Me cago en… y hasta aquí puedo leer

Ir a tirar la basura de noche al contenedor más cercano de casa y tener que pedir permiso, para realizar una de las tareas más mundanas, porque alguien tenga metido medio cuerpo dentro, me produce una desazón que me revuelve el alma.

Transitar, a la mañana siguiente, a plena luz del día y en pleno centro de Valencia, pasar cerca de otro contenedor y pegar un brinco porque otro ‘alguien’ sale de dentro, imagino que tras una búsqueda infructuosa, eso ya me quema las entrañas.

Cruzar Valencia y encontrarte una queja a modo de pintada, una reclamación cívica casi en cada esquina, una concentración a cada puerta de cada una de las consellerias, de cada una de las delegaciones ministeriales o de cada ayuntamiento en cada municipio… esto, me subleva hasta las trancas.

Hace escasos días, debió ser el turno de los abogados del turno de oficio, valga la redundancia. Mañana puedes ser tu o yo, o quien sabe, quizá los dos juntos. Pues bien, entre la Plaza de Manises, la Plaza de la Virgen y hasta Les Corts vi una marea humana de personas, hombres y mujeres, de presencia impoluta, manifestándose ante los retrasos por el cobro de sus servicios. Vi a mendigos sorprendidos, sorprendidísimos, al ver usurpada su labor por transeúntes improvisados de traje y corbata ellos y ellas, igualmente puestas. Y estos manifestantes portaban pancartas que pedían: ‘una limosna para el turno de oficio’. Era como el mundo al revés y como si nadie encajara en su sitio. Y todo ello con la melodía de fondo de un acordeonista esquinero, presumiblemente rumano, que tocaba de manera muy fiel al original: ‘the shadow our your smile’.

Eso es lo que nos queda a muchos ciudadanos, tan solo una sombra de lo que era nuestra sonrisa, borrada por unos nefastos gestores, como los castillos en la arena que deshacen el viento y las olas que llegan a la orilla.

La incompetencia y la única prioridad que han manifestado estos supuestos gestores, consistente en un enriquecimiento a toda costa, nos ha dejado Ayuntamientos a los que ‘les cortan’ la luz; colegios públicos y concertados que llevan un retraso en las ayudas de seis meses; centros de especialidades sanitarios que te citan para dios sabe cuando, eso si tienen a bien llamarte; centros de la tercera edad y de discapacitados al límite de la desatención pública; farmacias ahogadas, proveedores de la administración en quiebra o que directamente han echado el cierre… y no sigo para no hundirme en la miseria. Y no me cebo, por si alguien me critica que en la cresta de la ola, ninguno supimos ver que el final de un ciclo se aproximaba. ¡Qué coño! Los que no querían verlo eran los tropecientos mil políticos que iban subidos en ella. Luego otros nos decían en campaña que los que venían se iban a cargar el estado de bienestar, cuando este ya estaba en quiebra técnica. ¡Qué visionarios!

Lo incomprensible e indignante de todo esto es escuchar noticias como que el que echara el cierre a Spanair tuviera unos ingresos anuales de 600.000,00 €; que la alcaldesa de Madrid que dejaba entrever días atrás la posibilidad de que algunos servicios públicos se atendieran de manera voluntaria por los propios vecinos organizados, ingrese al año 102.000,00 €. Que haya alcaldes que nada más asumir el cargo se revisen el sueldo al alza. Que Cajas de Ahorro, y les recuerdo que tienen un fin público, le nieguen a usted un préstamo, le impidan retirar hasta 2020 un fondo retenido por una mierda de ‘participaciones preferentes’, al tiempo que ese mismo mangante aprueba con el resto de consejeros un contrato blindado para todos ellos, le pide ‘ayuda’ al Estado y se deja preparada una pensión vitalicia.

Articular ahora todo un control para el sector financiero, me parece bien, pero es reconocer que el 95% de ellos no son de fiar, son unos piratas sin escrúpulos, que su ansia de riqueza, al igual que su bolsillo, no tiene fondo y que probablemente cuando en su etapa formativa de colegio privado tenían ética, se ‘pelaban’ la clase y se gastaban toda ‘la sisa’ que previamente habían hecho en los monederos de sus progresistas madres.

Por todo ello, y parecido al ‘Me cago en el amor’ de Tonino Carotone tras sufrir un desengaño, yo diría más bien: ‘Me cago en el poder’, por lo torpes que han sido los que lo han detentado, por no saber ordeñar a la bestia de manera que pudiera ir generando más leche, no, la han tenido que dejar seca porque son así de cortos de miras, sin reparar en que si el sistema cae, ellos, tarde o temprano, caerán también por muy blindado que tengan el bolsillo.

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7 pensamientos en “Me cago en… y hasta aquí puedo leer

  1. Fale, no nos volvamos locos y comentemos todos a la vez, no sea cosa q se colapse el servidor o es q os habeis quedado secos ante tanto despropósito ¿? Creo q voy a retomar la senda de buen rollo, seguro q nos va mejor a todos 😉

  2. Últimamente tengo la sensación de que el exceso de manifestaciones, concentraciones y demás protestas de todos los colectivos habidos y por haber está acabando con el sentido que tenían hace unos años: eran importantes porque eran excepcionales, eran noticia porque era algo inusual. No tengo claro si que haya muchos grupúsculos defendiendo cada cual su parcelita de dignidad tiene el efecto deseado, especialmente en los gobiernos.

    Claro que tampoco se me ocurre otra opción, aparte de no votarles, claro.

  3. Yo estoy convencido q su mayor miedo es el pluripartidismo, al menos como algo temporal q destierre ese chiringuito de ‘a dos bandas’ q tienen montado los de azul y los de rojo. Les acojona que UPyD, IU y cualquier otra fuerza (no nacionalista) les pueda toser a la cara y les derrumbe las prebendas q tienen pactadas entre ambos desde el inicio de la transición. Eso es lo q hace falta, creo yo!

  4. Cuando era pequeña y me enseñaron el concepto de “política” me pareció algo admirable. Se trataba de personas que en vez de pensar sólo en sus problemas, decidían dedicar sus vidas a solucionar los de los demás…ese origen está enterrado y perdido desde hace muchos años, y el dinero, como en todo, ha dejado un rastro imborrable. Yo creo que no es una cuestión de partidos ni de ideología, porque todas tienen sus ventajas y sus taras…es una cuestión de la personalidad de los elegidos para gobernar y la aceptación total de que aprovecharse de los ciudadanos y sacar dinero de donde sea es “lo normal”. Que los 4 políticos y cargos dignos que quedan pasan tan desapercibidos que ni se cree en ellos. Que deberían de endurecerse las penas para los corruptos porque en España hemos llegado a un punto en el que o hay mano dura o todos escogemos la vía del “pillín”.

    • Estamos en un punto sin retorno Maca. En ese punto en el que debiera cambiar todo y liberarnos de todos los vicios adquiridos y de los viciosos, los que nos han dejado ‘secos’, mientras vemos como ellos se engordan.

      Bienvenida!

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