¿Veraneamos?

Verano es sinónimo de playa, del pueblo, de cervecitas con los amigos y de relax (como bien muestra esta foto tan chula de mi hermana). Es largas tardes tirado en un sofá sin hacer nada. Verano es jugar a hacer castillos en la arena con tus hijos y chapotear a la orilla del mar. Es viajar, descubrir nuevas culturas y enamorarte de ciudades o paisajes impresionantes. Verano es disfrutar de tu ciudad cuando está más tranquila, poder comer en ese restaurante que siempre está lleno o conocer nuevos lugares.

verano

Y eso es lo que vamos a hacer en Comunicación de Resistencia: veranear. Nos vamos a tomar unos días, para descansar y disfrutar de un tiempo para nosotros. Y así volver con más fuerza y ganas en septiembre.

P.D.: Repetimos banda sonora, pero es que nos parece brutal.

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El periodismo no ha muerto

Puede que esté tocado, herido, pero el periodismo no ha muerto. MUEREN LAS PERSONAS. Y desgraciadamente, en muchas más ocasiones de las que todos quisiéramos, las víctimas son inocentes o peor, son niños inocentes. Como los de hoy que correteaban por una playa de Gaza, pese al peligro con el que se vive allí, porque son niños y en un descanso, en un receso de la violencia jugaban a ser niños, porque nadie les puede robar su infancia. El caso es que no se la han robado, la han perdido  por un bombardeo injustificado e indiscriminado.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Cuatro niños palestinos mueren en un bombardeo en una playa. Fuente: Telecinco.

Llevamos días escuchando que es una guerra demasiado larga e injusta en la que unos tienen armas y el resto responde con piedras. Y hoy cuatro niños que corrían huyendo de las bombas han encontrado la muerte frente a un batallón de reporteros apostados en los hoteles de primera línea de playa.

Y ahí, precisamente, radica uno de los pocos resquicios que le queda al periodismo: su función social y de denuncia frente a los que imponen la autoridad por la fuerza; la denuncia frente a los corruptos; la denuncia frente a la injusticia; la denuncia frente a los que actúan a espaldas de la legalidad.

Si el periodismo mantiene esa función de denuncia y se convierte en un despertador de conciencias, no conservará su espacio, sino que hallará uno nuevo, alejado para ello de sensacionalismos y deberá ser independiente y a años luz de un poder que todo lo corrompe.

Me vuelve a la mente la imagen de los niños palestinos, hijos de pescadores corriendo, en lo que sería su última correría y la imagen siguiente de sus cuerpos pixelados inertes en la arena. U otra imagen más cruel todavía de los judíos que se suben a una ladera estos días para tener mejor perspectiva de los bombardeos que comanda su ejército. Mientras, judíos y palestinos se instalan en una sinrazón (en la que no quiero entrar), pero en la que otros si debieran hacerlo y no emiten más que declaraciones tibias, como Obama; mientras que algunos simplemente lamentan la situación y otros se refugian de repente en la mediación de un tercero, como Egipto, al que se le pasa la responsabilidad.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Instalados en el terror. Fuente: Antena 3.

Y el caso es que ayer me fui a la cama y el libro que estoy leyendo, ‘Último otoño en París’, ambientado diez años atrás, seguía hablando de Israel y Palestina en los mismos tristes términos que lo hacemos hoy.

Nada ha cambiado, pero esperemos que los medios de comunicación nos sigan informando y lo sigan denunciando, quizá algún día por hartazgo cese la violencia.

Ser joven está de moda

Si echas un vistazo alrededor, verás que se lleva ser joven. Pongamos como ejemplo a la casta (que “palabro” se inventó Pablo Iglesias) política. Los que están centrando el interés son los jóvenes. Joven, preparado, con cierto atractivo, comprometido y con pinta de romper con el pasado. Me recuerdan aquel anuncio del Renault Clio, que dio nombre a una generación: los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados). madinasanchez  

Eduardo Madina, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Alberto Garzón son solo alguno de esos nombres. Sí, todos de izquierdas. Quizá porque son los que más están notando la falta de interés entre sus votantes. En la derecha son más fieles. Aún así, he rebuscado en la hemeroteca posibles sucesores de Rajoy y también hay uno que reúne todas esas características, Borja Sémper. iglesias garzon

¿Por qué ahora? Quizá para intentar cambiar las tendencias que indican que el 48,6 por ciento de los españoles de entre 18 y 24 años no participa en las elecciones por desconfianza en la política, desinterés, porque cree que no va a solucionar nada o como forma de protesta contra el sistema, según un estudio de la Universidad de Valencia. semper

Atraer a esas personas es clave para el funcionamiento de la democracia y desde luego no se van a sentir identificadas con Rubalcaba o Rajoy, sino con gente más cercana a su edad, que presenten ideas que vayan más acordes con sus inquietudes y que hablen su mismo lenguaje. Ya no vale con tener un programa, hay que saber venderlo utilizando todos los medios que hay a nuestro alcance para llegar a cuantas más personas mejor.

Pero hay que hacerlo bien, las redes sociales son un altavoz perfecto para los políticos, pero si no se saben usar, mejor dejarlo en manos expertas, porque en ese campo, las mentiras o las falsedades se pagan.

Igual que ocurre con la tele. Puedes salir y soltar tu rollo, pero pocos te van a hacer caso. En cambio si el lenguaje es cercano, entras en debates, no intentas adoctrinar sino explicar…, ahí puedes tener más posibilidades de que te escuchen.

Y no solo son los políticos se han dado cuenta de la necesidad de cambiar. La Casa Real también ha visto la luz y hemos cambiado al jefe del estado por uno más joven para intentar frenar el auge del republicanismo y el aumento del descontento con el ahora rey vitalicio de los últimos años.

Se lleva ser joven. Si hasta quieren jubilar a Xavi Hernández porque está ¡mayor! ¿Con 34 años? Sí, para jugar al fútbol quizá ya tenga una edad, pero Ryan Giggs o Amadeo Carboni siguieron triunfando con 40.

¿Pero ser joven es cuestión de edad o de actitud? Porque hay algunos chicos de 17 que parecen de vuelta de todo, con actitudes más propias de uno de 50 que de uno de su edad. Deberían tener ganas de comerse el mundo, pero solo llegan al Burguer o al Foster. También hay otros que con veintipocos ya han creado su empresa y están rompiendo moldes.

Y ocurre lo mismo con los más mayores. Algunos se han rendido y solo buscan tener un empleo con el que llegar a la jubilación. Y otros que deciden arriesgarse y poner en marcha un proyecto, aportando su experiencia y su ilusión, sin importarles la edad ni lo complicado que pueda ser.

Por eso soy de las que piensa que no importa la edad, importa la actitud. Si tienes ganas de pelear, de conseguir nuevas metas, de estar atenta a los cambios que se producen a tu alrededor y adaptarte a ellos, si estas siempre con proyectos nuevos, con el corazón alegre como afirman Bob Dylan y Bruce Springsteen, siempre serás joven.

Sólo un luchador comprende a otro luchador

Hace ya unos meses, llevo familiarizándome, (cómo no, por cuestiones de trabajo), con temas relacionados con el emprendedurismo y con ciertos blogs de emprendedores: Dídac Lee, Carlos Blanco, Martin Varsavsky, Marek Fodor, etc. A fuerza de que la obligación me apriete, estoy descubriendo cosas realmente curiosas y me estoy enganchando a algunos de sus consejos y aprendiendo un poco de lo que saben y de los errores que cometen y comparten generosamente en sus blogs.  Pero, si hay algo que he aprendido de todo esto es que sólo un luchador puede comprender a otro luchador. Me explico.

Hace hoy un año, porque no tuve más remedio y porque el paro (como a muchos otros) me machacó de malas formas, empecé mi aventura como “freelancer” ejerciendo de periodista y gestora de contenido online. Después de casi un año de trabajo, duro, intenso, apasionado hasta límites insospechados y perdiendo también algo de dinero por el camino, me siento ya un poco parte de esa tribu de luchadores que trabajan por modificar la realidad de uno mismo y construir el futuro. Que saben que la única forma de sacarse las castañas del fuego, es equivocarte, reaccionar a tiempo, y aprender la lección. Y que no hay más derrota que la de no haberlo intentado. Vamos, que en cierta medida me siento un poco, salvando muchísimo las distancias, como esos miles de luchadores como yo, que no han tenido otra solución que reinventarse a si mismos, tal como nos cuentan a veces los blogs de emprendedurismo que citaba antes.

Siéntete parte de la tribu de luchadores
FUENTE: Pixabay.com

En todo este camino he tenido gente maravillosa que me ha apoyado y ha confiado en mi ¡Cómo no! De lo contrario no podría haberlo intentado nunca. Gente que ha tenido conversaciones solidarias conmigo en las que se cuentan alegrías y penas, se intenta ayudar contando alguna experiencia, facilitando algún contacto, y sobre todo, se adquiere un respeto y admiración por la otra persona. Gente que, de forma totalmente voluntaria, te ha enseñado que esto de ser luchador también funciona de forma bidireccional: unas veces te ayudan a ti, otras ayudas tú.

 FUENTE: J. Jakobsen

Cualquier luchador puede ayudarte en algún momento
FUENTE: J. Jakobsen

Ser luchador hoy en día es formar parte de esa parte solidaria de la vida que nos hace a todos un poco más fuertes, y nos devuelve ese sentimiento de orgullo de pertenencia a un grupo, a una tribu que a los 40 se ha visto obligada a volver a luchar. Recuerdo hace cosa de nueves meses, tal vez más, conocí a una persona a la que le estuve asesorando en lo que mejor sabía, sin pedir nada a cambio. A los pocos meses tuve un problemón (es decir, un problema de esos en los que no tienes ni puñetera idea) y esa misma persona que es un auténtico experto en su área, me ayudó muchísimo de forma totalmente desinteresada. Incluso hace poco, de forma proactiva, me volvió a echar un cable con su apoyo y experiencia para otra cosa que necesitaba. Cualquier luchador, ya sea “perro viejo”, ya sea “novato”, te puede echar un cable en algún momento. Y la verdad es que cuanto más lo pienso más me sorprendo. Ayer mismo tuve un ejemplo similar, y eso es algo que, por ejemplo, en todos mis años trabajando en empresas públicas nunca había experimentado. Para la gente todo era competición y rivalidad. Sin embargo, ahora, la competición y la rivalidad es contra nosotros mismos, los luchadores, en una carrera de fondo nocturna y con obstáculos. Por eso, ahora, entiendo que sólo un luchador comprende a otro luchador y que dure lo que dure esta aventura, no habría podido luchar por mi misma si otros no me hubieran ayudado.

¿Os ha pasado esto alguna vez?