Y gira La Noria

La retirada masiva de anunciantes de los espacios publicitarios del programa de Tele 5 La Noria ha sido la consecuencia de la iniciativa personal del bloguero Pablo Herreros, secundada por miles de anónimos televidentes, primero, y por importantes empresas anunciantes, después.

Ha habido otras campañas que han tenido éxito apoyándose en la red pero esta ha sido la primera vez que tengo conciencia de que una iniciativa surgida desde la red tiene efectos en la vida carnal (o catódica, vaya). Sí, ha habido otras, pero esta me fascina especialmente. No sólo por los efectos que ya tiene sobre ese programa en concreto, también por los daños colaterales. Y porque, personalmente, no consigo decantarme por una postura clara y no se me acaban las preguntas. Es casi como si fuera capaz de defender un argumento y el contrario en cada caso, según me plantee la pregunta.

Por ejemplo, ¿está bien presionar a los anunciantes para que retiren su apoyo económico a un programa concreto? hay de quien critica abiertamente esta postura porque, dicen, es como una censura explícita. Incluso en La Noria se ha argüido que esta campaña es un ataque contra la libertad de expresión. Si me hicieran la pregunta así, probablemente diría que no me parece bien pero ¿y si la pregunta se hace de otra manera? ¿Está bien que los televidentes desencantados tomen medidas para desterrar de la televisión contenidos que no les satisfacen? Aquí, mi respuesta flaquea. No sé si puedo ser tan rotunda.

Estas y otras muchas preguntas andan dando vueltas en mi cabeza, sin respuesta casi todas.

Lo único que me ha quedado claro de este desafortunanado proceso es que quizás empieza a haber cambios estructurales para los que no estamos preparados, ni los televidentes, ni las cadenas. Hasta ahora, el telespectador era esa masa de carne que se sentaba frente al televisor y miraba, con un limitadísimo control, ya que sólo podía elegir entre la oferta que se emitía. Ahora, el telespectador ha descubierto que hay una posibilidad, aunque sea remota, de elegir lo que no quiere que se emita. Y las cadenas, especialmente Tele 5, se han dado cuenta de la manera más dolorosa posible, a través de la cuenta de resultados.

Empiezo a preguntarme si las televisiones seguirán esgrimiento eso de “emitimos lo que el espectador demanda” si siguen apareciendo iniciativas de este tipo. Y también si seguirán emitiendo lo que creen que el espectador demanda si no les genera beneficios porque no tienen anunciantes.

Quizás esta sea la verdadera revolución del medio, y no la tan cacareada televisión a la carta o el TDT. Quizás, pero muy quizás.

Si quieres más información, Gonzalo Martín ha hecho una interesante reflexión sobre este tema aquí.

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5 pensamientos en “Y gira La Noria

    • La TV, máxime las privadas, son puro entretenimiento. Y ese es su objetivo principal, no el de formar e informar, eso es secundario. Otra cuestión es la fórmula para entretener, que hay otras muchas diferentes a las de “sacar la mierda ajena a flote”.

  1. ¿Un ataque contra la libertad de expresión? Curioso: los consumidores/espectadores son los que expresan su opinión a las marcas, principalmente advirtiendo que dejarán de comprar esos productos. Ahora bien, la cadena puede continuar emitiendo el programa a riesgo de caer en pérdidas aún mayores, pero esto no debería ser ningún obstáculo a la libertad de expresión: todas las cadenas tienen programas que pierden dinero y se eliminan, y nadie se sorprende de que los eliminen de la parrilla televisiva. Si una serie no tiene interés, se cancela. Si un programa de entrevistas (bueno o malo, en esta ocasión es irrelevante) se elimina, ¿es eso un ataque a la libertad de expresión o un síntoma de que la rentabilidad económica es la prioridad en una cadena privada? Las únicas salvaguardas que caben ante la falta de rentabilidad son: 1) la utilidad social (que es una forma encubierta de rentabilidad) y la calidad o prestigio que pueda aportar. Y me temo que La Noria no puede ampararse en ninguno de los dos supuestos extra-rentabilidad.

    • Yo pensé lo mismo. ¿Por qué se utiliza la libertad de expresión sólo cuando hay pasta de por medio? Si se elimina porque no tiene audiencia nadie se rasga las vestiduras por la libertad de expresión, ni se queja por los trabajadores que van a quedarse en el paro, ni por la gente que lo seguía que se va a quedar huérfana de liderazgo espiritual, yo que sé.

      No sé cómo va a acabar esto pero desde luego Tele 5 lo está llevando fatal.

      • No tengo televisión desde hace años y no conozco el programa La Noria, pero lo que cuenta Pérez en su post me parece espeluznante. ¿Os acordáis de la película “Network”? Es de 1976, pero este episodio de La Noria actualiza perfectamente la narración de Sidney Lumet. La película termina con el asesinato a balazos del protagonista en directo, y con una selección de escenas de noticieros informando sobre el incidente con toda naturalidad, mezclada con sonidos de anuncios publicitarios. Visto lo que hay, este parece un futuro posible, así que cualquier esfuerzo en contra de esa posibilidad me parece necesario y lo aplaudo. Y gracias por el post, Pérez, que si no es por ti no me entero de nada de lo que pasa con la tele.

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