Y de repente, la lluvia

Y de repente, aunque no por ello menos esperada, cae la lluvia.

Y llega puntual. Justo cuando su hija de cinco años y medio canturrea: ‘Otoño llegó / marrón y amarillo / otoño llegó / hoja seca se cayó’.

Y sale apresurado de la que ha sido en los últimos años su empresa, su segunda casa. La misma que atraviesa ahora sus horas más bajas.

Y se va pedaleando y luego andando, en una suerte digna de biathlon, hasta el Cole público de su peque. Nada de chófer ni vehículo oficial, ni coche de empresa, ni taxi, ni tan siquiera una simple moto, ¡qué lujo! También se ha dado cuenta de que no lo necesita. Recurre al servicio público de bicicletas y a sus dos piernas. ¡Con lo que nosotros hemos sido! Lamenta una de sus compis resignada pero sin perder la sonrisa.

Y llega al Cole de su hija que comienza 3º de infantil: reunión de inicio de curso y anuncio de novedades. Las principales, sin duda, relacionadas con los recortes en enseñanza, las normas de la casa, además de comedor y material. Todo son ajustes, debido a la situación restrictiva por la que atraviesan los centros y también, en parte, por la que percibe la dirección sobre las economías domésticas. Pero hay algo que no cambia, que permanece invariable y es la ilusión, el esfuerzo y el tesón con que la seño Ana les explica el programa. Hay algo que queda al margen de esta jodida situación a la que nos vamos habituando y es la actitud y entrega de muchos profesionales en el ejercicio de su trabajo. Esa misma actitud que exige y se exige él en su trabajo, porque entiende que los que requieren sus servicios quieren lo mejor de él mismo, dejando a un lado sinsabores y desengaños.

Y de repente la lluvia que purifica y limpia más que el fuego, sacude conciencias y arrastra lo que a todos quema por dentro…

Sin perder la sonrisa

Siempre sin perder la sonrisa

Y se pregunta ¿en qué pozo ha caído esa conciencia cívica como la de la poligonera rubia de bote que le cierra el paso con su golf de hace tres temporadas y le hace frenar la bici porque ella va a entrar en el lidl sin que tuviera preferencia? ¿Qué queda de esa misma conciencia entre las clases pudientes que abusan de cargos de confianza y crea monstruos en pareja que ingresan por el trabajo de él y el de ella cerca de nueve mil eurazos cuando hay familias con todos sus miembros en el paro? ¿Es justo?

Él, que se considera uno más de esa mayoría silenciosa y le jode que etiqueten su propio silencio y menos que lo alaben políticos sin conciencia para usarlo en su propio beneficio… Él, que creía que podía pasar el resto de su vida hablando de sexo y fútbol entre sus amigos, se enzarza ahora en discusiones bizantinas entre lo político y lo económico. Él, que nació al revés, conservador y avanza en su madurez hacia el más absoluto liberalismo.

El mismo que asiste perplejo a conferencias sobre marketing en las que se anuncia como si fuera el advenimiento que algo está cambiando, que se están rompiendo los monopolios y el individuo se está haciendo un hueco, y se pregunta: qué individuo, con todos sus respetos, ¿la rubia de bote poligonera maleducada, el trepa y su mujer igual de trepa que asumen cargos que le han sacado a mordiscos a los órganos del partido o el político que nos estamos hartando de ver en público y que solo tiene luces para llenarse el bolsillo?

Piensa que la soberanía recae en el pueblo, pero mientras pedalea le da vueltas a una idea que le preocupa, ¡qué no descuide su educación el pueblo! O nos ocurrirá como tantas veces nos ha pasado a lo largo de la historia…

http://www.youtube.com/watch?v=ycJT-71fcyA

PD: dos minutos y medio de pura ética y de homenaje al género.

Sin embargo, la lluvia de ayer nos da un respiro, al igual que los millones de personas silenciosas decepcionadas, junto a los miles que hace unos días rodearon el Congreso o el 47% que alcanzaría la abstención si se celebrasen elecciones en este momento. Todo ello, nos deja a los de bajo un margen de esperanza, como el sol que sale hoy, y los putos de arriba lo reciben como un severo toque de atención para que dejen de mirar a otro lado o el cielo en forma de tormenta populista se desplomará sobre ellos. ¡Por Tutatis!

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4 pensamientos en “Y de repente, la lluvia

  1. Que bohemio te pones cuando llueve Pere… Mucho ánimo que todo cae por su propio peso, y muchas veces la caída de otro (otros… muchos… políticos… ya tu sabeh) supone el ascenso de los que estamos abajo, como el balancín de toda la vida 😉

  2. Claro, siempre sin perder la sonrisa, como en el pie de foto. Que no se note que estamos jodidos, no les demos ese gusto y que se llenen los juzgados de corruptos y que los reciba en la puerta el Sr., Pedraz y que desaparezcan las Delegaciones de Gobierno, que adelgace la admon., máxime si es para tener de jefas a impresentables como la Cifuentes. Y que griten todos los ‘Boludas’ de España al unísono: ¡que se jodan los corruptos!

    A que también parezco optimista!? 😉

  3. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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