Cosas que menosmolan

Yo no soy muy de hacer listas y clasificaciones. Un día me masmola algo y al siguiente me horripila pero la idea de #ordendemolez de El hematocrítico de cine* de hace unos días me pareció buena idea para ordenar aquello que me horroriza en el uso de las redes sociales, especialmente en Facebook. Que no es que yo sea superoriginal y las haya inventado, son de sentido común, pero ya sabemos que no es el más común de los sentidos y menos, al parecer, en las redes sociales.

Así que, de “me da más o menos igual” a “causa de empalamiento”, aquí va mi lista de menosmolar en Facebook:

1. Los automegusta. Ya sabemos que te gusta, es tu foto, tu obra, tu hijo o te has tomado la molestia de compartirlo.

2. Que alguien escriba sistemáticamente con abreviaturas de SMS. Ante estos mensajes dudo entre “va a ser que no sabe cómo se escribe nosequé” y “cómo se puede ser tan vago/a”. Amigo, si no tienes tiempo o ganas para escribir todas las letras de un texto, ¿pa qué haces ná?.

3. Que compartan artículos así, sin más, sin decir por qué, ni por qué no**. Entiendo que si compartes algo crees que merece la pena. Pero es que todo el mundo comparte cosas y, a menos que me des una idea de por qué debería abrirlo, no lo haré. Y, si no lo abro, nunca te comentaré ni te pondré un Me gusta. Pensarás que me caes mal y te ignoro y nuestra relación languidecerá hasta desaparecer. Por resumir: hay demasiados peces en el mar. Demasiados.

4. Los “Pega esto en tu muro para luchar contra el cáncer/el maltrato animal/la corrupción”. Ajá, sí, muy bien, eres supersolidario con todas las causas justas, enhorabuena, con tu foto con mensaje has contribuído a que haya más fondos contra el cáncer, se abran más refugios y descienda la corrupción. GRACIAS.

La foto de perfil definitiva. Es de aquí.

5. Las fotos de perfil de Facebook en pareja, de mascotas, de paisajes, de superhéroes, de supernenas… De vez en cuando hace gracia pero me gusta hablar con personas humanas en su mismidad, no con su perro, su parejo o Cornualles un día de lluvia.

6. Que me pregunten en abierto qué me parecen las producciones artísticas propias. Si me horrorizan, ¿qué digo? ¿Estás preparado para escuchar mi opinión sincera? Recuerda: no hagas preguntas si no vas a ser capaz de aceptar las respuestas.

7. Queeeeeeee seeeeeeeee atasqueeeeeeeeeee ellllllllll deditoooooooooooo en las leeeeeeeeeeeeetraaaaaaaaas!!!!!!!!!!!!. Todas las veces. Sin comentarios.

8. Que me etiqueten en fotos en las que no aparezco. Sobre todo en las fotos de comidas, bebidas y similares. ¿Qué te hace pensar que me interesa que te metes entre pecho y espalda una tarta de tres chocolates con pintaza? ¿EH?

9. Que alguien indique que está conmigo cuando se geolocaliza en Foursquare, en Facebook, en Twitter o donde sea. Cuando quiera decir al mundo dónde y con quién estoy, lo haré, no padezcas.

10. El copia-pega sin citar fuentes, autoría, ni nada. Mal, muy mal. Compartes quince fotos diarias de azucarillos con frase lapidaria, algunas firmadas como Anónimo. Si un Anónimo merece su reconocimiento en un sobre de azúcar ¿por qué el tuitero o la web de donde copias no? No leas más frases de azucarillos, no has aprendido nada.

¿Soy la única a la que le “molestan” estas cosas? ¿Se os ocurre alguna más?

* Versión libre, muy libre, de #ordendemolez, de El hematocrítico de cine.

** Sí, ya sé que en teléfono no se puede compartir, no sigas por ahí que nos conocemos.

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