De bilingüismo

El pasado sábado, en la sobremesa de una comida entre amigos y conocidos, y tras una excitante sesión de juegos de mesa, brotó una apasionada discusión. La mayoría éramos valencianos aunque sólo una minoría valenciano parlantes; dos vascos con un elemental o nulo conocimiento de euskera y dos aragoneses completaban en ramillete.

Como de costumbre, no soy capaz de recordar cómo surgió, pero como no creo que aportara nada, no haré el esfuerzo de intentarlo. En cambio creo que sí vale la pena dedicar –como mínimo- unos minutos a reflexionar sobre el bilingüismo. Hablamos de una realidad tan antigua como la idea misma de España, una realidad que a lo largo de los siglos ha sufrido diversos avatares.

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el origen y desarrollo de las diferentes lenguas del estado y este ya me parece un dato revelador. Pero me interesa, especialmente, la realidad actual del fenómeno, no qué lengua fue antes o después que la otra, ni si esta proviene de la otra o no, o todo lo contrario. Lo que me llama la atención es por qué una herramienta fundamental (no única, claro que no) para la comunicación se ha convertido en algo capaz de separarnos. Porque, por exagerado que parezca, nos separa.

Soy valenciano, de padre castellano, de madre valenciana. He vivido toda la vida en Valencia hasta que, hace unos 10 años, vine a vivir a Madrid. Fui criado en castellano aunque, al ser el valenciano la lengua de mi familia materna, conviví con el bilingüismo sin que ello creara en mi familia (ni en la de Valencia ni en la de Segovia) ningún tipo de controversia ni problema de comunicación. La lengua de casa era el castellano pero continuamente oía hablar a mi madre en valenciano, con su madre, con su hermano, con amigos. Incluso mi padre hablaba en valenciano muchas veces. Cuando se casaron y formaron una familia la lógica llevó a que habláramos en castellano, pero nunca tuvimos que renunciar al valenciano. Lo estudiamos, lo conocimos y lo hablamos más o menos según las personas con quienes nos hemos relacionado.

Durante la discusión, los valenciano parlantes lamentaban la poca atención que se dedica a la llengua. Mi madre siempre me ha explicado que cuando ella era pequeña hablar valenciano era relacionado con la incultura y que, por ello, su uso se limitaba prácticamente al ámbito familiar. Años después, con la democracia, hubo una cierta restitución del respeto hacia la llengua. Así lo vivió ella. Yo, por mi parte, siempre lo he vivido con una cierta sensación de ausencia. No reniego de nada, pero estoy de acuerdo en que en Valencia no sentimos verdadero orgullo por la llengua, no nos hemos interesado mínimamente por ella, no nos hemos esforzado por aprenderla y hablarla. Entre un castellano parlante y un valenciano parlante, nunca es la opción predominante. Puedo afirmar, además, que a veces he optado por el valenciano y mi esfuerzo no siempre ha sido aceptado. Algo que nunca me ha pasado con otros idiomas.

Por otra parte, en Madrid (porque es donde vivo, oiga) he advertido algunas veces una evidente hostilidad y mucha incomprensión hacia el bilingüismo (llámese valenciano, catalán, vasco…). Seguramente el uso político que se ha hecho y se hace de ello es determinante. No importa tanto si fue primero la gallina o el huevo como el hecho de que es algo que nos separa.

Entiendo que en Valencia no hacemos un uso de la llengua a la altura del orgullo que decimos sentir por nuestras raíces. No es exclusivo, pero sí vinculante. Pero también entiendo que combatirlo negándonos a hablar en castellano con quienes no son capaces de hablar valenciano me parece una torpeza que sólo genera más hostilidad.

Siempre me ha interesado conocer y aprender idiomas, como medio para comunicarme con los demás, pero también como maravillosa oportunidad de expresarme en la singularidad, riqueza y belleza que contienen.

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14 pensamientos en “De bilingüismo

  1. Yo creo que es un poco lo de siempre, al final algo tan natural como es una lengua materna es utilizado por el poder para separar y crear conflictos donde no debería haberlos.
    En mi caso, soy madrileño de padres y abuelos madrileños y reconozco que siento una sana envidia por catalanes, vascos, valencianos, gallegos…. Me parece que conocer más de una lengua es ¡riqueza! algo de lo que estar orgulloso y que se debe transmitir de padres a hijos, sin complejos.

    ¿y qué pasa entonces? Pues qué llega el poder y te dice ¡Oye! ¡Tu lengua es solo esta! Y te prohíbe y te castiga enarbolando la bandera del nacionalismo (de cualquier tipo)
    Gran post Dapral!

    • Estoy de acuerdo contigo: la lengua es riqueza. En el caso concreto de Valencia hace años (muchos-muchos) que no es una ciudad bilingüe. Viven personas bilingües, sí, pero la ciudad, el ambiente, no lo son. Y es una pena, la verdad.

      Gran paradoja que algo cuya misión es comunicar se utilice para separar.

  2. Claro que una lengua es riqueza y aporta pluralidad al mensaje… el uso partidista y banderil es lo que le hace daño… Pérez, yo creo que Valencia (cap i casal), como bien dices no es bilingüe desde hace mucho-mucho, pero el resto de la Comunidad desde cualquier pueblo de su área metropolitana, hasta el que queda más interior de Castellón o Alicante dan el ejemplo al que la gran capi no se suma. Y discrepo de David por esa falta de esfuerzo para hacerla suya. Jo soc bilingüe!

    • Te explico lo del esfuerzo? Yo trabajo rodeado de italianos y para mí poder hablar a diario en otro idioma no es más que una ventaja. Cada vez que tengo oportunidad de hablar en inglés (dejaremos el francés por el momento) lo hago, entre otras cosas porque ahora pago por clases y practicar gratis no viene mal. En cambio, con el valenciano el fenómeno es diferente. Se me ocurre que (a menudo) el valenciano parlante no termina de entender por qué tiene que hablar contigo (conmigo) en valenciano si el castellano es la lengua común (no me parece ninguna tontería, ojo, sino un gesto de generosidad) y a uno de los dos le está suponiendo un esfuerzo lo contrario. Creo que estaremos de acuerdo en lo difícil y anti natural que resulta que dos personas que se conocen y han hablado siempre en una lengua (o idioma) pasen a comunicarse en otra (salvo si han hablado intermitentemente lenguas diferentes desde el principio). Se me ocurre (y entono el mea culpa) que los castellano parlantes lo empleamos exclusivamente para decir “espardenyaes”, frases hechas, o hacer bromas, lo que con seguridad no dignifica la llengua.
      Si rascamos seguramente pueden aparecer otros motivos. Eso busco precisamente con el post: aprender algo de lo que sacar conclusiones y, de ser posible, crecer un poco.

  3. Doncs sí, mireu si és complexe açò del bilingüisme que jo mateixa, sent com soc valencianoparlant, escric en aquest blog en castellà! Pot ser hem torne a plantejar el tema, i acabe per escriure en valencià també ací… Jo crec que els meus posts s’entendrien perfectament, què en penseu?

      • Mariví, jo crec que els teus posts s’entrendrien perfectament en un contexte valencià. No crec que un madrileny ho entenguera, senzillament perque no hi ha una familiaritat cap a la llengua (no la senten mai). Amés, els valencians, en no haver aprés la llengua a escola i no llegir habitualment en valencià, ens trovem en problemes de escriure. A vegades he sentit parlar de l’artificialitat del valencià normalitzat. Sinceramente, crec que és l’unica manera de dotarla d’una entitat com a escriure.

  4. El bilingüismo no existe, es un espejismo. Siempre, siempre, hay una lengua por encima de la otra, la que utilizamos en nuestra cabeza, en la que soñamos y lloramos. Esa es nuestra lengua materna, lo demás son decisiones que tomamos según el momento y la compañía, y bien está..

    Respecto a la lengua en la que se escribe este blog, estoy de acuerdo con David: no esperes que te lean ni te entiendan más allá de Benimuslem. Escribe como quieras, pero no te leerán.

    Yo soy diglósica. No voy a seguir el juego del bilingüismo de este post, no tengo la fluidez suficiente en valenciano, no es mi lengua materna, aunque hable y haya trabajado años en esta lengua.

    Pero os quiero igual, bilingüistitas míos :*

  5. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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