Olvídate, lo que se lleva es el marketing emocional

No le des más vueltas al asunto. Olvídate, lo que se lleva hoy en día en la comunicación es el marketing emocional.  Este es un término que, en cierto modo, se han inventado algunos, uniendo, creo yo, la definición que sobre “emoción” da la Real Academia de la Lengua Española (la RAE) y poniéndole el término “marketing” delante, que eso siempre vende mucho y bien.

La comunicación no es tal si no tiene como ingrediente el marketing emocional

La comunicación no es tal si no tiene como ingrediente el marketing emocional

RAE – emoción – Del latín emotĭo, – ōnis

1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

2. f. Interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo.

Últimamente, me he dado cuenta de que el marketing emocional lo es todo para mi y que un buen plan de comunicación no es nada si no tiene como ingrediente el marketing emocional. Hace 22 años (ahí es nada) cuando empecé a estudiar Periodismo la comunicación y el marketing no eran, ni por asomo, lo que son ahora.

Echando la vista atrás y recordando mis comienzos, no dejo de ver muchos paralelismos entre la exigencia y las condiciones laborales de aquellos años y las actuales. Pero, sin embargo, no veo ningún paralelismo en la forma de comunicar y hacer marketing que había antes y que hay ahora. Es lógico y obvio. Mucho han cambiado las cosas.

Hoy, como antes, muchos jóvenes siguen trabajando, por ejemplo, más de 12 horas diarias sin cobrar un euro (una peseta de entonces) con esos contratos de prácticas. Antes, como ahora, sufrimos las vacas flacas del sector y pasamos por épocas de paro o asumimos trabajos de mucha faena mal pagados, como cuando hace unos años nos quedábamos a dormir en emisoras de radio o periódicos por la patilla a cambio de aprender a hacer periodismo.

emociones

El consumidor ya no compra productos o servicios, compra y comparte emociones.

Pero, igual que en ese sentido la cosa sigue más o menos parecida, lo que sí ha evolucionado enormemente es la manera de comunicar, la forma en que hoy por hoy intentamos llegar a la gente. Y esta si es para mí la mayor diferencia entre los periodistas actuales y los de aquella época.

Vivimos en la época del Marketing Emocional. Es curioso ver como la tecnología y los recursos de los que ahora disponemos han convertido una enorme masa de difícil segmentación en personas únicas, seres individuales de los hoy tenemos infinidad de datos, impensables hace unos pocos años y que nos permiten estudiar cómo, donde y cuándo estarán más receptivos a nuestro mensaje. ¡Viva el Big Data de las narices!

Sin embargo, gracias a esa expansión de nuevos medios (como las redes sociales) poco a poco podemos conocer mejor a nuestro público y podemos llegar al meollo de la cuestión: la manera de comunicarnos con ellos y de transmitirles mejor la noticia.

Las antiguas estrategias de marketing, por ejemplo, se han visto ampliamente superadas en las Redes Sociales por el Marketing Emocional. Y muchos hemos sido los que nos hemos dado cuenta de que el consumidor o el ciudadano de a pie está hasta el pirro de la publicidad, del marketing tradicional y de la información pura y dura. Hoy, la gente tiene sobreinformación de productos y servicios, exceso de noticias que le interesan, lo tiene todo a golpe de ‘Enter’ y en muchos casos sabe más de todo que nosotros mismos. El consumidor ya no compra productos o servicios, compra y comparte emociones.

Volviendo al principio, a la propia definición de “emoción” con la que empezaba este post, he de decir que prefiero la segunda acepción de la RAE. Despertar ese “interés expectante” en el consumidor es la clave, ver crecer tu comunidad, tu público, tus lectores a partir de un mensaje que apela a su emoción es lo mejor, pero lo es aún más que el consumidor participe.

No le des más vueltas. Olvídate. Lo que se lleva es el marketing emocional.

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8 pensamientos en “Olvídate, lo que se lleva es el marketing emocional

  1. Soy un apasionado y defensor del marketing emocional porque creo en él al 100%. Es capaz de llegar al consumidor más fuerte que ningún otro método, aumenta el recuerdo y convierte los contactos con las marcas en grandes experiencias. Ahora bien, me temo que se está convirtiendo para algunos en una simple moda. En una corriente a la que hay seguir porque los demás lo están haciendo. Error!!! Esto no es una moda, ni siquiera una tendencia, es una estrategia. No se trata de hacer un anuncio que te emocione, que está muy bien, si no que toda tu estrategia esté orientada a despertar emociones; tu tienda, el producto, los empleados, la decoración, etc, todo debe girar en torno a este concepto. Una marca que realiza un anuncio, dos o tres que te provocan la “lagrimilla” no hace marketing emocional , hace publicidad emocional que es bien distinto. Creo que es un tema en boca de todos y que pocos comprenden y ponen en marcha correctamente.

    Viva lo emocional!

  2. Primero Wundt, Pavlov y Freud, luego neuromarketing, después marketing emocional, ¿qué será lo siguiente? ¿«Alquilamos cerebros para implementar las compras automáticas»? Suena irónico pero quizás en un futuro nos enchufen una ubs a la cabeza y trabajen con nuestras neuronas «desde casa». Obviamente, por un lado, quien posea la patente será uno de los dueños del mundo, por otro, anda que no tendrán que pasar siglos y siglos hasta conseguirlo, y si llegan a hacerlo. Prefiero pensar que aun tenemos la «media» posibilidad de decidir libremente y que hay que aprovecharla al máximo, pues quienes en el futuro no opten a ello serán, básicamente, máquinas programables y subordinadas, por completo, a cualquier interés. Que conste que me encanta la psicología y todo lo que tenga que ver con marketing. Agradezco mucho que hayas publicado este artículo Beatriz.

    • Y yo te agradezco que hayas dejado este comentario, Vicente. Sólo una cosa, ¿no te pasa, a veces, que alguna marca o producto te emocione realmente y no lo compres nunca? A mi sí. Eso de la compra automática a veces no es tan literal. El marketing emocional puede servir para mejorar tu reputación como marca ¿no crees?

      • Es, ahora mismo, cuando me paro a pensar en esta peculiar situación. Marcas y productos a los que «queremos», pero que no pasan de ahí. Y no es que no tengamos nivel adquisitivo (a excepción de esa «casita» acristalada de 500m2 en mitad del monte, valorada por la insignificante cantidad de cinco millones de euros), tampoco es por el hecho de que no tengamos ganas de consumir dicha marca o producto, creo que hay muchas cosas, por muy triste que suene, que se inventaron para alegrarnos la vista, la mente y poco más. ¿Es necesario que nos haga felices todo aquello que compremos? En mi opinión, si un abrazo ajeno puede acerte sonreir, aunque con una presencia efímera en tu vida, esto también puede suceder con las marcas sin la expresa necesidad de introducirla en tu vida. Estoy de acuerdo contigo Beatriz. Por eso me alegro de que se hayan inventado tantas formas de marketing y las que llegarán en un futuro. Las técnicas y estrategias empresariales deberían ser consideradas más relevantes en el desarrollo de un país. Así que lo único que me queda por escribir es: ¡viva el Marketing!

  3. Pingback: Un millón para el amor |

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