“Si no podemos proteger la Tierra, sin duda la vengaremos”. Con esa máxima se presenta el grupo de superhéroes más poderoso del planeta. Un grupo ecléctico, en el que chocan muchos egos subidos, capaces de resolver sus diferencias a puñetazo limpio, pero coherentes en sus principios.
Cuánto echamos de menos estos comportamientos, esos valores nobles que ponen su poder al servicio de la humanidad. Valores que se sustentan en el sentido de la responsabilidad. Qué lejos queda todo ello en nuestra sociedad actual. Una sociedad en la que la mayoría de los políticos se demuestran incompetentes, se fijan unos emolumentos abusivos y continúan aumentando los impuestos, que ahogan al ciudadano de a pie.
Y tras los políticos, caros e ineficaces, surge la otra casta impresentable: los banqueros. Esa pléyade desalmada que convierte el terreno que pisa en tierra quemada y mientras envía al averno a sus propias entidades se blindan con pensiones vitalicias desorbitadas e ignifugas que les salvan de la quema.
Pues bien, tengo muy claro que si Thor, hijo de Odín y Dios del Trueno, cogiera a Rato del cuello y a todos los de su especie, les pegaba un martillazo que les enviaba directamente a otros mundos mucho menos benévolos con los banqueros.
Si Hulk trincara a Rajoy por ineficaz y a Rubalcaba por lo mismo, un simple alarido de la bestia verde pondría fin a la lacra del bipartidismo.
Si el Capitán América lanzara su escudo sobre todos los consejos de administración de las empresas públicas, se sanearían todos sus balances, al tiempo que los consejeros rodarían como pollos sin cabeza que ya no requerirían indemnización alguna.
Si Iron Man asumiera el control del Estado, con la misma mano de hierro con la que gobierna Empresas Stark, y que esto no suene golpista, acababa con el tal Riesgo y, desde luego, se beneficiaría a su prima, que estoy seguro de que accedería con sumo agrado.
Si Nick Furia desplegara a sus agentes de SHIELD en el Parlamento Europeo y sometiera a sus señorías a un interrogatorio exhaustivo que incluyera la ejecución de un sudoku (nivel 14 años), les iba entrar a todos un sudor frío que te cagas.
Si todos Los Vengadores se dieran una vuelta por esos entes oscuros que son el FMI, la OCDE o el BCE, entre otros, y las mentes abyectas que los controlan conocieran de cerca al otro yo del Dr. Banner, seguro que escampaban y dejaban en manos más cabales la ardua tarea de regular las economías, los mercados y en definitiva, el mundo.
Si el profesor Xavier, mentor y profesor de la Patrulla X, analizara al detalle la LOGSE, encerraba en la misma celda de Magneto a todos los ministros de Educación que ha conocido la democracia, además de a toda su banda de tecnócratas y asesores.
Si al final, Tony Stark, empresario, científico, filántropo, multimillonario y play boy, más conocido por Iron Man, se dirigiera al mundo en Rueda de Prensa, nos advertiría, más o menos, de este modo: ‘nosotros somos nuestro peor enemigo. Hemos olvidado el porqué de las cosas y el buen uso que debiera hacerse de ellas. Hemos alimentado estómagos agradecidos. Hemos sobredimensionado estructuras, se han generado corruptelas y se ha viciado un sistema que ya no cumple el fin por el que fue diseñado’ (mientras eleva la voz, se disparan los flashes y las TV entran en directo.) ‘Los gobiernos, las administraciones, todos los entes públicos deben cumplir un fin social, prestar un servicio público, por obvio que suene. Los gobernantes deben estar al servicio del pueblo, no deben perpetuarse en el poder, deben saber estar y saber despedirse a tiempo, siempre con las manos limpias’ (se remueven, incómodamente, en sus asientos los caballeros trajeados de las primeras filas.) ‘No exigimos que sean los mejores, pero si que deben dar paso a los más competentes. Estamos hartos de ver como en política solo tienen posibilidades de éxito los mediocres. Por eso les emplazo a que recojan sus pertenencias, que debieran ser pocas, y desaparezcan. Ustedes’ (señalando con el dedo a las autoridades presentes y a los financieros) ‘no son la solución. Ustedes son el problema’.
El alboroto es patente, los medios preguntan voz en alta, los agraviados enfurecen, todo parece haberse ido de las manos. Pero, en un instante, se hace el silencio, el resto de Vengadores irrumpe en la sala junto a las fuerzas de la NYPD y desalojan a los responsables del desgobierno.
En ese momento, Tony Stark me hace un gesto y comenta: ‘Pere, coordina las preguntas, hoy nadie se va a quedar sin respuestas’.
Y yo pienso: ‘se sale, Mr. Stark, creía que ya no quedaban clientes así’.




