Un abismo de desigualdades

Hay una circunstancia que a mi santa esposa y a mí la otra noche nos dejó en estado de shock y ni la calculadora nos sacó de nuestro asombro. Se trataba de un flash informativo de noticias en TV entre curiosas y frívolas y una de ellas rezaba así: ‘Il cavaliere deberá pasar una pensión a su ex esposa de 200.000 euros/día’ ¿Qué? ¿Cómo? ¿Ha dicho doscientos mil? – me espeta mi mujer-. ¿Al día? –balbuceo yo.

De repente nos quedamos empanados por nuestro ‘analfabetismo matemático’.

Tras constatar el despropósito no sólo informativo sino moral que nos sobrevino, nos acabó embargando una profunda tristeza. Los medios que utilicé, días después, de consulta reproducían hasta con las mismas erratas (inicio tercer párrafo), la misma parca noticia. No se pierdan esta y si pueden me la explican. Conclusión: si la labor informativa ya solo se sustenta en la inmediatez, en ser los primeros… el periodismo ha muerto. ¿Qué queda de la reflexión, de la información contrastada, del seguimiento de los temas, de la profundidad del contenido? Odio el copia y pega.

Que el titular fuese que ‘las tres juezas han ido a por mí porque son feministas y comunistas’ (justificaba el del pelo pintado con potombo), no era más que una manera de dar carnaza.

Que el cuerpo de la noticia apuntase que la Lario (con la pasta que reciba la ex ya puede pasar de Gin Larios a G’vine) pedía como indemnización 43 millones de euros al año (¡adiós la luz!), que Silvio le ofrecía (tan sólo) 300.000 euros/mes y sigo reproduciendo la noticia: ‘algo muy alejado de las pretensiones de su ex esposa’. Y que la judicatura haya resuelto que le concedan 36 millones de euros al año, unos 3 millones €/mes, ¡¡¡unos 100.000 euros/DÍA!!! (mientras lo escribo lo estoy cantando como los niños de San Ildefonso). Y que nadie salga de su asombro, que todos queden impasibles ¡Me niego!

Eso sí, es tal el baile de cifras y el despropósito que igual dicen cien que doscientos mil euros ¡qué más dará cuando es por día! ¡Cien mil me vienen de puta madre, pero si me ofrecen doscientos mil que no pare la fiesta! ¡AL DÍA!

11-02-18bragueta[1]

El caso es que por mi se pueden ir a tomar viento ‘il follatore’ insaciable, la cornuda dolida, las tres juezas que han hecho falta para tomar tan sesuda decisión (ironía) y hasta los precarios redactores que montan la pieza para televisión. Se trata de una aberración sin límites, una desconsideración de lo más puerca. No me importa la fortuna amasada por semejante personaje de folletín de enredo. Pero las cifras son de escándalo y el abismo de desigualdad que han provocado en nuestra sociedad actual estos mangantes metidos a políticos roza el drama que ya nos narraba Víctor Hugo en Los Miserables de la Francia del siglo XIX.  

Es injusto que se manejen esas cifras (cien mil euros/día) con tanta frivolidad, cuando con eso mismo una familia media cancela dos hipotecas, cuando hay gente que con su empleo necesita cuatro años de promedio para alcanzar la cifra que obtendrá la Lario en un día. Que hay personas que ya quisieran ser mileuristas, que hay otras muchas que quisieran trabajar, que otros están siendo desahuciados, que nos encontramos un sin techo cada tres esquinas… ¿sigo?

Me alarma, me subleva, me rebela, me enerva, me da pena…

Atendiendo a lo moral me dan asco este tipo de noticias. Atendiendo a lo informativo me da pena que no se escarbe en ello para dar respuestas: se apunta que es una pensión compensatoria por el divorcio, pero como tal pensión ¿es vitalicia? ¿O hasta la mayoría de edad de sus tres hijos? Que sin duda ya lo serán ¿Qué patrimonio hace falta para atender semejante  pensión? ¡Albricias! ahondando en la búsqueda, una cabecera de las más de quince consultadas arroja el dato de que el pago será durante un año.

Ya me da igual, el caso es que si ser millonario y disponer de semejante pastizal solo me tuviese que servir para hacer frente a tamaña sentencia me sentiría infeliz, muy infeliz, porque querría decir que ni con toda la pasta del mundo habría conseguido ocultar mi descarada alopecia o borrar las arrugas de mi rostro a costa de agrandar mis orejas (¿se las han visto?), elevar mi escasa altura o disminuir mi abultado abdomen, qué penita.

No conozco la vena solidaria de este hombre, ni la de su ‘beneficiada’ ex esposa, ni tan siquiera si disponen de dicho vaso sanguíneo en su organismo, pero desde luego, si no cuentan con esa virtud humana, alguien debería recordarles que tanto lujo y ostentación al final de los finales, no sirve de nada.

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9 pensamientos en “Un abismo de desigualdades

  1. Pues yo para estas cosas carezco absolutamente de sentido del humor. Es tan sumamente aberrante, insultante e indigno que me duele todo por dentro. Tanto que me ha costado terminar el post. Un personaje repulsivo y detestable, se mire por donde se mire. si alguien lo niega se pone en evidencia. Lo de la beneficiada ex-esposa tiene un nombre. Ya sabían ambos a qué iban y en qué podía acabar. Personajes de opereta. No me cuenten historias, cada uno que asuma el precio de sus actos.
    Las desigualdades son incluso naturales, no las vamos a negar. También creo en la singularidad del individuo. Pero esto, este abismo de desigualdades, este paroxismo del egoísmo más patológico viene a calificar aquello en que nos estamos convirtiendo como seres humanos. Cada uno que haga sus reflexiones.

    P.S. me ha costado no ponerme maleducado. Estas cosas me ponen violento. Siento asco por Berlusconi.

    • Estoy contigo, David. Nada de sentido del humor. Es más, pienso sinceramente que esta personas, estas personas, no aportan nada bueno al mundo, ya han vivido suficiente y muy bien. Deseo que la palmen. Me da igual cómo, incluso tranquilitos, en su cama, aunque no se lo merezcan, pero que desaparezcan ya.

      ¿Que vendrán otros? Puede, pero serán otros, estos ya han vivido lo suficientemente bien.

      • Pues discrepo, chicos! me indigna tanto o más que al resto… pero mientras me documentaba y lo escribía me negué a que ni este ni ningún otro me borre la sonrisa, aún a riesgo de parecer gilipollas! y le dí la vuelta: los pobres son ellos, para nada los envidio… lo que más me jode es que se le dé un uso tan chungo al dinero.

  2. Perefe, yo por esa gentuza no siento ni un atisbo de envidia, de verdad que no. Hace ya mucho que no me hago líos con ciertas cosas y, en cualquier caso, abomino de ese tipo de vida. Asín de claro
    Lo que me duele por dentro es precisamente ese abismo de desigualdades por aberrante. Lo siento, no tengo tanto sentido del humor.

    • Insisto, no te engañes, no lo envidio, me genera la misma repulsa… la ironía es para mitigar las ganas de echar espuma por la boca y soltar doce mil brocegadas! grgrgrgrgr

  3. Vergogna!! Vergogna!! y mucha pena, pues sí. Pero es que no queda aquí la cosa, no. Es que este tiparraco se vuelve a presentar a las elecciones y está embaucando a muuuuuchos italianos (vamos por el 28%) gracias a su maratoniana campaña televisiva. ¡¡La VERGOGNA no tiene fin!!
    PD. Peter eres un crack.

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