Ora et labora

Aunque últimamente dedico poco tiempo a la prensa ayer eché un vistazo a la prensa digital. Una buena estadística siempre es interesante como foco de reflexión. Ayer sobre los trabajos más felices del mundo según Forbes. Hombre, interesante es, no se puede negar. Al menos para quien, como yo, siente que su trabajo está lejos de hacerle feliz. Pero si tu trabajo te hace feliz (mi más sincera enhorabuena) no dejes de leer, ¡hombre!, que igual sale algo interesante. Pero, antes de descubrir qué dice Forbes, vamos a elucubrar un poco. Pensemos unos segundos en los factores que harían que un trabajo nos hiciera felices.

Así, a bote pronto, lo primero que se me ocurre es lo más básico: (1) que esté bien remunerado. Yo no voy a decir pagado de puta madre, no, porque como “la avaricia rompe el saco” y me he formado con refranes más que con la universidad, pues que esté remunerado de manera vamos a decir correcta. A mí esto no me daría la felicidad pero me haría sentir menos pringado, y no es poco.

Después… que sea (2) divertido/ (3) entretenido/ (4) edificante. A ser posible las 3 pero no le voy a meter un meneo al saco, pobre, lo tengo hecho polvo.

(5) Que el ambiente de trabajo sea agradable y cordial sería algo que sin duda ayudaría. No es fundamental pero así me ha venido a la cabeza. Y hemos dicho que a bote pronto.

(6) Que yo sea útil y, a ser posible, (7) que el fruto de mi trabajo sea de alguna utilidad. No voy a decir que haga del mundo un lugar mejor, luego hablaremos de ello.

Todo esto aparte de preferir que sea un trabajo cuyo desempeño no me plantee dilemas morales. Quería puntualizarlo.

Bueno, total: 7 requisitos no demasiado ambiciosos, creo yo. ¿Coincidimos en algo?

Pues los que, según Forbes son los trabajos más felices son:

  1. Sacerdote. ¡La madre que lo parió! Lo que peor me sienta es que creo que reúne ¡al menos 5* de mis requisitos! A mí esto me deja sin ganas de seguir, pero bueno. Sigamos.
  2. Bombero. En este caso (4* de 7), vamos a dejarlo en que no es que el trabajo no se adapte a mí, es que ¡yo no me adapto a él!
  3. Fisioterapeuta. Una profesión de la que hago especial uso pero perdón, no se adapta en absoluto a mi lista (3* de 7).
  4. Escritor, ¡al menos 6 de 7!

Después se cita una lista compuesta por: profesor de educación especial (encomiable, aunque supongo que la remuneración hace aguas), maestro en general (ya, ya… será por las vacaciones), artista -escultores y pintores- (permíteme que lo dude), psicólogo (¡JUAS!), agente de ventas (JAJAJAJAJAJAAA), e ingeniero (supongo tendrá que ver con la voluntad de perpetuarse).

Pero lo mejor es que hay miles de maneras de ver las cosas. Esto lo demuestra el hecho de que al recuperar el artículo en un ejercicio de rigor, he encontrado otra lista publicada por El Confidencial: Los diez trabajos que hacen de nuestro mundo un lugar peor. GLUPS.

  1. Trabajador en restaurantes de comida rápida (38,4%). Chico, no es para tanto. No contribuye a un estilo de vida saludable pero muy por delante hay otros. En cualquier caso dicho colectivo demuestra una gran sensatez y humildad.
  2. Crupier (17,6%). Yo personalmente no lo focalizaría en el crupier, pero vamos, no voy a renegar.
  3. Teleoperador (9,4%). Si he dado el beneficio de la duda al crupier me veo obligado a dárselo al teleoperador (¡maldita sea!).
  4. Director de informativos (8,1%). Mira, no, no nos pongamos dramáticos. Eso es dar demasiada importancia a los informativos.
  5. Camarero en bar de copas (6,7%). No, no y no.
  6. Cobrador de préstamos (4,9%). Mmm… me pregunto a qué tipo de cobrador se referirá. Yo pensaba que hablábamos de oficios dentro de los límites de la legalidad, algo con un horario, una seguridad social, quizás hasta un sindicato…

Diseñador de moda (4,9%) queda en el 7º, en el 8º los banqueros de inversión (4,6%), en el 9º el Abogado senior (4,4%) y, finalmente, los Supervisores y agentes de cobros (4,1%) en el 10º.

Los porcentajes demuestran que hay miles de maneras de ver las cosas. También que sólo un 4’6% de los banqueros es más sensato que el 38’4% de los currantes del fast food. El mundo está loco. Sería interesante poder cambiar los roles durante unos días.

No me ha servido de gran cosa, la verdad, porque ya sabía que a cura no me voy a meter. Vamos, desde ya lo digo.

* Excluyo en todos los casos el ambiente laboral porque no es inherente a ningún oficio.

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Sensaciones en frío (II)

Al igual que hicimos tras las elecciones andaluzas y asturianas del pasado mes de marzo. Ahora, pasada la resaca electoral que hemos tenido por otros barrios, entiéndase Galicia y País Vasco, convendría plantearse una serie de reflexiones, atendiendo a las ‘cifras y letras’. Me refiero, por un lado, a analizar los resultados a través de los porcentajes y el número de votos, siempre ellos, los números tan interpretables y por otro, las ‘letras’, las declaraciones, no menos interesantes, a tenor de las tonterías y sandeces que nos vemos obligados a escuchar.

Pues bien, vayamos por partes, si interpretamos los números de la manera más objetiva posible nos da que tanto en Galicia como País Vasco, la mayoría absoluta, por mucho que nos digan, recae y por mucho en la abstención. ¿Será esa la ‘mayoría silenciosa’ a la que hacía referencia hace días Rajoy?

En Galicia no han ejercido su derecho al voto un total de 832.678 personas, el 36,2%. Un derecho que nos corresponde por obligación y del que cada vez son más los que parecen no sentirse obligados. ¿Por qué los medios y los partidos no escarban en ese dato? Es algo que me cuestiono en estos días. Y ‘cuidadín’ que esto no es de ahora, es un fenómeno que se viene observando desde hace tiempo, pero que sigue una línea ascendente en los últimos comicios y en función del desapego. Vale, porque habrá descontento, despistaos, anti sistema, enfermos, mega ocupados hasta en domingo, pero ¡tantos!

Por su parte, la abstención en el País Vasco, pese a la algarada independentista que recorre el Estado de norte a sur, bueno, más bien de este a oeste, la abstención se ha situado en el 34,17% (587.211), sobre un censo de 1.131.485 vascos ¡Cuánto ruido están obligados a armar los ‘históricos’ cuando son tan pocos! (sin acritud, ein). Normal que luego les entre el afán anexionista, y esto lo digo ya por todos los nacionalismos, el mismo afán que les convierte justo en lo mismo que critican y rechazan. ¡Qué incongruencia!

Pues eso, pongamos como ejemplo, si de cada 100 gallegos no han votado 36,2 y de los 63,8 que han votado descontamos los 2,55 que votaron nulo o los 2,69 que votaron en blanco, nos queda que el voto útil / real se sitúa en Galicia en 58,56 personas de cada 100. ¿No les parece poquito?

Una abstención en Galicia de 832.678 personas, sobre un censo de 2.300.335 (sin contar los cerca de 400.000 errantes). Y tengan en cuenta que la lista más votada, el PP, ha alcanzado los 654 mil y pico votos, que no es más del 28,5 % del total del censo, pero le basta para convertirse en una mayoría absoluta, porque la otra, la ‘silenciosa’ calla ¡Qué lástima! Y qué premios más injustos deparan las urnas.

La misma reflexión podría hacerse para el País Vasco, el problema, que no les interesa ver a medios de comunicación, que ellos van a lo suyo y donde puedan poner la ‘alcachofa’, porque claro quien no tiene voz, evidentemente no habla, y eso es fatal para los medios y quien no tiene voto no entra en el sistema, no dispone de pasta y no ‘compra’ espacios para campañas.

Ni les interesa tampoco a los partidos políticos, todo lo que cae fuera de su cercado, lo ignoran, no sea cosa que encima por atenderlo se descuide su ganado (vamos, lo contrario que la parábola del buen pastor). Así les va y así nos va a todos.

Mientras los partidos mayoritarios, que en ambas elecciones han perdido votos, no hablen en voz alta de un problema que han alimentado ellos, esto pinta mal. La sociedad les va dando gradualmente la espalda, como se la dan a los sindicatos, como se la están dando a las formaciones políticas, como se la están dando, también, a los medios tradicionales como generadores exclusivos de información, como se la dan a la clase política, a la quíntuple administración (ayuntamiento-diputación-delegación de gobierno-gobierno autónomo-gobierno central-unión europea).

Homenaje al candidato desconocido. Gentileza de EFE.

Homenaje al candidato desconocido. Gentileza de EFE.

Si ellos (PP-PSOE) no quieren ver la realidad, si el egoísmo poltronero les impide tomar decisiones por el bien general, si el sistema es el que hay y la fórmula matemática que decide el reparto de votos está obsoleta… Voten por favor, cuesta tan poco y a ellos los puede poner en su sitio (en muchos casos, lejos de las instituciones). He dicho.

Paula Vázquez, la última damnificada

Entre los muchos cambios que han aportado las redes sociales a la comunicación uno de los divertidos y curiosos es la cercanía que podemos tener con muchos famosos*, gracias a sus cuentas de Twitter o perfiles de Facebook. Algunos interactúan con desconocidos del vulgo, y todo. Podemos ser supercolegas.

Supongo que para muchos famosos, o muchos que quieren serlo, las redes sociales han supuesto una verdadera revolución que les ha beneficiado claramente en el desarrollo de su profesión: hay gente que les sigue, les cita y les retuitea, algunos llegan a convertirse en líderes de opinión, quizás aunque ya no estén constantemente de cara al público. A estos, supongo, Twitter y Facebook (y cito las más grandes por número de usuarios activos) les beneficia enormemente que se siga hablando de ellos hasta que vuelvan a protagonizar una serie de televisión, presentar un programa, escribir un libro…

Pero todos sabemos que a mayor exposición, mayor peligro, y tenemos en la cabeza las metidas de pata de Bisbal, Alejando Sanz, Esperanza Aguirre, etc. No tengo claro si a estos “famosos” sus metidas de pata les han supuesto dolores de cabeza más allá del disgusto al pensar que han sido malinterpretados o al ver la repercusión que ha tenido una meada fuera de tiesto. No creo que hayan perdido adeptos, simplemente han sido blanco de las burlas de los demás. Lo que sí tengo clarísimo es que Paula Vázquez, el último caso de pifia en Twitter, recordará el día de hoy. Oh, sí.

Resulta que la rubia cordera ha tenido un accidente y ha colgado en Twitter una foto del parte médico. Resulta que la rubia cordera no ha caído en que salía su teléfono y su dirección en dicho parte, quiero pensar que porque la ha hecho con el smartphone y no ha caído que si se veía más grande se vería todo. Resulta que la rubia cordera ha sufrido móvilacoso, mensajeacoso y whatsappacoso. Hasta aquí, todo normal ¿no? ¿Qué persona no ha soñado alguna vez con tener el móvil de Paula Vázquez en su agenda de teléfonos? ¿No?

Pues no, qué quieren que les diga. Yo me pregunto ¿qué tipo de ser humano ve el móvil de una famosa en Twitter y se lanza a llamar? ¿Para qué? ¿Qué esperaban encontrar? Es más, después de pedir que dejaran de llamarla ¿qué tipo de ser humano sigue llamando al que cree que es el móvil de una famosa? ¿Para qué? Y, ¿qué me dicen de las personas que le han enviado Whatsapp? Esa gente tiene a la señorita Vázquez a su disposición en Twitter, pueden decirle lo que quieran ¿qué les lleva a decirle obscenidades por Whatsapp? ¿Qué grado de retraso tendrán?

La cuestión es que este caso puede tener repercusiones muy negativas para Paula Vázquez ya que, llevaba por un mosqueo, presumo, de órdago, ha contraatacado publicando fotos de los números que estaban acosándola. Y se le puede caer el pelo a la rubia muchacha, como se pongan a denunciarla.

Moraleja 1: si quieres mantener un mínimo de privacidad en las redes sociales, revisa las fotografías que cuelgas en una pantalla más grande que tu teléfono.

Moraleja 2: si cometes lo que consideras una pifia descomunal en las redes sociales párate a pensar unos minutos en lo que vas a hacer a continuación.

*Pueden encontrar una lista de cuentas de famosos en Twitaholic.

Bocados de realidad

Tras recoger mi mujer y yo a los peques a las cinco, ponerlos guapos y llevarlos a un cumple, me dirigí a Valencia (sólo) por motivos de trabajo. Un trabajo que finiquité raudo y veloz, ya que era víspera de puente y quería acabar la tarde con los míos. Y justo saliendo de la ciudad, por la avenida Fernando el Católico, pillé esa sintonía.

Es importante destacar que la conducción activa un modelo de comunicación y nos predispone para agudizar nuestros sentidos ante todo tipo de señales. Si, por ejemplo, circulas por una vía ancha de tres o cuatro carriles, tienes que ir atento sobre lo que pueda suceder en el resto de carriles, que no son el tuyo, para prever o estar alerta ante posibles maniobras. Esa sobre atención es la que nos permite articular una comunicación básica entre conductores y todo lo que nos rodea basada en gestos, palabras sueltas o miradas furtivas. A partir de esos escasos elementos, nosotros como conductores ‘voyeurs’ damos, a su vez, forma a historias incompletas que se convierten para nosotros en ‘pedacitos de realidad’.

A partir de este momento, recomiendo encarecidamente continuar la lectura escuchando la canción que se adjunta en el enlace. ¡Temazo!

Pues bien, enfilo la avenida y se coloca detrás mío un BMV (dos o tres ediciones más antiguo, o sea, pelín poligonero) color azul cobalto y empiezan a llamar mi atención sus dos pasajeros, a los que observo tras mi espejo retrovisor. Son una pareja joven, conduce él, moreno y sin atractivo aparente, mientras que ella, algo más joven todavía, es rubia, de ojos claros y acumula su belleza, más la que le falta a él.

Seguro que no están casados, si se te presupone cierta educación y estás casado no se suele discutir así, con tanta inquina y rabia gestual como la que muestra ella. Si estás casado (y recordad lo de la educación) las cosas no se suelen llevar tan al límite, corres el riesgo de perder mucho y al final del día la cama es la misma para ambos. Conclusión: no vale la pena.

Quien le iba a decir al bueno de Bob lo que le esperaba segundos después... y eso que conducía 'angel face'.

Quien le iba a decir al bueno de Bob lo que le esperaba segundos después… y eso que conducía ‘angel face’.

Avanzo con mi coche con el semáforo ya en verde y ellos siguen detrás mío. Me sorprende la conducción de él, pausada, sin perder los estribos, pese al chorreo que le está cayendo. Ella sigue con su retahíla de reproches y haciendo, desde su asiento del copiloto, grandes aspavientos. Está muy enfadada, incluso se enjuga unas lágrimas. Gira la cabeza y apoya la frente en el cristal de la ventanilla con la mirada perdida e inmediatamente vuelve a la carga. Él se va poniendo nervioso, sabe que ha provocado la discusión, pero no articula una frase entera, se le nota, balbucea, parece disculparse, pero ella no encuentra consuelo. Otro semáforo en rojo, me detengo y ellos hacen lo propio. En ese momento, ella hace ademán de quitarse el cinturón para apearse y él en un gesto rápido y desesperado pone su mano derecha sobre la de ella que está intentando quitarse la protección. En ese instante, se cruzan sus miradas y la de ella es de decepción, mientras que la de él ya intuye más el fracaso que la esperanza de una pronta reconciliación.

Semáforo verde, acelero y compruebo que se van quedando atrás, circulan igual de lentos que al principio. Pero ya no discuten, él mira hacia delante sin girar el rostro hacia ella y ella hace lo mismo sin mediar palabra, el silencio ahora les invade a ambos. En ningún momento he escuchado sus voces pero he sido testigo de su desaliento.

Acelero y llego al cumple a tiempo de tartas y regalos, saludo a amigos, beso a mi mujer, juego y bailo con mi hija y sus amigas y justo cuando apagan las luces y se hace el silencio para que la cumpleañera sople las velas y pida un deseo… me acuerdo de esa pareja de desconocidos, con los que he compartido un pedacito de su realidad y deseo, deseo para ellos que esa noche hallen consuelo.

La verdad como respuesta

De El Rincón del Publicista en su página de Facebook; https://www.facebook.com/elrincondelpublicista

Hola, como hombre debo preguntar por qué nos han mentido durante todos estos años. Cuando era niño veía sus anuncios con interés, cómo era ese maravilloso momento del mes en el que veía a la mujer disfrutar de tantas cosas y me sentía un poco celoso. Me refiero a andar en bicicleta, subir en montañas rusas, bailar, hacer paracaidismo, ¿por qué no podía disfrutar de esos momentos de alegría, de “agua azul” y de alas? ¡Maldito pene! Entonces tuve una novia, estaba tan feliz que no podía esperar a disfrutar de esas gozosas aventuras mensuales que iban a pasar… ¡ Mentisteis! No había alegría, ni deportes extremos, ni agua azul sobre alas extendidas ni banda sonora chula… oh, no, no, no. En lugar de eso tuvo que luchar contra todo impulso masculino que tenía que resistir gritando wooaaahhhhh bodddyyyyyyfooorrrmmm bodyformed para youuuuuuu mientras mi chica cambiaba de la amorosa, suave y sonrosada piel de  una mujer normal, a la niña del exorcista con veneno añadido y giro extra de 360 ​​grados de la cabeza. Gracias por prepararme para la caída de Bodyform, cabrón astuto. *

Así se quejaba un joven en la página de Facebook de la empresa Bodyform. Con cierta guasa, expresaba su decepción ante los anuncios de este fabricante inglés de productos de higiene femenina (compresas, vaya). Al chaval le parecía que los anuncios de la marca eran engañosos, porque mostraban a las mujeres felices, contentas, radiantes, disfrutando de actividades divertidas y deportes extremos por usar los productos durante esos días del mes**. Supongo que el chaval no pensó demasiado en las consecuencias de erigirse graciosamente como portavoz de muchos hombres que piensan que las mujeres somos la niña del exorcista en esos días del mes.

Esto se hubiera quedado aquí si la empresa mencionada, la tal Bodyform, no hubiera respondido con gran sentido del humor y más guasa que Richard, con un vídeo que no tiene desperdicio:

En este vídeo, Bodyform pide disculpas a Richard, pero con sorna, mucha sorna. Le dice que tiene razón, que el anuncio utiliza a las mujeres practicando deportes de riesgo como metáforas, vaya, que no son reales. Y le pide perdón.

Para justificar su estrategia publicitaria actual, le explica que han tenido que cambiar porque la anterior, más cruda y real, fue peor aceptada y porque “hay gente que, simplemente, no puede soportar la verdad”. Qué bueno. QUÉ BUENO. Y luego la CEO de la empresa “se mosquea” porque Richard les obliga a reconocerlo, como si hubiera descubierto el truco, pero le pide perdón. Otra vez.

Y eso no es todo, lo mejor está por llegar. Vean el vídeo hasta el final. Del todo.

¿Qué podemos aprender de este ejemplo, como marcas y como individuos?

  • Nunca sabemos el alcance real de nuestras intervenciones en las redes sociales. Un comentario aparentemente inocente que lanzamos a nuestra pequeña comunidad puede convertirse en una broma universal de dimensiones estratosféricas. Cuidadín. Nadie quiere ser Richard Bodyform el resto de su vida ¿no?
  • Aunque a veces no digan nada, las empresas nos escuchan. Si lo hacen bien.
  • Ante una crítica, el sentido del humor siempre va a ser la respuesta mejor valorada. Tengamos sentido del humor. Al menos será divertido.
  • La publicidad miente. En serio. Miente. O, al menos, no dice toda la verdad.

Téngalo en cuenta.

* Traducción libre y con jalalala.

** Lo que viene siendo tener el período.

“Moriré haciendo periódicos en papel”

Leyendo esta mañana de domingo la versión digital de EL PAIS, el titular que más me ha llamado la atención no ha sido que la inestabilidad (económica) de los países ricos amenace con una (una, sí, dice una) derrumbe global; tampoco el choque de cárteles en España, ni que el gobierno quiera que el BCE baje la prima a 200 puntos en caso de rescate; ni siquiera el triplete español en Moto GP, o que Vettel haya arrebatado el liderato a Alonso; ni siquiera los, no por habituales menos preocupantes, problemas en Siria, la franja de Gaza o Mauritania. Lo que más me ha llamado la atención es la afirmación de Juan Luis Cebrián en la 68º Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ese gurú del periodismo, escritor y académico: “Moriré haciendo periódicos en papel”.

Me ha sonado romántica y heroica. Inmediatamente después lo primero que me ha venido a la cabeza es pensar en qué edad tiene para saber cuánto le queda entonces al periódico en papel. El próximo día 30 (felicidades!!!!), por cierto, cumplirá 68 años (que ya está bien de trabajar, ya) por lo que siendo positivos respecto a su longevidad podemos deducir que al periódico (en un país desarrollado tecnológicamente como España) le quedan 25/30 años. No porque presuma que Cebrián vaya a vivir hasta los 95 años (¡Ojalá!, oiga) ni que esa cruzada dependa solo de él, sino porque entiendo que el cada vez menos grueso social que demanda el periódico en papel debe tener una edad media superior a la suya. La conclusión me parece bastante clara.

Si, además, al leer el desastroso artículo en su periódico y visionar el video adjunto de su participación, reconoce unas cifras propias de un negocio nefasto, uno llega a tener la sensación de encontrarse ante un elemento anacrónico que difícilmente podrá salvarse.  A pesar de seguir amarrado a las ediciones impresas (especialmente respecto a la literatura), hago una valoración muy positiva de las ediciones en digital (por difusión, por comodidad, por economía y por ecología), en especial si se trata de algo tan efímero como la prensa diaria.

De verdad que admiro a Cebrián, pero en su intervención dice algunas cosas que no me parecen –digamos- acertadas, como que “Todo el conocimiento humano está en la red” me parece así, a priori, falso, aunque a esta afirmación (por ser vos quien sois) le daré el beneficio de la duda dando por supuesto que esconde una afirmación filosófica que se me escapa;  que “Van a desaparecer los kioscos, han desaparecido las librerías de la mayoría de ciudades de EEUU, los sistemas de distribución están completamente en entredicho y, como todas las revoluciones, incluidas las exitosas, esta es una revolución sangrienta. En España van a perder el trabajo 7.000 periodistas en un periodo de aproximadamente 3 años”, así, sin querer alarmar; pero también que su “preocupación fundamental es, no hacer la reconversión, sino definir qué es el periódico del futuro, del futuro y del presente, es decir, cómo tiene que hacerse, cómo tiene que distribuirse, cómo tiene que consumirse” (Glups!).

Mucho me temo que Cebrián se haya distanciado demasiado del periodismo, del mercado y hasta de la sociedad. Parece que no le ha dado por buscar razones en sí mismo (como empresario) al desinterés social por su producto. Es decir, tal vez el periódico español de referencia no responda ya a las necesidades informativas de los españoles de hoy en día sino que se haya encallado en una idea romántica de periodismo que ya no existe. No en España (ruego se me corrija). Tengo la sensación de que el periodismo es cada vez peor, tanto a nivel de contenidos como de forma (como bien ilustra el artículo en cuestión), y cada vez más tendencioso e interesado. Tal vez, señor Cebrián, no nos ofrecen lo que necesitamos y ni siquiera ponen esmero al hacerlo. Lo siento mucho, detesto la indolencia y falta de amor propio con que hacen su trabajo muchos periodistas. Tal vez por eso, señor Cebrián, hayamos buscado otras formas de estar informados. Le propongo un sencillo ejercicio: no busque fuera las causas y las respuestas, sino dentro de su casa. Ganaremos todos.

Queremos hacerlo mejor

Nos encontramos en un momento de reflexión en el blog. A punto de cumplir un año, tenemos la inquietud, la necesidad, de revisar el contenido. Queremos hacerlo mejor y en un medio que espera ser leído por otras personas saber qué les gusta o qué prefieren leer es un elemento muy valioso para mejorar, si lo utilizamos bien. Por eso les proponemos responder a esta brevísima encuesta. Es rapidita, no padezcan.

¿Por qué nos planteamos estas cosas?

En un blog como este, con varios autores, es fácil perderse en los estilos, tonos diferentes, intereses diversos, gustos y disgustos, y somos conscientes de que a veces puede ser difícil seguirnos el hilo. Y, no nos engañemos, no queremos perderlo, queremos que nos sigan leyendo. Escribir está muy bien pero si no tuviéramos la pretensión de que nos leyeran otras personas, de que participaran otras personas, escribiríamos para nosotros mismos. Nos quedaríamos en las interminables colas de mensajes que nos enviamos unos a otros. Es entretenido, sí, pero queremos más. Queremos comunicarnos con otras personas. Y que se comuniquen con nosotros. Es enriquecedor y muy satisfactorio.

Somos conscientes de que con un blog esto es cada vez es más difícil, sobre todo con uno semi nuevo, como este. Somos conscientes de que la blogosfera ha cambiado, que hay otras formas de compartir y relacionarse. Facebook, Twitter, Pinterest, Google+, Instagram y el resto de redes sociales siguen ganando adeptos y usuarios: son más inmediatas, de consumo más rápido, quizás. Se les puede prestar menos atención y hay que leer menos para interactuar, requieren menos tiempo. Un blog juega con esta desventaja.

Sin embargo, tiene otras muchas ventajas: nos permite exponer nuestras reflexiones, profundizar en los temas que nos interesan, dejarnos llevar por nuestros sentimientos de una forma más poética, que requiere algo más de atención. Por estas, y por muchas otras razones, tenemos la intención de seguir adelante. Y nos gustaría tener su opinión para hacerlo mejor.

¡Gracias!