, sobradamente formados, que no preparados, ¡qué fue de aquellos JASP! Los de hoy, por el contrario, no encuentran la oportunidad de demostrar sus dotes y se alienan, enrocan, se parapetan en su atalaya. Entiendo el disgusto, pero no su reacción pasiva, la de muchos.

El otro día topé con una treintena de ellos y constaté como entraron hasta su cocina para ofrecerles una práctica remunerada y los citaron en su misma casa, en primera y segunda convocatoria… pero debió de ser una mala hora, tanto una como la otra, porque allí no acudió nadie. No lo vieron interesante, ni tan siquiera llegaron a preocuparse de las condiciones… ¿en qué piensan los que no piensan? ¿qué tipo de plasma les recorre las venas?

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¿Nos hacemos mayores el resto o de verdad están perdiendo el tiempo? Me miro en el espejo y las arrugas empiezan a surcar mi rostro ante la pasividad de la hidratante de día y la correctora de noche. Y pienso, de nuevo, qué flaco favor hacen el mundo de la publicidad y los copys de turno en su afán por rellenar de texto con palabras huecas el etiquetado de tantos y tantos productos, sobre todo, de cosmética.

Pero volviendo al asunto ¿De qué pasta estamos hechos cuando ya nada parece lo suficiente heavy como para impresionarnos? Tragamos y tragamos con desdén y de vez en cuando surgen voces disonantes que nos arremolinan en atropellada algarada como la perorata de Beatriz Talegón, que si por los organizadores del congreso hubiera sido, si que la meten en el ‘talego’ o el adalid de los economistas indignados, no como aquel beato de Liébana, también ilustre y cuya festividad se celebra tal día como hoy (19 de febrero, ¡albricias!), sino Gay de Liébana, flemático, socarrón y torticero, capitán del youtube y alborotador de tertulias.

¿Cuántos más de todos ellos necesitamos para lanzarnos unos y otros a reclamar lo que es justo? Ya no es tiempo de seguir cargando a diestro y siniestro desde el sofá, empecemos siendo críticos y exigentes con nosotros mismos y quizá las cosas vayan volviendo a su sitio.

Carguen contra el Duque, pero también contra los que con alegría extendían sus talones desde el cajón público, carguen contra aquellos que pese a compartir lecho ‘no saben’ de los usos y costumbres de quien tienen durmiendo a su lado, carguen contra los cínicos y los listos. Pero, sobre todo, recordemos a los que vienen por detrás que hay otra manera de hacer las cosas y tanto ellos como nosotros nos debemos levantar y hacerlas.

Y si no, escuchen a un maestro y a una aventajada alumna.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/premios-goya/jose-sacristan-goya-mejor-actor-principal/1692886/

 

100 post en uno

A lo largo de todo el año os hemos insistido en algunas cosas como: Hablar en la calle, Hablar en la calle (2), Hablar en la calle (y3), ¡hasta tres veces! Al tiempo que hemos hablado De bilingüismo, De la política, De la manipulación, De los que votan.

Erigimos un Monumento a las especies en extinción, al que le dimos Agua de beber. Y advertimos del ¡¡¡PELIGRO!!! Del hecho de que La tristesse durera, porque la Tristeza nao tem fin, pese a La diferencia, la Ironía. Aunque colgáramos el cartel de Cerrado por vacaciones, en una hipotética Ciudad Publicidad. Y regresamos tras Un mes en la blogosfera y pensamos: Así nos va. Mientras lo que nos preocupaba era averiguar ¿Dónde está el teatro?

Y eso que teníamos Buenos propósitos de año nuevo, presentados con Tres diferencias y aderezados con Minutos musicales.
Descubrimos Sensaciones en frío y Sensaciones en frío (II) y pasamos de ahí a un calentón extremo como el de Hot stuff: cuerpo; sudor, saliva y sal; fijación; fetichismo y erotismo.

Nos perdimos en Conversaciones entre ventanas para hablar de Huelga, ¿Para qué la huelga?, nos preguntamos ¿Qué estás pensando? Que hable la gente. Y comprobamos que Se van, sin pedir Disculpas, en cualquier caso no les corresponde a ellos. Y solo pedimos: No nos borren la sonrisa. Gritamos al vacío: ¡Qué alguien pare esto! Y solo encontramos El silencio interior y les pedimos: Comuniquen buen rollo, por favor porque Queremos hacerlo mejor y no solo durante 12 horas de abril, sino durante Un año de blog y los que vengan, con el objetivo de hallar La verdad como respuesta, en defensa de la Libertad de expresión, porque nos mueve el Activismo y para evitar el Vandalismo.

Y nos crecimos y les dijimos: ¡A correr a la calle! Todos, A la calle: políticas y poéticas. ¡Y dale con los recortes, córtense un poco por favor! ¡Basta! Ak ak ak ak ak, daban ganas de decir: Moriré haciendo periódicos de papel. Porque El tiempo se acaba, para todos. Incluso para ti, Querido fantasma virtual y le retamos: Vuela conmigo si puedes, aunque sabíamos que iba a Pecar por omisión porque La falta de comunicación jode. Por eso insistimos: Leed, leed malditos.

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No hay Manual de crisis que resuelva esto, ni con la ayuda de El gran McGuffin, algo que se podía convertir en La noticia del verano, como lo de La (falsa) donación de la prima de Iniesta, o como ver Una de romanos, mientras Gira La Noria.

Esto no es un Facebook para todos, o Facebook, ¿más monetizado? Ella ya nos advirtió: Yo no soy experta en social media. Y yo le contesté, pues a mí Ya no me gusta el fútbol. No me deis Pan y circo. Estoy… hasta la naba. Y me consolaron: Vuelve al lado de la fuerza, porque el resultado ha sido Marcas 2 – Consumidores 0 (que no consumidor 2.0). Entonces supimos que El periodismo ha muerto, Gabinetes de Comunicación ¿RIP? y lo único que nos quedaba era encomendarnos al Ora et labora, nada hay más cruel que presenciar La muerte en directo. Nos quedó una sensación de Mermelada de naranja amarga, el sabor de Cosas que menos molan. Como si fuera Hoy es uno de esos días. Y nos preguntamos de nuevo: ¿Por qué, ahora, un blog? ¿Queremos esto? Imagen o palabra ¿y tú de quien eres?

Transitamos por Los caminos invisibles, no comíamos más que Bocados de realidad. Y de repente la lluvia, vivíamos de La raíz y los brotes, de qué nos servían las 35 matrículas, o The importante of beeing Earnest*, era una cuestión de La mala educación, era como el Pégame más, que me gusta… hasta que uno dijo: Me cago en… y hasta aquí puedo leer. Supimos que Paula Vázquez, la última damnificada le preguntó Dime por qué, merluzo y le dijeron Zapatero a tus zapatos.

En ese momento vimos el capítulo: Hoy, en Megacontrucciones: ‘Pasar a la historia’, descubrimos el motivo que no era más que una Obsolescencia programada versus mal de ojo y escuchamos alto y claro: Perxa, Tonet*. Nos levantamos Pisando fuerte, preguntamos ¿Alguien tiene el teléfono de la mansión de Los Vengadores?

Y en eso que se acabó el año.

 

No nos borren la sonrisa

Debe ser que en estos tiempos rancios nos queda la sensación, en plan auto inmolación, de que la culpa de todo la tienen las buenas personas. Debe ser que el buen gesto hace tiempo que no vende. Debe ser que la predisposición o la deferencia ya no se valoran. La colaboración y el apoyo desinteresado a terceros tan sólo se travisten de secuela plañidera. Pues bien, me niego a creerlo.

Aunque prime el horror frente a lo bucólico, el drama frente a la comedia. Eso sí, el drama, miedo o terror fácil, frente incluso a la comedia ligera, porque ésta, aún por ligera que sea, requiere un grandísimo ingenio y esfuerzo. Prima el enriquecimiento y la fama fácil y a toda costa, frente a, de nuevo, el tan denostado esfuerzo.

Nos idiotizan con falsos espectáculos que todos pagamos, mientras los que mueven los hilos no cumplen el objetivo por el que fueron elegidos. No cumplen con su vocación de servicio, mientras se enriquecen sin el menor pudor.

Ahora quieren, cada dos por tres, que nos tiremos a la calle estómagos agradecidos, amantes del marisco y de los relojes de lujo. Quieren nuestro silencio aquellos que nos oprimen y como medida de choque sólo se les ocurre oprimir aún más a las economías más débiles.

Quieren que nos quedemos impasibles ante tantos despropósitos y sólo la red a ráfagas o la calle hierven en cuentagotas.

Lo están haciendo tan rematadamente mal, ya sean políticos, consejeros, empresarios o banqueros. Y los pocos que lo hacen bien pagan por los errores de los que no se responsabilizan de sus malos actos, los que esquivan a la justicia, los que no rinden cuentas del dinero embolsado, los que se aferran a su condición de aforados, los que ‘se blindan’ en sus contratos.

¿Y qué hacen los medios de comunicación tradicionales, en lugar de cumplir su función informativa? Lo fácil, se venden. Se alinean en uno u otro bando. Ni informan, ni forman, en su inmensa mayoría deforman, cómplices del rodillo que impone el poder. ¡Qué triste!

¿Dónde se han dejado la moral toda esa sarta de pseudo profesionales? Así no puede sobrevivir el buen orden en organizaciones, instituciones o empresas, ni tampoco el periodismo.

Y en esto que llega la navidad y escuchas como los trabajadores de grandes empresas ceden su tradicional cesta a Cáritas y ves como bullen los economatos con sufridos voluntarios y como los bancos de alimentos (los verdaderos bancos) cuentan con ayuda de personas anónimas desinteresadas. Y entras en una Universidad en Valencia, como podría ser en cualquier Colegio o Instituto y, año tras año, hacen su campaña solidaria de alimentos; o como un restaurante del área metropolitana, que un lunes al mes abre sus puertas para dar de comer de forma gratuita a personas sin recursos; o como una amiga te ofrece flores de Pascua para una campaña benéfica; o tu suegro te pide juguetes en buen estado para llevarlos a la ONG en la que colabora y tu madre te dice que en la Asociación Católica, en la que también colabora, están preparando lotes de productos para familias necesitadas; o que parte de la taquilla de tal espectáculo servirá para la compra de alimentos… y así, centenares de pequeños casos, tantos que podría llegar hasta el infinito, en una interminable cadena de favores que sirve para recomponer, en cierto modo, todos los desaguisados y desórdenes que encontramos día a día en nuestro mundo más cercano. Y por un momento, te sientes bien y sonríes.

 

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Y en esto que llega la navidad ‘más apretada’ para nuestras economías y a la incertidumbre sociolaboral se le une la muerte de la inocencia. Te levantas con tus hijos y una vez desayunados ellos, mientras lo haces tú, escuchas por la radio el macabro desenlace de la matanza de Newtown. Es duro, muy duro y te escondes de los tuyos y escapas a la terraza porque las lágrimas inundan tu rostro. Asimilar tanta barbarie, cuando las víctimas son niños, tantos niños, y miras a los tuyos tras el cristal, jugando con su madre, al pie del árbol de navidad, riendo y cantando. Y lloras y vuelves a llorar, porque como padre tienes ese punto de vulnerabilidad, de indefensión que lleva implícita la paternidad y sabes que hay muchas familias que no van a volver a escuchar las risas de sus pequeños y lloras porque otras muchas lo han perdido todo, hasta sus casas; porque muchos otros están de repente en la calle… porque, en definitiva, la navidad tiene ese punto cruel que en tantos corazones genera rechazo.       

Y en momentos así, la humanidad salpica de nuevo tu persona, como en un tsunami de amor y moralidad, como el que viven los protagonistas de Lo imposible. Y te sientes vivo, entero y recuerdas que ayudar al prójimo no es sólo un mandamiento, no es un precepto exclusivo de la religión, de cualquiera de ellas. Es algo intrínseco a las personas.

Y cada uno con un pequeño gesto podemos devolver la sonrisa a los que en algún momento la perdieron. Por ejemplo, Sofía, mi hija de 5 años, irá en los próximos días a cantar villancicos a la residencia de la tercera edad que hay frente al cole, con sus compañeros de la clase y seguro que arrancarán entre los yayos más de una sonrisa. Yo ya tengo pensado algo también y ¿qué harán ustedes? Súmense a esa cadena de favores.

No nos borren la sonrisa y mucho menos en navidad.           

 

    

Un año de blog

Entre octubre y noviembre de 2011 se fraguó este sitio, a fuego lento, como le gusta a Mar i Vi. Partiendo de unos ingredientes básicos, que debían ser fijos, como así nos lo hizo ver Pérez y con el paladar inquieto, el mío, del que, aún siendo estómago agradecido, prueba por primera vez un plato.

La Comunicación era la causa por la que nos unimos, la Resistencia, el talante que le conferimos y, a partir de ahí, cada martes y jueves, o lunes y miércoles, o incluso algún sábado o domingo que otro, hemos seguido fieles a una cita con nosotros mismos y con todos los que asidua o puntualmente visitáis este ‘pisito’. A todos, todos: gracias por ‘venir’.

Un espacio, el nuestro, que ha ido creciendo sano, a fuerza de ‘pucheros blog’ (véase la foto). La cocina de Mar i Vi ha ido dando cuerpo a las ideas y contenidos, que después de manera tan arbitraria han ido apareciendo. Por el contrario, su Mac no ha sido más que un foco de tensiones (broma), apaciguado sólo por la mistela y la exquisita torta de calabaza de Pérez. Pero no desvelemos más secretos…

Lo importante, lo que verdaderamente ha dado sentido a Comunicación de Resistencia es la unión de tres perfiles tan distintos como los nuestros, que han dado, a su vez, fruto a un cuarto (¡cómo si hubiéramos parido, coño!), Dapral, de ironía fina y diferente también de los otros terceros.

El equipo al completo de Comunicación de Resistencia. De izquierda a derecha: Pere, David, Mariví y Mayte.

La Comunicación desde la actualidad (social, política, cultural, económica, e incluso deportiva), el uso de las redes y su influencia en la comunicación y el lenguaje, los devaneos de los medios de comunicación, la comunicación personal, la de la calle, la más íntima… todo tiene cabida en Comunicación de Resistencia, a través de la visión particular de cada uno de nosotros. Ese glosario es el que hemos venido ofreciendo a lo largo de un año y así pretendemos seguir, dándolo todo para que os hagáis resistentes como nosotros.

Pero todo esto requiere un esfuerzo constante y la constancia, además del trabajo en equipo, es lo que nos ha traído hasta aquí, donde empiezan muchos y llegan muy pocos.

Por no llegar, no llegan ni las estadísticas, ni los informes que se quedan obsoletos y éstos encima son un ‘copia y pega’ de argumentos: ¡qué poca creatividad y escasa interpretación!

De ahí que queramos terminar este primer año como lo empezamos, sin hacer ruido, pero removiendo conciencias. Por ello, nos despedimos hasta la próxima entrada con unos minutos musicales’, un suave audio de degustación relajante.

¡Gócenlo! Ustedes son los que hacen posible esto.

¿Para qué la huelga?

Me hago preguntas y busco respuestas. Cabe la posibilidad de que sea corto de miras, por lo que cualquier respuesta, de cualquier signo, que no atente contra mi libertad, será bien recibida y agradecida. Este post solo busca respuestas.

Durante estos días he oído hablar entre poco y nada sobre la huelga, ni sobre los motivos ni sobre secundarla o no. Puede deberse a que no vivo muy atento a los medios de comunicación, pero aún así me interesa otro tipo de información, directa, personal (de personas), sobre el porqué es secundada o no. Algún motivo tendremos.

A estas alturas a nadie se le escapa el profundo descontento social. Pocos serán los que, directa o indirectamente, no sientan los efectos de la crisis. Claro que hay gente muy afectada, afectada de verdad. Desde aquí, y en nombre de todo el equipo del blog, nuestra sincera solidaridad para con ellos. Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme para qué se convoca esta huelga, qué podemos conseguir.

No, no la voy a secundar. Tengo demasiado trabajo como para renunciar al precioso tiempo que me brinda un día entero. Lo que no haga durante un día de huelga tendré que recuperarlo porque, se mire por donde se mire, tengo que sacar adelante ese trabajo. Pero además, a qué negarlo, no creo que tenga efecto alguno secundarla. Me pregunto qué efectos positivos puede tener un día menos de trabajo en un país con graves dificultades, qué ganará la pequeña y mediana empresa que lo está pasando mal de verdad. ¿A quién queremos dar un toque de atención? ¿A unos políticos que no parecen estar preocupados por nuestros problemas y a quienes, vayan o no al hemiciclo, no se les restará un céntimo de su generosa nómina mensual? ¿Esos mismos que turnan las posturas en función de la distancia a la que se encuentran del poder? ¿Qué queremos, un cambio de gobierno? ¿Esa va a ser la lectura de una huelga? ¿A alguno de esos fines servirá la huelga o a justificar los emolumentos que reciben los sindicatos? ¿A algo o a acrecentar esta sensación que tenemos de no contar lo más mínimo?

No secundaré esta huelga, pero secundaría una manifestación: contra los recortes (o a favor de hacerlos donde toca), contra la corrupción, contra la pasividad ante nuestros problemas, para reclamar responsabilidad a la clase política, por poner algunos ejemplos.  Una manifestación que nos pondría a todos en la calle, como mínimo, de igual manera que nos manifestamos contra la guerra de Irak. No sé si eso serviría, pero creo que sí daría en qué pensar tanto a quienes nos gobiernan como a quienes aspiran a hacerlo.

Seguramente no estés de acuerdo conmigo. No intentes convencerme, ayúdame a comprender.

Sensaciones en frío (II)

Al igual que hicimos tras las elecciones andaluzas y asturianas del pasado mes de marzo. Ahora, pasada la resaca electoral que hemos tenido por otros barrios, entiéndase Galicia y País Vasco, convendría plantearse una serie de reflexiones, atendiendo a las ‘cifras y letras’. Me refiero, por un lado, a analizar los resultados a través de los porcentajes y el número de votos, siempre ellos, los números tan interpretables y por otro, las ‘letras’, las declaraciones, no menos interesantes, a tenor de las tonterías y sandeces que nos vemos obligados a escuchar.

Pues bien, vayamos por partes, si interpretamos los números de la manera más objetiva posible nos da que tanto en Galicia como País Vasco, la mayoría absoluta, por mucho que nos digan, recae y por mucho en la abstención. ¿Será esa la ‘mayoría silenciosa’ a la que hacía referencia hace días Rajoy?

En Galicia no han ejercido su derecho al voto un total de 832.678 personas, el 36,2%. Un derecho que nos corresponde por obligación y del que cada vez son más los que parecen no sentirse obligados. ¿Por qué los medios y los partidos no escarban en ese dato? Es algo que me cuestiono en estos días. Y ‘cuidadín’ que esto no es de ahora, es un fenómeno que se viene observando desde hace tiempo, pero que sigue una línea ascendente en los últimos comicios y en función del desapego. Vale, porque habrá descontento, despistaos, anti sistema, enfermos, mega ocupados hasta en domingo, pero ¡tantos!

Por su parte, la abstención en el País Vasco, pese a la algarada independentista que recorre el Estado de norte a sur, bueno, más bien de este a oeste, la abstención se ha situado en el 34,17% (587.211), sobre un censo de 1.131.485 vascos ¡Cuánto ruido están obligados a armar los ‘históricos’ cuando son tan pocos! (sin acritud, ein). Normal que luego les entre el afán anexionista, y esto lo digo ya por todos los nacionalismos, el mismo afán que les convierte justo en lo mismo que critican y rechazan. ¡Qué incongruencia!

Pues eso, pongamos como ejemplo, si de cada 100 gallegos no han votado 36,2 y de los 63,8 que han votado descontamos los 2,55 que votaron nulo o los 2,69 que votaron en blanco, nos queda que el voto útil / real se sitúa en Galicia en 58,56 personas de cada 100. ¿No les parece poquito?

Una abstención en Galicia de 832.678 personas, sobre un censo de 2.300.335 (sin contar los cerca de 400.000 errantes). Y tengan en cuenta que la lista más votada, el PP, ha alcanzado los 654 mil y pico votos, que no es más del 28,5 % del total del censo, pero le basta para convertirse en una mayoría absoluta, porque la otra, la ‘silenciosa’ calla ¡Qué lástima! Y qué premios más injustos deparan las urnas.

La misma reflexión podría hacerse para el País Vasco, el problema, que no les interesa ver a medios de comunicación, que ellos van a lo suyo y donde puedan poner la ‘alcachofa’, porque claro quien no tiene voz, evidentemente no habla, y eso es fatal para los medios y quien no tiene voto no entra en el sistema, no dispone de pasta y no ‘compra’ espacios para campañas.

Ni les interesa tampoco a los partidos políticos, todo lo que cae fuera de su cercado, lo ignoran, no sea cosa que encima por atenderlo se descuide su ganado (vamos, lo contrario que la parábola del buen pastor). Así les va y así nos va a todos.

Mientras los partidos mayoritarios, que en ambas elecciones han perdido votos, no hablen en voz alta de un problema que han alimentado ellos, esto pinta mal. La sociedad les va dando gradualmente la espalda, como se la dan a los sindicatos, como se la están dando a las formaciones políticas, como se la están dando, también, a los medios tradicionales como generadores exclusivos de información, como se la dan a la clase política, a la quíntuple administración (ayuntamiento-diputación-delegación de gobierno-gobierno autónomo-gobierno central-unión europea).

Homenaje al candidato desconocido. Gentileza de EFE.

Homenaje al candidato desconocido. Gentileza de EFE.

Si ellos (PP-PSOE) no quieren ver la realidad, si el egoísmo poltronero les impide tomar decisiones por el bien general, si el sistema es el que hay y la fórmula matemática que decide el reparto de votos está obsoleta… Voten por favor, cuesta tan poco y a ellos los puede poner en su sitio (en muchos casos, lejos de las instituciones). He dicho.