El periodismo no ha muerto

Puede que esté tocado, herido, pero el periodismo no ha muerto. MUEREN LAS PERSONAS. Y desgraciadamente, en muchas más ocasiones de las que todos quisiéramos, las víctimas son inocentes o peor, son niños inocentes. Como los de hoy que correteaban por una playa de Gaza, pese al peligro con el que se vive allí, porque son niños y en un descanso, en un receso de la violencia jugaban a ser niños, porque nadie les puede robar su infancia. El caso es que no se la han robado, la han perdido  por un bombardeo injustificado e indiscriminado.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Llevamos días escuchando que es una guerra demasiado larga e injusta en la que unos tienen armas y el resto responde con piedras. Y hoy cuatro niños que corrían huyendo de las bombas han encontrado la muerte frente a un batallón de reporteros apostados en los hoteles de primera línea de playa.

Y ahí, precisamente, radica uno de los pocos resquicios que le queda al periodismo: su función social y de denuncia frente a los que imponen la autoridad por la fuerza; la denuncia frente a los corruptos; la denuncia frente a la injusticia; la denuncia frente a los que actúan a espaldas de la legalidad.

Si el periodismo mantiene esa función de denuncia y se convierte en un despertador de conciencias, no conservará su espacio, sino que hallará uno nuevo, alejado para ello de sensacionalismos y deberá ser independiente y a años luz de un poder que todo lo corrompe.

Me vuelve a la mente la imagen de los niños palestinos, hijos de pescadores corriendo, en lo que sería su última correría y la imagen siguiente de sus cuerpos pixelados inertes en la arena. U otra imagen más cruel todavía de los judíos que se suben a una ladera estos días para tener mejor perspectiva de los bombardeos que comanda su ejército. Mientras, judíos y palestinos se instalan en una sinrazón (en la que no quiero entrar), pero en la que otros si debieran hacerlo y no emiten más que declaraciones tibias, como Obama; mientras que algunos simplemente lamentan la situación y otros se refugian de repente en la mediación de un tercero, como Egipto, al que se le pasa la responsabilidad.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Y el caso es que ayer me fui a la cama y el libro que estoy leyendo, ‘Último otoño en París’, ambientado diez años atrás, seguía hablando de Israel y Palestina en los mismos tristes términos que lo hacemos hoy.

Nada ha cambiado, pero esperemos que los medios de comunicación nos sigan informando y lo sigan denunciando, quizá algún día por hartazgo cese la violencia.