La mala educación

Repaso mentalmente mi asistencia la pasada noche a Mestalla, templo del fútbol en Valencia, junto a mi sobrino, y aún resuenan en mi cerebro desaires, malos gestos, desplantes, malas formas y peores maneras. Las de un equipo que se vanagloria de sembrar ‘señorío’, que término más rancio, por otra parte, y lo único que genera, en estos tiempos de globalización, es animadversión. Así es, lo del Real Madrid ha tomado unos derroteros que pintan mal. Muy mal. Su entrenador no argumenta, despotrica en todo momento. Sus jugadores tienen por norma (sancionable, por cierto) cuestionar todas, he dicho TODAS, las decisiones arbitrales. Desarrollan un fútbol rápido y directo, eso sí, pero luego saben como frenarlo con entradas feas, pérdidas de tiempo, con un ‘me caigo fuera del terreno de juego pero me remuevo hasta situarme dentro’, ¡qué lamentable!.

Sin duda, son todo un ejemplo de la mala educación, si se animara Almodóvar a realizar segundas partes, a buen seguro que contaría con todos los miembros de la plantilla, bueno, igual salvo de la hoguera al portero y a un Albiol que antaño fue nuestro.

De verdad, es preocupante, y sentado junto a mi sobrino de 15 años, pensaba qué ejemplo trasladamos a la juventud. Ningún jugador merengue guarda unas mínimas normas que darían el aprobado en Ética, la antigua Convivencia o en el híbrido creado de Educación para la Ciudadanía. Y es que no vale el éxito por encima de todo, no vale ser rastrero y desplegar todo un aluvión de malas artes para alcanzar la meta, porque cuando alcanzas tu objetivo caes en la cuenta que por el camino te has dejado tu conciencia y te has convertido en un mero CR9 o 7, no lo sé, ni me importa. Que si, tendrá fama y fortuna, pero no tantos seguidores o incondicionales, somos muchos más sus detractores. No es un ejemplo para los jóvenes. Ni Pepe, ni Higuaín, ni Khedira, ni Xabi Alonso… ninguno. El Real Madrid, desde hace unos años sufre una maldición, quien luce su camiseta, directamente se vuelve maleducado, irreverente, irrespetuoso, contestatario, impertinente e insoportable. Allá ellos, como dice mi hija Sofía de 4 años, el tiempo pone a cada uno en su sitio.

¡Ah!, y por supuesto fue penalti de Higuaín, le da en el brazo y muestra intencionalidad, aunque muchos medios de comunicación lo enmascaren o incluso La Sexta le niegue al Valencia CF las imágenes, al margen de que su director haya sido ex jefe de comunicación del Real Madrid. ¿Dónde está la profesionalidad o el rigor de la información? Será que ya solo hay mala educación.

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6 pensamientos en “La mala educación

  1. Estoy de acuerdo en que el fútbol transmite a veces un mensaje poco educativo, no el deporte en sí, si no todo lo que lo envuelve. Y que un tipo admirado por muchos diga que lo es porque es guapo, rico y famoso no ayuda mucho a intelectualizar el asunto, ejem. Claro que, a lo mejor, lo ideal sería que se quedara en deporte, sin más, en vez de ser un espectáculo…

    Entrada arriesgada, querido. BIEN.

  2. No sé puede ir así por la vida, Pérez! qué son personajes públicos, qué tienen muchos ojos de gente joven detrás de ellos, qué en las concentraciones antes del partido, lo raro es verlos con algún libro en la mano, qué en su mayoría no tienen estudios… y encima Florrentino hace un par de temporadas encargó un Libro Blanco (de buenas maneras, usos y constumbres) a modo de Manual para los jugadores, pero creo que no se lo ha leído ninguno!

  3. Tenéis toda la razón, Perefe y Pérez. Ya lo decía Alessandro Baricco en su maravilloso libro “Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación”:
    “La nostalgia por el fútbol de antaño (…): el partido sólo los domingos, las camisetas con los números del 1 al 11, sin patrocinadores y siempre iguales, hombres de verdad, caballeros, jugadores sin representantes y sin azafatas televisivas, entrenadores que dejaban que se manifestara la clase individual, estadios menos vacíos y calendarios menos apretados, Copa de Campeones y no Champions League, la desaparición de los jugadores-símbolo (…), goles sin bufandas fascistas u hoces y martillos, menos doping y mas hambre, menos esquemas y más talento. Estoy sintetizando, pero más o menos es así. Yo añadiría: más limpieza, moral y humana”.

  4. A mí me gusta más el baloncesto… Desde pequeños se respira un ambiente más sano, no sé, es diferente. En los partidos de los sábados los padres se ponen como locos, insultando a los árbitros y todo. Es un espectáculo lamentable. No digo que en el baloncesto no se haga, pero menos, os lo aseguro, que lo he vivido en carne propia durante muchos años, aunque mi altura no lo aconseje mucho… Pero era buena!

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