El silencio interior

Hacia la profundidad

Echo de menos las conversaciones sobre el amor, el deseo, el placer. Echo de menos los intercambios verbales como piquetas que afianzan el camino de la vida, los que ayudan a transitar lo cotidiano emocional, lo íntimo, todo aquello inmaterial que constituye la sustancia humana.

Recuerdo con nostalgia los cafés creativos, las tertulias que generan ideas locas construídas como puzles del ingenio colectivo, las reuniones que no son medio, sino fin. Siento una profunda melancolía por las miradas silenciosas sobre la naturaleza, los ojos posados en la paz del horizonte marítimo, con otros ojos al lado que miran hacia el mismo lugar compartiendo una tranquilidad inmensa en un tiempo detenido, sin palabras innecesarias. Noto una ausencia fatal de imaginación, una carencia mortal de sueños y proyecciones, como si los vasos comunicantes entre las dimensiones estuvieran vacíos o secos, enterrada nuestra capacidad de emocionarnos, rota la posibilidad de construir y decidir nuestra propia vida, pervertida la consciencia por tantos y tantos estímulos sensoriales, agotada la charla en un tema único, callejón sin salida, límite abismal de la inteligencia.

Hablamos constantemente de lo material, lo presente, lo noticioso. Nos encontramos por la calle o nos reunimos en citas para comentar los últimos detalles de la crisis, los últimos recortes, los últimos actos violentos, las últimas noticias económicas, los últimos discursos de los políticos, de los portavoces, de los que tienen la palabra pública. Hablamos de lo que quieren que hablemos.

Reivindico el silencio. Un silencio activo que no es aislamiento ni pérdida de nuestra relación con la actualidad, sino una actitud diferente respecto a ella. Silencio para recapacitar y ubicar cada cosa en su sitio, silencio para abstraernos como medio de reordenamiento y recuperación de lo verdaderamente real. El silencio que siente y piensa, que prescinde del alboroto ruidoso del surf para sumergirse en un  buceo profundo, más cerca del origen del movimiento del mar, más conectado a la respiración, a los latidos del corazón y a los colores de la pupila primitiva. Un silencio más frío y envolvente, intestino, totalmente interior.

Anuncios

25 pensamientos en “El silencio interior

  1. Me alegra recuperarte y encontrarte, perlaaa! y que lo hagas de esta manera, eres como un bálsamo que nos invita a detenernos y a mirar las cosas con los ojos abiertos, con el detenimiento que merecen, porque vivimos la vida corriendo, cuando deberíamos pasar del galope al trote y nos daríamos cuenta de todo lo que es importante y no vemos. MUAAAS!!!

  2. Fui al Mar y Vi ese silencio que habita en las palabras calladas. Un silencio lleno de música interior, la misma que habita en cada uno de nosotros pero que a veces se resiste a sonar. El silencio es también una opinión y un grito mudo hacia la mediocridad. Besets a tuti plen, sultana de Ruzafa y gràcies per les teues reflexions.
    Marta

  3. ……..!

    mmm…

    hhh…

    Arde ante los ojos mostosos mas sanos si cabe. rebrotan las emociones del eco, todo rebota.
    malditos roedores! estamos cocinándoleás ya… muás!

    • OPS! Sólo tú podías haber escrito esto… En esas pocas palabras están los incendios, los fraudes, los medios de comunicación…. Como siempre, críptico pero transparente a la vez.
      Me alegro de leerte en público.

  4. Yo echo de menos el silencio, echo de menos las conversaciones sin aspirar a convencer a nadie, echo de menos los sentimientos, echo de menos la inocencia… Me echo de menos incluso a mí mismo. Miro el mundo y me parece hostil y hedonista. Me miro a mí mismo y no me reconozco. No termino de resolver si antes el mundo era mejor o era mi mirada sobre él, pero creo que hace 20 años yo era muuuuucho más sabio, vivía en mayor armonía conmigo mismo, tenía más que celebrar y menos que perdonar. Siento nostalgia. Voy a tener que sumergirme y vaciarme un poco. Al menos un poco.
    Enhorabuena por el post. Y gracias…

  5. un cafelito para hablar de nuestra memoria, david prieto, cuando usted quiera: a mí me afecta el pasado de la misma manera.
    Gracias por leer, por pensar, por escribir y por esa intención de sumergirte y vaciarte un poco.

  6. Marivi me ha encantado tu post. El silencio es un lujo para no dejarnos arrastrar por tanta mala noticia y tanta mala baba. Mejor reflexionar en silencio y disfrutar de momentos especiales en compañía de las personas que quieres.

  7. Pingback: 100 post en uno | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s