¡Qué alguien pare esto!

Sobrepasas los 40 y todo transcurre a velocidad de vértigo. ¿El tiempo no dura lo mismo para todos, sea cual sea la época o el momento? ¿Por qué en nuestra infancia los días parecían más largos? ¿Por qué esas tardes de ‘me aburro’ resultaban interminables?

El caso es que cuando éramos jóvenes ya nos lo advertían nuestros mayores y evidentemente creíamos que ‘chocheaban’ y hoy, en cambio,  nos atemorizamos al tener su mismo pensamiento.

Nos hacemos adultos y dejamos muchas cosas atrás, lugares entrañables, objetos personales, amistades (que no lo serían tanto), recuerdos que nos asaltan en la mitad de la noche, algunos agradables pero confusos como los de antiguos amores, otros no tanto, como aquellas pesadillas de exámenes ‘sorpresa’ cuando hace más de quince años que no hacemos ninguno. Pero el caso es que todo va a velocidad de vértigo, desde que trabajas (por decirlo de algún modo, en estos años), vives en pareja, eres padre… y hay una cuestión, sobre todo lo demás, que nos revela la rapidez con la que se mueve el calendario y es lo reducido que se queda tras el ‘centrifugado de madurez’ cuando descubres como se te solapan todos los planes y a mi, personalmente, me pone de mal talante no poder llegar a todo y entonces, mi cuerpo, como una señal de basta, de stop: peta.

Mi grupo de vecinos juerguistas del ‘guaxap’ envía un mensaje para ver el Valencia – Atlético en algún bareto, mientras mi primo, el músico, me avisa que el día de antes tienen una sesión en Lemmon Hobs y resulta que tengo una cena con unos amigos que ya habíamos aplazado una vez… y es la segunda ocasión en que un concierto de mi primo se solapa cuando quedo con estos amigos ¡Diantres!

Quiero ir a Mestalla con mi hermano y unos amigos, los mismos que han organizado una barbacoa en casa de Emilio para el día siguiente y que ya han retrasado dos veces: una de ellas por mi culpa-agenda. Mientras el grupo de periodismo-papis intentamos montar una tarde de ‘parque de bolas’ previa al partido de Mestalla.

Todo eso esquivando alguna cena de antiguos alumnos porque te coincide con un ‘finde’ rural, algún cumple de peques, porque no puedes estar en tres sitios al mismo tiempo y una quedada familiar porque tienes que decidir entre familia natural o política…

O cuando entre el ‘guaxap’ tratas de cerrar una quedada de grupo, mientras que por mail te convocan a otro sarao o en otro grupo de facebook se está poniendo fecha para otra cosa… y todos revisamos nuestras agendas y que si este día no, que ese otro tengo boda, pues el otro yo tampoco que tengo cumple de mi tía abuela, pues nosotros el otro estamos en Beniyoquesé… y a todos nos queda encima la sensación extraña de que los demás igual no ponen mucho de su parte… cuando todos somos iguales.  

Total, empiezo el puente y al segundo día peto. Lo normal. Y evidentemente la agenda salta por los aires. Diagnóstico: virus estomacal con proceso diarreico severo y congestión muco nasal. Para cuando salgo del trance de flojera en el que me encuentro escribo estas palabras y me asalta la duda: ¿acumulamos demasiados compromisos, nuestra vida social, que si bien ya soporta una comunicación incompleta debido a nuestras responsabilidades, se resiente? ¿Las relaciones son más inconstantes y efímeras que en nuestra juventud, cuando un amigo lo era todo?

Entre (amigos) copas

¿No tenemos la sensación de que hay personas que disfrutan con los prolegómenos (proceso de comunicación inicial) y se difuminan luego en la cita-quedada-desenlace?

¿Toda esta sobe exposición de elementos para favorecer la comunicación (redes, guaxap, mail, sms, en desuso, éste último, sin entrar ya en el chat, skype, hell, viber…) grupal, no nos idiotiza un poco a la hora de mantener relaciones normales (entiéndase aquellas en las que participan todos los sentidos) entre la familia, compañeros o amigos?

Tengo serios problemas para recordar mis constraseñas…

¡Qué alguien pare esto por Dios! Qué yo me bajo… me voy al baño 😦

 

PD: vale si, todas estas herramientas nos ayudan cuando es difícil hacer un hueco en la agenda, pero es tan chulo verse y reírse en directo…

 

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