Vuelve al lado de la fuerza

Repasando los “pensamientos” del último post he leído algo que me ha dado que pensar y ahora estoy por aprovechar cualquier pretexto para reflexionar sobre un argumento que lo valga.  “Quedemos a tomar un café y a echarnos unas risas, que ya está bien de sufrir”. Cuánto significado en tan pocas palabras. Reír es seguro un buen antídoto.

Me quita vida el perpetuo pesimismo en el que nos hemos instalado que a veces no me parece más que una pose que nos distancia del mal ajeno y justifica nuestra falta de actitud. A diario uno se levanta y pone su energía en mantener el ánimo a pesar de los pesares. Pero a lo largo del día el mundo y sus habitantes se encargan de minar ese ánimo arrastrándole hacia el lado oscuro. Toca doblar esfuerzos. Vale la pena.

Me voy a permitir compartir una vivencia mía como metáfora. Tras más de tres años de fallida lucha contra el cáncer perdí a mi padre, ya hace algo más de año y medio, a quien evidentemente me unía un gran amor (así, a pelo: amor, sin acudir a sinónimos que minimicen el sentido emocional del término) además de una gran comprensión y respeto mutuo gracias al esfuerzo por re-descubrir a alguien a quien se conoce desde siempre y que acaba por convertirse en alguien de verdad significativo para la vida pasada, presente y futura. Un gran pérdida, sin duda. Yo no sé cómo viven otras familias semejante experiencia (y no me permitiría entrar a valorar o a comparar), la mía optó por asumir la pérdida con todo el dolor del corazón y la frustración acumulada durante años, pero con el mejor ánimo del que fue capaz, sin renunciar a ofrecer una sonrisa sincera ante la empatía demostrada por innumerables seres queridos, agradeciendo cada gesto personal (con el que uno puede no llegar a identificarse, pero que brota de las diferentes maneras de ser y sentir), y sin desechar cualquier ocasión para bromear o hacer un chiste, incluso sobre el difunto o la ridícula pose que a veces adoptamos en situaciones como esa que, por suerte, no son habituales y en las que no sabemos comportarnos del todo sin renunciar a la naturalidad. Con idéntica naturalidad una amiga querida me expresó con una sonrisa desencajada el estupor que le causaba oírnos bromear y reír (pero reír de verdad) en esa situación. Le causaba una mezcla de contrariedad, admiración y –a qué negarlo- vergüenza. Optamos por seguir viviendo, de la misma manera que lo habíamos hecho hasta entonces. Ese mismo día, una vez introducido el féretro en la chimenea (¿crematorio?) lloré con una frustración y desconsuelo que nunca antes había experimentado. La materialización de la pérdida está presente en el recuerdo diario, lo que no me impide en absoluto seguir viviendo y tener ganas de reír, divertirme, aprender… de vivir en fin.

Nos vemos obligados a convivir con el dolor. Forma parte de la vida. No hace falta llevar un cilicio para recordarlo, el dolor es una circunstancia real que nos une a todos los seres humanos, lo que no significa necesariamente convertirlo en parte central de nuestra vida. Entiendo que suena tópico pero a veces cabe detenerse un momento, abstraerse y recordar no sólo la miseria que protagoniza la vida de millones de personas en el mundo sino reconocer las bondades de una sociedad acomodada (al menos comparado con millones de personas).

Siempre he defendido que cada cual tiene derecho a lamentar su propio sufrimiento, de nada sirve torturarse por el mal ajeno, pero con la templanza para afrontarlo o, en última instancia, la sensatez para afrontarlo. Creo que ahí reside parte del secreto de la sabiduría, no porque lo diga yo sino porque lo dijo alguien que verdaderamente personifica sus palabras que a continuación cito:

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

Viktor Frankl, psicólogo y terapeuta austríaco pudo comprobarlo en los campos de concentración de Theresienstadt primero y de Auschwitz después donde no sólo sufrió en primera persona uno de los peores episodios de la Historia Universal sino que además allí experimentó la pérdida (el asesinato) de sus padres y su mujer.

Cuando acabé el colegio (léase instituto) a todos los alumnos (supongo, no lo comprobé) nos regalaron unos libros. A mí me cayeron dos, uno que no recuerdo y El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl (imagínense que ahora, al término de los estudios, le regalan un libro a un adolescente y para más gloria de un psicoterapeuta, en el mejor de los casos se quedaría tieso). Pues vaya usted a saber por qué, me dio por leerlo y allí encontré algunas de las bases que necesitaba para empezar a ser adulto. Viktor Frankl da para mucho y yo sigo en proceso.

En cualquier caso, anécdotas personales aparte y aunque no sea yo ejemplo de nada (¡ni falta que hace!), no es imprescindible conocer a Viktor Frankl para entender que vivir es más que sufrir, el esfuerzo por seguir adelante es menor (o no, pero no a veces no hay alternativa) que la recompensa por conseguirlo e incluso por intentarlo; que la risa, de no ser curativa, sí es balsámica y necesaria para una existencia con un mínimo de eso que llamamos felicidad que tal vez no sea más que el proceso por el que buscamos un sentido.

Me hago una recomendación a mí mismo: un chiste, una canción, una película, un libro, algo de deporte, unas risas con seres queridos… elige algo que te acerque y te recuerde el camino. Sigue adelante. Vuelve al lado de la fuerza.

“Difícil mi misión es, pero imposible no”

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20 pensamientos en “Vuelve al lado de la fuerza

  1. Dicen por aquí que soy ‘comentador compulsivo’, jeje… de ahí que no pudiese faltar el primero a esta cita. Enhorabuena y bienvenido, se agradece el positivismo a raudales en estos tiempos oscuros de Magos de baja ralea, Monarcas mediocres, Cortes ponzoñosas y Brujas cizañeras…

  2. Me ha encantado el post!!!

    Totalmente de acuerdo, día a día lucho porque las noticias, comentarios y demás no me quiten la sonrisa. No vale la pena, estamos de paso y hay que disfrutar!!

    Enhorabuena!!

    • Oye, Rosana! un placer verte por aquí… además de exprimir el momento, ya que estamos de paso, lo importante (siempre) es comunicarlo, hacer saber a los otros que estás, q los entiendes, q te importan, q les respondes, pq en la misma medida te darás cuenta q están, q te entienden, q les importas y te responden. Muchas gracias Rous y mucho ánimo, pq me consta q estás poniendo lo mejor de tí!

  3. Querido, bienvenido.

    Yo leí a Viktor Frankel gracias a una amiga común, yah tuh sabeh. Ese tipo de libros me aburren, por lo general pero, fíjate, he seguido leyendo, a ver si a fuerza de aburrirme se me quedaba algo. Al final creo que sí, que se me han quedado cosas. O eso o una va a aprendiendo a medida que se hace mayor.

    Aunque no soy positiva por naturaleza, últimamente sí noto que necesito evitar la amargura, esa negra, profunda, que se ve por todas partes, que parece que lo envuelve todo, y que a mí ya me ahoga. En serio, a veces me cuesta respirar.

    Afortunadamente, aún tengo a locos optimistas alrededor y puedo escaparme de vez en cuando.

    • No aspiro a cambiar la vida de la gente, ni a mejorar el mundo, ni a influir en la vida de los demás, pero tengo una premisa: no molestar. Si no soy capaz de mejorar la vida de mis semejantes (a veces una respuesta educada o una sonrisa son valiosos bienes, lamentablemente cada día más escasos), al menos puedo apartarme, llevarme mi mal humor y/o mi frustración y dejar de joder al personal lo que, sin duda, incluye aburrir…
      Cada vez valoro más a la gente que vive su vida con alegría y que sonríe, lo que no tiene nada que ver con ser ignorante ni con ser chistoso 24 horas al día. Pero ese es otro tema.

  4. Dapral, enhorabuena por el post; es muy bueno. Comunicadores, josdeperra, ¿cómo es que hay más miembros en el blog? Gggggggg. Llevo postulando por ser uno más desde el principio y ahora este Dapral (nada que ver contigo, cari) me pilla la delantera. Ay, dios mío, cuánto disgusto junto.
    Os seguiré leyendo pero necesito reporme, perracas malas. ¡Para eso me curro yo una cena en mi casa, para haceros la pelota, y luego na..!

    • El tema ‘damnificados’ lo lleva la rubia, jajajaja. Tu no necesitas invitación, además te recuerdo que hiciste una incursión y marcha atrás (q me recordó a mi mismo jeje). De verdad, te esperamos con los brazos abiertos, disfruta tus vacas!

  5. Hola dapral. Me cuesta mucho pronunciar tu nombre, pero no me ha costado nada leer tu post, así que vamos bien. Como soy profesional del remo, me veo en cada palabra tuya. Con el tiempo he desarrollado unos músculos interesantes que contribuyen a retrasar el cansancio, y una conciencia muy clara de que el remo es un trabajo diario, de cada minuto, incluso. Lo que más me alegra es viajar con gente en la barca, personas con las que compartir la dura tarea de seguir avanzando, pero también la dulzura de los momentos de descanso, cuando podemos dejarnos mecer por unas aguas tranquilas. Los remansos existen, son el premio. Nos vemos por el río.

  6. Me veo ahora en la obligación de aclarar algo: el post habla de cosas que me repito a mí mismo. Tampoco yo soy optimista por naturaleza, pero como tengo ojos y los uso he podido apreciar esa disposición del alma en los demás, la admiro profundamente y la quiero para mí por lo que cada día me esfuerzo, con éxito desigual, por aplicarme en la serenidad y en la generosidad de compartir la alegría, por regir mis actos (y no actos, a veces más importantes) desde la cordialidad, la amabilidad y el respeto a las diferencias. Debo confesar que no siempre es fácil y hay días en que proferiría improperios indiscriminadamente, pero he ido aprendiendo a cultivar la contención verbal… a no molestar.
    Por tanto, no siendo mi naturaleza más inmediata, puedo aplicarme en ello y, como las cosas que a uno le cuesta hacer, me llena de satisfacción observar el fruto. A lo largo de los años ha ido calando en mí y lo he naturalizado. Creo que es muy bonito compartir lo que se es, pero no hay que confundirlo con mortificar a los demás con lo que uno es. Una diferencia sensible pero considerable.
    Gracias por los elogios. Son de verdad un estímulo.

  7. Impresionante texto. Ando yo metida de lleno en la lucha de mi madre contra el cáncer del demonio y a veces, cuando me descubro riéndome con gente o cantando alguna canción mientras limpio pienso… joder, que estamos en lucha seria, compórtate! Y después de ese momento de pesambre en el que me siento un poco culpable por olvidarme o incluso por no llorar (aunque a veces la llorera llegue sin avisar, que también sucede) pienso… pero qué cojones, si la mejor defensa es un buen descojone (de risa, no de deshuevarse, se me entienda).
    El ser humano es muy curioso, que es a lo que vengo a referirme. Mi propia madre, enferma y cansada, es la primera que canturrea coplas mientras se ducha, como si le fuera la vida en ello (y en parte, así es). Y es ese espíritu el que a mí me contagia a ser feliz pese a la adversidad que vivimos, sumándole además la mediocridad de esta España charanguera y panderetosa.
    Luego, eso sí, diez minutos más tarde, se enrrabia sabiendo que la enfermedad está en ella y que es jodida y que ella no quiere morirse, pero sigue adelante, dándolo todo.
    Ni idea de cómo saldrá, ojalá sí salga porque gente como mi madre es lo que necesita el mundo a raudales, pero no se sabe. A mí lo único que me sirve ahora es saber que está y que tengo que disfrutarla a tope, con los momentos de bajona y los de subida, sobre todo. Y que si toca llorar juntas, pues lloramos, pero luego nos pimplamos un vinito blanco y nos reímos de lo que sea, porque así es como quiero recordarla cuando no esté, canturrona y feliz, vital, como ella es.
    Y que para sufrir siempre hay tiempo y que la vida hay que ir trampeándola y disfrutándola lo máximo posible y que de todas formas, qué mierda a veces, eh.
    Y que perdonen por el tocho, que si, que tengo blog, pero que como lo uso poco…. En fin, gracias por dejar ver que hay gente por ahí que mo-la. 🙂

    • Hola! La que mola es tu madre cantaora. En esa enfermedad es mejor pensar lo menos posible y dedicar ese tiempo a disfrutarlo, a merendarse la compañía como si no hubiera un mañana. Hay que reconocer que ciertas experiencias nos ofrecen una nueva perspectiva de la vida, del tiempo, de las personas. Saber que aprovechasteis al máximo vuestra compañía será algo para siempre. La enfermedad (esta o cualquier otra que te coloque en ese precipicio) te da esa oportunidad. Lástima que tengamos que vernos en esas para caer en ello.
      Mucho ánimo, en fin. Y gracias

    • No se puede decir que estás experiencias molan, porque no es cierto. Digan lo que diga es mejor no tener que pasar por ellas, ya aprenderemos lo que enseñan, si nos hace falta, en los libros o algo. Sin embargo, cuando pasan, es mucho mejor que haya risas y sentido del humor por medio. Y puede haber, en serio, doy fe. Tengo una historia con un sobre de parafina en la UCI para demostrarlo y sé cómo usarla 😉

      Fle, estoy cogiendo carrerilla para el achuchón con tetazo desde ya.

  8. Joder, qué fuerza transmitís todos y cuanto empuje nos dais al resto. Cómo se agradecen estas palabras y qué lástima me dan aquellos que hacen oídos sordos, los que se dan por vencidos porque no se dan cuenta de lo que se pierden, ni de lo que hacen sufrir a su entorno. Gracias por tanto ánimo y ánimo tb para vosotros! 😉

  9. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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