The importance of beeing Earnest*

En mi humilde opinión, hay UNA razón que separa definitivamente a un ser humano de otro. Separa, enfrenta y da esplendor:

el grado de importancia que cada uno da a una cosa y la amenaza que supone que otro le otorgue un grado de importancia diferente.

Puede parecer un argumento baladí**, pero no lo es. Piensen en lo que les separa de las personas con las que conviven: para su jefe lo más importante es que usted trabaje muchas horas, mientras que para usted lo realmente importante es trabajar menos horas para poder hacer otras cosas. Conflicto. Para su pareja, lo importante es que dedique el sábado por la mañana a las tareas del hogar, para usted, lo más importante es el aperitivo con sus amigos. Problema…

Sí, otorgar diferentes grados de importancia a las cosas y sentir la amenaza de que los demás no lo ven así es la principal razón para mandar a escaparrar al prójimo.

Ahora extrapolemos este argumento de barra de bar a la masa.

Imaginen una masa que otorga una gran importancia a algo, por chorra que sea. Me viene a la cabeza lo del cartel deTío Pepe, un poner.

Tío Pepe, el letrero

Imaginen a gente que está en el paro, o trabaja en condiciones precarias, que no llega a fin de mes, que se pelea con sus parejas y duerme en el sofá, a gente que está enferma o mayor o acomplejada, a intelectuales, a tontolabas… Imaginen a esas personas alborozadas, descubriendo su común adoración por una botella gigante con sombrerito y torerita, uniéndose gozosas por una causa común: salvar un anuncio publicitario de plástico, cristal y cables. Para ellos, ese anuncio es lo más importante. LO MÁS.

Ahora imaginen a esas personas sin ir a las reuniones de la Junta de Propietarios porque quieren ver Águila Roja y quejándose luego porque no están de acuerdo con las decisiones tomadas en su ausencia. Imagínenselas en la playa un día de plebiscito y despotricando luego contra el gobierno de turno. Imagínenselas arrugando el papel de la convocatoria de la reunión del AMPA del colegio de sus hijos mientras critican las actividades extraescolares…

Y ahora imagínenselos sentados en el sofá de su casa, con su Mac sobre las rodillas y tuiteando desde su iPhone, difundiendo desde todo su ser cibernético su mayor preocupación: que Tío Pepe se quede. Venga, hombreya, ¿será posible?. No respetan nada..

Tío Pepe, la pena

Ya digo. En mi humilde opinión, lo que separa a la raza humana es si un anuncio de chorrocientos años es protegible o no los diferentes grados de importancia que damos a las cosas.

Y lo gilipollas que somos, eso también.

* Esta es para listos.
** Vale 27 puntos, máximo, pero es bonita de veras.
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