No te respondo porque no quiero

En mi humilde opinión, la vida de hipercomunicación que estamos experimentando tiene dos peros: la obligación y la inmediatez.

Son conceptos amplios, con muchos tentáculos:

  • Si recibimos un correo tenemos que responder.
  • Si nos llaman por teléfono tenemos que responder y, si no respondemos inmediatamente, tenemos que devolver la llamada. Cuanto antes.
  • Si recibimos un whatsapp tenemos que responder inmediatamente.
  • Si nos mencionan en Twitter, qué menos que responder o, por lo menos, si es algo agradable, marcar como favorito.

¿Qué pasa si no te apetece? Te aguantas. Es una cuestión de educación, dirían algunos. De primero de urbanidad, parece. Cosas de la cortesía.

Quizás. Seguramente. Pero eso no quita que sea una esclavitud. Con todas las letras: no podemos escapar.

La tecnología es sabia y si enviamos un mensaje y no recibimos una notificación sabemos que el destinatario lo ha recibido. Si llamamos sabemos que el otro lo sabe, aunque el teléfono esté apagado. Y ¡qué decir del Whatsapp! El doble check, el en línea y el últ. vez hoy a las… son implacables: “oye, que hace seis horas que te he enviado un WA y aún no me has respondido y sé (porque me lo dice la aplicación del demonio) que llevas toda la tarde conectada. Merezco una respuesta”. Esto no es una ejemplo, es un caso real de hace sólo unos días. Merezco una respuesta.

¿Qué pasa si no quiero responder? ¿Qué hay de mi libre albedrío? ¿No vivimos en un país libre? Pues no, se conoce que no. Te aguantas y respondes. Y de buenas maneras, no vaya a ser que el otro se lo tome a mal.

Y no es sano, qué quieren que les diga. No es ni medio sano. Porque el primer impulso, al menos el mío, es responder con un mensaje borde de esos que provoca que el otro no vuelva a enviar un WA jamás. O sí, no lo sé, soy de bloqueo fácil.

Yo reivindico mi derecho a no responder, a no devolver una llamada que quizás no me apetece hacer, a ignorar los múltiples canales de comunicación cuando no puedo o no quiero comunicarme. Reivindico mi derecho al silencio y al ostracismo, olvidando el miedo a que me den por muerta si no respondo al teléfono o al correo antes de seis horas.

Queridos, ya que no podemos ser más listos que la tecnología aprendamos a ser respetuosos con el silencio de los demás y a tener paciencia, empatía, tolerancia y entereza en nuestros corazones. Y a decir que no, que es muy sano.

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11 pensamientos en “No te respondo porque no quiero

  1. Pingback: No te respondo porque no quiero!

  2. Supongo que a esto se refería Marx con lo de la “dictadura del proletariado”, al “deber” de responder a los mensajes de tus prójimos ante la posibilidad de quedar marginado de la sociedad. Desde luego la gente da asco. Solo molamos tú, yo y alguno más.
    Se podría hablar mucho de esa herramienta propia de la Stasi que es el Wassap, pero lo mejor es desinstalarlo y prender fuego a sus creadores, por cotillas.
    Besos!!

  3. la verdad es que estoy plenamente de acuerdo. Yo estoy saliendo de un periodo de estrés conectivo (habrá acuñado un término o lo estaré acuñando yo?) entre la asfixia de teléfono e correo del trabajo, y el guasap navideño he acabado con un empacho total que me ha alejado de la mayoría de seres humanos y, lo siento, pero necesito mi espacio.
    El caso es que sí siento en el cogote el aliento de la culpabilidad por no responder (y a veces lo hago, pero “pa’luego”). Es lamentable, lo sé, pero también absurdo al pensar en lo poco que me molesta que no me respondan (salvo si se trata de trabajo, en ese caso soy implacable). Lo que me lleva a alguna reflexión: ¿tan necesario me creo para los demás? ¿tanto miedo me da dañar a los demás? Reflexionaremos.
    Congrats Pérez, me ha encantado. Gracias por hacerme reflexionar

  4. La verdad es que te pone realmente nervioso cuando no te contestan a un WA y ves tanto el doble check y el “en linea” … pero cuando lo haces tú mismo…aaaay! que gustico saber que tienes el poder! Ahora no le contesto, que sufra un poquito;bufff, no contesto y que se dé cuenta de que no quiero saber nada, …etc etc.

    Yo paso de civismo en estas cosas. Trabajamos en comunicación y estamos continuamente pendientes de toda la red que tenemos a nuestro cargo. Quien me conoce, lo sabe. Quien lo sabe, si me quiere, esperará a que conteste cuando me apetezca.

    Y si no… “Aaaiisss, que no me había dado cuenta y lo he dejado conectado, en silencio y a la otra punta de la casa!Lo siento” … no?

    🙂 Me estoy poniendo al día que llevaba tiempo sin leeros!

  5. Pingback: Una lista de modelos (con humor) en las redes | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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