Hot Stuff: fetichismo

“Dame un liguero y moveré todo tu mundo”, Anónimo, 2012.

Un picardías negro, de suave tul trasparente. Liguero y medias de rejilla, también negros. Zapatos de tacón de aguja. Imaginación. ¡PAM! Excitación.

Mono de trabajo arremangado descuidadamente sobre las caderas. Abdomen cincelado en mármol. Piel brillante. Casco. Botas de trabajo. Manguera. ¡PAM! Excitación.

Pies. ¡PAM! Excitación*.

¿Alguno de estos es su caso?

Según la RAE, el fetichismo es una desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo. Claramente, el diccionario de la RAE necesita una revisión. ¿Desviación? Bah, paparruchas. ¿Quién no es un poco fetichista? Todos lo somos, es muy fácil ser fetichista.

El delantal, ese gran complemento erótico.

¿Recuerdas aquel día de agosto que tu chica te pareció tan sexy llevando sólo unas bragas y un delantal? ¿Recuerdas aquella gota de sudor que le caía por la espalda, dejando atrás el cuello, despejado por una coleta descuidada? ¿Recuerdas cómo seguiste aquella gota con la mirada, hasta que se paró en el algodón blanco de sus bragas y luego la perdiste de vista? ¿Recuerdas cómo tu entrepierna te obligo a buscar aquella gota de sudor como si fuera el Santo Grial, en cada centímetro de su piel? Seguro que sí. Seguro que piensas en aquel polvo cada vez que ves ese delantal. Seguro que, ahora mismo, tu ropa interior te tira un poco de la sisa. Porque eres un poco fetichista, como todos. Es probable que incluso hayas intentado revivir aquel día pidiéndole que vuelva a ponerse precisamente ese delantal. Y que nunca le digas por qué.

Porque a veces es más excitante que ese objeto que protagoniza nuestras fantasías sea algo íntimo, inconfensable. Nos gusta pensar que somos algo perversos. Es más excitante que ese fetiche que hace que se acelere nuestra respiración, se sequen los labios y nos den escalofríos sea nuestro secreto. Puede que incluso esperemos a compartirlo con alguien especial, alguien que quizás pueda entenderlo y disfrutarlo. Y entonces todo será perfecto.

Escribiendo este post me he dado cuenta de que yo misma soy más fetichista de lo que pensaba, que tengo más secretos de lo que creía. En agradecimiento por la revelación, voy a compartir con ustedes uno, el resto igual los confieso otro día, cuando pueda ser perfecto.

He descubierto que me ponen los hombres con tirantes. Ejem.

¿Se atreven a compartir con nosotros alguno de sus fetiches?

*Es increíble la de gente que se pone cachonda con los pies.

Anuncios