“Moriré haciendo periódicos en papel”

Leyendo esta mañana de domingo la versión digital de EL PAIS, el titular que más me ha llamado la atención no ha sido que la inestabilidad (económica) de los países ricos amenace con una (una, sí, dice una) derrumbe global; tampoco el choque de cárteles en España, ni que el gobierno quiera que el BCE baje la prima a 200 puntos en caso de rescate; ni siquiera el triplete español en Moto GP, o que Vettel haya arrebatado el liderato a Alonso; ni siquiera los, no por habituales menos preocupantes, problemas en Siria, la franja de Gaza o Mauritania. Lo que más me ha llamado la atención es la afirmación de Juan Luis Cebrián en la 68º Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ese gurú del periodismo, escritor y académico: “Moriré haciendo periódicos en papel”.

Me ha sonado romántica y heroica. Inmediatamente después lo primero que me ha venido a la cabeza es pensar en qué edad tiene para saber cuánto le queda entonces al periódico en papel. El próximo día 30 (felicidades!!!!), por cierto, cumplirá 68 años (que ya está bien de trabajar, ya) por lo que siendo positivos respecto a su longevidad podemos deducir que al periódico (en un país desarrollado tecnológicamente como España) le quedan 25/30 años. No porque presuma que Cebrián vaya a vivir hasta los 95 años (¡Ojalá!, oiga) ni que esa cruzada dependa solo de él, sino porque entiendo que el cada vez menos grueso social que demanda el periódico en papel debe tener una edad media superior a la suya. La conclusión me parece bastante clara.

Si, además, al leer el desastroso artículo en su periódico y visionar el video adjunto de su participación, reconoce unas cifras propias de un negocio nefasto, uno llega a tener la sensación de encontrarse ante un elemento anacrónico que difícilmente podrá salvarse.  A pesar de seguir amarrado a las ediciones impresas (especialmente respecto a la literatura), hago una valoración muy positiva de las ediciones en digital (por difusión, por comodidad, por economía y por ecología), en especial si se trata de algo tan efímero como la prensa diaria.

De verdad que admiro a Cebrián, pero en su intervención dice algunas cosas que no me parecen –digamos- acertadas, como que “Todo el conocimiento humano está en la red” me parece así, a priori, falso, aunque a esta afirmación (por ser vos quien sois) le daré el beneficio de la duda dando por supuesto que esconde una afirmación filosófica que se me escapa;  que “Van a desaparecer los kioscos, han desaparecido las librerías de la mayoría de ciudades de EEUU, los sistemas de distribución están completamente en entredicho y, como todas las revoluciones, incluidas las exitosas, esta es una revolución sangrienta. En España van a perder el trabajo 7.000 periodistas en un periodo de aproximadamente 3 años”, así, sin querer alarmar; pero también que su “preocupación fundamental es, no hacer la reconversión, sino definir qué es el periódico del futuro, del futuro y del presente, es decir, cómo tiene que hacerse, cómo tiene que distribuirse, cómo tiene que consumirse” (Glups!).

Mucho me temo que Cebrián se haya distanciado demasiado del periodismo, del mercado y hasta de la sociedad. Parece que no le ha dado por buscar razones en sí mismo (como empresario) al desinterés social por su producto. Es decir, tal vez el periódico español de referencia no responda ya a las necesidades informativas de los españoles de hoy en día sino que se haya encallado en una idea romántica de periodismo que ya no existe. No en España (ruego se me corrija). Tengo la sensación de que el periodismo es cada vez peor, tanto a nivel de contenidos como de forma (como bien ilustra el artículo en cuestión), y cada vez más tendencioso e interesado. Tal vez, señor Cebrián, no nos ofrecen lo que necesitamos y ni siquiera ponen esmero al hacerlo. Lo siento mucho, detesto la indolencia y falta de amor propio con que hacen su trabajo muchos periodistas. Tal vez por eso, señor Cebrián, hayamos buscado otras formas de estar informados. Le propongo un sencillo ejercicio: no busque fuera las causas y las respuestas, sino dentro de su casa. Ganaremos todos.

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6 pensamientos en ““Moriré haciendo periódicos en papel”

  1. Ya me gustaría tener la solución, pero no la tengo. Lo que sí tengo claro es que el modelo actual de la prensa escrita está agonizando, si no muerto de solemnidá. La prueba está en los innumerables ERE de los últimos años, que está dejando las redacciones vacías. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que el resto de medios no escritos, la tele, la radio, no se están dando por aludidos, creo, y siguen manteniendo también un modelo de negocio poco adaptado a los cambios.

    Qué chulo es lo de la tecnología, y cuántos problemas da, coño.

  2. A mí me parece bastante simple: hay que saber elegir las batallas. Cebrián, con la profesionalidad y experiencia que se le supone, demuestra muy poco sentido común.

  3. Ronda por ahí el dato (vamos a presumir que cierto) de que el sueldo anual de Cebrián es de 13 milloncejos. Una cifra nada desdeñable. De verdad que este post no era más que una reflexión (nada personal, señor Cebrián), pero parece -y con razón- que escuece el tema. Pues puestos a pensar, y con ánimo de aportar ideas, con la mitad de su sueldo anual se cubren los de los 150 empleados que se verá obligado a despedir.
    Me cuesta entender que alguien que cobra 13 millones no pueda conformarse con 6/7 (Válgame! Millones de euros!!!!!).
    Me cuesta creer en el discurso del señor Cebrián. Llámenme descreído.

    P.S. 13 millones de euros… qué obscenidad!

  4. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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