El gran McGuffin

Últimamente, la familia real se me antoja un gran McGuffin. Ni Hitchcock lo hubiera hecho mejor. Bueno sí, me da que se lo hubiera currado un pelín más. Porque lo de la familia real es de traca.

Un Mcguffin es un engaño. Hitchcock inventó este concepto para desviar la atención del espectador momentáneamente. Es un elemento de la historia que parece muy importante y sin el que, aparentemente, no sería posible continuar con la historia pero que se acaba desvelando como insustancial para la trama, irrelevante, prescindible.

Felipe V, tataratatara... abuelo de Juancar, el primer Borbón reinante en España. Un figura.

La monarquía, la familia real, es lo mismo. Es una herencia del pasado, que existe no sabemos muy bien para qué pero, mira, ahí está, haciendo cosas, muchas cosas: casándose, divorciándose, pegándose tiros, matando elefantes, presidiendo honoríficamente organizaciones sin ánimo de lucro, navegando, dinamizando la economía, publicitando la imagen de España por doquier… Y, lo más curioso, es que ni siquiera es necesaria, más al contrario, es absolutamente prescindible: nuestra vida continuaría sin ningún problema, la de todos los súbditos. Y, si no, fíjense en la cantidad de países que van estupendamente sin reyes. Como gran McGuffin que es, la monarquía no aporta ya nada a la historia pero ahí sigue, por la gracia de Dios.

El caso es que yo tengo la manía de que seguimos siendo el Reino de España porque no sabemos muy bien cómo quitarlos de en medio, ni qué hacer con los residuos y como hasta ahora no habían molestado mucho… quiero decir que, hasta hace unos años, el pueblo no conocía más que lo bonito de la realeza que le enseñaba el ¡Hola! y ahora… ahora conocemos sus miserias. Que no es que la nueva generación sea peor que la anterior, es que ahora es más difícil que oculten todo lo que hacen: los medios de comunicación están empezando a perder el miedo a criticar los desmanes de algunos miembros de la familia real y las redes sociales son un hervidero de noticias e imágenes censuradas para compensar a los que aún no se han atrevido a contar las sombras de la monarquía española.

La cuestión es que, como todos los McGuffins, el futuro de la monarquía es inevitable: será olvidada. Poco a poco irá perdiendo peso en la historia hasta que, un día, nadie se acuerde de ella, nadie la considere necesaria y desaparezca. Puf. La pregunta es ¿falta mucho para eso?

Y en la historia de España, un rey.
(La imagen es de Zumbirriondo.com)

Anuncios

7 pensamientos en “El gran McGuffin

  1. Pues ya puestos, molaría no alargar mucho su final, como esas relaciones de pareja q todos ven condenadas al fracaso pero nadie sabe como finiquitar! …yo ya no los veo ni graciosos (los borbones), quizá pq nunca lo han sido 😦

  2. yo no sé si desaparecerán más o menos pronto; de hecho, no sé si llegarán a desaparecer, porque como aquí en España somos tan proclives de las tradiciones, igual nos los quedamos como patrimonio histórico para los restos… La cuestión es que pase lo que pase, yo también quiero un verano en Mallorca, en ese barquito que tenemos a medias no? Bueno, que igual con las nuevas aficiones reales, se lo quitan por arma blanca…

    • Claro q estás en disposición de reclamar, tu y todos!!! … muy bueno lo del barco como ‘arma blanca’ jeje … lo q me pareció ínfame ayer fue escuchar a Cospedal saliendo en defensa de la monarquía, aduciendo la inestimable labor q presta, raj! casi me da una arcada! 😛
      Ah y tks x estar, leer y comentar… es un nivel al q no son capaces de llegar todos! 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s