Bocados de realidad

Tras recoger mi mujer y yo a los peques a las cinco, ponerlos guapos y llevarlos a un cumple, me dirigí a Valencia (sólo) por motivos de trabajo. Un trabajo que finiquité raudo y veloz, ya que era víspera de puente y quería acabar la tarde con los míos. Y justo saliendo de la ciudad, por la avenida Fernando el Católico, pillé esa sintonía.

Es importante destacar que la conducción activa un modelo de comunicación y nos predispone para agudizar nuestros sentidos ante todo tipo de señales. Si, por ejemplo, circulas por una vía ancha de tres o cuatro carriles, tienes que ir atento sobre lo que pueda suceder en el resto de carriles, que no son el tuyo, para prever o estar alerta ante posibles maniobras. Esa sobre atención es la que nos permite articular una comunicación básica entre conductores y todo lo que nos rodea basada en gestos, palabras sueltas o miradas furtivas. A partir de esos escasos elementos, nosotros como conductores ‘voyeurs’ damos, a su vez, forma a historias incompletas que se convierten para nosotros en ‘pedacitos de realidad’.

A partir de este momento, recomiendo encarecidamente continuar la lectura escuchando la canción que se adjunta en el enlace. ¡Temazo!

Pues bien, enfilo la avenida y se coloca detrás mío un BMV (dos o tres ediciones más antiguo, o sea, pelín poligonero) color azul cobalto y empiezan a llamar mi atención sus dos pasajeros, a los que observo tras mi espejo retrovisor. Son una pareja joven, conduce él, moreno y sin atractivo aparente, mientras que ella, algo más joven todavía, es rubia, de ojos claros y acumula su belleza, más la que le falta a él.

Seguro que no están casados, si se te presupone cierta educación y estás casado no se suele discutir así, con tanta inquina y rabia gestual como la que muestra ella. Si estás casado (y recordad lo de la educación) las cosas no se suelen llevar tan al límite, corres el riesgo de perder mucho y al final del día la cama es la misma para ambos. Conclusión: no vale la pena.

Quien le iba a decir al bueno de Bob lo que le esperaba segundos después... y eso que conducía 'angel face'.

Quien le iba a decir al bueno de Bob lo que le esperaba segundos después… y eso que conducía ‘angel face’.

Avanzo con mi coche con el semáforo ya en verde y ellos siguen detrás mío. Me sorprende la conducción de él, pausada, sin perder los estribos, pese al chorreo que le está cayendo. Ella sigue con su retahíla de reproches y haciendo, desde su asiento del copiloto, grandes aspavientos. Está muy enfadada, incluso se enjuga unas lágrimas. Gira la cabeza y apoya la frente en el cristal de la ventanilla con la mirada perdida e inmediatamente vuelve a la carga. Él se va poniendo nervioso, sabe que ha provocado la discusión, pero no articula una frase entera, se le nota, balbucea, parece disculparse, pero ella no encuentra consuelo. Otro semáforo en rojo, me detengo y ellos hacen lo propio. En ese momento, ella hace ademán de quitarse el cinturón para apearse y él en un gesto rápido y desesperado pone su mano derecha sobre la de ella que está intentando quitarse la protección. En ese instante, se cruzan sus miradas y la de ella es de decepción, mientras que la de él ya intuye más el fracaso que la esperanza de una pronta reconciliación.

Semáforo verde, acelero y compruebo que se van quedando atrás, circulan igual de lentos que al principio. Pero ya no discuten, él mira hacia delante sin girar el rostro hacia ella y ella hace lo mismo sin mediar palabra, el silencio ahora les invade a ambos. En ningún momento he escuchado sus voces pero he sido testigo de su desaliento.

Acelero y llego al cumple a tiempo de tartas y regalos, saludo a amigos, beso a mi mujer, juego y bailo con mi hija y sus amigas y justo cuando apagan las luces y se hace el silencio para que la cumpleañera sople las velas y pida un deseo… me acuerdo de esa pareja de desconocidos, con los que he compartido un pedacito de su realidad y deseo, deseo para ellos que esa noche hallen consuelo.

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8 pensamientos en “Bocados de realidad

  1. Es curioso la de historias que se nos pueden ocurrir cuando vemos a dos personas hablando (o discutiendo) pero no escuchamos lo que dicen, olvidándonos del contexto, de la historia que tienen detrás, de quiénes son, como piensan, como sienten, como se relacionan, cuánto se relacionan. Porque no lo sabemos. Y, desde nuestra atalaya, qué fácil es sacar conclusiones.

    Me ha sorprendido muchísimo que concluyas “seguro que no están casados”. Si es una licencica poética, es buena. Si no, has tenido mucha suerte si no has visto nunca a una pareja (casada o no) discutir así.

    • Igual ‘los curiosos’ somos nosotros, es como si tuviéramos una ‘imaginación exterior’, tb conozco a muchas personas q por contra, se mueven con un ‘mundo interior’, las mismas q te puedes cruzar por la calle y ni tan siquiera te van a ver, porque no ven nada de lo que sucede fuera… uy, esto da para otro post (como dirías tu)…

      En cuanto a lo de mi sentencia (no están casados), era mitad licencia, mitad experiencia… a los q no nos gusta discutir, cuando lo haces a vena sacada siempre se te acaban rompiendo ‘vasos sanguíneos’ por dentro y por fuera 😦

      • en el momento en que interviene el voyeur la historia ya no es la de los protagonistas (esa ya da igual) sino la de quien la “roba”. Si Perefe dice que no están casados, para mí no lo están.
        Yo soy tan voyeur que a veces ni dejo de mirar cuando se dan cuenta de que estoy mirando. Para mí los medios de transporte son el lugar ideal para observar, con los cascos puestos (así de paso no tienes que oír a los maleducados que hablan a gritos). Pero las situaciones que más me gustan son las de los que apenas hablan. Esas me flipan!

  2. no sé si como fruto de los resultados de la encuesta, por casualidad o porque sí, pero me encantan estos artículos que invitan a reflexionar sobre el mundo interior y el exterior, el de uno mismo y el de los demás, para concluir muchas veces en la paradoja -quizá incoherente pero comprensible- de que siendo tan distintos, todos somos iguales.

  3. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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