Cuando las solicitudes de amistad en Facebook son como invitaciones a una boda

Ya sé que está muy feo decirle a una persona que no te interesa tenerla como amigo en Facebook. Pero, no me digáis que, a veces, no os habéis sentido impotentes al no saber qué hacer cuando realmente esas personas que te piden amistad no te importan.

En general, tendemos a mantener el contacto en Facebook con todas las personas que han pasado por nuestras vidas, aunque sólo fuera por unos días. Pero muchas veces es bueno pararse a pensar qué relación tenemos con cada una de ellas a la hora de añadirlas como amigos.

Voy a poner un ejemplo. Todos hemos recibido, en alguna ocasión, en el llamado mundo offline, una invitación a una boda y hemos dicho: ¿y éstos por qué me invitan? Pues de igual modo,  algo similar pasa en Facebook cuando recibimos una solicitud de amistad y vemos el careto de la persona. Ganas tienen algunos y algunas de meternos en unos compromisos de aúpa.

solicitud amistad facebook

Esas inquietantes solicitudes de amistad

Vamos a ver: ¿Por qué hemos de añadir en Facebook a alguien del colegio con el que no hemos hablado nunca? Diré más, ¿por qué nos mandan ciertas personas solicitudes de amistad cuando de críos les caíamos mal? No entiendo. ¿Qué son? ¿masoquistas?

Un caso similar pasa con los clientes. Por regla general, no todos los clientes que uno tiene son sus amigos. Y, seguramente, si vieran nuestros fotomontajes con cuerpos esculturales y medio en pelotas, dejarían de vernos como personas serias. ¿Para que nos piden amistad? ¡Ché!, vete a Linkedin y ya está.

Los jefes, tres cuartos de lo mismo. ¿Para qué piden los jefes ser amigos de sus subordinados en el Facebook? Digo yo que será para que dejen de colar las excusas de llegar 15 minutos tarde por la mañana porque, si no, no lo entiendo.

Algo similar pasa con los familiares, que algunos son para echarles de comer aparte. Ojo, yo tengo a mi padre y a mi hermana (porque me caen realmente bien), pero ¿qué pasa cuando un tío carnal te pide amistad en Facebook? A mi me pasó, lo acepté porque me sabía mal y un día en una reunión familiar aproveché para pedirle el voto para un concurso de Facebook y me dijo: “Yo no tengo eso”. ¡Me quedé muerta, claro!

Puedes querer mucho a tus amigos, pero eso no quita también para que se tengan distintos gustos. Seguro que tenéis amigos aficionados a la caza y al tiro deportivo que os piden amistad en Facebook y sabéis de sobra que van a inundar vuestro muro de parejas de azulones, torcaces, liebres y ciervos que posiblemente, además, estén muertos. ¿Qué haces? Puffff… difícil situación.

Muchos hemos pensado que una persona más en Facebook no hace daño. Pero, claro, al igual que no vas contando tu vida por ahí a la peña ni enseñándoles tu álbum de comunión al primero con el que hablas por la calle, pues claro, hay cosas que son tan íntimas y personas que son tan raras que no quieres que formen parte de tu Facebook.

¿Sabéis qué os digo? Que cuantos más contactos tengamos, más difícil será llevar un seguimiento de las personas que más nos importan. Yo no he tenido aún que hacer limpieza en mi Facebook, pero sé que muchas personas la han hecho. Y he de reconocer que no todos nuestros contactos de Facebook deberían ser nuestros amigos. Si nos ceñimos al concepto puro de amistad tendríamos un Facebook con 10 amigos, que distaría muy mucho de ser red social. Lo mejor, ponerlos en un grupo en Whatsapp y llamarlo : “lailolailolá, amigos de verdad”.

Creo que es bueno, de vez en cuando, que sepamos que sólo nosotros decidimos a quién queremos tener como amigos en Facebook y si hacemos las cosas por compromiso no le sacaremos todo el provecho que podríamos darle. ¿No creéis?

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2 pensamientos en “Cuando las solicitudes de amistad en Facebook son como invitaciones a una boda

  1. Debo ser un tipo raro, porque nunca he tenido el menor problema a la hora de no aceptar a alguien, incluso gente a la que veía todos los días, y sin el menor rubor. También he de reconocer que nunca me ha gustado el FB, y de hecho ahora ya no tengo, pero en su día no aceptar o borrar a alguien me resultaba más bien sencillo. Nunca lo vi como algo personal, aunque imagino que la gente a la que no aceptaba le costaba verlo igual que yo.

    • Un tipo raro no, Juandecard, un tipo valiente. A mi hay algunas que me ponen en serios aprietos, la verdad. Pero, por el qué dirán. Llámame cobarde. Aunque también he de reconocer que ahora tengo alguna que otra que ahí está, pendiente de ser aceptada y, como bien dices, aún se estarán preguntando esas personas por qué no le doy al botón. Igual algún día les mando un privado y se lo cuento. Gracias por tu comentario. Saludos.

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