Dime por qué, merluzo

La palabra clave de la comunicación on line, y de las redes sociales especialmente, es compartir. Quien más, quien menos, todos hemos aprendido que compartir es la llave que abre todas las puertas, que nos da prestigio, o seguidores, o influencia, o todas las anteriores.

En este entorno, compartimos con nuestros contactos o seguidores aquellas cosas que nos gustan, nos parecen interesantes, nos traen recuerdos conjuntos, nos aterran, nos escandalizan, nos hacen molones, nos indignan… Tras unos años de experiencia en esto ya somos conscientes de que cuando compartimos un estado, una imagen, un texto o un enlace estamos dejando un poco de quienes somos, estamos diciendo al mundo ¡eh, oye, que quiero que sepas estoquememolestoencompartir!

Estamos todos de acuerdo en esto ¿no? Ya somos mayores, ya tenemos el master del universo on linecompartimos y todos nos entendemos ¿no? Qué guay.

Pues no.

Yo me pregunto a menudo ¿qué c*ñ* es estoquememolestoencompartir de fulanito? ¿Qué tiene de bueno esa imagen? ¿Será suya? ¿Por qué ahora? ¿Por qué debo leer ese enlace que comparte tal cual si no sé de qué va, o quién lo escribe, o por qué le gusta o no? ¿Qué quiere decirme con el enlace estoquememolestoencompartir? ¿Por qué tengo que abrirlo?

Me hago todas estas preguntas y me siento tentada a decirle que, si quiere que abra su enlace, si quiere que entienda lo que quiere decirme, que me lo diga. Le pediría que me explicara por qué se toma la molestia de compartir con sus contactos ese enlace concreto. Le recomendaría que me ayudara a decidirme por estoquememolestoencompartir que le gustaría que abriera. ¿Que quiere que lea el blog de su mujer? ¿Cómo voy a saber que es un blog importante para él, que merece la pena leerlo, si no me lo dice? ¡Cáspita!, que me avance algo del contenido, que haga  que me pique la curiosidad, que quiera abrirlo y leerlo.

¿Quiere que abra el enlace del restaurante de un amigo, para que vea lo chulo que es y vaya a cenar? ¡Que me lo diga!. Sí, ya supongo que comparte el enlace del restaurante de un amigo para ayudarle a captar clientes entre tus contactos, pero que me diga por qué cree que debería ir, exactamente igual que en la vida carnal. Si quisiera recomendarme ese mismo restaurante mientras tomamos un café, no me escribiría el nombre y la dirección en una servilleta, me contaría qué hace, o el precio, o que está bien situado, que me iba a pirrar por los postres o por el servicio. ¿Por qué no hace lo mismo en las redes sociales?

Estamos, sobreinformados. Saturados. Enterrados bajo miles de enlaces que parecen interesantísimos pero sin el tiempo suficiente para verlos todos. Tenemos que elegir y, para ayudarnos a tomar una decisión, necesitamos ayuda.

Para mí, esa ayuda viene en forma de introducción de los enlaces. Me dice que quien me los presenta se ha tomado la molestia de leer previamente y los recomienda porque le gusta el contenido, o no le gusta y quiere destacarlo, porque le parece interesante, porque cree que aporta algo a los demás, en la materia que sea. Esa breve introducción estimula mi curiosidad, hace que quiera saber más. Es una invitación expresa. O debería serlo.

Moraleja: Si quieres que los demás abran tus enlaces, ¡di por qué, merluzo!

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10 pensamientos en “Dime por qué, merluzo

  1. Pérez! A mí con el post que escribiste este verano sobre el mismo tema preguntando porqué la gente comparte sin más, sin decir que les lleva a ello, ya me llegaste. Desde entonces siempre intento decir qué es lo que me lleva a compartir qué cosa o, al menos, un pequeño comentario. Y oye! Que tienes toda la razón: che! decirnos que tiene de interesante eso que compartís! Sino, como decía aquel sabio, “ir pa ná es tontería” .

    Nos vemos el viernes! 🙂

  2. No voy a salir en defensa de nadie, lo mio es más bien discrepar contigo, por principios, jeje… pero creo q a veces y sirva esto como disculpa, cabe la posibilidad de mostrarte parco por razones de misterio o intriga… aunque entiendo que igual este tipo de sutilezas en la red no calan… pero si que creo que lo q hay detrás de esa ‘parquedad’ es desidia, pereza y apatía, la misma que muestran muchos cuando en un plano real tienen un ‘nosé’ como coletilla de inicio en sus frases, algo que resulta igual de desesperante…

    • Se me están acabando los principios para discrepar contigo, cari.

      No me trago lo del misterio ni lo de las sutilezas. Sé que hay veces que la gente lo hace porque desde el móvil no se puede compartir un enlace en la aplicación de Facebook, por ejemplo, pero no me refiero a esos, me refiero a quienes lo hacen de normal.

      Me atrevería a decir algunas razones pero:
      1. No tengo ganas de enemistarme con nadie más.
      2. Predico en el desierto, so… s’apañen, yo he venido aquí a hablar de mi libro.

  3. Pues qué de acuerdo estoy yo con este post. Quizás porque soy una de esas personas a las que tanto les cuesta ‘hacer clic’ si no hay un motivo que me anime detrás. No sé si seré ejemplo de ello -aunque intento ser precursora de contenidos con vistas a recibir visitas- pero lo que sí es cierto es que la gente en general no tiene ni idea de manejar sus redes sociales. Y si esto, aún con toda la información que existe hoy en día, se extrapola a las marcas, ves algunos errores garrafales dignos de estudio. Aún así, en lo referente al uso de las redes sociales en un ámbito personal, mi muro en Facebook está cargado de imágenes, enlaces a “por favor vótame en este concurso”, o entradas a blogs que me animan a leer pero no sé exactamente muy bien por qué.

    No sé si se trata de uno de los peores pecados capitales -véase la Pereza- o la forma de compartir contenido a través de los Smarphones, lo único cierto es quien quiere hacer una cosa bien va y la hace, sin excusas. Y ya te encargarás de ponerle misterio intriga si te apetece, que el valor añadido hoy en día está demasiado infravalorado.

    Así que ale, ¡a compartir se ha dicho! Me llevo esto a Twitter que mi público objetivo en Facebook no hace ni caso a este tipo de entradas.

    Natalye.

    • Qué agradable visita a nuestro pisito, srta., serendipitty y qué locuacidad más sincera… yo insisto en la apatía, pereza y en lo sintéticas que son la mayoría de las comunicaciones que se emiten… y como empobrece eso los mensajes, si, srta!

  4. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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