¡A correr a la calle!

He querido mantenerme al margen de todo lo que se cuece en la calle.

Siempre he sido un moderado revolucionario que evita tomar partido directamente por una u otra causa.

Nunca me pinté la cara durante los muchos años que llevo yendo a Mestalla.

Ni tan siquiera he lucido nunca una bufanda o he portado una bandera.

Nunca.

No va conmigo.

He sentido vergüenza hace poco, cuando tuve ocasión de acudir al Ciutat de València con mi sobrino adolescente, al escuchar los cánticos despectivos de los enfurecidos seguidores de mi, también, equipo, hacia el conjunto y la afición anfitriona.

Vergüenza, agriamente contenida.

Hace ya muchos años, he corrido delante de la policía, he notado (sin miedo y sin dolor, fruto de la euforia) el tacto duro y seco de la porra, incluso me han apaleado desde el suelo y me han encañonado. Si, lo digo sin rubor. Todos hemos sido jóvenes y atrevidos y creía que esas cosas, esas situaciones tristes, eran de otro tiempo.

Pero resulta que vivimos de nuevo ese otro tiempo, el que nos ha despertado tras un largo y bonito sueño, aunque el despertar nos deje la boca seca y amarga porque mientras abrimos bien los ojos vemos de nuevo a una policía extremadamente expeditiva.

Veo a los mismos jóvenes desencantados desafiando todo lo que huela a sistema rancio. Corriendo todos de aquí para allá, sin sentido, sin guía, sin destino.

Veo tan perdida a la policía como a los jóvenes, sólo que los primeros portan palos para buscar su camino a la palpa y los segundos son las primeras víctimas propiciatorias de este disloque que no conduce a nada.

Paro, tensión, crispación, desencanto, bolsillos vacíos, rabia… con ese caldo de cultivo, no me sorprende que pase lo que está pasando. Es un signo de este otro tiempo que ya hemos conocido y que desgraciadamente nos toca vivir de nuevo.

Sólo espero que no haya que lamentar ninguna víctima, para mayor desgracia de ninguna familia. Porque cuando la calle se calienta, la palabra deja de escucharse y sólo nos llega el llanto de los que sufren y los gritos de los que claman justicia, además de una fuerza que se supone debe estar para controlar el orden y se halla de repente descontrolada.

De www.diarioprogresista.es

Imagen de las cargas policiales contra estudiantes en el Instituto Luis Vives de Valencia, ayer (Fuente: http://www.diarioprogresista.es)

Todos, todos deberíamos ser más humildes. Ni la policía puede responder a la agresión con agresión, ni los que se manifiestan están para alterar el orden público. De verdad, el problema no está en la calle, ni en los jóvenes, ni en los que visten de oscuro, sino en los que nos han tocado los cojones a unos y a otros.

Hace mucho tiempo que los que detentan el poder no están a la altura y los que están por las calles de Valencia; los jóvenes y los de oscuro lo saben. No malgastéis entonces las fuerzas entre vosotros. No os convirtáis en marionetas para desviar la atención sobre lo que de verdad nos preocupa a todos: nos han quitado el trabajo, nos han ‘levantado’ nuestros ahorros, nos desahucian, han dilapidado nuestros impuestos para luego subírnoslos, han puesto en grave riesgo la economía de nuestro Estado, nos aprietan las tuercas y ellos siguen viviendo a cuerpo de rey.

Me cago en… pregúntale al de azul oscuro, al que lleva porra y casco si cobra al día, si le han abonado las guardias, desde cuando tiene congelado el sueldo o cuantos meses lleva de retraso en su nómina. Y con esto no quiero decir que lo justifique o lo defienda, sólo que no es el enemigo.

El enemigo es una bestia parda y salvaje que se aferra a la roca viva y se le conoce con el mal nombre de: el político corrupto.

Porque claro que hay políticos buenos, pero la inmensa mayoría son malos, pero malos en el sentido de que no pasan un psicotécnico de ETT.

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19 pensamientos en “¡A correr a la calle!

  1. Estoy totalmente de acuerdo. Con todo ésto se pierde la perspectiva de quién son los verdaderos responsables de esta situación que nos hace sentir tanta impotencia y tanta rabia. Lo has expresado fenomenal.

  2. Desde mi posición de Pitufo Gruñón, lamentablemente creo que no va a pasar nada: nadie va a rendir cuentas ante nadie por los excesos. Bueno, igual sí, a alguno de los detenidos le joden la vida por tener antecedentes, vete a saber. La cuestión es que las manifestaciones no sirven para nada si no se reflejan en las urnas. Y en las urnas, lo que se refleja es una mayoría absoluta, aplastante, aterradora, del PP. Y por eso tenemos esto.

  3. bueno, pues insisto en algo q ya hemos dicho muchas veces… q se acuerden los q están en la calle (y en edad de votar) q tienen todo mi apoyo y consideración, de trasladar esa queja a las urnas y q voten, leches! q el sistema es como el universo o las entrañas, solo revientan desde dentro!

  4. Pues si el enemigo se aferra a la roca viva, hablamos del Aberroncho de los Bosques… Fuera de broma, llevas toda la razón, amigo, el problema base es el que tu tan bien reflejas. No nos equivoquemos: la violencia no se combate con violencia y aquí se ha encendido un polvorín.

    • Espero q como somos buenos ‘falleros’, igual q encendemos un fuego, sepamos apagarlo. Creo q las declaraciones q escucho ahora, a mediodía, en el TD de TVE, abriendo las noticias, son más sensatas (en su mayoría). Gracias, Sita!

  5. sí esto está muy bien pero los q llevaban las porras eran los del mono azul y los que iban dando palos a toda persona que se encontraban a Su pasó eran los mismos……

  6. Vengo ahora de la mani. Impresionante. Los de las porras estaban, había cientos, pero no han actuado hoy. Demasiada presión mediática y el Ministro del Interior aceptando que se han pasado. Mañana se ha convocado otra, a las 18h en el Lluís Vives. El lema es el mismo: “no pararemos de movilizarnos hasta que dimita Sánchez de León”.
    Para los que prefieran no ir de mani, existe esta otra opción:
    http://actuable.es/peticiones/15-02-2012-denuncia-contra-abuso-policial-el-ies-luis-vives
    En todo caso, no nos quedemos quietos, parados, mudos y sordos.
    Nos vemos en la calle.

  7. Muy bien cariño! Ese es mi Pere. Al hombre templado también se le calientan los cojones de vez en cuando. Los políticos, la banca, los grandes grupos. Esos son los culpables y luego los pequeños a pagar los platos rotos. Qué fácil y qué cabrones son. Peperos, no puedo con vosotros, lo siento. Animadversión total y absoluta. Radicalización, sí. Por qué no?

  8. Pingback: ¡Qué bueno que te premien! | COMUNICACIÓN DE RESISTENCIA

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