Hot stuff: Sudor, saliva y sal

Termina demasiado tarde la jornada en un jueves horrible, de una semana horrible, del peor de unos últimos años horribles. He abusado de demasiadas cosas durante demasiado tiempo, especialmente del trabajo. Esto no son horas, no es vida, JODER!

Cierro el ordenador. A la mierda el objetivo, que le jodan a mi jefe, que le den por culo al puto piso, al coche, al reloj, a los zapatos y a la corbata de los cojones. Joder, cómo aprieta la seda… Me falta el aire. Me aflojo el nudo y desabrocho el ultimo botón de la camisa. El calor es asfixiante y, sin embargo, noto frías gotas de sudor en mi frente, mi nuca empapada que se derrama por mi espalda. Me va a explotar la cabeza. Ibuprofeno. Dos.

Me recuesto sobre mi sillón. Noto que la sangre empieza a dejar de bombear en mis sienes, por mis piernas empieza a fluir la sangre, cada vez más caliente y asciende hasta instalarse en el bulto denso entre mis piernas. Sé qué tengo que hacer.

Me quito la corbata y la chaqueta. El aire caliente me golpea al salir del edificio. Cierro los ojos y siento su olor. Su olor. Aspiro fuerte, recorre mis pulmones y produce un pequeño y placentero espasmo en mi vientre. “Te voy a buscar, te voy a encontrar y… Sí, hoy sí”. Siento el corazón salirse del pecho y el pantalón tirante. Me quito el cinturón y lo abandono.

Camino por calles oscuras impregnadas de su olor. Mis pasos son torpes y apenas se ve pero conozco mi destino. Mi mente se nubla, mi sangre se vuelve pesada y se espesa el aire, tropiezo, vacilo, pero sigo adelante guiado por su olor. Ya noto su sabor en mi boca, en la lengua, entre los dientes. Su sabor. Cada vez más cerca. Me tiemblan las piernas. Me deshago de mis zapatos.

Salgo a la avenida y las luces me obligan a bajar la mirada y plegar los párpados. Me obligo a inspirar. Mi cuerpo está empapado. Tengo la ropa pegada al cuerpo.

Camino descalzo por el asfalto desierto de la madrugada de una ciudad que me parece que siempre duerme en manos de sueños absurdos. Crece la humedad y la camisa resbala por mi cuerpo. Me sobran los pantalones. Alivio mi presión. Me arranco los calcetines y piso la arena fría. Un escalofrío recorre mis pantorrillas, de nuevo un espasmo. Crece el deseo. Camino torpemente sobre la arena mientras rompo violentamente uno a uno los botones de la camisa que se derrama por mi cuerpo hasta el suelo. Ahí está, ante mí. Me detengo y veo brillar la luna sobre su piel. Su piel. Me llama, renuncio al último resquicio de artificio y me acerco febril, despacio. Me rodea con sus brazos y siento su lengua recorrerme en un abrumador escalofrío azotándome en un intenso espasmo. Mi cuerpo se tensa. Teje sus dedos entre mi cabellos empapados de su saliva y me acaricia suavemente la espada, el pecho y el vientre hasta mi fuerza primigenia. Recorre paciente todas mis esquinas, se cuela maliciosa por todos mis rincones, me colma con caricias, suave y constantemente meciéndome, enredándose, erizándome el vello. Sin cesar. Tensión, distensión. Una y otra vez.

Se arquea mi espalda, se pliega de nuevo y me desbordo, me vacío. Abro las alas y floto. Saliva, sudor y piel. Su piel, mi piel. Me mece y floto, liviano.

Anuncios

10 pensamientos en “Hot stuff: Sudor, saliva y sal

  1. Estamos de acuerdo en que a los lectores les de vergüencita comentar los post de Hot stuff ¿no? Y, es curioso, porque el otro día vi una inacabable letanía de yosmesmasturbos, una marea de solidaridad con la concejala de Yébenes. De repente, tó cristo se masturbaba, porque quedaba bien. Esto me lleva a concluir que, claramente, nos sentimos protegidos por la masa: si la masa declara sus cositas sexuales abiertamente, yo también. Si se calla, yo también.

    Qué cosas, a estas horas.

  2. Yo creo que pese a lo modernísimos que venimos siendo en España el sexo sigue siendo un tema, no diré tabú, pero sí muy íntimo que compartir muy de vez en cuando y según con quien. Si esto es una crítica o no, no me preocupa, me incluyo en España, tengo mis vergüenzas y mis miserias, pero no está de más agitarlas de vez en cuando y quitarse un poco de telarañas.
    A mí en cambio lo de la señora esa de Yébenes me ha legado muy de soslayo y no me interesa la sexualidad de una persona si no me lo cuenta ella misma. No sé por qué debería interesarme.
    También cabe la posibilidad de que la gente no tenga nada que decir sobre el post, oye, se lee, se disfruta o no, y se sigue adelante. Eso pasa. No sé si escribo para los demás o para mí. No sé si es importante. Yo escribo.

  3. Estoy de acuerdo con Maite; la gente no comenta por vergüenzitas… porque supone señalarse y definir un yo sexual, que a veces cuesta tanto como reconocer un yo político, cosa por la que tampoco escribe mucho la gente. Para mí viene a ser lo mismo: definirse, posicionarse, concretarse en un lugar y defenderlo, eso cuesta. No creo que sea pacatismo, pero podría ser peor: dejadez, cobardía… o una real y absoluta falta de conciencia.

    • Esto me trae a la mente el dato dq un cuarto de los jóvenes de entre 15 y 29 tacos, ni estudia, ni trabaja… al final será normal q ni hablen, comenten, opinen y mucho menos reflexionen… 😦 … si a ello, añadimos el dato del % de mayores q solo ven canal nou o intereconomía… solo me viene al pensamiento aquella recurrente cuestión de ¡pero hay alguien más? Mon Dieu! quin a por 😦

  4. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s