Tres diferencias

El mundo se comunica con nosotros a través de sonidos, aromas, sabores, imágenes, roces, impulsos…

Unas veces estamos abiertos, receptivos, preparados, y percibimos esa melodía escuchada al azar en todo su esplendor. Otras, no somos capaces de reconocer el peligro de un alimento en mal estado porque no le prestamos atención a su olor. O andamos tan absortos pensando en nuestras cosas que no nos damos cuenta de que el semáforo ha cambiado de color. Unas veces no notamos el cariño que expresa un apretón en el hombro y otras salvamos el cuello por hacer caso a nuestro instinto.

El mundo se comunica con nosotros incluso aunque no queramos, aunque no estemos preparados para lo que nos tiene que decir, aunque no entendamos todos los mensajes.

En este contexto, con tal cantidad de información que tenemos que procesar constantemente, sería lógico pensar que, o bien estamos superentrenados y somos capaces de discriminar los mensajes importantes e interiorizarlos, o bien estamos expuestos a tantos estímulos sensoriales durante todo el tiempo que a menudo se nos escapa lo obvio y pinchamos.

Pinchamos a menudo.

¿No se lo creen? Encuentren las tres diferencias en el siguiente vídeo de Django Reinhardt. Les reto.

Disfruten de la música y que tengan buen fin de semana.

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La (falsa) donación de la prima de Iniesta

ATENCIÓN, SPOILER! Las redes y los medios se alimentan, se retroalimentan, se fagocitan, se regurgitan y se devuelven. Sí, a veces dan un poco de asco.

Una de esas ocasiones de asco ascazo ha sido hoy.

Anoche, una persona que trabaja en el Diario As publicó en su cuenta de Twitter lo siguiente:

Pantallazo del Favstar de @Abel_Romera_AS que informaba que Andrés Iniesta iba a donar la prima de la Eurocopa a Valencia, vía @kurioso.

Categórico ¿no? “Nos lo acaba de confirmar”. A un periodista. Deportivo. Del Diario As. Repasemos:

  • No es un cualquiera. Es periodista ergo, es fiable.
  • Es periodista deportivo, hablando sobre un deportista. Xé, tiene que ser fiable.
  • Es periodista deportivo del Diario As. Un medio de referencia en el deporte español. No, en serio tiene que ser fiable.

Y, venga, a retuitear se ha dicho, que me fío de este tío.

Como era de esperar, el rumor corrió como la pólvora: hace días que circula una petición en Charge.org para que los jugadores de la selección española tengan que pagar impuestos por las primas que van a recibir al ganar el torneo y el tema estaba calentito. Que Iniesta donara lo suyo a Valencia era un caramelo muy tentador.

Era cuestión de tiempo, de poco tiempo, que llegara a los medios de comunicación, que se apresuraron a publicar la buena noticia:

De diariocritico.com, por la mañana.  Por la noche, dice esto.

De estadiodeportivo.com, esta mañana. Ahora publica esto.

De noticiasgrancanaria.com. El artículo sigue publicado.

El efecto viral fue inmediato. En pocas horas todo el mundo se ponía muy contento porque el héroe Iniesta, buenísima persona él, iba a soltar un pastizal no se sabe muy bien a quién ni para qué. Pero todo el mundo estaba muy contento.

Pues no. Es mentira. Se desmiente la noticia y el periodista propagador del rumor borra el tweet y pide disculpas. Se escuda en que no fue el primero, que se limitó a reproducir una información que ya circulaba en Twitter… tsk, tsk, tsk…Vaya, que ha sido sin querer y no volverá a ocurrir.

Cuando se ha empezado a desmentir la “noticia” esta mañana, la pregunta indignada que flotaba en el ciberespacio era ¿pero cómo voy a saber yo si es verdad o mentira, si todo el mundo lo publica, lo retuitea, lo comparte en Facebook? ¿Qué hago? ¿No creerme nada de lo que leo? ¿A quién puedo creer? Bueno, no sé si flotaba pero a mí me la han hecho hoy.

Pues, qué quieren que les diga, está jodida la cosa.¿De quién podemos fiarnos para informarnos si no podemos confiar en los medios ni en los periodistas? Jodido, ya digo…

A pesar de todo, me atrevo a dar dos pistas que suelen funcionar para contrastar una información que nos chirría:

  • Contrastar: hacer una búsqueda rápida en la Red y verificar si varios medios de comunicación de referencia lo publican con fuentes de confianza. Los tweets no cuentan. Y LOS BLOGS TAMPOCO.
  • Dudar, siempre, y guardar el dedito antes de compartir si nuestro instinto nos dice que algo huele a podridito. No sabremos qué pasa pero, al menos, no contribuiremos a propagar un rumor.

Fácil, ¿no?

Moraleja: las cosas son más sencillas de lo que parecen, sólo hay que poner un poco de interés si queremos saber.

¡Ah! Empecé a tirar del hilo gracias a @kurioso, que hace honor a su nick.

Pan y circo

Escribo esta entrada intentando abstraerme del fútbol, pero es imposible. Me llega cada movimiento de la selección española en forma de huuuuuuuuuuy nervioso y compartido, desde los cuatro puntos cardinales: al norte, las terrazas de los bares se han llenado de familias, atraídas por las pantallas de televisión en la calle, las bravas y las cervezas fresquitas; al sur, los fieles de la Iglesia Evangélica de todos los Santos del Señor del Séptimo Día corean las andanzas de la Roja con alegría y alabanzas al Altísimo, agradeciendo su intervención divina. Al este y al oeste los gritos de los televisores impiden que pueda concentrarme en otras cosas. El sonido del fútbol el omnipresente.

Mi barrio se llena de hombres, mujeres y niños con camisetas de La Roja, sonrientes, felices, con la cara pintada, cual guerreros preparados para la batalla. Y, digo bien, batalla, porque caminan sobre cenizas, esas que hace días trae el viento desde los cercanos infiernos de la Hoya de Buñol y la Serranía. Durante unas horas nadie se acuerda del desastre que convierte la Comunidad Valenciana en un lugar más triste, menos habitable, menos verde, porque, oye, hay fútbol. Lo demás no importa.

Va avanzando el partido y la selección española empieza a marcar goles. El sonido del fútbol sube al ritmo de la espuma de miles de cervezas: vuvuzelas, petardos, himnos coreados a voz en grito, cláxones de coches… No nos engañemos: la alegría futbolera es más guay si la expresamos a todo trapo, sin límites. Ya lo dice el Manual del Buen Futbolero: todo el mundo tiene que enterarse de qué equipo eres a 2 km a la redonda. Si no, no eres Buen Futbolero y la masa te repudia. Tienes que gritar. Mucho.

Hasta que La Roja gana nosequé y la histeria se desata. No importa que mañana sea un día laborable. No importa que nadie más que tú y tus cinco amigos igual de retrasados mentales estéis disfrutando de vuestro ruido. No importa que esa victoria no vaya a significar nada en tu vida, que no vaya a beneficiarte ni perjudicarte en nada. No importa que no hayas hecho absolutamente nada para conseguir esa victoria, que hasta se ha celebrado en un país lejano. Tú sientes que has ganado. Y tienes que gritar para expresar tu alegría y lo orgulloso que estás. Tienes que gritar mucho.

Y, nada, pues eso… mañana todo seguirá igual. Las provincias de Valencia y Castellón seguirán ardiendo sin control. El Presidente del Gobierno se esconderá tras unos logros deportivos en los que no ha tenido nada que ver. Tendremos que acostumbrarnos al repago farmacéutico. Pero, oye, no importa, SOMOS CAMPEONES DE EUROPA. OTRA VEZ.