El Presidente de RTVE vota al PP… y si no lo sabes te lo dice

En esto de la comunicación, y más si la vinculamos a la actualidad, va todo a un ritmo tan frenético que hasta desde este humilde sitio nos preocupan ciertas noticias BOMBA que se producen y que parece que no lleguen a ESTALLAR. Y nos sorprende, la verdad, noticias como esta que os resumo en una declaración: ´Voto al PP y seguiré votando al PP´. Hasta aquí puede parecer normal, salvo ese poso talibán que lleva implícito el conjugar un tiempo futuro y prever que tu decisión permanecerá invariable. Bueno, y normal por decirlo de alguna manera visto lo visto (Gürtel, Púnica, contabilidad B, Bárcenas, confeti, tarjetas black, cuentas en Suiza, caso Arena, bolsos, trajes, mil, dos mil, tres mil… caso Noos…) ¡Buf! Me canso, que diría mi hijo cuando aún no hemos comenzado el paseo.

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Pero retomando la declaración, el caso es que no la ha dicho mi padre, ni tu abuelo… ni Norma Duval (jajajaja), lo ha dicho nada menos que el Presidente de RTVE, si, un tal José Antonio Sánchez, porque mira que el nombre no dice nada ¿verdad? y además lo ha hecho hace escasos días, en su intervención ante la Comisión Mixta Congreso-Senado de Control Parlamentario de RTVE con motivo de la presentación de las memorias de RTVE de 2012 y 2013. En dicha Comisión, Sánchez recibía críticas de los grupos de la oposición que le reprochaban su responsabilidad en la caída de la audiencia de las cadenas públicas en general y de los servicios informativos en particular, el fracaso del sistema de financiación y la ´politización´ de la corporación.

Y haciendo gala de un extraño sentido de la defensa de su profesionalidad en su estrategia, el tal Presidente del Ente, Sánchez, se permitía el lujo, descaro o poca vergüenza de afirmar que: ´Yo no he sido nombrado a dedo por el PP. He sido nombrado con el apoyo de la mayoría absoluta de los diputados que son los representantes del pueblo español´ (subidón de cinismo). Y para rematar una argumentación en contra de la supuesta parcialidad de la corporación pública durante su mandato, Sánchez va y lo arregla: ´Yo voto al PP y seguiré votando al PP´. ¡Olé, con un par! O es precís? Que diría un valenciano.

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Desde luego no me parece de recibo ser tan explícito, para algo que queda que podemos excusar diciendo que es secreto y aunque por obvio que sea viendo el CV y trayectoria del tal Sánchez. Ni mucho menos tiene sentido escupirlo tratándose del cargo que lo hace y es del todo impensable hacerlo en una Comisión en el Parlamento, salvo que se circunscriba dentro de esa estrategia prepotente y chulesca, la misma que está sacando al PP y sus acólitos de las instituciones, sigan así pues… Y no se preocupen en mi falta de reparo para denunciarlo, yo ya me veo mayor para el Ente.

En cualquier caso, las declaraciones de este esbirro vuelven a la luz cuando Rajoy defiende que su elección de voto no afecta a la independencia del Ente… Otro que tal baila. Si no es a quién vote, sino cómo lo publicita. De un periodista debiéramos esperar algo más y las declaraciones de este hombre no hacen ningún favor a la profesión, ni mucho menos al Ente que dirige, así van las audiencias en la pública en los últimos tiempos o qué me dicen de la pifia de programas caspa/casta que se han tenido que retirar de la parrilla ¿Se acuerdan de José Luis Moreno o de un tal Buruaga? Brontosaurios de otra época que han intentado regresar a la pública en los últimos días ¡Qué pena de Ente!

 

 

 

Nuevos tiempos, viejas formas

Las elecciones autonómicas y municipales han cambiado el panorama político. Nuevos partidos, más fragmentación en los parlamentos y nuevas formas de entender la cosa pública. En definitiva, un soplo de aire limpio que buena falta nos hacía. Y un toque de atención a todos los poderes (no solo a los políticos): los ciudadanos ya están hartos de que se olviden de ellos y que no se preocupen de lo que de verdad importa (y lo que importa no son los pitidos en la final de la Copa del Rey).

Sin embargo es difícil perder las viejas costumbres y están apareciendo comportamientos, tanto en unos como en otros, que me hacen dudar de las buenas intenciones de nuestros gobernantes. Sigo viendo soberbia, afecto por la vara de mando y afán de protagonismo, cuando lo que los ciudadanos han dicho claramente es que todo eso desaparezca.

Y si no echen un vistazo a la prensa. En Barcelona, Xavier Trias, que en un principio había reconocido su derrota frente a Ada Colau, dio marcha atrás y aseguró que contaba con el apoyo del PP para formar gobierno con PSC y ERC… La cuestión es no perder el poder, aunque para ello haga falta hacer pactos contra natura.

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Otro ejemplo. Esperanza Aguirre y sus ocurrencias. La última su afirmación de apoyar un gobierno de concentración, en el que estaría incluida Carmena, pero sin que salga adelante la propuesta de los soviets. ¿Soviets en el sigo XXI? Sé que los de Podemos (o Ahora Madrid en este caso) son de izquierdas, pero que yo recuerde no he escuchado esa idea a ninguno de sus líderes. Eso sí, jugar con el miedo y el que viene el coco puede dar buenos resultados, pero ¿de verdad quieren entrar en ese juego con todo lo que está pasando en su partido? A mi ese coco me da más miedo que la suposición, imposible de realizar pero eso es otro debate, de que lleguen los comunistas.

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Y para que no me tachen de partidista pongo un último ejemplo: Mónica Oltrá y Ximo Puig y su pelea por el sillón de la calle Caballeros. Un tira y afloja para ver si gobierna la lista más votada o la que más tirón ha tenido. Una pelea en la que parecen olvidar que lo que deben hacer es ponerse de acuerdo en el programa de gestión de estos cuatro próximos años y no en el nombre del presidente o presidenta de la Generalitat.

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Podéis tacharme de inocente, pero esperaba más elegancia y educación de unos y otros. Aceptar la derrota y la victoria de manera sosegada y reflexiva no haría mal a nadie. Al fin y al cabo, aunque se ha producido un cambio, tanto PP como PSOE siguen siendo con diferencia las listas más votadas y hay que seguir contando con ellos, guste o no. Y los partidos minoritarios, aunque han ganado mucho poder, siguen siendo eso, minoritarios. Que la victoria no se les suba a la cabeza, pues tienen mucho que perder si se equivocan. Y que la derrota no devenga en actitudes revanchistas y de no facilitar la transición, porque a la vuelta de la esquina hay otras elecciones y pueden seguir cayendo en picado.